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Yo no creía en los fantasmas, realmente no creía en nada que tuviera que ver con algo místico o no físico, era escéptico a todo lo que tuviera que ver algo con lo supernatural. Mi hermana en cambio, juraba que lo sobrenatural era verdadero y además que ella tenía el don de percibir cosas y energías, lo cual para mí no eran más que tonterías.

Éramos dos polos totalmente opuestos, ella por supuesto una mente inferior que se había dejado engañar por la televisión y la religión y yo claro el ateo científico adolescente que tachaba de ignorante a cualquiera que hablara de cosas que no fueran tangibles o demostrables, al menos hasta ese día.

Aquella noche, mis amigos del colegio y yo veríamos una película de horror en la casa y comeríamos pizza, pero Carlos decidió llevar las cosas a otro nivel. Era el típico muchacho punk que le encantaba jugar a invocar al diablo y todas esas falacias, no negaré que era bastante divertido, pero claro para mí era solo entretenimiento. Carlos sacó de su mochila una tabla ouija y dijo que jugáramos una sesión, todos parecía emocionados y yo decidí participar solo por diversión. Comenzó la sesión y Carlos pregunto

- ¿Hay alguien presente con nosotros?

El cristal se movió y la respuesta fue “si”, qué falsedad, pensé en mi interior.

-¿Eres bueno o malo?

El cristal no se movió.

-¿Eres hombre o mujer?

Aún sin respuesta.

Les dije a mis amigos que era solo una tontería y que mejor deberíamos ver la película y dejar de perder el tiempo. Aún no terminaba de hablar cuando la tabla se sacudió sobre la mesa por sí sola, nos quedamos helados. Carlos tomó de nuevo el cristal y pregunto: - ¿Quién eres y qué podemos hacer por ti?

El cristal comenzó a moverse.

S-O-Y-E-L-D-E-M-O-N-I-O

Tiré una carcajada algo nervioso pero siempre manteniendo mi postura escéptica, Carlos juró y perjuró que él no había movido el cristal y aunque algunas de las chicas se asustaron, yo logré convencerlas de lo contrario, continuamos viendo la película y olvidamos el suceso por el resto de la noche.

Mis amigos se fueron y yo limpié un poco el desorden para después irme a dormir. Apagué las luces y subí la escalera, no negaré que iba un poco nervioso, sentí de pronto que alguien subía detrás de mí y mi corazón se aceleró, de pronto una mano toco mi hombro y sentí que mi sangre se helaba.

- Hicieron algo malo esta noche Miguel, ahora él está aquí- Reconocí la voz de mi hermana y me tranquilicé un poco, volteé a mirarla y le dije: -Maldita sea Ángela, ¡¡quieres matarme de un susto!!

Me siguió por el pasillo, repitiendo lo mismo como una zombi.

-NO DEBISTE HACERLO MIGUEL, NO DEBISTE HACERLO…

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-Déjame en paz ¿quieres?- Me alejé de ella algo molesto y me metí en mi habitación. Me dispuse a dormir y me metí a la cama, pero entonces empezó mi tormento, podía escuchar como algo golpeaba mi ventana, sabía que no teníamos arboles así que no podía culparlos, de pronto escuché pasos dentro de mi habitación y me hundí en mis sabanas, estaba aterrado y mi terror aumentó cuando sentí como alguien se movía debajo de mi cama.

Vamos, no seas estúpido es solo sugestión, es tu mente jugándote bromas, me dije a mi mismo, pero todos mis pensamientos se bloquearon cuando al pie de mi cama, pude distinguir la silueta de lo que parecía ser un hombre volteado de espaldas, me petrifiqué pero no podía dejar de mirarlo, entonces se dio la media vuelta, sus ojos rojos brillaron y una horripilante risa infernal salió de su boca. Solté un alarido de terror, entré en un ataque de pánico y comencé a llorar. Mi padre abrió al instante mi puerta y encendió la luz.

- ¿Que pasa hijo? ¿Qué te sucede?- Dijo sorprendido.

- ¡¡Ahí está, ahí está!!- Dije llorando y señalando a la nada.

- Solo fue una pesadilla hijo cálmate- Dijo mientras me abrazaba.

- Demasiada pizza y películas de horror hijo, vamos, ¿por qué no vas a dormir con tu hermana? te sentirás mejor.

Me levanté aún en shock y sollozando me dirigí a la habitación de mi hermana y me acosté a su lado.

Ella estaba dormida pero aun así me sentí mucho más tranquilo de tener compañía y empecé a quedarme dormido. Pero justo antes de que el sueño me venciera, escuché de nuevo las pisadas en la habitación y sentí como se movía debajo de la cama, me congelé.

- Ángela, despierta, Ángela- Dije mientras sacudía a mi hermana.

Se enderezó y volteó a mirarme, pero lo que dormía a mi lado no era mi hermana, era un horrible y escalofriante ser infernal que al mirarme con sus ojos llenos de odio, soltó el gruñido más horrible que hubiera escuchado en mi vida, como un cerdo en el matadero, me desmayé por la impresión.

Desde aquella noche deje ser escéptico, y ¿te confieso algo?

He visto al Diablo dos veces en mi vida, una en la habitación de mi hermana aquella noche y la otra, ahora que está detrás de ti…