Wiki Creepypasta
Miniatura S.D.











Sovereign Dog, Creepypasta. Escrita por: Alonso Durán


ACTO X: Destino:


Capítulo XXVI: LA VERDAD TE HACE LIBRE



Aquel lloró.

>…es…

——¿Es…?

Se secó las lágrimas.

Exhaló.

Respiró…

Decidió, por sí mismo:

>…que tienen razón. —Declaró con pesar, pero firmeza.

>No quiero volver a ese lugar.

>No quiero volver a estar encerrado, ni ser mandado, ni servirlos…

>Es Verdad, debí desprenderme de lo que me ataba hace mucho.

Aquel perro bajó su cabeza, fluían las lágrimas desde sus ojos. Se quitó su collar, viéndolo por última ocasión…

>Por mucho que la ame… por mucho que me ame, y por mucho que no se dé cuenta…

>…así no se ama.

…Lo arrojó lejos de sí.

>¡Así no se hace Arte!

>Así no se libera.



Silencio.



La cruz y la luna brillaron. El lugar se iluminó.

Sin siquiera darse cuenta, Penny y Charles habían desaparecido, así como la jaula en que se hallaban.

Vio la cruz: Su brazo derecho, que señalaba a la gata, se movió hacia arriba, mientras el otro se inclinó hacia abajo:

Cruz Soberana














Viendo en dirección del brazo, un halo de luz emanó de la puerta dónde antes entró, esa en que su amiga se interponía.

Ella le sonrió.

—Felicidades, Bolt.

Aquel, sin decir nada, atraído como por un imán, pasó al lado derecho de ella, se acercó a la puerta, y apoyó su cabeza en esta…

La sintió.

Él Sintió.

El joven sonrió, sus labios: temblorosos. Cerró sus brillantes ojos verdes, deslizándose nuevas cascadas por sus desaliñados y sudados cabellos. Su abdomen y pecho se contrajeron y expandieron. Goteaba sudor de sí, lloviendo en el suelo, frente a sus patas tiritantes.

Con una se agarró el tórax, y notó cómo algo palpitaba dentro…: Los ríos. Aquel rojo líquido vital corría en ellos.

Hubo un momento de quietud en el lugar, sin palabras, sin sonidos, sólo pura emoción.

Sollozando, comenzó a recordar su juventud, sus aventuras, su adultez: treinta y tres años de "vida" siempre bajo alguien más. Ahora, se tenía a sí mismo.

Mantuvo los ojos cerrados, soltó la puerta y cayó al suelo boca arriba, exhalando impetuosamente, regocijándose por sentir aire entrar y salir de su nariz, de su tráquea, de sus pulmones. Alegrándose por sentir cansancio, sed, hambre, de nuevo.

>“Lo hice…” —pensó, sonriente—. “Maldita sea, ¡lo hice!”

>“¡¡Lo Hice!!”

>¡¡¡LO HICEEE!!! —Gritó con sus últimas fuerzas, llorando.

Lloró riendo.



Vio la puerta, invitándolo.

Se levantó con velocidad, lleno de energías nunca sentidas; saltó, alcanzó el pomo, lo giró, entreabrió la puerta…

…y sintió…

…vacío, frío, a sus espaldas.

Se giró.

Vio a Kalikas, a los otros:

Preguntó —¿Qué pasará con ustedes?

Károlos Kalikas suspiró.

—Los animales no saben del bien ni del mal, y por eso no pueden ser premiados ni castigados; pero nosotros, humanos, sí somos conscientes y responsables de nuestros actos, por los que debemos responder.

>Mucho lamento haber hecho tanto mal, Padre.

>Por ello, sé que me corresponde pagar.

>Estaré aquí, junto a quienes hice caer, por mucho, mucho tiempo…

La visión que el joven tuvo de sombras arremolinándose tras el heleno, la cruz y La Luna sobre él, dio sentido a su afirmación.

—Bueno… —consintió el Soberano— …es lo que tiene ser un villano.

Kalikas se resignó, asintió, señaló aquella puerta.

—Lo mereces.

Bolt, emocionado, se acercó de nuevo. Para él, la temperatura del lugar aminoró, tornándose agradable, toda presión desapareció y, tras las maderas, pudo ver colores que nunca vio.

