Wiki Creepypasta
Miniatura S.D.
























Sovereign Dog, Creepypasta. Escrita por: Alonso Durán



ACTO III: Brillo Menguante:



Capítulo VII: UN AMIGO



Abrió sus ojos: Solo negro espacio.

Mirando alrededor, vio una luz a la lejanía, la ventana de una casa habitada.

A pesar de no lograr ver nada más, creía estar en un bosque, de noche, rodeado de grandes árboles.

Sintió suaves vientos cálidos, húmedos, chocar contra su cuerpo.

Había un profundo silencio. Bolt no sabía qué hacer.

Entonces, escuchó una voz.

—¿Bolt?

Creyó oírla provenir de esa choza.

Retrocedió.

Sintió como si dos largas manos tocaran su cuello.

Salió disparado, corrió, lejos de ella, de Ellos.

Humo, fuego, olía.

Sentía que sus observadores, a sus espaldas, se acercaban.

Parpadeó… Un muro se le apareció enfrente.

Encontrándose de lleno con las puertas de la cabaña no alcanzó a frenar, y acabó entrando confusamente en ella.

Se reincorporó, volteó de inmediato a sus espaldas, halló la puerta… cerrada. Trató de abrirla, sin éxito.

Se quedó quieto, no hizo ningún ruido.

A pesar de haberla visto iluminada, lo recibió un nuevo entorno de oscuridad. Distinguió apenas un salón frente a sí, solo gracias a la luz, roja, que emitía escasamente una chimenea encendida. Parecía la boca de un volcán.

La boca del lobo…

La vio fijamente… notó un sillón victoriano interponiéndose entre aquel fuego y él.

Por encima de aquella lumbre, se sorprendió de ver un rollo de película colgar sobre la chimenea, como si fuera un trofeo de caza.

Mas le sorprendió, sin embargo, escuchar aquella voz repetirse…

>¿Bolt?

…proviniendo justamente de aquel sillón.

Notó una mano escuálida en el reposabrazos.

>¿E-Eres tú? —Dijo la voz, masculina, adulta.

Bolt no quiso retroceder, ¡no quería ni siquiera ver lo que había tras aquella puerta…! Pero, ¿aquel? Si no era Calicó entonces…

Tragó saliva, sosteniendo la botella cual cuchillo, permaneció casi sin respirar.

Muy despacio, Bolt se agachó; pecho a tierra comenzó a arrastrarse. La vieja madera del suelo rechinaba bajo sí, para su desesperación. Arma en boca, no dejó de verlo en ningún momento. Su corazón latía con fuerza, y…

…Dio un brinco cuando aquel ocupante se giró, sillón incluido.

Entonces, Bolt quedó boquiabierto, la botella cayó con su quijada. Sus ojos se agrandaron impresionado.

Ahí sentado, antes frente al fuego, había un humano adulto. Era lo opuesto al Doctor Calicó, ¡qué decir de cualquiera de los soldados vistos hasta el momento!: No era un actor disfrazado, con maquillaje y exagerados, fantasiosos rasgos, sino una simple persona cualquiera.

¿Por qué lo había sobrecogido?

Bolt retomó su arma, retrocedió hasta la puerta. No se atrevió a hablar.

Sentía miedo, pero no el que uno siente ante un monstruo, o un desconocido completo, sino el miedo de cuando uno cree conocer, recordar vagamente, a la persona que acaba de saludarlo en la calle, pero no está seguro.

Entonces, el hombre le sonrió. Fue una pequeña sonrisa asustada, pero hizo verlo amable, gentil.

De alguna forma, logró que Bolt sintiera menos miedo.

>B-Bolt, no p-puedo creerlo… —exclamó el hombre, voz rota—. >¡Ha-has crecido tanto…! Aún recuerdo cuando podía sostenerte a una mano, ¡cu-cuando eras gris! Jaja… Ahora, ¡mírate!, lleno de canas… —El hombre tosió. Bolt sintió más miedo, pero la expresión en el rostro de aquel señor era similar a la que Penny mostró cuando se reencontraron. Creyó incluso ver una lágrima salir de su ojo.

—"No te fíes, Bolty. Sé prudente" —Se dijo—. "Siempre atento. No bajes la guardia"—. Realzó el filo de la botella, viendo a su alrededor: nadie más que aquel, y él.

>B-Bienvenido a casa, viejo amigo —Tal sonrió otra vez. Bolt estaba asustado. No sabía si hablar, atacarlo, o escapar.

—¿Q-Quién es usted? ¿Cómo sabe quién soy yo? —Eligió arriesgarse, primera opción.

El hombre soltó una risita, que a Bolt hizo inconscientemente sonreír. Fue tierna a la escucha.

—¡Como si el mundo entero no te conociera! —Rio un poco, una toz seca atacándole, haciéndolo llevar ambas manos al pecho.

A Bolt le dio lástima.

—"¡Desconfía!" —Se ordenó.

—Lamento no haberte podido conocer más…

>Al menos mi hija te habló de mí, ¿no?

—¿S-Su hija?

—Mi pequeña, Penny.

Bolt no pudo apartar su vista de aquel hombre. Dejó caer la botella, se fragmentó, despedazándose. Sintió su cuerpo vaciarse por dentro. Su cerebro no acabó de procesarlo cuando le preguntó:

—¿C-Cuál es su nombre, s-señor?

—Charles… Charles Alexander Forrester…

Los ojos de Bolt se agrandaron con asombro.

—¿Fo-Forrester? ¡Ese es el apellido del doctor Harlan Forrester, el padre de Penny en la serie…! ¡¡Y-Y de Penny!!

—Jejeje, sí… Si algo les reconozco, es que me hayan hecho un tributo con eso… Respetado mi legado, recordado mi apellido…

—¿"Ha-hayan hecho…"? ¿Quiénes?

—Los de los estudios Sovereign, desde luego… Los encargados de tu Show…

A Bolt se le iluminó la mente. —"Es La Verdad" —pensó.

>C-Cuénteme más.

—Oh, me encantaría… pero temo que es una historia muy lar…

—¡No importa! ¡Me encantan las historias largas! —Dijo, esbozando una sonrisa y moviendo su cola, lo que menos creyó poder hacer en ese sueño.

—Entonces, espero que te guste la mía —Dijo Charles, volviendo a sonreírle.

>Yo llegué a trabajar a los estudios Sovereign hace mucho, mucho tiempo. Fui el director que dio su fama a los estudios.

Bolt escuchaba, maravillado. —¿De qué forma?

—Haciendo buenas películas. No productos comerciales, como se hacen hoy en día, sino que historias que invitarán a la reflexión, que maravillarán con sus efectos, sus actuaciones, sus guiones…

>Buenos tiempos…

>Abordé problemas humanos en ellas: conflictos entre partes, cual Shakespeare, historias de estilo caballeresco y de aventuras, cual Cervantes… Hice muchas obras de luchas.

>Luchas heroicas contra los tiranos, odiseas de liberación, fueron las creaciones que me hicieron conocido, que me dieron inspiración para continuar creando más, incluida tu serie.

—¿E-Eres el director de mi serie?

—La creé, y lo fui, durante su primer año… Desde que me hicieron a un lado, mi buen alumno, James William Howard, es el capitán del barco.

—¿Qué sucedió?

—Los estudios atravesaron complicaciones… económicas. Crear tu serie como un producto comercial explotable fue mi mayor error…

—¿Sa-Sabías que yo creía que todo era verdad?

—Lo sospeché vagamente, y por eso quise cancelarla. No darme cuenta a tiempo fue otro desacierto.

>Lo lamento profundamente. Lo que te provocó…

—¿Te hicieron a un lado por eso?

—Sí. Desde hacía años que querían hacerlo. Siempre es lo mismo, ¡el cochino dinero! ¡Por yo desafiar al sistema corrupto es que se rebelaron contra mí!

—¿Quiénes?

—Janet, mi esposa, por un lado… Tuvimos diferencias, pero ambos queríamos que Penny fuera una reconocida actriz; sin embargo, por razones distintas.

>Luego… En fin…

>Esos descarados ejecutivos, Mindy y Greg, que se entrometían siempre… ¡solo les interesaba el negocio!

>Y, por otro lado, Kalikas…

—¿Kalikas?

—El actor que interpreta a tu villano, un viejo examigo mío. ¿De dónde crees que sacamos el nombre? Jajaja…

>Él fue mi principal saboteador.

A Bolt no se le hizo extraño en lo absoluto, pero preguntó:

—¿Por qué?

Charles suspiró. —La verdad es que ni yo lo sé… Nunca supe toda La Verdad detrás de todo…

En Shock, Bolt Recordó:

"—Descubrir qué fue lo que nos trajo a esto… es solo una ínfima parte de La Verdad, que deberás desvelar, si quieres Despertar…"

Jadeó, sin aire, anonadado. Inmediatamente emocionado:

—¿No quieres saber La Verdad?

—Sí… pero eso es lo de menos. Lo que más temo ahora es por la vida de mi hija…

Bolt sintió una espada clavándosele en el pecho. Miró a quién ahora conocía: Hundía su cara en sus manos, lloraba.

—Me pasa lo mismo…

—Jejeje, como todo buen perro, ¡leal a su dueña hasta el final! —Le regaló una sonrisa, pero en sus profundos ojos azules Bolt pudo ver dolor, devastación, y miedo.

Entonces, supo qué debía hacer:

—Descubriré La Verdad, por ambos, ¡y acompañaré a Penny cuándo despierte! Contaré todo, ¡haré justicia por ti!

El rostro de Forrester se iluminó y sonrió cómo no lo había hecho en mucho tiempo. —Ay, Bolt, ¡qué bien hice en hacerte superhéroe!

Bolt se sentía mucho mejor. Aun sin poderes, en dificultades, volvía a ser quien siempre fue.

>Muchas gracias. De verdad, muchas gracias.

Bolt sonrió con orgullo.

—Ahora, ¿cómo salgo de aq…?

—Escapa por aquí, ¡rápido! —Se movió con el sillón, revelando una trampilla en el suelo, la cual abrió, justo cuando ambos sintieron arañazos en la puerta.

>Mucha suerte, y gracias de nuevo.

El can, antes de descender, dio un último vistazo a sus ojos… Esos ojos… ¡Vaya ojos! Realmente llamativos, agraciados. No podía decir si eran verdes o azules, pero realmente relucían.

Oyó arañazos en la puerta.

>¡Vete!

El joven perro bajó las escaleras, llegando al suelo justo cuando el hombre de ojos verdes-azules cerró la trampilla, y todo se volvió oscuro.




Capítulo VIII: ESTIMADO SEÑOR



Hola, James.

Como hemos hablado, últimamente hemos sido arremetidos por tiempos difíciles, y dolorosos sucesos nos han golpeado a ambos, a nuestros estudios, y a la gente bajo nosotros.

Si estás leyendo esto, significa que ya me desterraron de este mundo.

Lamento no estar ahí, contigo.

Como heredero de todo lo que fue mío: fortuna, bienes, guiones, proyectos… y de la Dirección de los estudios y de sus trabajadores, debo decirte que debes ser fuerte, y enfrentar la adversidad. Como Artista Revolucionario, te toparás con gente así, y deberás responder como yo: resistir con todo a la reacción, al retroceso, Avanzando.

Quiero recordarte que has sido un hijo para mí, y siempre lo serás. Podrás ver en mi a un Padre, y confiar en que guardaré siempre de ti.

Confío plenamente en que sabrás cómo dirigir, en que te construirás como Artista.

Guía, Dirige.

Cuenta historias Rompedoras, Innovadoras, que el público necesite y merezca. -Sé que lo harás-.

A cambio, cuida bien de Penny; asesora financieramente a Janny con eso, es lo único que pido.

De verdad, gracias por todo.

