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Salí de mi casa corriendo y llorando, con las manos completamente manchadas de sangre, dos hombres me gritaban y tiraban de mi ropa, tratando de meterme en un vehículo mientras yo gritaba como una completa demente y me resistía con tal de que no me llevaran...

Antes. Editar

Mi padre era un horrible hombre, siempre llegaba a la casa ebrio e insultaba y golpeaba a cada uno de los miembros de nuestra familia.

Una noche, en aquella casa vieja en la que vivíamos, se escuchaba como la madera crugía, mi madre, mi hermano y yo estabamos juntos en la sala de la casa, abrazándonos de miedo por la llegada de mi padre, casi todas las luces de la casa estaban apagadas, excepto la pequeña lampara que iluminaba la sala.

Justo cuando el reloj gigante que colgaba de nuestra pared marcó las 11:00 P.M. mi padre golpeó la puerta fuertemente, y a su vez comenzó a sonar el reloj; mi hermano menor corrió lo más rápido que pudo para abrir la puerta, y justo antes de que la abriera, yo salí corriendo y entre en el sótano. Ante esto, mi madre gritó:

-¡Hija, regresa!

Pero por mi parte no hubo respuesta ante esto, estaba buscando algo, ya no soportaba este dolor que experimentábamos cada día.

Al regresar, vi como mi padre, completamente ebrio, golpeaba a mi pequeño hermano menor y a mi madre, Revolver cargado en mis manos, quería asesinar a mi padre, pero este al verme, soltó a mi familia y se dirigió a mi con cara de lunático, me tomó del brazo con el que sostenía el Revolver y comenzó a presionarlo fuerte, hasta el punto en el que este se soltó, y antes de que callera lo sujetó y me disparó sin pensar, pero estaba tan ebrio que la bala pasó por un lado mío, mi madre estaba detrás de mí en ese momento y la bala la golpeó en la cabeza haciendola morir Rapidamente.

Ante esto, comencé a golpear a mi padre fuertemente en el estómago, haciéndolo caer, tomé el Revolver corrí rápidamente hacia donde estaba mu madre, la abracé fuerte, llorando y gritando hacia su perdida.

Mi mirada comenzó a hacerse blanca, podía sentir mi sangre hirviendo a través de mi cara, miré detenidamente a mi padre, que trataba de levantarse, comencé a gritar de manera descontrolada,, corrí a donde estaba él y comencé a disparar en su estómago hasta que se terminaran las balas.

Me quedé viendo su cadáver y lentamente las lagrimas comenzaron a brotar, después miré a mi pequeño hermano, noté que este estaba totalmente aterrado, presenció toda esta escena y fácilmente comenzó a llorar de horror hacia mí, lo miré con miedo y salí corriendo de mi casa, ya afuera, estaban esos dos hombres preparados para detenerme, al parecer nuestro vecino escucho nuestros gritos.

Dentro. Editar

Al momento en que los guardias me metieron a el vehículo me sedaron y rápidamente me quedé dormida.

Entre mi "no reaccionar" en el viaje del vehículo, escuchaba sonidos extraños, voces de personas que se acumulaban, evitando que las entienda.

Finalmente logré despertar, justo después de que el vehículo se detuvo, casi sin fuerza me acerqué a la puerta del vehículo y justo antes de tocar la puerta de este, los dos hombres la abrieron y me levantaron cuidadosamente, tomándome de las manos tratando de que no cayera a causa de la falta de equilibrio y me condujeron a la puerta de una gigantesca estructura gris que se posaba ante mi.

Abrieron la puerta de aquel extraño lugar y la luz de su interior rápidamente encandiló mis ojos, dificultando mi vista, así que solo dejé mis ojos cerrados y dejé que los dos hombres me condujeran hacia donde fuera a parar; en el transcurso del camino, escuchaba susurros, parecidos a los que escuchaba en el viaje, pero estos iban de adelante hacia atrás, como si hubiera personas a mis alrededores hablando, hasta que las voces se silenciaban y el eco de nuestros pasos, se hacía cada vez mas fuerte.

Se hizo silencio al dejarnos de mover, comencé a abrir lentamente mis ojos para tratar de ver mi alrededor, pero estaba completamente oscuro, mi única forma de reconocer mi alrededor era tocando las cosas, pero estaba sujetada de esos dos hombres, de pronto sentí que uno de ellos soltó mi mano y rápidamente el otro la tomo con su otra mano, hubo más silencio...

