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Sueño de Muerte

SinopsisEditar

Todo tiene su lugar en Dressrosa, un lugar de "Ensueño" donde todo lo que pase por tu mente a la hora de dormir nunca se olvida. Un hombre que no duerme, fantaseado por la noche frente a sus ojos, decide dormir; sus sueños turbios lo llevan a vivir muertes horrorosas sin sentido. Con cada muerte descubre distintas noticias que lo llevan a la verdad, su verdad...

RelatoEditar

La Luz de la luna resplandecía en las calles de Dressrosa. La luz era radiante y quitaba lo lúgubre del lugar. Al ver todo creí que solo sería otra noche más sentado en el techo, pensando en mis aventuras. Nada fue lo que pasó por mi mente y por primera vez una noche se me dio por dormir temprano. Desconectando mi mente de la cruda realidad, me encimé al mundo de los sueños. Pude sentir el suave golpe del descanso en mis ojos. Al inicio me gustó la paz y tranquilidad, pero llegué a notar cómo mis sueños me traicionaban y sentía un gran paro en la marcha de mi corazón. Toda posibilidad de salvación se perdió en un grito ahogado en la oscuridad. Mi corazón era apuñalado por una silueta extraña que con un último sonido ahogado dio a mi fin.

Dormir es bueno, relajas tu mente con tus sueños, pero qué pasa cuando todo traspasa las barreras... Rosas caían alrededor de mi cuerpo llenado mi cama. La sangre salpicaba mi cara como las gotas de lluvia la calle. A punto de entrar al túnel del sueño eterno, pude ver el rostro de esa silueta. Era mi...

Nunca creí vivir para ver mi muerte así, mis ojos rompían en lágrimas y no por no poder dar un último suspiro. Tomé el primer boleto al infierno a esperar a mi asesino y darle las gracias...

Me levanté de mi cama llorando, las lágrimas en mis ojos confesaban que algo iba mal. Tomé rápidamente un arma y comencé a revisar mi hogar. Me quedé mirando mi cama manchada de sangre. El sueño fue el comienzo de un gran miedo. Traté de no dormir, pero la necesidad venció a mi fuerza de voluntad, siempre el mismo sueño y terminaba igual, sin poder hacer nada. Llevaba distintas armas a mi cama antes de dormir para ver si al menos podía contar con ellas dentro del sueño. Esta vez dos siluetas aparecieron en mi habitación y solo me miraron.

Desayunando, encendí la televisión para ver las noticias del día. Una pareja recién casada fue asesinada en su casa y no se encontraron pruebas de nada; se cree en la posibilidad de suicidio, pero la policía sigue investigando. Salí a buscar clases de algo para la relajación, encontré luego de caminar por horas un lugar de yoga, vacío y sin una sola alma, pero no cambiaba que podía relajarme ahí mismo. Lo primero que debía hacer era el baño de chacra, debía recostarme en una bañera no muy profunda, pero extensa como 2 cuerpos humanos juntos y con agua caliente como para descansar en el frío invierno.

Todo perfecto. Al irse el hombre que me preparó todo para mi relajación, tomé mi bañera y me metí en ella. Pude sentir una gran relajación hasta que, de repente, mi cuerpo dejó de responder y vi cómo 3 siluetas se acercaban. La primera silueta tomó mi cuello y comenzó a dejarme sin aire que respirar, mientras que la segunda cerraba todo contacto con el exterior... Y la tercera solo me miraba a los ojos como si no tuviera nada mejor que hacerme.

Grité y grité sin parar, solo para que nadie me pudiera escuchar hasta que sonó un ring. Era mi despertador y me encontraba recostado en mi cama…

Mi cuarto estaba inundado por agua que no me permitía encontrar mis pantuflas, todo parecía una gran inundación como las que causan los maremotos. En mi pared había escrito con sangre algo aguada: “No Duermas”. Era de noche y revise la hora y nunca cambió, seguía siendo la misma desde que decidí dormir. Una extraña criatura salió de mi almohada para morder mi cuello y escapar cual rata espantada. Mi grito pareció asustarla a ella y a cualquier otra cosa que me estuviera observando, solo dejaron un rastro de patitas de seis dedos manchadas con sangre. Lo que en verdad me molestaba era solucionar el desastre en mi cuarto. Ya no sabía diferenciar la ficción de la realidad. Esa misma noche decidí descansar por mi cuenta y a mi manera.