Te mando cordiales saludos, y mi bendición como Artista para tu brillante futuro -Lo será-.

Con cariño: -C.A. Forrester


Leía tal hoja pegada en una de las paredes de aquellos túneles subterráneos, en los que estaba.

El único agregado al olor a humedad del entorno, era el del licor que una vez hubo en aquella botella rota, que portaba en su hocico. Su única arma.

Bolt, entre polvareda y tela de araña, avanzaba, pensativo, reflexivo:

—Sea quién fueras, Charlie, o ese James, no me fio ni un pelo. Un tipo tan "bueno", "amable", "dulce"… ¿por qué entonces Penny nunca me habló de ti? ¿Por qué jamás escuché a Janet hablar del "maravilloso esposo" que tuvo? ¿Por qué nunca vi una foto tuya… con ellas…?

>Algo debes haber hecho… algo que sea "La Verdad" ¡que descubriré!

Avanzaba…

Suspiró.

>¿Acabo de conocer al padre de mi persona…?

Suspiraba.

>Es solo un sueñ ¡No! ¡Sabes que no lo es! ¡Penny está en peligro…!

>…Penny…

Exhaló…

>¿Quieres despertar? ¡Sí!

>Entonces, ¡a descubrir esa Verdad!

Avanzó por aquel largo túnel, apenas iluminado por parpadeantes luces en el techo.

Tras un rato de avance con cuidado, encontró una puerta que tenía un temporizador: 5:33-PM, descontando, y las palabras Legado escritas en grandes letras doradas.

>Voy por el buen camino…

Suspiró, con precaución la entreabrió…

Oyó la voz de esa misma mujer.

—¿Cómo evalúa a vuestro nuevo Director: James, señor Falconner?

—"James, ¿eh…?" —Pensó Bolt, permaneciendo al otro lado de la puerta, botella empuñada; oyó atento.

Un hombre respondió.

—¿Usted cómo cree?

—Obviando quién es y porqué está dónde está, no lo sé, no me lo han presentado.

>Escuché que tiene un carácter… excéntrico.

—Melodramático, exagerado, paranoide, ¡sí! Pareciera esmerarse en actuar un personaje histérico y sobreactuado 24/7. Además, es un obsesionado con lo que Forrester le enseñó, sobre todo esa "Técnica". —Suspiró.

>El asesinato de Charles le afectó mucho, no hay duda alguna…

—¿Y… qué hay de su profesionalismo, sus dotes de dirección?

Suspiró.

—Los heredó bien. Aprendió mucho de Forrester, eso no lo discuto.

>Objetivamente, es un Gran Director. Ha perfeccionado La Técnica, y nos ha sostenido, ¡en eso se la debo…!

>Diría, señorita Parker, que a usted le desagradaría como persona, pero…

—No trabajo con ustedes por vuestro carácter, señor Falconner, sino por vuestros provechos. En estos momentos, eso es lo que cuenta.

Escuchó dos series de pasos alejarse…

Luego nada.

Nada. Silencio…

A pesar de su vacilación inicial, Bolt finalmente abrió la puerta, provocando que una corriente de aire frío soplara hacia él.

Cuando entró en la sala, vacía, auténtico congelador, vio una frase materializarse en el vacío a su delante, en llamas azules y verdes; rezaba:


Las manos portan guantes.

Los ojos son las ventanas del alma.


Desconcertado, Bolt empuñó su arma y avanzó.

—Así que fuiste asesinado… —reflexionaba…

A pocos pasos, leyó lo que decían nuevas hojas de papel, pegadas en las paredes mohosas:

"La comunidad LGBTQ+ de los Estados Unidos emite este comunicado en agradecimiento oficial a Charles Alexander Forrester por haber visibilizado los problemas que padecemos a través de sus obras: "Una taza de té", "Destinos Unidos", entre otras, y financiado nuestra lucha con el dinero recaudado."

"Yo, Mpho Adeliyi, líder de ABF, a nombre de todos los Afroamericanos, doy gracias a C.A. Forrester por sus esfuerzos solidarios hacia nuestra comunidad…"

"Las Asociaciones de Mujeres de USA queremos agradecer al director Charles Alexander Forrester por haber, en sus obras, combatido en pro de la liberación sexual de la mujer, y haber aportado cuantiosas cantidades de dinero a nuestra causa…"

"La Federación Mundial por la Educación y Mercy Servicemens queremos dar gracias a Charles Alexander Forrester por sus donaciones a nuestras campañas solidarias, que han hecho posible la abertura de más cien escuelas, cien clínicas y cien hospitales en el continente africano…"

y más…

Todas, fechadas entre 1980-2002.

Reteniendo bien todo lo descubierto, Bolt avanzó preguntándose:

>¿Qué es todo esto?

>¿Quiénes son todos ellos que te agradecen?


>¿Quién eres realmente, Charles Alexander Forrester?




Capítulo IX: PROPUESTAS ATREVIDAS



A: Jeff Pullman

De: C.A. Forrester 12/01/2005

Jeffrey, considero que esta es la cúspide del peligro que, como Artista, soporto enfrentar.

Mis enemigos se están organizando, están conspirando contra mí. Sé que anhelan verme muerto, y mi obra extinguida.

Son fanáticos religiosos, la clase de criminal más peligrosa. Por favor, ayúdenme, hagan todo lo necesario para eliminarlos.

Este es un fuego que se ha encendido en el corazón de mis estudios, y ustedes son los bomberos.


5:27-PM era la hora que marcaba un reloj, ahí, en el suelo del pasillo, al lado de tal carta…

Bolt proseguía su camino, sus pasos oyéndose resonar en chapoteos.

Sentía fría agua bajo sus pies.

>"Llueve…" —pensaba. Demasiado oscuros aquellos corredores como para cerciorarse, solo el olor y el sonido de lluvia le hacían saberlo.

Avanzaba, aún con todo.

De vez en cuando, ventarrones muy helados eran clavos en todos sus nervios…

…pero avanzaba.

Aquel, sufriente de espasmos y tiritones, azotado por una borrasca siberiana, continuaba.

Aquel manto de hielo que lo envolvía, crispando sus patas, transformando en escarcha sus vísceras y en agujas sus ojos, nariz y labios, no era nada ante la migraña que le era procesar todo lo que acababa de espectar.

Mientras más lo pensaba, más le trastornaba. Desde conocer a Forrester a… ¿Conocerlo?

Aquel perro, más paranoico que precavido, habiendo vivido mil aventuras con mil enemigos y mil traidores, pensaba, teorizaba, dudaba…

Temía.

>No me fio. No, no confío en Forrester… No puedo confiar. —Se decía.

>Recuerda, Bolt: para que te apuñalen por la espalda, debes dar la espalda.

Como acatando un deseo jamás pedido, creyó sentirse pellizcado en su dorso.

Apresuró el paso.

>¿Por qué nunca supe de ti? ¡Por algo es!

>Si eres parte de La Verdad…

>…va a ser algo digno de una pesadilla como esta —presentía.

Suspiraba…

Avanzaba…


5:07-PM, era la hora que marcaba un reloj, ahí, no ya en el suelo, sino colgando encima de una puerta.

Una puerta, última del pasillo…

Le daba una mala espina terrible entrar. Quiso evitarlo, volviendo sobre sus pasos… solo encontrando la trampilla por la cual accedió, cerrada.

Bolt no quería entrar ahí… pero el tiempo corría.

Empuñando la afilada botella rota, cual daga, hizo lo que no quería, mas debía hacer.

Por Penny. Cruzó la puerta…

Abrió sus ojos. Giró, no existía ya puerta.

Suspiró.

Examinó su alrededor.

Se hallaba en un lugar bajo alto techo, enorme como una planicie. Nadie en su interior, nada más que mesas.

Caminó, lento, despacio.

A los minutos se dio cuenta de su infinidad. Un ejército de mesas desplegadas una al lado de otra lo rodeaba.

Él, pasaba entre medio, continuando…

…hasta que se topó con una que sí disponía de algo:

Se acercó a ella, cauteloso, curioso.

En aquella mesa, vio planos, maquetas a escala, diseños inconfundibles de los vehículos de Calicó: Desde los "Crocodile" hasta las "Tarantulas", pasando por los "Rhino", los "Mosquitos" y los "Shark"… tanto más, que los villanos de su show usaban.

Asimismo, había planos de sistemas eléctricos, de robots, de máquinas, de otros vehículos que nunca vio… de las propias garras eléctricas de los soldados.

Descansaban muchas páginas llenas de dibujos, fórmulas, cálculos, sobre una pila de gordos libros: "Electromagnetismo ¿qué es? y sus aplicaciones", "Somos eléctricos", "Mecánicas de los cuerpos" -Volumen 1, 2, 3- "Propiedades de la locomoción y articulación artrópoda" -Volumen 1, 2, 3, 4, 5…- "Soluciones a los problemas que supone la ley cuadrático cúbica: Proyecto HXS", eran algunos de sus títulos…

Se sorprendió. El autor de todos ellos: K. Kalikas.

Tras estos, una pequeña bandera de franjas azules y blancas se hallaba en su propio mástil miniatura… La reconoció, rememorando su misión en Atenas: era de Grecia.

Al lado de ella, había un objeto igualmente interesante: Una madera tallada en forma de cruz, con la estatuilla de un hombre semidesnudo.

>He visto esto antes… Los humanos lo tienen en sus edificios. También lo vi en Grecia… Se ve que les es muy valioso.

>Eso mismo cargaban los que me atacaron…

Una bombilla se encendió en su cabeza.

>Kalikas, ¿eh? ¡Claro!, su apellido, los planos…

>¡Te tengo!

Revisó cada documento y libro, al no ver nada más que no fuera ingeniería o matemáticas, prosiguió.

Caminó entre todas aquellas mesas, vacías. Vio que algunas se hallaban rotas, desgastadas, otras pintarrajeadas, llenas de basura. Algunas incluso quemadas…

Varias, encima, contaban con esas figuras de madera que, sabía, los humanos llaman: Cruces.


4:52-PM.

Se había detenido muchos pasos más adelante al ver, frente a sí, que una de las mesas estaba ocupada. Dos hombres se hallaban ahí, en dos sillas, sentados uno frente a otro, cenando, platicando.

Nuevamente pecho a tierra, procediendo a rodearlos, se escondió bajo una de ellas, a no poca distancia. Desde ahí los observó, los oyó…

…Los reconoció: Forrester de un lado, del otro: quien durante toda su vida llamó "el hombre del ojo verde", ahora mostrándose con ojos marrones, algo azulados, mirando a Charles, sonriéndole.

—He visto la crisis por la que están pasando estos estudios y tú… —declaraba.

>…Sé que la crisis que vendrá comprometerá nuestra existencia, si no nos sostiene algo.

>Sobre eso, creo tener una solución amigable, Artística, orientada a un público más amplio, que carga ciertas alegorías, cierta propaganda; y que nos hará ganar nuestros buenos fajos.

—Te escucho.

Kalikas le entregó un gran número de papeles: dibujos, bocetos, storyboards, guiones…

—Una película… o serie, de un perro superhéroe.

—Kal, eso ya se ha visto.

—No con tus técnicas, tu dirección, y mis ideas, mi actuación.

Las cejas de Charles se levantaron, y este se sumergió en aquellos papeles. Un gran interés comenzó a mostrarse en su rostro… Sonreía.

>Eso sí —De súbito, Kalikas arrebató aquellas hojas de las manos de Forrester—, si quieres buena parte de mí, debo recibir buena parte de ti: dinero, reputación, oportunidades y… especialmente…

>Un papel para dos chicas muy especiales.