Este silencio duro un breve momento, se comenzó a escuchar un metal crujiendo fuertemente, sentí un pequeño viento en mi cara mientras el metal crujía, y sentí como me empujaban por la espalda sin soltarme, me quedé de pie al sentir que me soltaban, yo no me moví para nada, pero un fuerte golpe en mi espalda me derribo y me hizo caer, y después de esto una voz fragil me dijo:

-Estarás bien...

Y nuevamente el metal crujiente comenzó a sonar hasta provocar un fuerte golpe en un muro, todo estaba completamente oscuro, solo me quedé en el suelo, justo en el lugar en el que caí, en completo silencio, esperando a que algo pasara, una fuerte luz comenzó a iluminar el lugar en el que estaba. mis ojos se cerraron rápidamente a causa de esto, y lentamente los abrí, reconocí mi alrededor, era una habitación bastante grande completamente vacía, lo único que se podía ver era la gran puerta de metal oxidado en frente de mí.

Me dí cuenta en donde estaba, un manicomio, un horrible espacio lleno de humedad con muros llenos de sangre por todos lados, me sentía cansada, hambrienta, triste, al saber que lo había perdido todo. Permanecí en completo silencio...

Al cabo de un rato uno de los muros comenzó a abrir una pequeña ventanilla hecha con cristal irrompible, en la cual un hombre de traje y anteojos me miraba detenidamente, un poco asustada lo miré y permanecí en completo silencio, me sentía helada, no me movía para nada, mi mirada se mantenía directa en aquel hombre, hasta que comenzó a hablar:

-¿Por qué estas aquí?

Mi silencio permaneció, una pequeña lagrima comenzó a deslizarse lentamente por mi mejilla; el hombre comenzó a insistir:

-¿Qué fue lo que pasó?

Pero yo solo lo miraba con miedo, su cara era de preocupación, así que dijo:

-Como quieras.

Y cerró la ventanilla.

Que extraño fue aquel momento, la verdad esperaba algo más, pero todo quedo nuevamente en silencio.

Pasaron los días y cada comida que me entregaban era rechazada por mí, no quería comer nada, lentamente la comida se fue acumulando y pudriendo en mi habitación, dejando un horrible olor en ella.

Las voces que gritaban y susurraban cuando llegué aquí seguían hablandome, me decían que hacer, y esto me impulsaba a no comer, pero, extrañamente no me debilitaba ni me desnutría.

Dibujos. Editar

Mientras la pasaba allí, las voces se comenzaban a calmar y, después de un rato de silencio, estas comenzaban a gritar, esto se repitió varias veces, cada voz me pedía que hiciera una cosa y para mí era totalmente difícil comprenderlas todas, así que comencé a gritar, era el primer sonido que venía de mí desde que llegué a ese lugar, ese grito mío provoco que cada una de las voces se silenciara por completo, pero esto no duró nada, rápidamente las voces volvieron y se comenzaron a crear extrañas imágenes en mi mente, atormentándome de manera horrible, quería quitar todo esto, y lo primero que vino a mi mente, ya invadida por la locura, fue comenzar a cortarme y con la sangre dibujar en los muros.

Pasaba el tiempo y comencé a descuidar mi limpieza personal, mis uñas crecieron demasiado y estas fueron utilizadas para cortarme y hacía las imagenes que mi cabeza creaba. Al hacerlo, la primer imagen de mi mente se borró rápidamente, me dí cuenta de que esto funcionaba; seguí cortándome cada parte que podía del cuerpo y proyectaba cada cosa que aparecía en mi cabeza, hasta tratar de borrar cada horrible imagen.

Era extraño, no me debilitaba por perder sangre, al igual que por no comer, y cada vez las paredes estaban mas cubiertas de rojo que de su color original, esto fue pasando durante varios meses, al no encontrar lugares para cortar mi cuerpo, comencé a desgarrar mi ropa poco a poco, cortando el lugar vacío, hasta el punto en que quedé totalmente desnuda.

Mi cuerpo quedó totalmente lleno de cicatrices, las paredes quedaron totalmente rojas, un rojo que cada vez se hacia mas seco; a pesar de que ya no había espacio para mas dibujos, yo seguía dibujando sobre ellos, podía detectar mis dibujos sin esfuerzo, pero, era un sin fin de horribles pesadillas que rondaban en mi mente todos los días.

Jamás volví a ver al hombre de la ventanilla; de vez en cuando entraba alguien a la habitación, y yo, al querer dibujar para sacar las imagenes que mi mente creaba, golpeaba al que entraba hasta matarlo y usarlo, en su mayoría eran otros locos del manicómio.

Había días en los que la ventanilla se habría, pero el hombre no estaba ahí, habían varias personas riendo mientras miraba cómo me comportaba, pero el hombre de la ventanilla jamás apareció.