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Toy story 3 alternate ending my perspective Screenshot

Ojalá pudiera decir «esto le pasó al amigo de un amigo mío». Realmente quiero hacerlo. Entonces así sería mucho menos espantoso de lo que realmente fue. Entonces podría dudarlo como el resto de ustedes porque a pesar de que esto me sucedió, aunque hubo testigos, a veces no estoy muy segura de que haya sido real. Son los lamentos de mi hija de doce años en la noche que me recuerdan que, en efecto, ocurrió.

Katie cumplió cuatro años un par de semanas antes del incidente. Algo que me encantaba hacer era llevarla al cine infantil comunitario de mi ciudad un par de fines de semana para ver una película infantil de forma gratuita. En ese cine pasaban de todo: desde clásicos antiguos de Disney o Warner, como Blanca Nieves o los Looney Tunes, hasta películas recientes de Pixar en esos años, como Turning Red o Soul. Era divertido y agradable, y así Katie se mezcló con otros niños de su edad que amaban las mismas películas.

En ese momento, Katie estaba obsesionada con cualquier cosa relacionada con Toy Story. Teníamos las cuatro películas más la película de Lightyear en DVD que ella veía encantada (gracias a Dios, también me encantaban esas películas, pues te aseguro que te cansas de ellas luego de verlas unas cinco veces al día), y también tuvimos a Woody, Buzz y Jessie como muñecos con los que le encantaba dormir. Tenía miedo de los camiones cuando cumplió dos años, así que le enseñé a tirar de las cuerdas de Jessie o Woody para "ahuyentar" a los "malvados" camiones en medio de la noche. Honestamente, esos muñecos fueron una bendición.

Así que, cuando vi que Toy Story 3 se estaba exhibiendo en el cine infantil de mi ciudad, no dejé pasar la oportunidad. Aunque Katie la había visto innumerables veces antes, no había nada como verla en la pantalla grande, y sabía que estaría extasiada.

Se suponía que la presentación comenzaría a las 8:00 de la mañana, pero no comenzó hasta las 9:00. No estaba tan mal, ya que los niños se divertían jugando. Algunos padres se marcharon, frustrados, pero yo me quedé, al igual que media docena de madres y otro padre con sus hijos. El empleado del cine se disculpó y nos ofreció dulces gratis. ¡Está bien! ¿Quién se niega a los dulces gratis?

Entraré en el típico cliché de historias como esta y diré que la película comenzó con normalidad, porque bueno, lo hizo. La introducción fue la parte favorita de Katie, donde Woody y Jessie persiguen el tren, y Buzz salva a Woody en el último minuto.

En realidad, no sucedió nada raro en la mayoría de la función. De vez en cuando saltaban algunos errores, donde la imagen se congelaba por un segundo y luego avanzaba rápidamente para recuperar el sonido. Mientras yo lo noté, vi que a los niños no les importaba siempre y cuando pudieran ver a sus personajes favoritos en tamaño gigante.

Fue casi al final cuando las cosas se pusieron extrañas. No me di cuenta al principio, pero pronto lo descubriría, al igual que cualquier otro padre o madre de familia en el cine. Hay un punto en la película donde Woody y los juguetes terminan en el basurero después de que Lotso arroja a Woody a un contenedor de basura y el camión de la basura los recoge. Uno de los camiones se lleva a los pequeños extraterrestres de Pizza Planeta, y luego Woody y sus amigos son llevados a una cinta transportadora. En el momento en que golpearon el cinturón, la pantalla parpadeó y el sonido se atascó en un bucle constante con los juguetes gritando cuando cayeron. Y de repente apareció la conocida pantalla azul de la muerte, con ese horrible sonido que sigue y sigue y nunca se detiene, como un disco roto.

Siempre me pareció inquietante el sonido que viene con una pantalla azul de la muerte. Demonios, solía pensar que sonaba como alguien rallando un disco con sus dientes. Tal vez se debe a que tuve una computadora que se jodía cada media hora y borraba mis archivos. Me puse nerviosa, pero cuando un padre estalló en una risa burlona, también me reí nerviosamente. Los niños estaban confundidos, pero para aquellos que al menos tenían suficiente conocimiento de computadoras, fue muy divertido. Tengo un amigo que trabajaba en este cine; renunció al empleo cuando las computadoras reemplazaron a las personas en las cabinas que proyectaban las películas. Supongo que nada hace mejor un trabajo que un buen ser humano.