La sonrisa de Charles se agrandó y, sin decir nada, le estrechó la mano…

Tal Vistazo se desvaneció…

Bolt se dijo a sí mismo—: Kalikas, ¿no? La forma en que lo mirabas, tu lenguaje corporal, tu voz segura, el cómo te le dirigías, me dicen que TÚ eras el que tomaba "la sartén por el mango" en vuestra relación, aún tú siendo un actor y él un director, tu jefe…

>Se llevaban bien, como dijo Forrester, fueron amigos, lo suficiente cercanos para que tú lo manejaras…, para que él se interesara en tus recomendaciones, para que él aceptara…

>…mi proyecto, de ti…

>¿Por qué entonces Forrester me dijo que él había creado mi serie? ¿Tú eras el creador…?

>¿Acaso lo traicionaste porque tomó todo el crédi…?

Bolt, sin haberse movido, sintió un severo cambio en el ambiente.

Algo a su alrededor lo rodeaba, cerniéndose sobre él, de todos lados. Lo atrapaba, tal fuerza sofocante, asfixiante… Sensaciones de quemaduras se estrechaban sobre sí.

No salió. Ni siquiera se asomó. Bien hacía…

El olor a leña quemada había vuelto, y solo se intensificó cuando, apenas vio a dos otras presencias…

…Caminando hacia él.

>"Aquí vienen" —pensó.

En silencio, permaneció bajo la mesa…

Oyó sus pasos aumentar su volumen…

…A su lado.

Contuvo su respiración.

Las escuchó:

—La trama es muy sencilla: Un científico que trabaja para el ejército americano, que venía desarrollando una serie de súper-armas secretas, otorga superpoderes a su perro para que este los proteja a él, a su hija y al país, de una organización terrorista, liderada por un ex colega suyo, cuyo objetivo es la dominación global. De ahí, el súper perro tiene aventuras alrededor del mundo derrotándolos. Sencillo, ¿ves? La típica historia del superhéroe Americano, del bien-bien contra el mal-mal. ¡Pura propaganda! Puramente comercial.

Reconoció esa voz al instante: Forrester, otra vez.

Su acompañante guardó silencio.

>Entonces, ¿qué dices, ¿eh? ¿Me permites estrenarte con esto como tu obra prima? Es un proyecto demasiado sencillo: Una serie de televisión juvenil; tres temporadas: Inicio, Desarrollo, Final.

Quien tuviera a su lado, supo Bolt al oírlo, era aquella silueta que lo mandó electrocutar. Aquel joven contestó:

—Sí, sí, te lo agradezco, de verdad. Es solo que… ¡no sé…! No me veo trabajando con animales, ¿sabes? Quiero decir, ¡con animales…!

—Hey, tranquilo. Los animales se pueden entrenar, y casi todos, por las buenas o por las malas, entienden más rápido que demasiadas personas. Más si se trata de perros, como es el caso.

>Te estoy sirviendo todo en bandeja de plata, James: Actores de Renombre, financiamiento, decorados, sets, guión… Solo nos falta tu dirección, con mi toque especial.

>¿Qué piensas? ¿Entras con esto en la historia del espectáculo?

Hubo un momento de silencio…

—Muy bien, ¡me apunto! —dijo el joven, chocando manos con C.A. Forrester.

Bolt no oyó nada más, pero sintió como si aquellos hubieran sido interrumpidos, como si no hubieran terminado de hablar…

Aquellos fueron callados.

Silencio…

Salió de su escondrijo: El lugar despejado.

Continuó avanzando…

Pensando.

4:44-PM

Caminaba.

4:43-PM

Le dolía la cabeza.


4:33-PM

Transcurrió un rato, avanzando aún entre aquellos muebles, de cada vez peor aspecto, contando más y más con esas estatuillas de madera. Él, evitaba todas…

…Salvo por aquella sobre la cual, vio hallarse una hoja de papel.

Se acercó, despacio…

Estuvo frente a ella. Vio a todos lados, debajo y arriba de ella: Nadie.

Leyó aquel recorte de periódico:


Nueva serie de S.A.: “Bolt” rompe todas las expectativas en su primera semana de estreno.

-Eric Burrell (12/09/2003) The Network Z.V. Daily

La serie, creación de James William Howard en colaboración directa con C.A. Forrester pone sobre la mesa las preguntas: ¿será este el resurgimiento de los estudios Sovereign Entertainment? ¿Será este proyecto su salvador de su actual crisis?

Teniendo en su repertorio a actores de la talla de Károlos Kalikas -quien interpreta al villano: Dr Calicó- y Nicholas Blank -quien interpreta al doctor Harlan- y contando con la participación de la propia hija del Director General: Penny Forrester, su padre declara que: "además de dirigirse a un público más amplio, no deja de apuntar a Revolucionar la industria y ser una obra rompedora, igual que todos mis trabajos."



Bolt ladeó su cabeza.

—No le diste créditos…

Fue interrumpido. De la Nada, volvió a escucharlos:

—¿Lo ves, James? ¡Mira que buen debut te he dado! ¡¡Estamos haciendo Arte!!

—Señor, perdóneme por esta falta de respeto gravísima, pero… no entiendo.

—¿Qué no entiendes?

—¿Qué tiene esto de Arte? ¿Qué hay de bueno con pasar de hacer obras tales como… ¡todas las que hizo!, a… esto… un producto comercial…? No tiene historia, no tiene profundidad, ¡no tiene nada memorable!

Sin Bolt verlos, Charles puso sus manos en los hombros de su alumno.

—Ay, James… Pobre, pobre James…

>Aún tienes mucho por aprender. No olvides que te dejé copias de todos mis futuros proyectos en los platós 7 y 12.

>Te recuerdo que esta serie no es el primer producto comercial que he realizado… —Bolt oyó la voz de Charles raspar esas palabras— …aunque te aseguro que será el último.

>Pero volviendo al tema: Esto es Arte, James, no por lo que es, sino por CÓMO es…: Mi Técnica fue una Revolución a la industria del cine, y esto demuestra su perfecta aplicación a la televisión, ¡la Revoluciona!

—Señor, ¿de qué me estoy perdiendo?

—¡Te estás perdiendo todo, Howard! Ves aquí a un perro, ¿no? Yo veo un animal que cree, ¡con cada fibra de su ser!, que lo que ama está en peligro, que él está en peligro, ¡qué él es un súper-héroe! ¿Te das cuenta del poder de la mente? ¡Mira su cara, ¡yo veo en su rostro un espectro de emociones que ¡NUNCA ANTES!, escuchaste bien Howard, ¡NUNCA ANTES!, nada ni nadie logró captar en las cámaras, ni de la televisión, ni del cine…!!

>¿No es eso Artísticamente Revolucionario?

—Desde luego, Señor…

—¡Claro que lo es! ¡Es el mejor reflejo de la Realidad jamás logrado!

>No dudes que tendrás que hacer TODO lo que sea necesario para mantener esta proeza. El perro JAMÁS, por NINGUNA circunstancia, debe salir de escena, Howard. Haz que sus aventuras sean su Vida. A Cualquier Costo: Si mi hija se encariña, haz que la aparten, si se lastima, desmáyalo con dardos y llama a veterinarios, si muere…

>muere la obra.

Aquel Director se alejaba.

>No lo olvides, James: Mientras el perro crea que es real, la audiencia también lo creerá… Hacemos historia, ¡y callamos a las bestias corporativas llenándoles el hocico con lo que desean: dinero!

Escuchó a ambos alejarse.

Bolt quedó absorto…

No tuvo tiempo de pensar para cuando, por tercera vez, los volvió a escuchar:

—¿Así que pondrá a su hija en un papel principal? —preguntó Howard.

—Próximamente —aseveró Charles —Ya va siendo hora de que mi propia sangre se inmiscuya en mis trabajos maestros, y prosiga mi obra y legado.

—¿Ya ha comunicado esto a nuestra cadena de distribución televisiva?

—¿A The Network? Desde luego. Me asesoré, y me dijeron que es una sabia decisión hacerlo: -Los niños que verán el show se encariñarán pronto al sentirse identificados con el personaje. Lo que dará por resultado gastos a los padres en productos. -Además, mostrará a las niñas más posibilidades de ser lo que quieran ser. Lo que dará por resultado más juguetes y accesorios vendidos.

—A ellos les encanta el dinero por lo que veo.

—¡Con que ahora te enteras de que el cielo es azul! Ay, Howard, ya sabes lo que digo: La diferencia entre un directivo y un Director, es que el directivo se conforma con que le entreguen papeles verdes con dibujos; mientras tanto, el Director toma un papel blanco y empieza a dibujar en él.

Forrester reía. Howard sonaba preocupado.

—Señor, si tengo permitido preguntar esto…: ¿Con quién se asesora en The Network?

—Con Mindy Parker, James.

—¿Quién es ella?

—La mujer más poderosa de esa cadena. "Ejecutiva brillante pero despiadada", dicen por ahí. Yo digo: Altiva, fría como el hielo, pero perspicaz, de plena mentalidad… en los negocios. —Su voz raspaba otra vez.

>Traducción: Actual mano derecha de Easton y, según entiendo, su sucesora. Así que mucho ojo con ella.

—Ya veo…

>¿Señor?

—¿Si?, James.

—¿La conoceré algún día?

—Será aquel en que yo ya no esté. En que, como buen buitre, ella se presente ante ti.

—Entiendo…

Fin de las voces.

Bolt exhaló, quieto, en su sitio.

Esperó…

Nada.

—¿Algo más? —preguntó.

Nada,

Nadie,

…llegó.

Suspiró.

Salió de su escondrijo y, sobándose la cabeza, exhalando, respirando a duras penas, pensando, continuó caminando… lento, seguro, armado.



4:12-PM, marcaba un reloj digital, encima de un marco de salida.

…al exterior.

Tras caminar mucho, había dado con el fin de esos subterráneos. Ahora, nuevas hileras de escalones lo aguardaban para salir.

La débil luz que venía desde lo alto iluminaba poco, pero suficiente como para ver la humedad filtrándose a través de los musgosos muros de ladrillos que componían esos túneles. Era agua proveniente de la lluvia que veía caer desde un cielo negro oscuro, lleno de nubes, sobre casas, edificios y faroles: Allá, arriba.

Nuevamente, la grima que le daba el imaginar qué pudiera toparse era suficiente como para hacerlo dudar de subir.

Mas, de nuevo, el reloj proseguía… Su dueña peligraba, ¡lo necesitaba!

Suspirando… >"Por ella" —diciéndose…

…Subió las escaleras, una a una, prudente, pero con decisión a enfrentar lo que encontrara.

La temperatura disminuía todavía más…

Llegado al último escalón, dando el último pisar, salió al exterior.

El olor tan característico a lluvia, aquellos de pasto mojado, de calle, de aceite de motor mezclándose con agua, así como de escapes de coche y aire fresco, recibió a su nariz.

Una lluvia helada caía.

Contemplado todo su entorno, viendo atrás por última vez, empezó a avanzar, su cabeza rotando a todos lados, única arma en boca.

Caminó, hundiendo sus patas en los charcos, cuya agua marrón le llegaba hasta las rodillas…

La lluvia impactaba fuerte sobre él; el ambiente congelado lo hacía tiritar, castañear sus dientes. El viento, frío, áspero, cadáver, lo abrazaba.

Cadáver.

¿¡Por qué rayos esa palabra aparecía y quedaba en su cabeza!?

Cadáver.

La lluvia, el olor, la humedad… el agua turbia.

Cadáver.

Aquellos estrechos callejones de tierra, de no más de un metro de anchura. Aquella ciudad llena de edificios de hasta seis plantas, cuyas habitaciones se notaban desde afuera muy pequeñas, sin luz, ni ventilación. Grises edificaciones, cuya estrechez y escaleras exteriores serpenteantes, así como los tubos que emergían desde ellas, les daban apariencia de un asfixiante hormiguero superpoblado. ¿Viviendas?, de aspecto más bien carcelario.