Pudo ver…

La Luz.

Se dejó vencer por la atracción imbatible hacia aquel lugar.

Sin embargo, escuchó tras de sí al hombre y a los demás alejarse.

Al voltear de nuevo los vio retirándose. Todos le daban la espalda, yendo en dirección a dónde estuvo la jaula, siendo Kalikas escoltado por dichos soldados.

Bolt exclamó.

—¡Hey!

Kalikas se giró.

>Gracias.

Károlos sonrió.

Volteó, y se retiró.

Bolt suspiró.

Giró.

>Penny, gracias a ti también, por todo.

>Adiós —exhaló.

Vio a su amiga a su lado. Ambos sonrieron.

>Vamos a casa, Mittens.


Cruzaron la puerta.




Capítulo XXVII: SOBERANOS:



En un lugar lejano, cuya naturaleza es Soberana:


Bolt sintió un golpe en su espalda.

Abrió sus ojos, el sol lo cegó.

Rodó en el sillón en el cual estaba, vio un bache que había hecho saltar al vehículo en el que iba, despertándolo.

Se reacomodó en el mueble y, contemplando las llanuras desiertas moverse, la progresiva aparición de verde en el paisaje, y el pavimento volviéndose menos arenoso, supo que estaba cerca. ¡Estaba a tan poca distancia de su amada persona, su hogar!

Echado en el sillón el sol quemaba su piel, sudaba, pero no le importaba nada de eso y sólo se mantuvo sonriendo con dicha idea clavada en su mente, mientras veía el camino.

Mantuvo tal idea… por al menos cinco minutos…

…Dejó de sonreír…

Por alguna extraña razón, ya no se le hacía tan atractiva…

Por algún motivo que él no conocía, o que había olvidado, la imagen de su persona no se veía tan motivadora como antes.

Pensó largo rato porqué…

Y, entonces, pensó en sí mismo:

¿Volvía a aquel lugar dónde pasó toda su vida encerrado? ¿Volvía con aquella quién nunca lo sacó de ahí, que consintió su encierro, su estado?

¿Volvía… con su DUEÑA?

Dueña de él.

Aquellas palabras se hundieron en su cerebro, perforándolo…

Un sorpresivo vocablo apareció en su mente:

Libertad.

Recordó los estudios, recordó su vida en ellos: Siempre paredes, oscuridad, luces y entornos que ahora que los veía desde fuera, emanaban encierro y falsedad.

Pensó en cosas que no recordaba, pero que su mente subconsciente sabía muy bien.

Recordó los lugares que su amiga Mittens le mostró: abiertos, naturales, luminosos…

…Reales. Verdaderamente Libres.

Bolt pensó por largo rato. ¡Estaba tan cerca…!, pero no dejaba de pensar.

Sentía más calor, graves quemaduras, conforme más se acercaba a los estudios.


Pasado un buen rato, concluyó:

—¿Qué estoy haciendo…?

Suspiró, sus ojos se agrandaron.

>¡¿Qué estoy haciendo?!

Sin pensárselo más, se levantó del sillón y saltó del vehículo, cayendo al lado del camino. Aún con mucho dolor, aún con lágrimas en sus ojos, huyó del calor, del agobio.

Corrió sin detenerse.

Sin él notarlo, los edificios de Los Ángeles se volvían pequeños a sus espaldas, mientras él corría.

Sin él notarlo, el sol se ocultaba y La Luna se alzaba.



Horas atrás, en un lugar a las afueras de Las Vegas, una gata negra con manchas blancas daba una mirada triste a la tapa de un bote de basura, en la cual reposaba una ración de comida: una hamburguesa, papas fritas, una mazorca, entre otros alimentos. Dichos bocadillos tal vez fueron sacados de la basura, pero se volvieron algo más cuando los compartió con aquel, quien fuera amigo suyo…

Aquel quién la había abandonado, como sus dueños hicieron tiempo atrás.

Tal vez sintiera hambre, pero apartó aquellos alimentos lejos de sí. Ya no podía comer del mismo plato que él.

Más que enojada, estaba decepcionada. Aunque su consciente lo ocultara, su inconsciente lloraba a mares.

