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Entre tarde y noche, el sol se ocultaba, unos jóvenes se dirigían de vacaciones al famoso hombre en llamas, la locación es desconocida, ya que la oscuridad empezaba a ennegrecer la vista, el conductor Scott, se alertaba que las ciudades al fondo se perdían, los demás en su grupo no se percataban por la música y el barullo, pero este da a conocer la situación.

Scott: Muchachos, creen que debamos detenernos a descansa, no creo que sea buena noche.

Rebecca: No tienes que preocuparte, estamos a buen tiempo para la fiesta.

Grupo: Ooohhh.

El presentimiento de Scott permanecía firme, mientras más avanzaban, más se oscurecía. Después de unos cuantos kilómetros, Scott se alivió al ver un retén policíaco, un policía se acercaba, para luego dar a cuestión.

Oficial: Necesito que se regresen, no es segura la zona.

Rebecca: ¿Algún problema oficial?

Oficial: Reportaron una desaparición, y a pocos metros de haber llegado a esta área, un grito nos hizo detener, por eso les pido que se vallan.

Scott: Gracias señor.

Sofía: Un minuto, ¿debe de haber alguna otra forma de llegar?

Oficial: La hay, tomen al norte, verán otro camino.

Rebecca: Muchas gracias, andando Scott.

Scott se sentía de nuevo preocupado, ya que al regresar por otro camino, el sendero se volvió a tornar negro, solo la grava y unos cuantos cactus se iluminaban con los faros del vehículo, luego de horas dentro del camino, Scott empezó a cansarse, y todos lo notaban, este después de tantos ruegos, volvió a decir.

Scott: Por favor, ¿podemos detenernos a descansar?

Miguel: Ok hermano, detengámonos, podemos acampar aun lado del camino, además, yo tengo algo planeado con Sofía.

Sofía. ¡Oye!, en medio de la nada no, se escucharía todo.

Scott: Clásica situación.

Al detenerse, mientras todos bajan sus pertenencias, se preparaban y alistaban, Scott al ubicar un lugar seco y plano, escucho pisadas entre algunos arbustos, esto lo asusto y regresando a su camioneta dijo.

Scott: ¿Oyeron eso?

Max: Hermano, fueron liebres o lagartos del lugar, ya que no pasan coches, de seguro solo querían pasar por la carretera, no te alarmes.

Scott no se sentía aliviado, pero bueno, quizás tenía razón. Minutos pasaron mientras todos yacían alrededor de una fogata, comiendo, y relajándose, permanecían distantes de cada uno, ya que creían que el hombre en llamas los uniría de nuevo, después de tiempo de no verse.

Johanna: Y ¿Qué me cuentan?, ¿cómo a sido la vida después de la escuela?

Miguel: Solo llevamos un año después de graduarnos no exageres.

Johanna: Quiero saber.

Scott: A mí me fue bien, tengo una gran vida con Rebecca.

Rebecca le sonríe con poca alergia, para después de voltear a ver a Johanna. No duro mucha la conversación, ya que como dije, después de tiempo desconectados, fueron reservados en sus vidas, Johanna aburrida, con cierto dolor en el abdomen, dijo.

Johanna: Tengo que hacer pipí.

Al perder su cuerpo entre las yerbas, los demás se veían entre sí, silenciosos, imaginándose lo que les espera en el evento. De repente, en medio de la noche, un grito se logró escuchar, Scott preocupado por el hecho, condujo a sus amigos a auxiliar a Johanna, pero al llegar con paso acelerado, ven una desagradable y espantosa escena.

Un cuerpo humano, totalmente desmembrado, con cierto liquido saliendo de su cuerpo, y de reojo, miles y miles de hormigas salían de este, gozaban de un jugoso y escabroso festín, Johanna yacía lejos al pensar en lo que había visto, los demás contenían su vomito al ver los intestinos del cuerpo, que a pocas leguas se ve que tenía pocas horas de morir, Miguel preocupado dice.

Miguel: Dios mío, ¡qué pudo haber pasado aquí!

Scott siendo el más sensible, aquel que esta entre el pánico y la desesperación, empezó a vomitar agresivamente.

Max: ¿Estás bien?

Scott: Si, estoy bien.

Rebecca: ¿Johanna?

Johanna: No, no, no, no.

Todos aproximándose a la joven, no esperarían ver más de los visto. Subiendo la pequeña colina en la que Johanna se encontraba, al levantar la mirada, el escenario se volvía más tétrico. Docenas de cuerpos tirados en un perfecto campo plano, envueltos en una manta de hormigas. Scott con el corazón al límite, con la pupila acelerada al mirar cada cuerpo, dice lo más preocupante.

Scott: Son los policías.

Todos escuchando sus palabras, el susto aumenta al ver las insignias, al mismo momento en que ven los ojos de los cuerpos, llenos de los pequeños insectos.

Miguel: ¡Yo me voy de aquí!

Miguel huye despavorido al ver tal escena. Todos secundándolo a toda marca se dirigen al auto, que después de recoger sus cosas y apagar la fogata, en el instante de intentar prender el auto, este de detiene. Max al fijarse por fuera, nota que las llantas están detenidas. Después de que todos bajaran con pavor, más tienen al ver lo ocurrido, las llantas con grandes marcas estaban perforadas, el metal, el caucho y el acero de estas no servían más, el grupo mira a su alrededor cerciorándose de que nadie pudiera huir, si es que se trataba de un bromista, y en esos instantes es cuando el miedo superaba su cordura.