Distinguió lo que le parecieron algunas tiendas, cafés, baños públicos, y hasta una pequeñísima escuela y guardería; ninguna estructura citada superaba los veinte metros cuadrados. Dichos elementos contrastaban con aquella fortaleza amurallada, llena de alambradas; aquel lugar cerrado por cercos de metal, de puntas de alabardas, tridentes, guadañas.

Aquel lugar: de pobres mausoleos. Aquel lugar donde escuchaba sus pisadas, junto a las de infinitas ratas, arañas, e insectos. Aquel lugar cuya vomitiva pestilencia no era a simple basura; más que a cloaca o a heces…

…era a muerte.

Aquel lugar vacío.

Aquel lugar muerto.

Abandonado, derruido. La lluvia se filtraba en los edificios, muchos cayéndose a pedazos… llorando.

Oía llantos, quejidos, voces.

Él, solo, corrió.

En la oscuridad, en la Nada, en aquel cementerio se perdió.



4:06-PM: en un callejón, sin salida, se halló.

No más oscuridad lo rodeaba…

…en su lugar, una luz lo comía. No natural, artificial. No cálida, fría. No silenciosa, zumbaba…

No una… sino dos.

Los focos de un auto. Ahí, frente a él.

Emboscado, desprovisto, indefenso, su única arma: una botella rota, rodeado; Bolt había esperado a que lo embistiera… Mas aquel auto negro no se había movido.

El joven se fue acercando con cautela; muchos pasos, temblorosos, tensos, atentos… él esperando…

Había llegado al capot.

Deslumbrado por el resplandor blanco se subió a ciegas, esperando lo peor…

Que nunca llegó.

Abrió sus ojos: vio el asiento del conductor vacío.

Se asomó por el parabrisas al interior: Nada, Nadie.

Bolt suspiró…

Gritó al, a su lado, escuchar un ruido similar al de un hueso quebrándose.

Saltó detrás del auto. Vio en su espejo retrovisor lateral, a través de su ventana, una figura humana: una sombra, a muchos pasos, entrando en lo que creyó tratarse de un callejón.

Bolt corrió en dirección opuesta. Creyó alejarse a toda velocidad.

Mas, inexplicablemente, volvió al mismo lugar: mismo callejón, mismo auto.

Volvió a correr, al otro lado…

Había vuelto.

Realizó cuantiosos intentos más… Nada. Ninguna dirección, ningún resultado sino volver.

Exhaló, resignado.

Intentó trepar las edificaciones: resultó imposible, aún con lo que encontraba.

Trató de abrir el auto, consideró romper sus ventanas, mas lo último que quería era alertar a… Eso.

—"Bolty, todo grita que debes seguirlo"— Pensó en sus adentros, temblando.

Por ella, procedió a ello. Lento, cauto, ¡siempre alerta!, alzando la botella, viendo a todos lados…

En menos de lo que creyó, ya estaba frente a aquel callejón.

Se ocultó tras una de las paredes, no sin antes oír el mismo ruido justo debajo de él. Vio: en el suelo fangoso había una rama rota.

Exhaló.

Se asomó apenas al pasadizo, tan oscuro: solo negro veía.

Fue súbitamente iluminado por una luz tan fría, blanca y artificial como la antes vista…

…que provino detrás de él.

Volteó aterrorizado, viendo a pocos pasos una figura humanoide, igual sombra negra. Portaba una linterna encendida, apuntándole.

Esta se le acercaba.

—Así que aquí estás —Dijo tal.

Bolt no dudó: le lanzó la botella cual arma arrojadiza…;

…pareció atravesarla, yendo a dar a una de las farolas, haciéndose añicos.

Aquella ni se percató.

Bolt retrocedió…

En su espalda, descubierta y dando al callejón… sintió algo… un roce de tela.



>¡Vaya forma tiene usted de recibir a sus financiadores! ¿No será algún descendiente lejano del señor Lugosi, señor Forrester.

—Si me complace el honor de recibirla, señorita Parker.

Solo entonces Bolt reaccionó. Dicha mujer, vestida con un impermeable gris y fedora, acompañaba al señor Forrester, vestido idénticamente, dentro del callejón.

Bolt trató de huir… mas nuevamente fue devuelto.

Decidió seguirlos a la distancia.

Caminando, aquel le indicaba la ruta, mientras Parker se tapaba la nariz.

—¡En vaya barrio viven vuestros trabajadores! ¿Están felices con eso?

—¿No es la pobreza uno de los tres votos monacales, querida?

—¿Usted es religioso? Nunca lo sospecharía.

—Nadie aquí lo es…

>…solo considero que ese voto es más que adecuado a aplicar al trabajo devoto del Artista.

Llegaron al final del callejón: un muro de ladrillos, cuya puerta de madera era clara entrada; a su lado, una ventana enrejada.

Un relámpago iluminó brevemente todo el lugar, las sombras de ambos viéndose en la pared, la del perro no.

Charles sacó unas llaves, abrió la cerradura: Los dos entraron, cerrando la puerta, sin seguro.

Bolt, por precaución, decidió quedarse fuera, limitándose a observar por la ventana.

Asomándose, vio el interior. En él, Parker y Forrester colgaron sus sombreros en un perchero, quitándose sus impermeables, descubrieron sus trajes formales.

—¿Se le ofrece algo, Mindy? ¿Té, café, galle…?

—Así que de eso tratará vuestro nuevo proyecto, ¿eh? Vaya, vaya… Usted, vendiendo sus ideales al mejor postor. ¿Quién lo hubiera imaginado…? —Caminando a su lado, rodeándolo, le hablaba antipática al Director, mas la mirada que le daba era burlesca. —No me esperaba menos, ¡ustedes, autodenominados "revolucionarios", son todos iguales! Dicen "luchar contra el sistema" pero, al mínimo inconveniente, se arrodillan ante nosotros: privados y gobierno, y lamen nuestros zapatos; tacones, en mi caso…

—¡Son ustedes quienes dependen de mí! ¡¡Parasitan mi Arte, mis riquezas, mis logros..!!

—¿Sus riquezas, sus logros? El acuerdo que firmó cuenta dos partes, Forrester. Como toda Alianza, debe respetar lo estipulado. Fuimos claros: financiaremos sus proyecciones dependiendo de cuales sean las ganancias. Como las ganancias son menores, menos lo financiamos.

>Y, permítame que lo diga, usted es el responsable de eso.

—¡Ya verá que el Arte y la libertad valen más que todo el oro del mundo!

Aquella rio.

—Ay, Charlie, usted siempre fue un hombre poético, pretencioso… ¡Con tamaña e inexplicable suerte!

—Talento y trabajo, son las palabras: Dedicación.

—Te tomaré las palabras, entonces. Arriesgaremos, Revolucionaremos, como buenos emprendedores. Financiaremos, y transmitiremos vuestro nuevo show por nuestra cadena.

>Pero, si yo fuera usted, mantendría los ojos bien abiertos, ¡y cuidaría los números y curvas!

>Si fuera tú, odiaría que la última obra que produjera en mi carrera de "Artista" y "Revolucionario", fuera una serie, como dicen en el cono sur: Pochoclera, ¡burdo plagio de Krypto!

Charles Alexander Forrester se quedó mirando aquella puerta por varios minutos tras que susodicha, retirando su sombrero e impermeable, la cruzara. Él, suspiraba, sus manos estaban hechas dos puños.

Aquel Vistazo desapareció en un destello de luz, que hizo al rostro de Bolt reflejarse en el ventanal.

Luz blanca cubrió toda la habitación. Un estruendo atronador lo siguió, agujereando sus tímpanos.

Volteó a sus espaldas, y vio una feroz tormenta arremetiendo aquella ciudad. Si Bolt conociera la historia del Diluvio Universal, le hubiera sido imposible no recordarla. En el suelo había un pequeño mar, bombardeado por aquel cañoneo desde el cielo, cuyos proyectiles implosionaban como obuses.

Sobre ellos, relámpagos azules peleaban salvajemente; caían también, azotando los edificios.

Sobre ellos: La Luna, entre las nubes más negras.

Bolt tiritaba. Volvió su vista a la ventana. Suspiró.

Temiendo, desarmado, cruzó la puerta y entró en el edificio.


3:41-PM.

Oscuridad.

Rato había pasado, y él seguía avanzando por aquel pasillo. Solo un elemento diferenciaba su caminar de cualquier otro, le daba un sentido claro: iba en dirección a una luz amarilla.

Moviéndose, tanteando su ruta por lo negro, por fin hubo llegado. Como un vigía divisando tierra tras meses en el mar, divisó numerosas velas alumbrando un nuevo recorte de periódico.

Se acercó, intrigado…

…Al leerlo, se horrorizó:



Cuando la Realidad supera la Ficción: Károlos Kalikas, de asesino y terrorista en una serie familiar a Asesino y Terrorista en la Vida Real.

EDICIÓN ESPECIAL: -Mindy Parker  02/10/2006    The Network Z.V. Daily




Capítulo X: OBRA COMPROMETIDA



LAPD

Oficina de Asuntos Internos

02/05/2006

Sovereign Entertainment's Massacre

Informe de: Detective Stephen Alexon

El 1 de febrero de 2006, el edificio administrativo de los estudios Sovereign Entertainment fue asaltado por un tumulto compuesto de trecientos hombres y mujeres.(…)

Los atacantes entraron hacia las seis de la mañana y destruyeron bienes de C.A. Forrester y de otros directores. Incendiaron los platós 3, 5, 7, 9, 10, 12 y 15, así como remolques, cabinas, almacenes y 1/3 del propio edificio administrativo. Paralelamente saquearon las oficinas, bodegas, y salas de grabación y edición.

(…) Si bien la mayoría de los presentes logró escapar con vida, la turba asesinó a los ejecutivos Eusebyus Grant y Walter McLean, junto a la familia de este último. Sus cadáveres fueron encontrados en la cafetería a las 6:20-AM (…). "Fue una de las escenas más desgarradoras que he visto en mis veintiséis años de carrera" declaró la forense Estelle Heath.

(…)

Horas después, durante toda la tarde, se reportaron ataques a por lo menos treinta domicilios de altos cargos de los estudios, incluidos los de C.A. Forester. Constituyeron saqueos e incendios a las propiedades.

Se sabe de al menos dos asesinatos más producidos durante estos acontecimientos.(…) Adicionalmente, se contabilizaron cinco heridos -tres mujeres- víctimas de robo de sus pertenencias, retención, y agresiones físicas y sexuales.

Entre el 02/01 al 02/02, LAPD arrestó a sesenta y cinco participantes confirmados, más veintinueve sospechosos de los hechos.

(…)

A partir de los interrogatorios realizados, se corroboraron las sospechas de que C.A. Forrester era el blanco principal de los atacantes, salvándose solo porque no estaba en los estudios.

Tras ser capturado, el actor Károlos Kalikas confesó incentivar y ordenar los ataques.

(…)

Acrecentándose significativamente a mediados de marzo, los actos perpetrados por los criminales han sido: quemas de todo lo relacionado a Forrester y a los estudios: posters, publicidades, dvd's…, nuevos asaltos contra residencias de altos cargos, ataques contra S.E., barricadas incendiarias, amenazas a directivos, palizas grupales, linchamientos, y asesinatos de cinco agentes policiales.

(…)

C.A. Forester y J.W. Howard han desobedecido nuestras órdenes. No han pausado sus filmaciones durante estos hechos -tal es el caso de la serie "Bolt: El Súper-perro"- ni aun cuando, a pocas calles, se dan enfrentamientos violentos y platós vecinos sufren atentados.