Cuando nadie vino a revisar, ese padre se levantó y se fue para pedirle a alguien que apagara la máquina o la reiniciara. Katie no parecía desconsolada por esto y se encogió de hombros, esperando pacientemente. Siempre fue muy inteligente y madura, sabiendo que podía verla en casa de todos modos. Un niño pequeño lloraba y su madre tuvo que irse cuando el sonido se volvió ridículamente fuerte. El sonido no era constante, ¿sabes? Bajaba casi hasta parecer un susurro, pero también se hacía lo suficientemente fuerte como para hacer que mi cabeza vibrase. En ese momento, Katie me miró preocupada mientras se tapaba los oídos con las manos.

Sin embargo, antes de tomar la decisión final de irme, la pantalla se volvió negra y un empleado regresó con el padre y una linterna, pidiendo disculpas y haciéndonos saber que reanudarían la película en breve. Aparentemente, habían tenido problemas con el equipo toda la mañana.

Poco después de que el proyector volviera a la vida, la película se reanudó unos minutos antes del fallo... Solo para bloquearse en ese mismo lugar por segunda vez. Pantalla azul de muerte. Otra vez.

Para entonces, el padre y yo nos estábamos riendo. No me malinterpretes, no pagamos nada por la entrada, pero esto se estaba volviendo ridículo.

—¿En serio? —exclamó el padre.

Esta vez, nadie tuvo que ir a buscar ningún empleado. La pantalla parpadeó y la película comenzó donde se detuvo casi de inmediato con un fuerte clic que venía de la cabina detrás de mí. Me recordó a un arma cuando le sacas el seguro. Podría haber sido un empleado pateando la máquina para que volviera a funcionar. Mientras regresaba a andar, no me quejé, pero para este punto, otro contratiempo y ya me iría. Verla en casa era mucho mas cómodo.

La película parecía estar bien en este punto, excepto por el sonido: sonaba como si alguien hubiera puesto una almohada sobre los altavoces para amortiguar. Otra cosa también estaba fuera de lugar, pero no me di cuenta de lo que era hasta que Lotso traicionó los juguetes al no presionar el botón de "parar" de la cinta transportadora para dejarlos caer en el incinerador.

Y eran sus voces.

Sus voces eran diferentes. No mucho, realmente. Tal vez los niños no se dieron cuenta, pero yo sí, y sé que el padre que estaba a mi lado también lo hizo, porque intercambiamos miradas de confusión. Las voces eran parecidas, pero Woody, por ejemplo, claramente ya no tenía la voz de Tom Hanks. Fue en ese momento que sentí que algo estaba realmente mal. Mi estómago se apretó dolorosamente y sentí que mi corazón latía como un tambor. No había ninguna razón para que las voces fueran diferentes. Pero las diferencias no terminaron ahí.

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Si has visto esta película tantas veces como yo, sabrás que, mientras los juguetes finalmente se dan por vencidos y aceptan su destino al tomarse de las manos para esperar su muerte, se enciende una luz y una garra gigante los saca del incinerador en el último segundo. Te mantiene al borde la primera vez, pero una vez que lo has visto, sabes que pasará.

¿Alguna vez has visto los dibujos animados de la década de los 30s como Betty Boop, Mickey Mouse o Popeye, donde todo se mueve y nunca se detiene? Unos años más tarde, se dieron cuenta de que era más natural tener animaciones que se detenían porque así es como nos manejamos. No lo notamos, pero nos detenemos entre los movimientos. Toma una taza de café. Te detienes. Llévala a tus labios. Te detienes. Bájala. Te detienes. ¿Entiendes? Es sutil. Bueno, la animación en la pantalla grande simplemente no paró de moverse, como en esas viejas caricaturas. No hubo paradas entre acciones y movimientos, como si bailaran de una manera u otra. Y déjame decirte que si pensabas que se veía muy psicodélico con la animación dibujada a mano de los 30s, con animación por computadora hace que se vea inquietante.

Claramente, no era como la película que tenía en casa, y tampoco era como el resto de las películas que habíamos visto hasta ese momento. Noté que el padre me miraba de nuevo y me encogí de hombros. Supongo que me quedé sentada por pura curiosidad. Como dice el dicho, es como ver un choque de trenes y no importa lo horrible que sea, simplemente no puedes mirar hacia otro lado.

No se escuchaba la música dramática que estaba acostumbrada a oír. De hecho, no había música en lo absoluto. Tal vez no era necesario. Las imágenes eran suficientes. Sentí un nudo en la garganta solo por ver la animación. No pude moverme, clavada en mi asiento. La garra que salva a los juguetes nunca bajó. No había luz celestial antes de un rescate de último minuto.

Ya que no hubo rescate.

