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Cuando él abrió los ojos, todo era confuso. Alrededor suyo se encontraban cuatro paredes metálicas de diferentes longitudes y un sonido penetrante retumbaba en los alrededores, era la inconfundible marcha a través de las vías. Cuando echo un vistazo a las ventanas todo era obscuro, solo estaba alumbrado por las lámparas del techo. Lo siguiente de concluyo fue obvio, estaba a bordo de un tren.

Pero algo no encajaba ¿Acaso se quedó dormido a bordo del subterráneo? ¿O subió a un tren en primer lugar?

Cuando miro a los alrededores noto que no estaba solo. Había algunas personas en el mismo vagón que, no parecían saber más que él.

En cuanto los demás notaron su presencia se abalanzaron sobre de el como si fueran leones encima de una cebra

-Así que al fin despertaste

-Creo. Disculpa la pregunta pero ¿Sabes en dónde estamos?

-Bueno, es obvio que estamos en un tren

-¿Y a donde se dirige este tren? Ni siquiera recuerdo haber tomado el subterráneo en primer lugar. Y parece que ellos… -Señaló hacia los demás

-Ciertamente no sabemos hacia donde se dirige. Teníamos la esperanza de tú supieras algo

-¡Ja! – Sonó una risa seca atravez del aire- Siempre es lo mismo con estos Downers

La nada cómica risa pertenecía a una mujer. Esta última lucia unos botines negros, pantalón vaquero azul y una chaqueta de cuero negra que tenía una capucha de igual color, la cual le cubría casi completamente el rostro. Los únicos rasgos notables eran su piel blanca como la nieve, y su cabello negro como la noche pues, pareciera que a su cara la tapaba una especie de sombra que no dejaba ver nada más que la barbilla. Aunque había algo en ella que no era… humano

-¿Quién eres tú? – Preguntó un hombre de entre la pequeña comunidad

-Yo soy Lisinium, la Genius Loci de este lugar –Respondió la mujer recargada en uno de los extremos del vagón

-Pues bien Lisinuium dime ¿Qué diablos hacemos aquí? ¿Qué es este lugar?  ¿A dónde nos dirigimos? –El hombre estaba clara mente en pánico

-Este el vehículo a sus nuevas vidas, un tren por supuesto. Y no se dirige a ningún lugar

-Acaso tratas de tomarme el pelo. Está avanzando ¡Debe de llegar a algún sitio!

- Yo no lo cree Takanuba, solo lo protejo

-¡Tu!

Aquel hombre se abalanzó contra Lisinium con intenciones nada amigables. Mas esta última, en un parpadeo logro someter a su agresor y, sin siquiera pestañear se dirigió a todos los presentes

-Parece que no recuerdan nada pero déjenme dejarles algo en claro; Todos ustedes están muertos y éste tren es su acceso a la nueva vida

En todo el vagón comenzaron a escucharse susurros “¿Qué?” “Está loca” “¿Dijo muertos?” “No puede ser”

Lisinium soltó un largo suspiro

Siempre es lo mismo con estos Downers

-No sé si ya se dieron cuenta ¡pero este vagón no tiene puertas!

Era cierto, estaban dentro de un cubículo metálico sin salida aparente ya que las ventanas estaban selladas

El hombre con el rostro en el piso una vez más cuestiono a Lisinium

-Y si estamos muertos ¿Cómo demonios es que pareces tan sólida?

-Si no me crees Takanuba entonces solo respóndeme unas simples preguntas: ¿Quién eres? ¿Cuál es tu nombre? ¿Cómo se llama tu padre? ¿Tienes algún mísero recuerdo? tu programa favorito, tu primera masturbación o tal vez el color de tus ojos

-No es momento para dudas existenciales

-¡Solo responde!

Aquel hombre se quedó en blanco por unos momentos

-Yo… no recuerdo nada

En ese momento estallo el pánico colectivo dentro del vagón

“¡Mierda!” “¡Carajo!” “No recuerdo nada”

Lisinium dejó a aquel terco hombre y se alejó aun rincón de nuevo. Como si estuviese acostumbrada al caos solo se resignó mirando a la nada. Pero algo llamo su atención pues, entre todo el pánico hubo un hombre que se mantuvo sereno. Era el que recién despertó.

La guardiana, cruzando la confusión se le acercó tranquilamente

-Así que lo recuerdas ¿O no Ctachaka?

La respiración entrecortada de aquel hombre le impidió hablar claramente

-Yo… solo recuerdo un destello plateado y ¿sangre?

-Oh, así que te apuñalaron. Lo siento por Lucy.

-¿Lucy?

-La humana con la que Oscar, tu antiguo yo se casó.

- Entonces… mi nombre… ¿Oscar?

-Ya no Ctachaka, ese era tu nombre temporal. El ser conocido como Oscar ahora es solo un recuerdo, tanto en este mundo como en el de abajo

-¿Qué quieres decir?