Bolt se hallaba en una habitación pequeña, sin muebles, cuyas paredes estaban tapizadas por periódicos. Leía aquel documento pegado sobre uno, cuya portada era llamativa: Un edificio quemado, de ventanas rotas; policías rodeándolo, clásica cinta amarilla…

A su lado, tomo "Breaking News The Network Z.V. Daily", leyó:



¿El fin de los Estudios Sovereing Entertaiment? J.W. Howard en la cuerda floja tras embestida de la crisis económica.

-Michaela Azren (03/01/2008) -TheNetworkZoneVieWEB.com



Su primera plana era el logo de los estudios S.E., junto a un poster de su propia serie: "Bolt: El Súper-Perro", quemándose sobre una llamarada.

—"Ya veo por dónde va esto…" —Se dijo el perro.

—¿En verdad?

Le dió un susto escuchar esa voz tras de sí. Al voltear, confirmó que se trataba de aquella mujer, Parker, de frente a C.A. Forrester.

—¿En verdad qué?

—¿Planeas seguir con esto, ¡con esto!? —Ella exclamaba, señalando todas aquellas hojas de noticias.

Charles no dijo nada.

Bolt las leyó. Más noticias, artículos, informativos…:



C.A. Forrester arremete contra la Iglesia Católica en "Under the cassock", su crítica severa a los escándalos de abusos sexuales.

21/12/1993

El Director, quién ya había hecho del cristianismo su objeto de mofa en "Comerciantes de Seda y Arena" y "Abisinia: Cruz y Lanza", así como señalado a la institución como "Lacra Oscurantista" en "Galilei" y "Amor Verdadero", vuelve a tocar una fibra sensible en los sectores más tradicionales y extremos de la sociedad quienes, turba, claman su cancelación.

¿Cuál fue la brillante respuesta del Director?: "Si quieren linchar a un genio y regresar a la ignorancia, con gusto yo soy vuestra Hipatia y mis estudios vuestra Alejandría."


Las escenas de las cruces siendo quemadas por los héroes en "Amor Verdadero" indignan a religiosos.

Reverendo llama a C.A. Forrester “Servidor de Satanás” desde su púlpito.

En un discurso similar al de algunos obispos y prelados, líderes protestantes fundamentalistas se suman a los agravios contra el artista.


Grupo ultraconservador y ultra religioso comete atentado contra director de cine y televisión.

04/28/2006


Imán llama a la Yihad contra Forrester.


Películas “Blue Jacket” y “Green Jacket” del director C.A. Forrester producen fuertes críticas y polémicas.

11/07/1989

“—Policía y ejército: Grandes males de nuestro tiempo. “Honor”, “Proteger” y “Amar a sus ciudadanos” son palabras ausentes de sus vocabularios; “Disparar” y “Matar” las reemplazan. Dichas instituciones están manchadas con la sangre de innumerables inocentes. No puedo mostrar respeto ante quienes cargan cosas tan despreciables como las armas. No puedo honrar ni cargar una bandera asesina.” —Declaró ayer en un discurso que avivó las tensiones.

Padres, madres y abuelos de familia piden la cancelación de "Una Taza de Té".

La obra resulta controvertida por las explícitas escenas sexuales, violentas, incluyentes de componentes alucinógenos, entre otros momentos que contiene. "Reflejos de un bajo mundo enfermo" ha declarado C.A. Forrester sobre su película, que ha volcado sobre él ovaciones y abucheos por igual.

Monseñor Freeman arremete contra C.A. Forrester. "Son actos escandalizadores y abominables que no pueden tolerarse."

01/08/2006

El clérigo declaró: —Llegaron a mis oídos, desde las bocas de los miembros de mi comunidad, detalles sobre el comportamiento demoníaco del director. No puedo hacer sino más que condenarlo e implorar al Señor reparar los daños que ha cometido contra mis propios fieles, y castigar a aquel como merece.


Actor de S.A. reprueba trabajo de Forrester:

11/31/1990

—Yo reproché presencialmente a Charles cómo ha desfigurado la sexualidad, desvalorizado la fe, el matrimonio, y todo lo que es moral, en sus obras. Hablé con él, y no recapacitará. No considero la censura una solución al problema, pero apruebo la justificada condena y corrección. —Declaró el actor ortodoxo Károlos Kalikas.



Aquel, mientras tanto, sonreía, y a la mujer respondía:

—"Empieza a endurecer tus huesos, te hará falta", le dije hoy a James.

>A usted, le he dicho que ofendo.

>Llevo toda mi vida ofendiendo, es parte de mi obra. La Verdad ofende, Mindy. Y La Verdad vale más que todo el oro del mundo.

Charles tomó a la mujer de los hombros, la acercó, la vio a los ojos, y le susurró sarcásticamente:

>"Deja que los perros ladren, Sancho, es señal de que avanzamos."

Suavemente la empujó, dándole una sonrisa.

Bolt guardó silencio.

Lo vio salir del cuarto… Luego, ella salió.

Bolt, callado, pensó largo rato.

Aunque él no conociera la mayoría de los términos que leyó, supo, por contexto y deducción, cuán grave era todo:

—Sabía que no eras inocente.

>"Juega con fuego y te quemarás", Charlie, debiste preverlo al ofender, atacar a otros… a sus objetos valiosos.

>Ya veo por qué nunca me hablaron de ti. Hice bien en tener mis dudas…

>Fue por eso que conspiraron contra ti, ¿eh? Que asaltaron tus estudios: Cali ¡Kalikas!, ese tal Freeman…

Suspiró, pensó… suspiró.

>No me convence…

>Permíteme, dudo mucho que alguien, aún más un grupo, llegue a hacer tales cosas por simples películas.

>Veo que Kalikas te desaprobó, pero de ahí a querer asesinarte hay un trecho… Debe haber algo más entre ustedes.

>Ese tal Falconner trabajaba contigo, ¿quién es en verdad? ¿Qué rol tuvo?


Bolt avanzaba, suspirando, pensando…




Capítulo XI: REVOLUCIONARIOS
Parte 1: El Economista



3:06-PM

3:05-PM


Las manos portan guantes.

Los ojos son las ventanas del alma.


Bolt recordaba aquel mensaje, mientras pensaba en los ojos del señor Forrester… en los de Kalikas… viendo la fotografía que tenía enfrente: Las personas en esta poseían ojos verdes y azules por igual.

Tras haber caminado un tiempo, dio y entró en una sala llena de archivadores, documentos, y cajas, entre los cuales, revolviéndolos e inspeccionándolos, se topó con dicha fotografía.

En ella: Reconoció a un muy joven Charles Alexander Forrester, quien recibía una estatuilla dorada, acompañado de varias personas quienes, a sus lados y a sus espaldas, le aplaudían.

Esas personas, todas trajeadas: Eran un también más joven Kalikas, una joven mujer negra de cabello largo, una joven mujer rubia a quien Forrester abrazaba, una mujer morena de cabello corto tras él y, al lado de dicha mujer, dos hombres; ambos portadores de anteojos, uno de cabellos blancos, el otro rubio.

>“Parecen padre e hijo” —Se dijo.

Todos ellos, notó, sonreían y aplaudían a Forrester…

>“Salvo ese joven… Ese rostro con que te observa es de odio, Charlie… ¿Será acaso…?” —Iba deduciendo, pero carecía de más información a través de la foto.

Fue cuando Bolt procedió a revisar cada archivador y caja, buscando documentos que le dijeran algo… Se sintió como en sus misiones de infiltración.

Tras pasado un momento, dio con algo interesante: Un archivador cuya etiqueta rezaba: "Greg Falconner" y, bajo esta, había una foto de susodicho joven rubio, vistiendo negro traje y roja corbata.

>¡Así que eres tú…!

Abriéndolo, se topó con un archivo con misma fotografía, y con el siguiente texto:



Sovereign Arts - Sovereign Entertainment

Greg Falconner

Ingeniero Comercial

Estados Unidos de América

Rol en la institución: Gerente General, Asesor Comercial, Agente de actuación // Cazatalentos -clientes actuales: Janet Marshall. Penny Forrester Marshall-.

Jun.1988-actualidad   20 años 2 meses

Detalles a destacar:

Hijo de Alex Falconner

Subdirector extraoficial de S.E.

Negociante principal con A. Easton y M. Parker



Los demás archivos eran fotografías de él y registros de cuentas bancarias, por lo que Bolt los dejó pasar.


Rebuscó entre otros archivadores, pero no volvió a ver su nombre.

Sin embargo, releyó >Alex, ¿eh…?

>…Si Alex, tu padre, es mencionado como detalle a destacar, tuvo que ser alguien importante…

Comenzó a buscar información sobre Alex Falconner.

Para su grata sorpresa, pasados cinco minutos, había recolectado muchos archivadores con etiquetas a su nombre y fotografías suyas, corroborándole que era aquel hombre mayor de lentes de la foto.

>Definitivamente alguien importante —se dijo, y abrió el primer archivador…

Confundido, no halló archivos ni páginas dentro, solo un sobre.

Lo abrió con los dientes, extrañándose al hallar un VHS dentro de este: Jun2 1978 decía en una etiqueta.

Sabía lo que eran: en un episodio detectivesco de su programa, él y su dueña ingresaron a un sótano lleno de estos y los reprodujeron en su correspondiente videocasetera. Ella le habló y explicó todo sobre ellos ese día.

Echó una mirada al lugar: no había ningún reproductor a la vista.

Dejó de lado el VHS, y abrió el siguiente archivador…: otro sobre, otro VHS.

Así se repitió con todos los demás archivadores, solo cambiaban las fechas de las grabaciones: Jun3 1978, Jun2 1979

Resignado, buscó un videograbador.

Pasados doce minutos había encontrado ya, en varias cajas, una videograbadora con su respectivo control y cables, y un televisor de tubos con mismos complementos.

Minutos después ya tenía todo instalado. Por suerte, halló enchufes tras mover algunas hojas y cajas.

Finalmente, por orden de fecha, se dispuso a verlos:

El primero cronológicamente, que coincidió con ser el primero que abrió, mostró primeramente un fondo negro en el cual aparecieron unas letras blancas que decían: Un día que marcó la historia.

Tras eso, se vio una grabación de una cámara de seguridad, Bolt lo notó al ver la fecha y las letras CAM6 abajo a la derecha. Grababa un lugar grande, oscuro, que le recordó a dónde había estado; aquel sitio cerrado, lleno de mesas. Salvo que este no las tenía, sino que a una multitud de personas: hombres adultos, de entre veinte a sesenta años, vestidos con overoles ensuciados con aceite, polvo y tierra, tan manchados que hasta la cámara -de calidad no excepcional- los grababa con claridad; asimismo grababa el polvo, las telas de araña, y demás inmundicias de dicho lugar.

Aquella multitud dirigía su vista a una tribuna frente a ellos. Reconoció a quien estaba parado en ella: Alex Falconner, juvenecido, ¡cuánto su hijo se le parecía!, pensó…

—¡Trabajadores…!

>No pudo pensar mucho más, pues este exclamó a los presentes:

>…He visto vuestras condiciones y por eso, en nombre del gobierno Americano, que protege a los trabajadores y sus derechos, he venido a cambiar las cosas.

>Caballeros, las instituciones de justicia tienen medios para acabar con esto en 24 horas. Sé que están hartos así que, para que aquí quede prueba de ese NO MÁS de ustedes a vuestra situación, yo necesito que, en este momento, salgan por esa puerta al patio. ¡Váyanse todos! Que el que esté harto ¡salga! En minutos habrá policías afuera, pueden hacerlo…

El silencio gobernó todo el lugar. Pareció que incluso el tiempo se detuvo, todos quedaron congelados…

…Hasta que se oyeron unos pasos.

Todos voltearon, mudos, en dirección a dónde provenían. Vieron a una chica negra, no mayor a veinte años. Varias capas de tierra cubrían su cabello carbonoso, sin brillo, seco.