Los juguetes gritaban, y gritaban, y gritaban; un grito desgarrador que resonó en mi cabeza durante días y me despertaba en mitad de la noche. Los juguetes se tomaron de las manos y se encogieron cuando su plástico se derritió en una sustancia gruesa de color piel. Recuerdo más la cara de Woody, ya que a él lo enfocaron a medida que avanzaban hacia el foso de fuego. Burbujas negras aparecieron primero en sus mejillas y luego su boca abierta se abrió más de lo que era humanamente posible; sus labios se estiraron a hasta que toda su mandíbula cayó, dejando atrás largas y gruesas y líquidas rayas de plástico quemado. De forma estúpida me acordé del queso cuando se calienta y se derrite, lo que me provocó una risa involuntaria.

¿Queso y plástico? ¿En qué carajos estaba pensando?

El grito se intensificó cada vez más, y con los altavoces a nuestro alrededor, parecía venir de todas partes a la vez.

Sentí un calambre en el estómago y un fuerte dolor de cabeza. La desesperación me atravesó y pensé que colapsaría allí mismo. La última parte fue la más agónica, ya que los ojos de Woody empezaron a caer por sus mejillas, pero no se derretían. Eran como ojos reales de una sustancia gelatinosa que explotaron como huevos, dejando dos huecos vacíos en su lugar. Sus ojos, los de todos, fueron lo único que actuaron como algo real, no como plástico o tela. Más tarde me di cuenta por qué: los ojos son las ventanas del alma. Los ojos de ellos, aunque parezcan de plástico, son siempre reales. Siempre, y es lo que les da la vida a ellos, a los juguetes. Y cuando explotaron como globos de agua, también lo hicieron sus almas, ardiendo en esa fosa infernal, donde murieron finalmente. Es una tontería pensar de esa forma al tratarse de una animación para niños, pero esa es la única explicación que encontré para esto. No estoy segura de que me haga sentir mejor pensar así. Es más: lo hace todo aún peor.

Única captura del final de Woody quemándose.

Única captura del final de Woody quemándose.

El sombrero de Woody se había derretido sobre su cabeza y lo había deformado de forma poco natural, la tela de su ropa se incendió en una ráfaga. Sonaba como una risa diabólica. Estalló en llamas en ese momento, parecía caer mas al abismo, pero no pudo escapar, porque sus manos estaban fusionadas con las manos de Slinky y Buzz. Los gritos eran como el sonido del infierno puro, como algo que haría un demonio. Las voces, aunque no eran las mismas, sonaban tan naturales. Sentí un fuerte calambre en mis manos porque había estado agarrándome a los brazos de mi asiento como si yo también estuviera allí. Eso me mantuvo en tierra porque una parte de mí temía que terminara en ese pozo y me derritiera también si no me mantenía firme.

La mayoría de las imágenes se centraron en Woody, pero también se veían a los demás juguetes como Buzz, Slinky y Rex, juguetes que estaban hechos exclusivamente de plástico y que se derritieron rápidamente en una masa colorida e inquietante.

Sólo era plástico, se derretía, se quemaba y estallaba en llamas. Pero aun si fuera solo plástico, fue horrible y muy gráfico para mi, ya que conozco tanto a estos personajes que los sentía vivos a pesar del hecho de que son juguetes, simples caricaturas. Cuando amas mucho algo no necesitas sangre, órganos derramados ni ojos hiper realistas como en esas historias de Internet. Solo necesitas ver su sufrimiento, tan profundo que también lo sientes. Incluso sentí que mi piel comenzaba a arder en respuesta.

Debería haber salido antes; llevarme a Katie para evitarle este espectáculo. Lo lamentaré por el resto de mi vida. Los gritos se convirtieron en llanto, pero tardé un poco en darme cuenta de que los llantos ya no venían de los altavoces sino de las personas que me rodeaban, niños en su mayoría. En la película sólo se escuchaba un sonido crepitante saliendo de ese pozo en llamas, antes de pasar a una pantalla negra y aparecer otra vez la pantalla azul. Los juguetes estaban muertos, ya no gritaban, pero los niños y adultos, incluyéndome, eran los que gritaban y lloraban con un repentino estallido de fuerza. Tomé a Katie en mis brazos y salí corriendo del cine. No miré hacia atrás, aunque ahora podía sentir un fuerte hedor a plástico quemado. No solo estaba en mi olfato, sino que también se aferraba a mi ropa y mi piel. Creí escuchar a alguien vomitar a mis espaldas. Me sorprende no haberlo hecho yo también.

