FANDOM


Tú

Durante mucho tiempo, las personas que con dinero dominaban hectáreas tras hectáreas de tierras, han sido tan inhumanas con la gente pobre, su explotación de esta gente era lo que los hacía más ricos. Este es el caso de Eduardo, un joven de 29 años que a los 5 se quedó huérfano de padre y madre, sus padres eran sumamente pobres y que, para subsistir, trabajaban día y noche en una hacienda, dicha hacienda era de propiedad de una mujer de aproximadamente 40 año. Señora Italiana, que es como se hacía llamar por sus obreros, pagaba centavos a sus trabajadores por casi 15 horas de trabajo sin descanso, está por demás decirles que para todos estos empleados era la mujer más odiada y que todos querían verla muerta.

Cuando esta Señora se enteró que dos obreros habían muerto, fue de inmediato como acostumbraba con su caballo marrón, se dio cuenta que eran una pareja y que tenían un hijo de tan solo 5 años, ella lo adoptó y mandó enterrar a sus padres por el campo y olvidar lo que ocurrió.

Como esta mujer se había quedado viuda a los 35 años, vivía sola en una gran casa, las especulaciones de que ella mató a su marido estaban por toda la hacienda. Eduardo era su servidumbre privada, desde el amanecer solo vivía para atenderla a ella, no le pagaba ni un céntimo pues ella creía que vivir en su casa ya era demasiado, la vida de este muchacho era tan deprimente pero aun así soporto lo mismo durante mucho tiempo. Ya cuando cumplió los 29 años tomó una decisión muy importante y alentado por los demás de la hacienda, decidió que no tenía por qué morir sirviendo a esa mujer, así que tenía que matarla. 

Preparo sus cosas y tras poner un sedante en su cena de la Señora, entró a su habitación y le clavó un cuchillo en el pecho, se dice que el grito que dio la mujer fue tan horrible y macabro que todos los de la hacienda la oyeron. Ya cuando la mujer dejó de existir, Eduardo preso del pánico, empezó a buscar entre sus cosas, a pesar de que era un muchacho no con una vida dichosa tenía un defecto muy grave, la avaricia, su verdadero propósito no era escapar de la Señora Italiana sino de hacerse con sus riquezas.

Ya cuando puso las cosas de oro, sus mejores ropas y todo lo valioso de la casa que él conocía perfectamente donde estaban escondidas, decidió irse pero, al ver el cadáver de la mujer sus ojos se dirigieron a su mano, y tras ver un anillo de oro con 5 diamantes en uno de los dedos de la mano derecha, trato de quitárselo pero tras no poder porque la mano de la difunta estaba tiesa, tomó un cuchillo y cortó el dedo con el anillo para después ponerlo en una bolsa y posteriormente desaparecer de la hacienda. 

Ya al pasar algo de tiempo, Eduardo decidió hacer una fiesta en su nueva casa y al invitar a mucha gente de la antigua hacienda donde él trabajaba empezó a beber y bailar de la felicidad, le decían que lo que había hecho con la mujer estaba bien y que nadie lo delató.

Ya a las 3:00 am de la mañana estaba muy mal y al ver que sus invitados estaban durmiendo muy ebrios, mira una mujer vestida de negro que él no recuerda haberle invitado ni tampoco la reconoce, él se acerca y le pregunta su nombre, ella no le responde ninguna de sus preguntas y solo se cubre con un pequeño velo oscuro su rostro. Eduardo amablemente le pide bailar una pieza musical, ella acepta y decide quitarse sus guantes de sus manos que ella llevaba. Un escalofrío intenso paso por la espalda de Eduardo al ver que en la mano derecha le faltaba un dedo, en ese momento él recordó lo que había hecho poco tiempo atrás a la malévola Señora Italiana, tras preguntarse a sí mismo de que quizá no murió y ahora está aquí hasta pensar que era un fantasma decide hacerle una pregunta. 

-Mi señora, puedo preguntarle ¿qué le pasó en su mano? 

A lo que ella responde: 

-Un pequeño accidente con uno de mis empleados (mientras una pequeña sonrisa se forma en su rostro). 

Eduardo en ese momento empieza a temblar y le dice mirándola fijamente con una actitud de miedo y horror. ¿Quién fue? 

La mujer levanta la cabeza y le mira fijamente mientras su cara se transforma en una cosa horrorosa y horrible… le responde:  ¡TÚ!