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Sonrisas era un payasito muy alegre de 12 años de edad su familia pertenecía a uno de los circos más famosos de toda Francia… El se sentía muy feliz al hacer reír a la gente porque sentía que la gente de verdad apreciaba todo el esfuerzo que el ponía para que sus actos fueran los mejores de todo el show.

Sonrisas, el cual su verdadero nombre era Esteban Willmods, le encantaba ir de ciudad en ciudad ya que el pertenecía a un circo ambulante, recorrían todo Francia incluso había casos en que se presentaban en otros países, el y todo su familia eran los artistas mas talentosos y conocidos por todo el país.

Él era el Payaso más gracioso, sus 2 hermanas mayores Lis y Carla eran las acróbatas más flexibles del circo, sus 2 hermanos menores Cris y Morgan eran los payasitos mas jóvenes y sus padres Mónica Fainsbert y Moris Willmods eran los adultos mas jóvenes de todo el circo… Por lo cual muchos de los artistas estaban celosos de ellos.

Una noche todos los artistas se reunieron porque al parecer había muerto de forma misteriosa y sin sentido la madre de Esteban, se sabía que fue alguien del circo porque el hacha con la que fue asesinada tenía la marca o logo del circo, esto marcó la vida de el pequeño payasito y le enseño una lección “No confíes en nadie y menos en la gente más cercana”.

Esa misma noche el payasito estaba decido a encontrar a quien había matado a su preciada madre, sin importar lo que deba hacer para poder encontrar al asesino de su madre, esa misma noche fue al cuarto de la persona que más se llevaba mal con su madre “La maestra de ceremonias”, con mucho cuidado abrió la puerta y busco algo para ver si había indicios que la culparan a ella.

Pero no sin antes agarrar algo para su propia defensa, mientras su padre dormía agarro una de sus hachas las cuales usaba para sus actos, decidido a devolverla después de terminar lo que tenía planeado salió corriendo de nuevo a la habitación de la maestra de ceremonias, no encontraba nada que la culpara a ella pero el sentía que había sido ella por que era la que más odiaba a su madre.

Ella despertó y al encontrar al muchacho en su habitación se molesto mucho y empezó a golpearlo con todas sus fuerzas, mientras el trataba de defenderse, lo cual no podía porque se le había caído el hacha, intentaba pedir auxilio, pero nadie lo escuchó ya que todos se encontraban dormidos.

-¿Crees que alguien te escuchará?, todos están dormidos ¿Quién te crees para venir a mi habitación y buscar en mis cosas sin permiso mocoso?- Dijo la maestra de ceremonias

-T-tu mataste a mi mamá, ¿Verdad?- Dijo el payasito tosiendo sangre

-Si fui yo ¿Y qué importa? Ella era solo una buena para nada lo único que hacia era hacer que los demás me odiaran y solo servía como mi saco de boxeo personal-dijo tirando al muchachito a una esquina del cuarto.

-No te atrevas a hablar así de mi mamá -dijo el payasito muy enojado.

-¿Y qué me harás soy mas grande y fuerte que tu?-Dijo ella muy engreídamente.

El payasito se acordó del hacha y notó que la tenía a sus pies, poco a poco se fue agachando.

-Ni que se te ocurra-dijo ella amenazándolo.

-Cállate- dijo el gritando

El payasito se tiró al piso y logró agarrar el hacha antes que ella lo hiciera, esta se tiro sobre él, pero antes de poder hacerlo, él le enterró el hacha en la mano, no se la había cortado pero sangraba mucho.

-Maldito niño, ven para acá que te enseñaré una lección- dijo ella con mucho dolor

En ese momento vió como la sangre fluía lentamente de su mano herida, sentía el olor de la sangre que poco a poco empezó a llenar todo el cuarto. El muchachito sintió que algo de él se había roto, que algo había desaparecido ¿Su cordura?

El muchacho la agarró del cabello y le cortó lo que quedaba de su mano, ella gritó de dolor por haber perdido su mano, él siguió jalándole el cabello hasta hacerla sangrar, empezó a reír como todo un psicópata, parecía disfrutarlo mucho, le cortó la otra mano y a estas 2 las empezó a cortar en trozos más pequeños, les arrancó las uñas una por una mientras ella veía como su mano era descuartizada por un joven de 12 años sin madre, cortó los dedos lentamente mientras estos soltaban chorros de sangre y arrancaba los huesos rápidamente de la piel.

El muchacho empezó a cortar los brazos de la maestra poco a poco para que sufriera lo mismo que el esta sufriendo por haber perdido a su madre, arrancaba los huesos enteros de una sola vez, se quedaba jugando con la piel que poco a poco arrancaba de los músculos del brazo cortándolos y desgarrándolos poco a poco, haciendo que derramaran chorros de sangre, al parecer esto le gustaba mucho y le daba risa, la cortó, después la descuartizó con el hacha dejando únicamente una pila de carne en descomposición.

Le arranco la piel de las piernas aún unida a ella con mucha brusquedad, ella empieza a gritar de dolor pero en ese momento el muchacho le tapa la boca para que nadie la oiga, este le arranca las piernas lentamente con sus propias manos hasta separar los huesos de las piernas de su cadera, un río de sangre llena todo el piso y lo único que se siente en el aire es el olor a sangre fresca que poco a poco salía de su fuente.

El muchacho le corta la cabeza de una forma asquerosa, con sus propias manos coloca el hacha entre el cuello y la golpea hasta separar la cabeza de lo que queda del cuerpo, la mujer muere desangrada, el muchacho abre el estómago de la mujer y saca todos sus órganos vitales y los aplastas con sus mismas manos sin piedad, triturándolos y dejando solo un cascaron vacío sin vida y en putrefacción, el chico siente la sangre caliente correr por toda su cara, en la cual se le va dibujando una sonrisa.

-¿No estas orgullosa de mi mama? ¿Te gusto el espectáculo?- Dijo gritando con voz dolorosa.

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