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Todo empezó un día, después de haber llegado de la secundaria, cuando llegué eran alrededor de las 5:30 PM, recuerdo que no había nadie en casa lo cual me pareció un poco raro pues mi madre solía estar siempre en casa con mi hermano menor. Me dirigí a mi habitación y empecé a ver la televisión..

Recuerdo que al hacerse las 11:50 PM, empecé a escuchar una especie de rasguño en el pasillo seguido de ese sonido se fue la luz. Tomé mi celular rápidamente, encendí la pantalla de mi celular y salí a ver qué ocasionaba ese ruido.

Al salir de mi habitación no había nada, cuando iba de regreso a mi habitación, escuché un ruido en el baño.Ya un poco nervioso fui a revisar a paso rápido, pero no encontré nada ni dentro ni fuera. Cuando iba de regreso, noté que algo pasó correteando al final del pasillo.

Por un momento creí que era mi hermano menor, pero recordé que él no se encontraba en casa pues había salido con mi madre. En ese momento empecé a escuchar una voz leve que me decía.

-¡Tranquilo no te pasará nada!

En ese momento, vi la silueta nuevamente pero, esta vez se hacía más y más grande hasta el punto de llegar al techo. En ese momento entré en pánico y salí corriendo hacia mi habitación y me escondí bajo mi cama.Luego de un rato, llegó la luz y decidí a salir de allí.

Al salir de mi habitación me encontré con algo horrible: Eran los cuerpos de mi hermano menor y mi madre decapitados. En ese momento, volví a escuchar la voz, pero esta vez me habló con un tono molesto.

-¡Te dije que no te pasaría nada!

En ese momento esa cosa me sacudió contra el suelo, dejándome inconsciente. Al día siguiente me encontraba en un hospital amarrado a una camilla, a mi lado se encontraban unos doctores y unos policías. Me dijeron que me habían encontrado en medio de la carretera con dos cabezas humanas en mis manos.

En ese momento empecé a recordar cómo yo mismo asesinaba a mi hermano menor y a mi madre. En ese momento empezó a surgir de lo más profundo de mi ser un risa tan escalofriante que inmediatamente los policías y doctores notaron que tenía problemas mentales.

Desde ese día me he encontrado en un manicomio, solamente escribiendo en todas las paredes y en el piso.

-¡Tranquilo no te pasará nada!.