Lisinium, echando un vistazo al caos del vagón solo le respondió “Búscame cuando todos se hallan dormido”


El dicho dice “Tras la tempestad viene la calma” pues bien, en este caso esa frase era bastante literal. Tras entrar en pánico en repetidas ocasiones, tratar de romper las ventanas sin ningún éxito y maldecir a la nada todos habían caído rendidos en los asientos.

Ahí fue cuando el despertó instantáneamente al recordar lo que dijo Lisinium. Inmediatamente se puso de pie y en la obscuridad busco la negra silueta de la misteriosa mujer.

-¿Lisinium?

-Bien Ctachaka, veo que aun estás cuerdo

-¿Cuerdo?

-Algunas personas enloquecen con el solo hecho de pensar en la muerte

-Así que de verdad…

-Sí, todos aquí están muertos. Pero no te preocupes, no es tan malo como suena

- ¿A qué te refieres?

Lisinium suspiro de nuevo

-Supongo que de verdad no lo sabes, o mejor dicho no lo recuerdas

Hubo un prolongado silencio en la obscuridad. Aquel hombre busco en sus pocas memorias pero no pudo notar nada destacable. En aquel largo lapso de tiempo la guardiana esperó paciente mente al lado de “Ctachaka”

-Lo lamento, no recuerdo nada. Y sé que a estas alturas suena ridículo pero hay algo raro, yo no tengo miedo

-¿Qué dijiste? – Aunque estaban en la total obscuridad supo que la expresión de Lisinium cambio drásticamente- Dilo de nuevo, por favor –Sin mencionar que parecía más dócil

-Aunque sé que estoy muerto, no temo. Es como si ya lo hubiera estado antes- El hombre suspiró- Lisinium ¿Podrías hacerme un favor?

-Dime

-Muéstrame tu rostro

En el momento en que dijo esto, el tren salió de la obscuridad. A través de las ventanas un rayo de luz inundo el vagón y, echando un vistazo por los cristales se podía ver un enorme palacio.

Al voltear a ver a la guardiana también notó un cambio impresionante, pues en vez de su atuendo ésta lucía un hermoso vestido blanco y, por si fuera poco su rostro estaba descubierto. En realidad tenía una belleza casi angelical. Su piel era blanca como la nieve, su cabello negro como la noche, su rostro hermoso como el fulgor de Venus y, por si fuera poco sus ojos azules como el mar.

El hombre, perdido en aquellos orbes profundos como el océano, titubeaba ante esos familiares ojos

-¿Quién eres?

-Por petición de mi marido soy la Genius Loci que cuida este lugar, mejor conocida como Lisinium. Y tú has pasado la prueba

-¿Prueba?

-Solamente aquellos que se reconozcan a sí mismos y a la muerte serán capaces de trascender. Para ellos- Lisinium señalo a la adormilada multitud- yo sigo siendo algo así como un carcelero y este tren sigue sin iluminar. Pero tú, que te has reconocido ahora también lo puedes hacer con tu entorno. No mentía cuando dije que este tren no iba a ningún lado, pues ni siquiera se estaba moviendo en realidad – El tren avanzo lentamente- Bajaras en la siguiente estación

El hombre estaba notablemente emocionado, pero a su vez intrigado

-¿Quién soy?

-Serás quien quieras ser una vez que lleguemos a nuestro destino. Podrás elegir que Downer, mejor conocidos como humanos quieres ser. Nosotros nos colamos entre ellos y les ayudamos a progresar. Sin nuestra presencia ellos seguirían en la edad de piedra

-¿Quieres decir que somos como ángeles?

-¿Ángel? Vaya termino mundano, pero si – A pesar de que decía todo esto, Lisinium tenía la mirada perdida en la nada.

Como si aquel hombre supiese lo que le pasaba, el pregunto

-Y quien soy, me refiero ahora mismo

Lisinium suspiró una vez más

-Vaya pregunta más interesante. En este mundo tú eres Ctachaka, el hombre que prometió estar junto a mí el resto de la eternidad, y por el cual custodio cada día este tren

-Quieres decir que tú y yo…

-Si

El tren se detuvo anunciando que llego a su destino, Lisinium recuperando ánimos empujo a Ctachaka atravez de la salida, pero este solo se quedó mirándola un momento. Lisinium solo se despidió diciendo:

-Anda, vete. Quedarte ahí embobado no hará tu tarea más corta ni la mía más amena. No te preocupes, te podre ver en un par de milenios cuando los humanos se puedan sostener por sí mismos, después de todo ese era tu plan. Buena suerte

Las puertas del tren se cerraron y con ellas el tren partió, dejando solo a Ctachaka en la estación. Este solo miró un momento sus alrededores un rato<

-Unos milenios ¿no?  –Exclamo- Vaya momento para recuperar mis recuerdos

Ctachaka se dirigió al hermoso palacio al final del enorme pasillo al que conducía la estación, resignado a vivir como humano una vez más