Una buena botella de Vodka rusa y una grata lectura de una recomendación de mi amigo Quo Croce aliviarían mi mente. Comencé a leer el gran libro que me recomendó y viendo ya sus muchas páginas supe que tenía para mucho rato de entretenimiento. Mi Vodka se acababa poco a poco mientras la lectura parecía no acabarse. Decidido a ir por otra botella de Vodka, sentí como si algo estuviera detrás de mío, esperando mi próximo movimiento.

Di rápidamente la vuelta intentando usar de arma mi botella de Vodka y el libro, mi vista comenzaba a engañarme mientras el escenario de paciencia que yo tenía poco a poco se transformó en un lugar macabro. Las siluetas se acercaban y solo pudieron decir: “No duermas”... Perdí mi conciencia...

Desperté tirado en mi cama, siempre con la misma hora. Decidí ir con alguien especializado en mis casos y muchos más. Mi buen amigo el doctor Quo Croce, que me recibió con los brazos abiertos a pesar de la hora. Me dio un diagnóstico: era normal tener pesadillas. Me dijo que el tiempo es solo un engaño, que no me deje llevar. Solo me hizo cerrar los ojos y descansar mientras le contaba más detalladamente de mis sueños.

Sentí cómo tocaban mi hombro para despertarme, supuse que la consulta había terminado, pero para mi sorpresa mi cuerpo no me respondía y solo pude abrir los ojos con esperanzas de ver al doctor. El cuarto estaba lleno de siluetas negras sin rostro, cada silueta tenía un cuchillo en su mano. No me preocupé tanto esta vez porque sabía que despertaría en mi cama antes de ser lastimado. Las siluetas comenzaron a cortarme cada una con un cuchillo por filas, mi sangre goteaba como si me vaciara de a poco.

El cuarto se transforma en el mío y las siluetas se borraban, pero antes de irse me dijeron… “Te dijimos que no duermas”, como si me importaran ya sus advertencias. Me encontraba desesperado sin salida y solo fui a encender la tele, misteriosamente daban la noticia de la pareja muerta de mis sueños, pero eso fue un sueño y no pasó, así que algo hay de malo en este día. Y dieron una noticia extra de que un hombre murió sin razones como la pareja, pero no mostraron su cara, aunque su cabello era igual al mío.

Tomé mi auto y me fui lo más lejos y rápido posible. Unos autos negros me seguían comandados por unas siluetas, esta vez mi cuerpo me respondía y estaba feliz por ello; no pensé en parar ni por un segundo y recé a Dios, si existiese y deseara ayudarme, por que no se me acabase el gas.

No me era de extrañar que mi cuerpo dejase de responder, por ende choqué con un árbol, cayendo fuera de mi auto a una pequeña zanja. Ya desesperado sabiendo que iba a pasarme, solo esperé a que ocurriera, pero no fue así. Un hombre que irradiaba luz destellantemente blanca que cegaba se acercó y me dijo:

-Debiste haber aguantado la noche sin dormir, tu misión no acaba aquí, pero tu perdición apenas inicia. Debes despertar, despierta y ve la realidad.

El hombre chasqueó los dedos. Me encontraba parado frente a un ataúd rodeado de algunos de mis familiares, tal parece alguien muy cercano murió y con todo mi asunto no me enteré. Intenté abrazar a mi madre y solo la atravesé con mi cuerpo. Decidí acercarme al ataúd para ver al muerto y para mi sorpresa era yo.

Todo tiene explicación ahora… Nada fue en sueño… No se trataba de un engaño de mi mente... Se trataba de mi muerte...

CreadorEditar

Alexandre Baltasar conocido como Donquixote Uzumaki

InspiraciónEditar

El lugar donde se lleva es un reino del anime-manga One piece; para los que no han visto el anime ni leído el manga el reino se conoce como un lugar de ensueño.

El personaje que no duerme está basado en una experiencia de insomnio en mí mismo, la que no me dejaba dormir por soñar que moría y esto en el transcurso de 5 días.

Las muertes están basadas en los sueños que recuerdo.

Las aventuras están basadas a lo random por mi mente.

En cuanto a las noticias, no es necesario decirlo, ya que en el mundo son muy cotidianas.

Eso es todo, lo demás está basado en lo que mi mente me dicta, espero les guste.