De pronto, el silencio fue roto por cierto hámster quien ahí se presentó:

Aquel pequeño caminaba a duras penas, los sonidos de sus pasos eran opacados por sus quejidos.

—Oooww… no debí comer tanto.

—Hola, Rhino —dijo aquella. Su voz era apenas un hilo.

—Buenos días… —Bostezó— ¿Dónde está Bolt?

—Él… ya no está…

—¿Bolt… se fue?

—Sí, pero… —ingenió una mentira— …antes, por cierto, me pidió que te dijera que él tenía que enfrentar al del ojo verde solo —Aquella maldijo ese seudónimo dentro de sí.

Aquel pequeño, serio, se retiró.

>¡Wow! ¿A dónde vas?

—¡Con Bolt!

—Pero… él ya no nos necesita más.

—Ay, créeme, ya he visto esto millones de veces, Mittens…

—“¿¡Qué sabes tú!?” —pensó ella.

Aquella no prestó atención a ninguna palabra de su monólogo """heroico""", la enrabió de solo escucharlo. Levemente, solo lo oyó decir:

—…Pero si Bolt algo me ha enseñado es que ¡uno jamás abandona a un amigo cuando te puede necesitar…!

En su interior, ella estalló en rabia y llantos —“¡Pues tu "héroe" nos ha abandonado!” —pensó.

Sin escucharlo más, aquel se retiró en búsqueda del perro.

Mientras tanto ella se quedó ahí, sola, mirando de nuevo a la nada.




Pasaron días, el cielo volvía estrellado y La Luna a su cúspide. Ella, secadas todas sus lágrimas, se disponía con pesar, pero decisión, a irse de aquel lugar.

>Si supieras a dónde te diriges… —Lamentó, por él. Procedió a abandonar el sitio…

…Hasta que escuchó una voz llamándola:

—¡¡Mittens!! ¡¡¿Dónde estás?!!! ¡¡Mittens!!

Descartó aquella llamada como un delirio de su mente, fruto del cansancio.

>¡¡Mittens!!

Desde el manto de la noche, aquella voz más que conocida le hablaba. Al principio no quiso creerlo, pero eso último, ¡se oyó tan natural! Cómo si aquel estuviera cerca de ella, ahí, oculto, pero ahí.

Extrañada, volvió sus pasos hacia el lugar dónde juraría haberlo escuchado.

>¡¡¡Mittens!!!

Volteó a su diestra: Vio entonces frente a sí, en la oscuridad, una figura blanca…

…que corrió hacia ella.

Paralizada, la vio saltar.

Fue embestida por aquel joven, quién la atrapó y encerró en sus brazos.

—¿B-Bolt? ¿¡Q-qué estás haciendo aquí!? —Aquella atinó a duras penas a decir…

…hasta notar que su amigo lloraba en sus brazos.

Ella instintivamente lo abrazó y, sin notarlo, lloró también.

—¡¡P-perdóname, Mittens!! Yo… ¡No sabía lo que hacía! Tú… tú me mostraste La Verdad… y-y quise tirar todo a la basura. Fui un tonto, ¡he sido un imbécil contigo todo este tiempo! ¡Me he dado cuenta de lo equivocado que estaba! Yo… ¡lo siento! —Aquel cerraba más sus brazos alrededor de ella, apretando su pecho contra el suyo y hundiendo su cabeza en su cuello.

La chica sentía tanta humedad en su hombro como en sus propios ojos.

—Lo lamento. Yo… lo lamento, Bolt. Lamento que no haya otra manera.

Ella no sabía cómo, porqué, pero sentía en lo profundo de su ser que él había Descubierto Mucho Más. Sentía… como si le hubiera mostrado algo más que no recordaba. Parecía como si toda una noche faltara en su mente.

No se enfocó en ello.

—Desearía que todo fuera como en mi show, pero… —Bolt se secó las lágrimas, sin romper el abrazo— …pero no es La Realidad, no es Verdad… ahora lo sé…

—Lo siento.

—Está bien, está bien. Ya pasó. Ahora todo está bien.

>¿Dónde está Rhino?

