Noche cerrada y oscura, no se veían ni las estrellas. La familia Bransed ya estaba durmiendo. Excepto por el niño que estaba muy asustado al escuchar unos crujidos, como si alguien estuviera caminado en la oscuridad. Enciende su linterna y se asoma por la ventana. Al estar en el campo no se distinguía casi nada… El niño alcanza a ver un reflejo que sale desde la mata. Curioso sale a fijarse qué era. Se dirige hacia allí, y descubre que era una guadaña, sabiendo que es de su papá la deja. Pero al darse vuelta vio una sombra que estaba en su cuarto. No quiso pensar que era su mamá. Entró sigiloso a su casa y fue a la habitación de sus padres, estaban dormidos. Se preguntó quién podría ser esa persona que estaba en su cuarto… Al otro día encontraron al niño muy tranquilo en su cama. Como si nada hubiera sucedido.

Cuando estaban desayunando recordó lo que le había pasado y se lo contó a sus padres. No le creyeron.

Ese mismo mediodía el niño estaba jugando en el jardín con su pelota. A lo lejos ve una cerca y va hacia allí. Cuando se estaba aproximando escucha los llamados de su mamá, porque la comida estaba lista. No quiso ir a comer, así que siguió caminando. Pasó la cerca y caminó durante horas, ya no se veía su casa. El sol se había escondido… Estaba asustado. El reflejo de la luna resplandecía sobre sus hombros. Al escuchar pasos detrás de él se da vuelta pero no vio a nadie… Al mirar hacia delante ve que algo se mueve a lo lejos. No sabía quien, o que era y además estaba demasiado angustiado. Sale corriendo hasta su casa, donde sus padres le dieron un castigo por haberse ido sin avisarles, debía ayudar a su padre a podar el césped.
A la mañana siguiente su papá ya había comenzado, el niño agarró un rastrillo y se apuró a juntar las hojas. 

Ya terminada su tarea le pidió permiso a su papá para ir a caminar. Su padre accedió. Pero le recomendó que volviera antes del almuerzo.

Fue al terreno que quedaba detrás de la cerca.
Tenia la sensación de que algo iba a salir mal, no le importó. Pasadas dos horas decidió volver, recordando el aviso de su padre. Cuando estaba a punto de darse la vuelta vio un establo, le pareció extraño, porque no se oían caballos. Cuando entró vio una luz muy potente y cayó en el suelo desmayado. Abrió los ojos y vio el rostro de su mamá, que le preguntaba: 
-¿Qué haces en el suelo? ¿Estás bien? Te estuvimos buscando todo el día.
Al chico le pareció rara la expresión “todo el día”, si recién era la hora de comer. 
Miró al cielo y vio la luna destellante.
Su mamá le dijo:
-Ya es de noche. Vamos a casa.

Al chico lo habían llevado a un psicólogo, para que revisara que era lo que le sucedía, ya que las últimas semanas no paraba de hablar de lo que había visto. 
El psicólogo les mostró los dibujos que había hecho el niño cuando estaba bajo hipnosis. Era un establo, en donde había una luz y muchos seres, parecidos a las personas, con la diferencia que eran calvos, cabezones y tenían ojos enormes. Los describió como extraterrestres. 

Le preguntaron:
-¿Qué es esa luz?

Pero no les supo contestar. Solo dijo que era algo muy potente.

Se fueron a casa. Le pidieron al niño que los llevara hasta ese lugar…

Ya habían pasado la cerca.

Era de noche. El miedo les recorría el cuerpo. Ya estaban a punto de entrar. Escucharon ruidos de metales. No sabían que era, pero estaban asustados. Cerraron fuertemente sus ojos dieron un paso al frente, los abrieron, pero cuando miraron su entorno descubrieron que ya era de día, y el establo estaba vacío…

Ni siquiera ellos saben lo que pasó esa noche…

El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.