Aquella se movió entre la multitud, cojeando. Llegó hasta donde estaba el rubio. Aquella lo miró, sin decir nada…

…y salió. Su figura desnutrida se perdió entre las de los demás, mientras abría la puerta y se marchaba. Un halo de luz entró e iluminó todo por ese momento.

El silencio imperó otra vez…

Nuevos pasos se oyeron. Otra mujer, morena, de mismo mal aspecto, salió entre los hombres e, igualmente viendo al trajeado, salió por el mismo lugar. Luz volvió a iluminarlo todo.

La puerta quedó entreabierta, poca luz entraba por el espacio.

…Entonces…

…aquello fue una estampida.

Todos los presentes, todos aquellos hombres y algunas mujeres más corrieron hacia la puerta y salieron. Se golpeaban, se empujaban, se aplastaban unos a otros…

Todos se fueron.

Todo quedó vacío.

La grabación terminó abruptamente.


Bolt frunció el ceño.

Sin perder tiempo, reprodujo la siguiente:

De nuevo aquel gran lugar, aquella sala cerrada. Ahora menos polvorienta, más iluminada. Una multitud parada, conformada por los mismos hombres y mujeres en overoles, escuchaba y veía a aquel mismo hombre, parado en misma tribuna.

Aquel decía:

—Compañeros trabajadores. El día de ayer han puesto en mis manos el más alto cargo y honor que un trabajador puede tener. En vuestra situación, ustedes vieron en mí un salvador. Yo veo en ustedes salvadores de vosotros mismos, dado que son quienes escogieron liberarse de sus explotadores, colocándome en tamaña posición.

Aquel hombre fue interrumpido por aplausos y aclamaciones de no pocos de los presentes.

Retomó sus palabras:

>Los veo ahora, y me percato que están bajo mí. No son permisibles nuevas agresiones contra vosotros. Por ello, ustedes deben ser Soberanos de vosotros mismos, de sus cuerpos, de sus vidas. Ustedes deben igualarme en posición. Deben estar a mi lado, no bajo mí.

>Para lograr tal meta, y como he acordado, creo hoy la Asamblea de Trabajadores Soberanos, en la cual vuestros representantes, decididos por nadie más que por vosotros, serán un contrapeso a mis poderes, a la par que acordarán cada decisión de aquí en adelante.

Nuevamente fue interrumpido, los aplausos y ovaciones eran mayores en cantidad y en volumen.

>A partir de ahora, cada uno de vosotros trabajará en sindicatos organizados por ustedes, y liderados por sus representantes. Toda Libertad Sindical correspondiente queda garantizada hoy, así como todo derecho básico humano: Alimentación, Salud, Vivienda y Seguridad dignas.

Los aplausos y vítores se acrecentaban. Sonaban como un ejército disparando infantería y artillería…

Fin de la grabación.


Puso la siguiente: Misma cámara, mismo lugar…

¿Misma? No era la misma. Su calidad visual y de audio era excepcional.

¿Mismo? No era el mismo. Estaba limpio, pintado, y grandes luces iluminaban todo. Habían enormes tragaluces a través de los cuales se veía una luna creciente llena de estrellas. El sitio estaba ahora lleno de mesas de cafetería, cada una de ellas con manteles y buen servicio, mucha y diversa comida, y variadas bebidas.

En cada mesa había al menos cuatro personas: hombres trajeados, acompañados de mujeres portando vestidos coloridos, había también niños, igualmente formales.

Miró sus rostros: entre muchas nuevas caras, distinguió los mismos hombres, y las mismas dos mujeres que antes vio…

¿Eran los mismos? Quienes antes vio no estaban aseados, afeitados, bien peinados, y bien maquilladas, cómo los veía ahora.

Aquel hombre, mientras tanto, estaba de vuelta en la tribuna, la cual ahora tenía un mantel encima. No estaba solo, a su lado había varios hombres trajeados, en otras tribunas, también tapadas por manteles blancos.

—Damas, caballeros, ya ha pasado un año desde que ustedes y yo devolvimos su Soberanía a estos estudios. Un año en que ustedes, trabajadores, son Soberanos de sí mismos. Un año es tiempo más que tardado de borrar las cicatrices de décadas de sufrimiento. Hoy, estos estudios dejarán de llamarse "Gerald Brothers Cinema Inc". Dejarán de honrar a esclavizadores. No serán más aquellos fundados en el 58. Desde hoy, este lugar se llama: Sovereign Studios. Comenzando desde hoy, Soberanamente, tanto el Barrio de trabajadores como los platós para filmaciones verán su remodelación y expansión.

Dicho eso, la sala se llenó de aplausos. Los manteles de las tribunas cayeron, revelando las iniciales S.S. en la del hombre y las palabras Sovereign Syndicate en cada una de los lados.

>Soberanas, Soberanos, ustedes han dado la vida a estos estudios. Lo que antes fue un basurero, un cementerio, USTEDES lo han transformado en un verdadero estudio de Cine.

>Sé bien que este mérito no está exento de sacrificios: Los hermanos Brandon y Liam Tang, la señorita Melanie Lemmings, y el joven Daniel Aoiz nunca serán olvidados. Mas les aseguro que cada gota de sangre, cada gota de vuestro sudor que aquí se ha depositado, ha dado sus frutos. Hoy, la jornada laboral se reduce. Las 8 horas reglamentarias quedan estipuladas, así como vuestro acceso a servicios médicos a través de seguros. Los menores de 20 años y mayores de 65 quedan exentos, salvo excepciones.

Los aplausos ensordecedores marcaron el fin de la grabación.


Hizo lo mismo:

De nuevo esa sala; ahora mucho más cuidada, llena de decorados, serpentinas, globos, confeti… Se dio cuenta que la habían ampliado. La multitud, de hombres y mujeres en igual proporción, contemplaba a aquel en cuyos rubios cabellos habían florecido canas, asimismo arrugas en su rostro.

Aquel, aplaudido por su sola presencia, no habló esta vez, sino que fue acompañado por quienes a su lado se presentaron: aquellos hombres y mujeres de la fotografía, Charles y Kalikas entre ellos; varios otros hombres y algunas mujeres más igualmente se pararon al lado suyo.

Sus posturas erguidas mostraban orgullo, notó Bolt. En una mano cargaban papeles enrollados, en la otra: estatuillas.

Aquellos entonces reverenciaron al hombre, quien les galardonó con medallas.

Portándolas alrededor de sus cuellos, desplegaron los papeles que tenían: Eran posters de películas, de series.

Aún más confeti y serpentinas cayeron sobre ellos, aplausos y “¡Vivas!” también.

Todos ahí sonreían, vitoreaban, se abrazaban, ¡incluidos Forrester y Kalikas!

Bolt suspiró, en tanto que la grabación finalizaba.


Reprodujo la última que le quedaba…:

…Negro.

Negro, vacío, se veía.

De pronto, las letras blancas habían vuelto, mismo texto: Un día que marcó la historia.

Negro de nuevo…

Sonido distorsionado, de estática…

Sacó el VHS: Estaba dañado.

>Supongo que podré adelantarlo hasta lo que pueda ver…

Volvió a colocarlo. Adelantó…

…hasta que el sonido de distorsión era ya una voz comprensible, nítida.

Una voz conocida.

La voz de…:

—Soberanos, Soberanas…

El lugar volvió a verse una vez más, no ya desde la perspectiva de una cámara de seguridad, sino de una de televisión, lo notó por su calidad, el ángulo, y el logo que mostraba abajo a la derecha: The Network.

El lugar, iluminado, nuevamente decorado por globos y serpentinas, estaba lleno de mesas, atiborrado de personas, tanto que muchas estaban de pie.

En la tribuna, Alex Falconner no estaba ya. Lo vio, unos pasos atrás. Su cabello había pasado de aquel tono de oro a ser totalmente blanco, mientras las arrugas de su cara le hacían parecer diez años más viejo que lo que ya era.

Aquel veía, sonriente, a quien ahora ocupaba su lugar.

Ahí, en susodicha tribuna, un joven Charles Alexander Forrester hablaba a todos:

>Hoy, recae sobre mis hombros la noble tarea que es dirigir estos estudios como vuestro nuevo Director General.

>Vengo a vosotros en tiempos oscuros, en que el cine y la televisión han caído ante quienes no ven en ellos Artes, sino medios para llenarse los bolsillos. Empresarios avariciosos, políticos que buscan imponer sus ideas, dominan y deforman las Artes, las mentes, los corazones.

>Ustedes, como yo, son Artistas, quienes aquí contemplaron qué sucede cuando esa clase de seres toma el poder: Incontables trabajadores esclavizados, treinta de ellos fallecidos, ¿todo para qué? Para producir basura.

>Como vosotros, las Artes deben ser Soberanas; deben liberarse del yugo de los explotadores, y ser los instrumentos que den a individuos la Soberanía de sus cuerpos y de sus vidas. Hoy, llego aquí para lograrlo.

>Hoy, tomo el timón hacia seguir mejorando vuestras condiciones laborales. Mi compromiso es proteger estos estudios, sus trabajadores, y sus Artes, de la explotación comercial indiscriminada.

>Liberándonos de las corporaciones, devendremos verdaderamente Soberanos, y daremos al público lo que merece: Obras de Arte.

>Hoy, las Artes devienen Soberanas.

La sala estalló en aplausos, todos los presentes, trabajadores y patrones, vitoreaban, sus rostros eran alegres, risueños, entusiasmados. El del viejo mostraba una sonrisa satisfecha. Charles también sonreía de oreja a oreja, veía a todos, saludaba, parecía estar a punto de llorar.

Todos bajo él, todos a sus lados, lo aplaudían, sonreían…

…excepto alguien.

Detrás de Falconner, su hijo, Greg, mostraba ira en su rostro, apretaba el puño…

La grabación terminó.

Quiso ver el próximo VHS, pero no había ninguno más… El último de un archivador a nombre de Alex Falconner había sido el que acababa de ver.

—Pero ¿por qué lo saboteaste…? —Se preguntó Bolt. Disponiéndose a buscar un VHS, documento, ¡algo! que le contestara.

Pasaron diez minutos, y había dado con cajas llenas de VHS’s, pero ninguno tenía una etiqueta que dijera Alex Falconner. Había reproducido un par, y solo eran películas que, dedujo, produjeron los estudios.

Los documentos que halló a su nombre eran, o cuentas bancarias, o registros monetarios.

El único que le decía algo más de él era uno que rezaba:



Alex Falconner

Economista Socialdemócrata

Subdirector General de G.B.C.I.: 1976-1978

Director General de S.S. 1978-1988 -Período: Era de Luces-

Obras notables durante su dirección:

Firma del Pacto S.S.-T.N.Z.V. 1982 con Ben Easton -padre de A. Easton y entonces CEO de T.N.Z.V.-.

Abrió nuevos estudios a lo largo del país: San Francisco -1983-, Las Vegas -1984-, Nueva York: -1985-…



No dio con nada más que lo que ya había visto.

Contempló las innumerables cintas VHS. ¡Se demoraría una eternidad viéndolas todas! Aún si solo era para verificar de qué se trataban.

Las inspeccionó con detenimiento, ¡alguna debía valer…!

Entonces, lo notó:

Entre todas ellas, una sola tenía algo distintivo… En su plástico negro, tenía restos de papel y pegamento, que hacían misma forma que…

Dedujo: >Debe ser de una de esas etiquetas que decían Alex Falconner. Por algún motivo la arrancaron.

Repensó eso último:

>Por algún motivo…

Inmediatamente la reprodujo:


Negro.

Estática…

Pronto llegó la imagen: De una sala de estar de una casa, adinerada, vista desde una cámara de seguridad. Fecha: 04/05/1988

De pronto, aparecieron aquellos dos rubios, joven y viejo, moviéndose por el lugar, mientras el audio le permitía oírlos discutiendo.