Max: Esto está mal.

Scott: Todos tranquilícense. Hay una explicación.

Miguel: ¡Cómo va a ver explicación hermano, los policías que buscaban una cierta persona, yacen con ella, muertos en el campo!

Sofía: Hay que llamar a la policía.

Rebecca: el oficial, hay que encontrarlo. Por detrás de ellos, se da la invocación que según los salvaría, unos disparos se oyen, seguidos de unos gritos de desesperación, Johanna con una sábana cubriendo su cuerpo, con cierta calma dice.

Johanna: Hablando del rey de Roma.

Todos los del grupo corren apresurados para buscar el origen de los gritos, después de 5 minutos de correr, miran al oficial, con las criaturas en colonia más terroríficas. El oficial tambaleándose con torpeza, era atacado, por más de mil hormigas de según se entendió, 10 centímetros.

El grupo no entendía lo que ocurría, pero sus dudas menos fueron aclaradas, al ver a hormigas de mayor tamaño, chorreando la sangre del pobre hombre, con sus poderosas mandíbulas, y arrastrándolo a un enorme agujero, mientras este era asesinado por el veneno, al momento que su cuerpo se retorcía, y gemía.

Unas cuantas hormigas al mirar por su lado, notaron la presencia de los jóvenes, y con saliva siendo de sus mandíbulas, chirriantes sonidos saliendo de estas al momento de encaminarse a atacar.

Terror invadía a los jóvenes en los instantes en que corrían en una carrera de muerte. Todos agitados dependían su vida de su potencia y condición, acelerados su intención no era parar, pero con tanta desesperación era de esperarse que alguien caiga, ya que el camino fuera de lo plano que es, estaba lleno e rocas y hierbas que obstruían el camino, causando que Rebecca cayera.

Scott: Nena, muévete.

Rebecca: No pue…

La vida de la pareja terminaría, cuando una de las enormes hormigas, llegará por detrás mordiendo con sus fauces la nuca de Rebecca, a causa de su fuerza, desprendiendo el cerebelo, choreando de sangre la tierra y el granito, dejando en shock a Scott.

Max: ¡Oh, Dios! Hermano muévete.

Al seguir corriendo, llegan a la camioneta pero Miguel y Sofía les impedían entrar.

Scott: ¿Qué demonios hacen?

Miguel: Lo necesario.

Max: Idiota, déjanos entrar.

Scott: ¿Dónde está Johanna?

Miguel: No sé dónde está la loca, y no me importa.

Sofía: ¡Por Dios Miguel, déjalos entrar!

Miguel: ¡No! Somos tú o… Demonios.

Tras los desesperados amigos fuera de la camioneta, desde la colina las hormigas se veían llegar, causando que por las circunstancia, estos subieran por encima de vehículo. Miguel y Sofía permanecían preocupados, pero esa preocupación no duro mucho, las hormigas desde las llantas emergieron del piso de auto, manchando de rojo el interior, los gritos de ambos sobresalían del silencio, el moviendo de desesperación lograría tirar a los demás, pero por sobrevivir lograrían sostenerse, minutos durarían los movimientos hasta que los finos insectos se iban con los cadáveres de sus amigos, sin piel, y más carne expuesta. Sin moros en la costa, Max hacia entrar en razón a Scott.

Max: Amigo tenemos que irnos, hay que encontrar a Johanna y largarnos de aquí.

Scott: Re… Bbb…

Max: Olvida a Rebecca, hay que encontrar a Johanna e irnos de aquí. Tras su última palabra de un golpe hace reaccionar a su amigo, pero este de la impresión mira tras Max para sorprenderse viendo a Johanna llorando.

Johanna: ¡Idiotas! Esto no era lo que tenía que pasar.

Max percatándose de ella voltea para cuestionar.

Max: ¿De que estas hablando? Tenemos que huir de aquí.

Johanna: ¿Por qué no la salvaste? Ella era todo lo que tenía, hice esto por ella.

Max: No hagas esto una película, y dinos, ¡qué hiciste!

Johanna: Se… Supone que esta zona tiene cientos de muertos y desaparecidos al año, era mi oportunidad de que tu desaparecieras, para poder quedarme con Rebecca.

Scott: ¿Pero?

Johanna: ¿No sentías que estaba muy cortante?, ella se iría conmigo.

Max: ¿Son?

Johanna: Bisexuales.

Max: Tú misma dirías que es amor; pero causaste muertes por ello, yo digo que estas enferma, y espero que te pudras:

Detrás de Johanna a metro del suelo, algo mas grande la atacaría, un macho de hormiga la veía con sus grandes ojos. Con un golpe fulminante encaja su aguijón en su pecho, y con sus patas se lo abriría dejando entrar a sus hijos, Scott y Max saldrían corriendo de ahí, pero sin antes ser perseguidos por una estampida de hormigas, Max es derribado y las hormigas se le enciman matándolo con el dolor de su veneno, Scott seguía corriendo con temor en su rostro, su cuerpo se empezaba a cansar, de repente una luz lo cubrió, y un grupo de especialistas le dijeron.

Especialistas: Tranquilo, todo acabara, solo no te muevas.

Las hormigas lo alcanzaron, y los especialistas prendieron fuego en el bulto de insectos que yacían sobre el cuerpo, dejando a ese grupo de policías y jóvenes, en los confines del desierto, solo para después poner un letrero diciendo.

PELIGRO, PROBLEMA DE PLAGA.

Hormiga gigante

Por: Iram Basurto Usuario IramCreepyBasurto