FANDOM


SILENCE

Mi nombre es Celeste, tengo 13 años y vivo en santiago de Chile. No tengo muchas amigas y jamás las tuve. Siempre me dejaban de lado y siempre era la ultima para todo. A mi madre le encanta tratarme como una muñeca ya que mi parecido con una es impresionante, pero lo único que yo siempre quise era una amiga con quien jugar. No obstante jamas creí que ese deseo se haría realidad.

12/5/2015.

Hoy es mi cumpleaños, y pensaba que sería como cualquier otro día. Sin embargo, al parecer, llegó una nueva compañera a mi clase. Yo no estaba interesada, ya que pensaba sería como siempre: ella conocería al grupo de presumidas, y se convertirían en "las mejores amigas". Pero esta vez fue diferente. Ella se acercó a mí y me dijo:

«Te pareces a una muñeca, me encanta»

Después de eso, ella no dejaba de hablar conmigo. Pensé que solo lo hacía para molestarme. No obstante, ella solamente quería ser mi amiga. Después de tantos años de soledad, al fin había conseguido una amiga. Era muy feliz.

Nos juntábamos todos los días para jugar. Un día, escuché que era huérfana y fui a preguntarle. Ella me explicó que sí y que todo lo que escuche era verdad. Sin embargo, a pesar de eso, yo quería seguir siendo su amiga, supuesto que no me interesaba si ella era huérfana o no o si ella estaba loca o no. Yo no quería perder a mi única amiga.

Al día siguiente, me llevó a su casa. Todo estaba oscuro, y hacía mucho frío. A mí no me gustaba, debido a que me hacía recordar mi soledad. Cuando llegamos a su habitación todo el ambiente era cálido y feliz.

—Dime Celeste, ¿quieres ser una muñeca? —Me preguntó en un tono serio.

—¡¿Una muñeca...?! —Le respondí muy confundida

—¿No te gustan las muñecas?

—No, ellas me encantan, es que... —Me quedé sin decir nada por unos minutos— ¿Cómo me vas a convertir en una muñeca?

—No es difícil. Una vez que ya lo has hecho varias veces —Afirmó para dejar escapar una pequeña risa.

—¿Que ya has convertido a otras chicas en muñecas?

—¿Quieres ser una muñeca o no? —Me volvió a preguntar. Se le parecía estar agotando su paciencia.

—Sí, pero ¿qué hay de mi madre?

—Ella no se preocupa por ti.

—¡Eso no es verdad!

—Si ella no te busca en la mañana, es porque no te quiere.

—¡Ella me va a buscar!

—La verdad siempre duele —Me explicó. En ese momento, ella parecía estar triste, como si un recuerdo malo hubiera llegado de repente.

—¡¿Qué?! ¡Espera! —Exclamé antes de desmayarme.

Cuando desperté, ya era de día, y ella estaba mirando por la ventana.

—Ella no te está buscando.

—¿Qué...? ¿Por qué...? —Balbuceaba sin poder creerlo

—Te dije que no le interesas, míralo por ti misma si no me crees —Me dijo apartándose de la ventana.

Cuando vi por la ventana, logré ver a mi madre poniendo sus muñecas en el estante de la sala.

—No... ella.

—Tranquila, me tienes a mí —Me calmó abrazándome

—¿Me lo prometes? —En ese momento, yo únicamente quería olvidarme de todo e ir con alguien que de verdad se preocupara por mí.

—Sí jamás te dejaré sola, Silence —Declaró dándome un beso en la mejilla.

Ahora todo mi cuerpo ha sido destrozado, ya no tengo ojos, pero a mí me gusta.

Estoy muy feliz de haber conocido a Sadness and Happyness.

Ahora soy una muñeca, ahora le pertenezco, y mi nombre es Silence.