Aquel joven le decía:

—Padre, por favor explícame, ¿por qué?

>Tú siempre me decías que heredaría este lugar. Cuando yo estudiaba economía con Alan, cada día desde que aparecía hasta que se ponía el sol, me decías que lo valdría. Cuando me impedías salir y me hacías trabajar me decías que lo valdría…

>Desde los diez, padre, me dijiste que me estabas volviendo un hombre, un digno heredero.

>¿No soy acaso un hombre, padre…? ¿No…?

—Lo eres, Greg. Trabajaste, aprendiste. Eres un hombre de negocios…

>…pero no un director. Careces de capacidades, aún a pesar de yo haber hecho tanto esfuerzo, por toda una vida, para inculcártelas…

—Pero, ¿Por qué me ilusionaste?

—Esa misma pregunta te la hago yo a ti.

—…Padre…

>Por favor, ¿qué debo hacer para…?

—Aceptar que un solo hombre, recién conocido, demostró, en apenas un mes, ser más capaz para el oficio que lo que tú demostraste en treinta años.

>Aceptar que no siempre obtenemos una bicicleta cuando pedimos una.

—¡¿A esto te referías con tus estúpidas metáforas?!

—¡No vuelvas a levantarme la voz!

—…Perdón, padre…

—Hasta que por fin te enteras…

>Vuelve a trabajar, agradece que te otorgué semejante posición.

—Padre…

—¡Obedece!

—…

>¿Podríamos "poner un alfiler" a esta conversación?

El viejo rio.

—Mal uso de mi eslogan, hijo mío.

>Cuando décimos "Poner un alfiler" a algo, Greg, es con el fin de engañar a quien se lo decimos, haciéndole creer que lo hablaremos luego…

>Nunca hablamos.

>A ver si por fin algo aprendes de mí…

Súbitamente, la grabación se cortó.


Bolt suspiró…

…pensó internamente.

—Normal que estés enojado con Charles…

Pensó en lo que había visto en las otras grabaciones:

>Tu padre quiso lo mejor para los estudios, los mejoró, pero…

>¿Realmente fue así? “¡En vaya barrio viven vuestros trabajadores!”… hm… —Recordó aquello. Exhaló.

>Supongo que debo investigar ahora a tu sucesor —Declaró, iniciando una nueva búsqueda de documentos, cintas, VHS’s, todo lo que encontrara, a nombre de Charles Alexander Forrester.





Capítulo XI: REVOLUCIONARIOS
Parte 2: El Artista



No había tardado mucho en hallar lo que buscaba: En apenas cinco minutos ya tenía documentos a nombre de C.A. Forrester.

Sin perder tiempo, comenzó a leerlos:




C.A. Forrester, Biografía de un Revolucionario:

Por: Paul Nolley


Mis métodos, ideas y mensajes son heterodoxos, escandalosos, y van contra todo lo establecido; he ido contracorriente, y he roto con todo, como un buen Artista debe hacer: Soy Revolucionario.

—Forrester explica su pensamiento a Ned Brand, presentador de “Town Voices” (1990)


Nacimiento y Juventud:

Charles Alexander Forrester nació el 8 de marzo de 1958 en Henderson, Nevada, Estados Unidos. Hijo único de Franklin Forrester, pastor protestante ultrarreligioso conocido por sus sermones dónde condenaba a las mujeres, a los negros y a los homosexuales como “demonios perversos, agentes de Lucifer”.

Víctima de la violencia física y sexual de su padre, C.A. Forrester fue un mal estudiante en diversas escuelas, dónde pegaba a otros niños y se rebelaba contra sus profesores, lo cual le valía recibir castigos severos de su progenitor. Usualmente se fugaba de clases y, con dinero que robaba de su padre, iba al cine, como recoge en sus memorias:

“Era mi lugar dónde podía huir de la Realidad. Aún en medio de desconocidos, me sentía solo. Sentía que todo lo que espectaba maravillado; las actuaciones, las escenas, la música, los colores, las luces… todo, era para mí.”

Con dicho dinero robado se compró una cámara con la que comenzó a grabar paisajes, desde las calles de la ciudad hasta Clark County Wetlands Park que acostumbraba -a escondidas- frecuentar.

A sus dieciséis años, Forrester fue testigo del casi asesinato de su madre, Simone Rose, por parte de su padre: En uno de sus ataques le fracturó cinco costillas y el cráneo. Este la llevó al hospital alegando que se había caído por las escaleras, pero C.A., quien había grabado todo con su cámara, la presentó a las autoridades; quienes arrestaron y condenaron a F. Forrester.

“Fue ese mi primer momento Revolucionario, de Liberación.

Cuando descubrí el poder de la cámara, el cómo es un arma de doble filo que puede grabar bellezas y abominaciones, decidí que quería aprender a usarla. ¿Qué mejor lugar hay que el propio cine para ello?”

—“Mis Memorias” C.A. Forrester, capítulo 6.

Forrester fue abandonado por su madre poco después, quien le reprochó y agredió físicamente por haber enviado a su esposo a prisión.

Se mudó a Los Ángeles con sus abuelos, dónde ingresó a la UCLA, en la que estudió Artes y Cine. Demostró rápidamente grandes habilidades para la dirección y enorme creatividad, participando en talleres con colegas haciendo varios cortos que ganaron galardones del establecimiento y, posteriormente, premios en festivales locales; incluso valiéndole entrevistas en pequeños medios. Estos cortos trataban sobre un tema que, desde su ingreso a la Universidad, interesó a Forrester: Los movimientos sociales de la segunda mitad del siglo XX.

“Un día, mi abuelo me dio dinero para ir al cine, como forma de distraerme de lo de mi madre. Fui al lugar y, como adolescente romántico, pasional, decidí ver una película de amor. No recuerdo el título.

Quedé horrorizado. Sufrí un ataque de ansiedad y tuvieron que sacarme de la sala entre varios. No dormí por días.

Mostraba una relación exactamente como la de mi padre y mi madre, de una forma romántica. ESO ERA AMOR según esa película. ESTO ES AMOR clamaba al público, al mostrarle ese horror.

Aún recuerdo el terror que tuve al ver, semanas después, en cartelera -en pleno auge de los movimientos afrodescendientes, de mujeres y de liberación sexual- películas que plasmaban fielmente las creencias de mi padre sobre esos grupos.

No tuve dudas. Si iba a dedicarme al cine, debía hacer todo menos eso. Supe que debo COMBATIR a aquellos que están detrás de tales abominaciones. Aquellos que moldean las mentes del público a sus despreciables intereses. Aquellos que saben que el cine y la televisión son mejores armas que los fusiles y las granadas, puesto que ellas logran incentivar a que gente que nunca cargó odio hacia, por ejemplo, los rusos, quiera tomarlas e ir a la guerra contra ellos. No es “solo ficción” como algunos dicen. El cerebro humano, maleable, no distingue entre realidad y ficción. Ellos lo saben.

Mi cruzada es contra aquellos titiriteros, amos del mundo. Pienso arrebatar la cámara de sus manos.”

—“Mis Memorias” C.A. Forrester, capítulo 8.


Carrera temprana:

Se graduó a sus 25 años, poco después de las muertes -naturales- de sus abuelos. Semanas más tarde, uno de sus amigos de Universidad: Nathan Hanner -hoy, vestuarista de renombre-, lo invitó a trabajar a S.S.. Forrester aceptó, volviéndose parte de las “Juventudes de la cámara”: Iniciativa creada por A. Falconner a través de la cual reclutó a doscientos jóvenes licenciados en cine a cambio de alojamiento y pagas.

En S.S. Forrester escaló rápidamente posiciones, convirtiéndose en favorito de A. Falconner y gran amigo de este, así como de muchos directores, actores, actrices y artistas. Gracias a sus destrezas en dirección, su creatividad para crear y desarrollar historias, y habilidad como escenógrafo, en medio año pasó de ser asistente a convertirse en director.

Como director, debutaría haciendo películas bélicas protagonizadas por personajes patriotas y heroicos, que defienden su fe, familias, naciones y valores en guerras que libran sacramente. Dichos filmes le hicieron ganador de fama y reconocimiento internacional, incluido su primer Óscar por “Smyrna” (1986) -película ganadora de tres- así como un BAFTA por “Resilience” (1987).




Bolt dejó de leer el artículo y, sospechando, procedió a reproducir algunas películas en la videocasetera:

Como supuso, las escenas de guerra que se mostraban eran idénticas a lo que había visto: Fuego, calles destrozadas, explosiones, disparos, humanos peleando.

Suspiró.

Volvió a la lectura:



Cuando, en 1988, ascendió al puesto de Director General de S.S., Forrester se topó con la oposición tanto del Gerente General Greg Falconner como de la alta jerarquía de The Network Zone View -hasta la actualidad, empresa financiadora de S.S.-S.A.-S.E.-. Tal como recoge su vicepresidente, Mindy Parker, en una carta que le envió al tesorero de la compañía, Ethan Henricksen:

—Temo que el señor Forrester cometa el clásico error del artista: Tanto talento, pocos dotes en economía. Hecho es que muchos de esos artistas que “murieron pobres porque su arte no fue apreciado en su tiempo” en realidad fueron bien reconocidos y recompensados, tanto que se hicieron ricos; pero, por no saber administrar su dinero, acabaron como acabaron.

Insté al señor Falconner a retractarse de su decisión y poner a alguien verdaderamente capacitado, pero mis preocupaciones cayeron en oídos sordos.


Tras volverse CEO, el liberalismo de Forrester y su deseo de progreso quedaron impregnados en Sovereign Studios, renombrados por él, Sovereign Arts:


Período Forrester. Era Dorada de los estudios (1988-1999):

Como Director General de S.A., C.A. Forrester destacó por sus reformas liberales:

1988: Abre las puertas a mujeres, afroamericanos, hispanos e individuos no heterosexuales a puestos de poder.

1989: Vuelve a S.A. el primer gran estudio Verde de América. Además, estrena documentales de concientización sobre la protección al medioambiente y contra el cambio climático.

1990: Promoción de libertad sexual a trabajadoras: Se organizan casamientos y reparticiones de anticonceptivos. Se da disponibilidad al aborto.

1991: Balance de poder entre Sindicatos y el Director General.

Liberaliza las políticas económicas: Período de crecimiento.

1992: Funda la Escuela Interina de Actuación y Artes Soberanas (ISASA) en la cual, entre cientos de jóvenes, fue formada su propia hija: Penny Forrester.

C.A. se desempeñó en ella como subdirector y profesor hasta 2004.

Establece la educación primaria como obligatoria y gratuita entre los hijos de los trabajadores. Desde entonces, es impartida en los estudios a aquellos de familias económicamente vulnerables.

1993: Nombra al actor Nicholas Blank director de ISASA.

1993-1998: Adquisición de nuevas tecnologías.

Mecanización y modernización de los estudios.

Ampliación a la infraestructura: Construcción de Los 20 Platós*, el Magnum Theatre*, los Jardines de Babel*, Les Jardins à la Française*, el Domo Santuario, las Avenidas Interiores, el Palacio de los Artistas*, el Templo-Mural a los Actores*, la Biblioteca Fílmica de Alejandría*, los 7 Templos a las Artes, la Supra-Galería*, el Museo de las Ciencias, El Museo de los Vehículos (de producción), El Gran Comedor, La Galerie de Fêtes, el Anfiteatro Romano, el Teatro Griego y el Museo Musical. -Además de nuevos platós, almacenes, oficinas e instalaciones-. (*Destruidos durante 2006 (6 de Los 20 Platós)) -Dichas obras valieron a los arquitectos contratados, y extraoficialmente a los estudios, tres premios Pritzker-.