—Él fue a "ayudarte a enfrentar a Kal… ¡Calicó!" ¿Vamos por él?

—Déjalo. Algún día se enfrentará a La Verdad.

—¿T-tú lo has hecho?

Él la abrazó con más fuerzas.

—Lo lamento. No volveremos a hablar de Hollywood.

Aquella guardó silencio.

>No volveré a dejar que nadie más decida qué hacer por mí. Gracias por enseñármelo.

Ella lo miró a sus ojos Verdes, y sonrió, llorando de alegría, correspondiéndolo con fuerzas.

Sin que ellos se percataran, la Luna brillaba sobre ambos.

>Así que… supongo que es todo, ¿eh?

La joven asintió. —Solo queda vivir.

—Solo… —Él sintió el último miligramo de peso que cargaba encima desaparecer al quitarse su collar y arrojarlo lejos— …nos queda ser libres.

Mittens asintió—: La Verdad nos hizo libres.

—>Soberanos.

Dijeron ambos al unísono y, caminando uno al lado del otro, sonrientes, se aventuraron en aquellas calles bajo la briza de nuevos vientos y la radiante luz Lunar sobre ellos.


—Ya hace tanto que escapé de ese lugar y… sí, fue lo mejor que jamás hice.



FIN










Epílogo:



25 de diciembre de 2023.

Hora: 18:33-PM.

Consultorio del psicólogo Joseph Feldman.


El hombre había leído el escrito que su paciente le había enviado.

Sentado en su silla, mientras su cliente reposaba en un sillón, lo veía en silencio. Buscaba en su mente las más apropiadas palabras para decírselo.

Pasado un rato, creyó hallarlas:

—Es claro que su madre, señor Daveson, proyectó sus vivencias en esa historia —Declaró— No me caben dudas de eso.

>Esa es la utilidad del Arte, de la escritura: exteriorizar lo que se mantiene dentro, manifestar lo que uno no habla.

—Pero… —Replicó— ¡Sí, desde luego! Mi madre era escritora, ¡es claro que ella utilizaba la escritura para eso también! ¡¡Más aun siendo anónima!!

>Pero no me cuadra… Si ella fue escritora, ¿Por qué no crear una historia desde cero, con personajes inventados por ella, que reflejara lo que quiso transmitir? ¿Por qué recurrir a una obra infantil que no tiene nada que ver? ¡No tiene sentido!

—Dijo usted que su madre trabajó en esa película…

—Sí.

—Entonces sólo ella supo qué sucedió ahí, y en muchas más.

>Los abusos cometidos por instituciones son como cualquier otro abuso: dejan marcas… pero muchos casos desgraciadamente nunca se conocen, ya que estas son tapadas o bien por los abusadores, o por las propias víctimas.

>Como dije, el Arte puede manifestar lo que se mantiene oculto, incluso de los familiares.

>El Arte puede descubrir La Verdad.


El silencio que llenó el lugar terminó prontamente por los sollozos del joven.

Su psicólogo le entregó pañuelos, con los que él limpió sus lágrimas.

—Gracias —le dijo.

>¡No sé cómo no lo vi antes, al leerlo!

Aún llorando, sacó y desdobló de su bolsillo el documento que siempre cargaba consigo:



Certificado de Defunción:

10/09/2022

MÉDICO-ESPECIALISTA TRATANTE: Elias Patten

SUJETO/A ANALIZADO/A: Rebecca Daveson

Nacimiento: 12/03/1968

Fallecimiento: 10/06/2022

Sexo: Femenino

CAUSA DE LA MUERTE.

CAUSA INMEDIATA: Anoxia Cerebral

Debida a: CAUSAS ORIGINARIAS: Paro Respiratorio–Asfixia. COMO CONSECUENCIA DE: Traumatismo y consecuente aplastamiento de la tráquea.

RESULTADO DE: Suicidio–Ahorcamiento autoinfligido con soga.



El joven de dieciocho años lloró unos minutos más.

Pasado el tiempo, inhaló… exhaló… se secó las lágrimas, y dijo:

>Ahora lo entiendo todo…

>Gracias.

>Ahora sé La Verdad: Ella no fue Soberana…

>…pero quiere que otros lo seamos.