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Era un día cualquiera en mi casa, yo estaba encerrado en mi habitación mientras jugaba con mi consola, con el televisor a todo volumen.

Mientras estaba distraído, escuché a mis papás gritar -¡Ya venimos, hijo!- Yo les dije, casi inconscientemente -¡está bien!-. Mis papás se fueron de mi casa, dejándome solo. Pasaron las horas, hasta que el sol se escondió y, evidentemente salió la luna. Tras esto comencé a sentirme raro, algo así como si alguien me estuviese vigilando, no le tomé mucha importancia, pues ya estaba pasando por los niveles finales.

Decidí llamar a mi mejor amigo, Héctor, él aceptó venir a mi casa a dormir. No tomó más de veinte minutos en llegar a mi hogar, tocó la puerta, un poco incomodado tras notar todas las luces apagadas exceptuando la de mi sala. Le abrí, él pasó y subió al segundo piso y con una sonrisa algo fingida y se sentó en el sofá de mi sala, lugar donde yo pasé jugando toda la tarde.

Comenzamos a charlar durante aproximadamente treinta minutos, hasta que escuchamos un ruido extraño proveniente del garaje de mi casa, el cual se encontraba abajo. -¿Escuchaste eso?- Dijo mi amigo con un nudo en la garganta, yo le respondí en un tono sarcástico -Hahá, sólo es el gato, o tal vez es un fantasma hahahá- Mi amigo comenzó a asustar tras las palabras esbozadas por mí, pues él era de los que se asustan fácilmente -Ehmm, vamos a revisar...- Dijo con un tono desesperado, tras escuchar aquel tono que mi amigo habría manejado, yo Comencé a sentirme incómodo, pues a partir de ese momento pensé que se trataba de algo serio.

Bajamos, nos dirigimos a la puerta que llevaba al garaje, mientras mi amigo tenía el corazón en la mano, apreté el mango de la puerta con mucha fuerza y me dispuse a abrirla, tras haberla abierto, de reojo miramos una cosa negra, no estoy seguro de qué era, pero estoy seguro de que esa cosa tenía ojos, o eso es lo que creí ver, esa cosa desapareció en un abrir y cerrar de ojos, asustado prendí la luz del lugar, el cual obviamente se encontraba vacío pues, mis padres se habían llevado el auto.. Y aquella cosa, tampoco estaba.. -¿Viste eso? ¡A LA MIERDA, YO ME VOY!- Mi amigo dijo convencido de que había visto lo mismo que yo, yo traté de calmarlo, pues no quería quedarme solo en mi hogar, ya que yo también estaba bastante asustado, le respondí -tranquilo, tal vez sólo era el gato..-

Suspiré durante algunos segundos, entramos a la casa nuevamente y cerré la puerta, le coloqué seguros e inmediatamente me dirigí a cada habitación de mi casa para prender las luces de la misma. Lo curioso es que, cada vez que encontrábamos la habitación con la luz apagada (antes de prender la luz) podíamos apreciar a la cosa que habíamos visto en el garaje, pero cuando prendíamos la luz esa cosa se retiraba. Tras terminar, bajamos a la primera planta, no queríamos saber nada hasta ese punto, lo único que queríamos es mantenernos a salvo.

Mi amigo, cada vez tenía más ganas de irse, pero yo lo convencía de no hacerlo. Nos sentamos, ambos nos metimos a las redes sociales para distraernos, pero hasta este punto era imposible no mirar hacia ambos lados antes de mirar a la pantalla. Pasó media hora, yo estaba sentado de frente apuntando hacia las escaleras, las cuales tenían un espejo colgando de la pared, yo las miré durante algunos segundos, estaba yo mirándome a mí mismo, hasta que después de algunos segundos noté a esa cosa reposando atrás de mí, comencé a sentir sus latidos, su respiración, inmediatamente grité, mi amigo me miró raro, yo bruscamente giré mi cabeza para permitirme mirar hacia atrás, pero no había nada.

Salté de la silla y caminé de espaldas hasta toparme con la pared, en la cual me reposé, mi amigo repitió mis acciones, pero en dirección a la puerta principal, tomando este el mango de la puerta fuertemente gritó -¡Ya no quiero saber nada, adiós!- Abrió la puerta y, sin cerrarla, dio media vuelta y salió corriendo. Lágrimas salieron de mi rostro, no sabía cómo manejar esa situación. Tomé mi celular y corrí hacia la puerta, la cual mi amigo dejó abierta. Llamé al número de la policía, no tardé nada en darme cuenta de que no tenía señal, tiré mi celular contra el puso mientras lloraba de la rabia, pero a la vez del susto. Intenté permanecer fuera de mi casa hasta que mis padres llegaran, pero... pasé dos horas sentado en la banqueta frente a mi casa y mis padres no volvían.

Me susurré a mí mismo, tratando de calmarme. Me llené de valor, me sequé las lágrimas, me paré, y me dirigí a la puerta de mi casa, suspiré para calmarme un poco más... entré a la casa y cerré la puerta sin mirar a la misma, miré a todas partes y no había nada, subí las escaleras y me senté en mi sofá para jugar a la consola. Pasé otra hora jugando a la consola, sin embargo esta hora la pasé llena de miedo, mientras pequeñas lágrimas pasaban por mis mejillas. Finalmente, terminé el juego, solté una leve, casi fingida sonrisa, apagué el televisor. Me dispuse a subir las escaleras nuevamente dirigiéndome a mi habitación, me senté en el borde de mi cama y miré a ambos lados, poco a poco me fui acostando hasta terminar de hacerlo.

Pensé que aquella cosa ya se había cansado, o que se había ido con mi amigo, o que simplemente fue algo de nuestra imaginación, pues no era la primera vez que pasaba algo de este estilo. Me quedé dormido, pero me desperté dos horas después, no quise abrir los ojos, sin embargo, sentí una sensación de calor, como si tuviera una cobija encima de mí, lo aterrador es que en ningún momento me puse una, pensé que mis padres habían llegado y me habían puesto la cobija, me dije en mi mente -ya pasó- e hice una sonrisa, abrí los ojos convencido y... miré a esa cosa montada encima de mí... Sólo alcancé a escuchar aquella voz macabra diciendo... -Tengo a tus padres, a tu amigo... Ahora sólo faltas tú.. HAHAHAHAHÁ-