Como director de películas y series:

C.A. Forrester concentró sus esfuerzos en lograr el mayor realismo posible en sus producciones. En sus palabras: “El cine y la televisión deben hacer que el público vea la Realidad, no que escape de ella.”

El Realismo es clave en el cine de Charles Alexander Forrester. Es la razón detrás de sus técnicas de dirección que Revolucionaron la industria, tales como “La técnica de los ocho espectros de colores”, “La técnica de la naturalidad actoral”, “La técnica de la aceleración escénica”, “La técnica: maqueta-stopmotion-animación-imagenreal”, entre otras que inventó. Además de su utilización de efectos prácticos y oposición a pantallas verdes y CGI.

Dichas técnicas novedosas -de espectaculares resultados-, junto a sus historias destacables -muchas veces interpretativas a trasfondos metafísicos-filosóficos-, uso de máquinas y vehículos articulados a tamaño real, sus grandiosas bandas sonoras, que según la NARAS “evocan al trabajo de J. Williams”, y su famosísima “Técnica de la Sacra Toma” lo hicieron pasar a la posteridad como “El quinto mejor director en la historia de América” según La Academia. En su corta trayectoria ganó tres Óscar a mejor director -nominado en otras treinta y cinco ocasiones-, dos Globos de Oro, tres Emmy’s, y produjo cuarenta películas de las cuales treinta y una ganaron al menos un Óscar y siete un Globo de Oro. Adicionalmente ganó dos premios GLAAD, el premio Goldman, e incluso fue premiado con la Medalla de oro del Departamento de Comercio por volver a S.A. líder mundial en producción de películas y series.


Sobre “La Técnica de la Sacra Toma”:

En Amelia Dawson's show (entrevista 02/04/2005) Forrester declaró:

—No creo que haya otra forma de lograr el mayor realismo que haciendo todo en una toma. Si los actores se equivocan, ¡que se equivoquen! Como cualquier humano real: Nos trabamos al hablar, nos tropezamos, nos…

—Director, ¿esa técnica no es muy arriesgada para los involucrados?

—Todo está enteramente calculado, la organización es esencial, no hay nada fuera de lugar.

—¿Incluidos los errores?

—Cariño, hemos logrado lo que nadie ha podido replicar. Vea esta nueva serie, Bolt: secuencias de acción completas, con persecuciones y explosiones y todo, mil cosas pasando, un riesgo latente… Todo, en una toma, y nadie ha salido herido.

>Créame, peor la pasan los actores que son obligados a repetir una misma toma una y otra vez, ¿o no, Stanley?


Controversias:

Otro factor que caracterizó al cine de Forrester fueron sus controvertidas historias que abordaban temáticas tabúes, condimentadas con escenas que, según el propio director, “Buscan escandalizar, atacar a los malvados como se merecen”.

Dichas controversias eventualmente trajeron problemas: Perdió contratos con empresas, actores y actrices religiosos y/o conservadores se negaron a trabajar con él, la ausencia de gran parte de la población en los cines impidió lo que habrían sido múltiples éxitos en taquilla, e incluso produjo que el empresario Moshé Averoff -judío ortodoxo-, quien había sido uno de los individuos más entusiasmados con el ascenso de C.A. al poder, terminase dejando de financiar a S.A.

El entusiasmo inicialmente mostrado por los propios trabajadores hacia Forrester como su nuevo jefe se fue enfriando durante este período: 1990-2000, derivando prontamente en tensiones entre él y los líderes sindicales conservadores.

Las polémicas y pérdida de financiamiento entre 1999-2000 iniciaron lo que hoy se conoce como "La Era de Seda" -actualmente vigente-: Período marcado por lo que Forrester llamó: “El cese de la producción Artística, la arremetida de la producción comercial; el oscuro triunfo del dinero y la necesidad ante las Artes.” Como síntoma de ello, los estudios cambiaron su nombre al actual: Sovereign Entertainment.

Las grandes deudas producidas, las controversias del director y la venta de las sedes en el resto del país -que produjeron numerosos despidos- llevaron a una radicalización en 2004-2005 que condujo, a lo largo de 2006, a una sublevación de los trabajadores y actores religiosos de S.E. Dicha revuelta se caracterizó por reiterados ataques a los estudios, enfrentamientos en las calles e, incluso, asesinatos de dirigentes de S.E., incluido el propio C.A. Forrester.


Asesinato:

A las 6:29-PM del lunes 24 de diciembre de 2006, Charles Alexander Forrester sufrió un atentado a las puertas de su -quinto- domicilio: 934 Rodeo Dr, Beverly Hills. Dirigiéndose a su vehículo, a las 6:30-PM, un individuo (identificado como Edward Ronaldson: Hombre perteneciente a las organizaciones Terroristas-Fundamentalistas S.W.M. y C.P.V.) pistola en mano, salió de la vivienda 1166 Beverwil Dr y descargó el arma sobre el director, siendo rápidamente abatido por los oficiales que lo escoltaban.

A las 6:38-PM, Forrester fue internado en el Beverly Hills Triangle Medical Plaza, dónde se le realizaron múltiples cirugías. A pesar de los esfuerzos por salvarlo, falleció a las 6:30-AM del día de Navidad.

(Se ha especulado que el/los ejecutivo(s) Greg Falconner y/o Mindy Parker estén detrás de su asesinato).


Funeral y Reacciones:

Al día siguiente, la marcha de la población por la muerte del artista había alcanzado, solo en Los Ángeles, un estimado de sesenta mil personas. Los medios de comunicación transmitieron continuamente el funeral, alcanzando internacionalmente más de cien millones de espectadores.

La figura de C.A. Forrester fue reafirmada como ícono de las Artes rompedoras y liberales. Numerosos monumentos y estatuas fueron erigidas en su honor. Se inauguró su estrella póstuma en el paseo de la fama, así como un museo y diversas salas conmemorativas en Sovereign Entertaiment.

El director James William Howard fue nombrado, en año nuevo, nuevo dirigente de S.E.


Sucesión oficial a J.W. Howard: Año nuevo 2006-2007

Período Howard: 2007-Actualidad

2007: Se lleva a cabo la reconstrucción de los estudios. Los platós y otras estructuras incendiadas son demolidas. Los nuevos edificios levantados son decorados con pancartas de la serie que caracteriza a S.E. desde entonces: “Bolt: el súper-perro”.

Se debate la recompra de la sede de Nueva York -vendida 09/04/2005- en octubre 2008.

La persona que fue C.A.F. quedó impresa en S.E., como evidencia la construcción de, además del suscitado Museo, el Panteón de Forrester, el Panteón de las Víctimas de la Reacción, el Bosque de Forrester y tres Arcos[L1]  de Triunfo (el más grande y glamuroso está en la entrada del Forrester’s Museum). Asimismo, la Torre de agua "Bolt and Forrester" fue inaugurada como símbolo de la sucesión de C.A. por su hija, y la persistencia de su legado a través de su última serie hecha.



Como dijo el actor de S.A.-S.E. Nicholas Blank: —Forrester fue la luz de estos estudios. Desde que fue apagada, el sol no ha vuelto a salir para nosotros.

Amado y odiado, C.A. Forrester pasó a la historia como ejemplo de la resistencia de las Artes ante el avance de corporaciones multimillonarias. Además de destacarse como un gran caso de superación personal: demostrando que el pasado de un Artista no decide ni su presente ni su futuro.



Bolt se burló.

—¡Vaya sí pasó a ser historia!

>¿Por qué habrá sido, Charlie? Atacando a unos, ganándote el despecho de otros, haciéndote enemigos, ofendiendo a tus propios empleados…

Resopló >¿Por qué más habrá sido…?

—¿Sabes? Muchos me imploran que "no me rebaje"…

Lo oyó entonces.

Giró, y lo vio a su lado, hablando a un par de personas, una mujer sosteniendo un micrófono, y un hombre sosteniendo una cámara:

>…Me imploran que muestre empatía y respeto ante las "creencias de los demás". Yo les respondo que la empatía y el respeto tienen sus límites. Los Amos del mundo no merecen sino más que merecidos contraataques.

>Aquellos, sean empresarios, políticos, religiosos y/o conservadores, quienes destruyen incontables vidas, esclavizan a sus trabajadores, y profesan y difunden el oscurantismo, mil mentiras e ignorancia a los jóvenes; aquellos supersticiosos entre cuyas filas no existió jamás ningún Intelectual, ningún Liberador, ningún Artista ni ningún Revolucionario, cuyos crímenes son una desgracia para la humanidad, no merecen ni empatía ni respeto.

>Ellos los engañarán a ustedes. Les dirán que hago lo que hago por lo que viví siendo pequeño, pero eso es falso. Millones vivieron lo mismo que yo, y peor, pero muy pocos logran ser Artistas. Hago lo que hago porque considero que las Artes, que son la expresión de la miseria real y la protesta contra esa misma, deben liberarse. El Arte debe promocionar la paz, la civilización, la educación, el progreso científico y el cambio, no lo opuesto. Por ello es que liberar las Artes es algo mucho mayor que solo hacer películas o series. El movimiento para liberar las Artes es aquel que busca liberar al mundo de sus amos esclavistas: un Movimiento para el Renacimiento de la Dignidad Humana.

>Si se ofenden, ¡que se ofendan! Si me atacan, ¡que me ataquen! Soy la Revolución, y la Reacción es la respuesta histórica ante esta.

>No me dejaré callar

>No cederé mi Soberanía ni mi Arte a nadie. Los defenderé hasta la última gota de sangre.


Tal vistazo se desvaneció.

Bolt suspiró. Pensando, recordó lo que había visto: El ataque a los estudios, la turba, el fuego…

…Las cruces…

Repentinamente, tuvo un Vistazo: Vio caricaturas hechas de Forrester, impresas en carteles que multitudes alzaban. En ellos, el rostro del Director era deforme, en otros era representado con cuernos rojos, larga lengua de serpiente y un tridente, mientras en muchos aparecía quemándose, o rodeado de fuego, con palabras escritas sobre su cara de las que nunca, hasta entonces, había oído hablar: "Diablo", "Demonio", "Lucifer"… entre otras.

Sintió miedo.

Se apresuró a irse de ahí, ingeniándoselas para doblar y enrollar aquellas páginas a su collar.

Saliendo de aquel lugar, procedía a llevárselas con él, pero…

…algo aún más extraño ocurrió…:

El suelo se volvió repentinamente caliente, y en pocos segundos le quemó las patas. El aire se tornó igualmente caluroso, tanto que le costó respirar.

Olió pronto humo, fuego…

Salió corriendo del sitio, saltó…

Cruzó la puerta y, una vez fuera, en el suelo, contempló como toda la habitación se había prendido espontáneamente en llamas.

Sintió quemazón en su cuello, se llevó una mano a este…

…la retiró: Y cenizas taparon su pata, asimismo cayeron a sus pies.

Sintió rabia, impotencia…

Respiró hondo.

Se resignó.

Retirándose del edificio, tuvo al parpadear, tan de la Nada como los anteriores, un nuevo Vistazo:





Vio frente a sí a Charles, quién se encontraba ni más ni menos que con Károlos, quién le discutía acaloradamente mientras Forrester le rogaba.

—Kal, por favor, ¡en verdad te necesito para esto! ¡Sin ti…!

—Lo siento, Charlie, pero ya has cruzado todas las barreras. Puedes creer lo que quieras, ¡pero meterte con El Señor…! No es la primera vez. ¡Y no toleraré que inculques tales cosas a los jóvenes!

—Kalikas, ¡por favor…! Te he dado todo lo que has pedido. Hice lo que quisiste, te he escuchado, ¿qué más quieres…? ¡¿Cómo puedes apartarme así?!

>¿¡Es que no te das cuenta de que el mundo entero está contra mí!?

Kalikas lo vio, más extrañado que molesto.

—El mundo no está contra ti…

>tú estás contra el mundo.