Noté que el padre que estuvo a mi lado en la función ya se encontraba afuera. Había sido más listo que yo y se fue antes de ver todo ese horror. Le estaba gritando al empleado en la taquilla. Ese pobre chico no parecía entender lo que le estaba diciendo. Lucía abrumado y angustiado por los gritos y llantos que venían de adentro de la sala. Muy pronto, la pequeña multitud de padres lo rodearon. Las cosas empezaron a ponerse violentas y el trabajador tuvo que escapar. Yo... yo me quedé allí, con Katie, gritando en mis brazos, medio escuchándola, todavía en shock.

Me sentí perdida. No sabía qué hacer ni a dónde ir. ¿Debería ir a casa? ¿Unirme a la multitud de padres enojados, empleados nerviosos y niños llorando? ¿Llamar a la policía? ¿Qué? Mis pies se movieron solos y dejé que mis instintos tomaran el control. La puerta. Me estaba yendo. De todos modos, lo mejor para Katie era mantenerla alejada de este caótico lugar. Me sentí vacía y el olor a plástico quemado parecía aún más fuerte cuando salí.

Sentí que una mano agarró mi brazo, di un pequeño brinco y grité por reflejo. Era el padre con su hijo en brazos, sollozando en su hombro. Decidimos intercambiar números de teléfono después de que él me dijera que se encargaría de obtener una explicación de lo sucedido.

El resto del día no salió bien. Tomé dos baños con Katie pero el olor a plástico quemado que no se iba. Finalmente, ella dejó de llorar y se quedó dormida por puro agotamiento. En cuanto a mí, a pesar de que estaba completamente cansada, a pesar de que sentía que también podía quedarme dormida, no podía. Cada vez que cerraba los ojos, veía esas imágenes de cómo los ojos de Woody se deslizaban por sus mejillas y explotaban, o cómo se derretía su mandíbula hasta caer sobre sus piernas.

Justo antes de que mi esposo volviera a casa del trabajo, recibí una llamada de ese padre, cuyo nombre era Jeremy. Recuerdo que me desplomé en mi silla mientras hablaba, y unas lágrimas calientes corrían por mis mejillas. Me dolía la cabeza y me ardían los ojos. Jeremy dijo que la administración del teatro llevó a los pocos padres restantes a ver la computadora que manejaba la proyección de la película. Después de verla un poco, encontraron un extraño virus informático. Pero no pudieron descubrir de dónde salió. El trabajo de Jeremy tenía que ver con la computación, por lo que pudo encontrar unas cosas más que los demás inexpertos dejaron pasar por alto. Mas que un virus, parecía ser algo así como un nodo final de transmisión, que es una rara forma de hackeo que emplean ciertas personas. No pudo rastrar de dónde vino eso. Tal vez era un bromista, tal vez otro trabajador frustrado que colocó el virus en la computadora. Preferí una explicación racional a algo de naturaleza externa, así que opté por creer que era un empleado que tenía acceso a la computadora. De cualquier manera, aparte de los archivos dañados que el virus había dejado atrás, no había evidencia de las imágenes perturbadoras que habíamos visto. Nada. Absolutamente nada.

Eso fue hace poco más de un año. Casi todo lo relacionado con Toy Story tuvo que desaparecer por un tiempo de mi casa.

Mi marido... él quiere creernos, pero puedo decir que se mantiene escéptico. Dice que los únicos capaces de animar algo tan complejo era un estudio profesional, ya que eso requiere mucho trabajo, esfuerzo y dinero. Agrégale a eso que la calidad de la imagen y los personajes eran tan buenos como los de la película original. Afirma que algo tan perfectamente hecho no serviría solo para una broma y ya. Creo que tiene razón, en especial por que nunca volví a escuchar nada igual por el estilo en otra parte hasta el momento. Pensarías que lo dejé de lado, pero no fue así, ni Jeremy tampoco lo dejó. Por ahora, no hay registros de nada igual en ninguna parte. Jeremy incluso intentó ponerse en contacto con Disney y Pixar, pero nunca devolvieron sus llamadas o correos electrónicos, como era de esperarse.

Ese cine está cerrado ahora. Creo alguien los demandó por lo que sucedió, pero todas las noticias que encontré sobre ese lugar dicen que sólo se fueron a la bancarrota por falta de clientes.

Hasta el día de hoy, todavía siento olor a plástico quemado cada vez que Katie grita por la noche debido a esas horribles pesadillas. Tal vez sólo sea cuestión de tiempo, de esperar y olvidar. Ojalá no vuelva a suceder algo así en el futuro.

Toy Story 3 Furnace

Autor: Anónimo

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