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Permítanme contarles una breve historia:

Dos amigos pasaban juntos una noche de viernes en el año 2011.

-Estos juegos no me asustan.- dijo Marcos mientras controlaba el personaje a través del joystick.

-¿No te asustan los de Survival horror?- le preguntó Martín concentrado en la acción que iba transcurriendo en la pantalla.

-No, aunque me refiero a los fantasmas en general, monstruos y cosas así. Es tan irreal que ya no me asusta, no sé, ni siquiera en películas.

Creo que Martín iba a contestar, pero el sonido de un mensaje recibido a través del chat en su celular le interrumpió. Ambos chicos de 13 años eran compañeros de escuela y aquel viernes por la noche habían quedado en casa de uno de ellos, la casa de Marcos. Martín revisaba el mensaje recibido mientras que su amigo Marcos continuaba matando zombies en el videojuego. El mensaje que recibió en su celular era de Jenny, una chica de 15 años a quien no conocía, pero que su nombre y fotografía en el chat le resultaban lejanamente familiares. Jenny le dijo que había conseguido su número por medio de alguien de la escuela.  Le dijo también que ella iba dos clases más arriba que él, pero  le había visto en los recreos y le resultaba bastante guapo. Desde el día anterior que le había estado enviando mensajes a Martín.

-Oye, ¿conoces a una tal Jenny de la escuela?- le preguntó finalmente Martín a su amigo.

-¿Mmm? No, creo que no…

-Va dos clases más arriba que nosotros.

Marcos pausó el videojuego y se puso a pensar.

-Mmm, no. No la conozco ¿porqué?

-No, nada. – respondió finalmente Martín y se quedó observando una fotografía que le había enviado Jenny, donde aparecía una blusa semi-abierta enseñando parte de su busto desnudo, Martín sonrió.

La noche avanzaba y los dos chicos pasaron de jugar videojuegos a mirar una película de terror. Mientras la actriz en la pantalla huía despavorida de un fantasma, Marcos pareció recordar algo.

-¿Sabes?, me acordé de algo. No sé si te acuerdas que el año pasado en la escuela una chica desapareció.

-No, no sabía ¿y cómo?- preguntó Martín.

-Creo que una tarde se tuvo que quedar castigada hasta después de la hora y, por lo que escuché, jamás llegó a su casa. Salió hasta en el noticiero ¿en verdad no sabías?

-No, no supe.

-Me acordé porque esa chica, bueno… iba dos clases más arriba que nosotros. A lo mejor es la misma por quién me preguntaste.

Martín, un poco asombrado, le enseñó a Marcos la fotografía de Jenny en el chat.

-¿Es ella?

-No lo sé, nunca la vi.- respondió Marcos.- Oye, es guapa ¿estás saliendo con ella?

-No.- contestó Martín guardando con prisa su celular nuevamente.

-Algunos dicen que cuando es tarde y la escuela está oscura y solitaria, ella se aparece y asusta a los alumnos que se han quedado después de la hora…- dijo Marcos.- A mí me parece una estupidez, esa clase de terror ya no asusta. Como te decía antes, es tan irreal… no sé cómo la gente puede aún asustarse con historias de fantasmas y cosas así.

Pero Martín apenas y escuchó a su amigo. Pensaba en la terrible posibilidad de que Jenny, la chica del chat a quien no conocía, fuera el espectro de la alumna desaparecida de la escuela. El muchacho tras meditarlo decidió preguntarle a Jenny a través de chat si conocía el caso de la alumna desaparecida a lo que ella le escribió de vuelta que no y le pidió que le contara aquella historia, Martín así lo hizo y ambos se quedaron chateando hasta incluso después que Marcos se quedara dormido. A eso de las 2 de la madrugada Martín comenzó a recibir insinuaciones sexuales por parte de Jenny, de hecho, en un mensaje ella explícitamente le dijo a Martin que quería perder su virginidad con él y que fuera a la casa de ella. A esta altura, el asunto del espectro y la chica desaparecida ya se habían hecho insignificantes en la mente de Martín al lado de la posibilidad de obtener esa misma noche su iniciación sexual. Jenny le dijo que podía enviar un taxi por él si le daba la dirección a lo cual el chico accedió. Se levantó del saco de dormir que estaba junto a la cama de Marcos, Martín miró a su amigo y comprobó que este se encontraba profundamente dormido, sonrió al imaginar la cara que pondría cuando se enterara que logró intimar con una chica antes que él. Se puso las zapatillas, su chaqueta y luego salió a la puerta de entrada de la casa a esperar el taxi. Los minutos iban pasando y el transporte no aparecía, de a poco la historia del espectro de la alumna de la escuela comenzaba a asomar en su cabeza. Ya no estaba tan seguro como antes, ya no estaba dominado por sus impulsos sexuales, ya estaba comenzando a pensar con la cabeza fría y estaba empezando a considerar mejor esto de ir hasta la casa de una chica que no conocía. En ese momento un mensaje de Jenny llegó a su teléfono preguntándole si el taxi ya había llegado a lo que él contestó que no. De pronto el sonido de un motor se hizo escuchar y por la calle unas luces aparecieron, el taxi avanzó por la calle de forma lenta como buscando la dirección y se detuvo justo frente a la entrada de la casa donde estaba Martín parado. El chico le escribió a Jenny de que el transporte había llegado así que se verían dentro de poco.

Martín subió al taxi, en el asiento posterior, y finalmente el vehículo abandonó la calle doblando en la esquina siguiente.

-Disculpe, ¿queda muy lejos el lugar al que vamos?- preguntó Martín al conductor.

-Unos 20 minutos o un poco más.- contestó el taxista mientras ponía algo de música en la radio.

Más tarde y en medio de una desolada autopista oscura y pobremente iluminada el automóvil de repente se detuvo. El motor se apagó y las luces también, todo quedó envuelto en un sepulcral silencio.

-¿Qué sucede?- preguntó el muchacho.

-Se averió el motor parece…- contestó el taxista sacando algo de su guantera.

Martín sacó el celular de su bolsillo y le escribió un mensaje a Jenny “El taxi se descompuso, probablemente me demore en llegar” luego le dio al botón de ENVÍAR. Apenas lo hizo, el sonido de un mensaje recibido se dejó escuchar desde el asiento delantero, más específicamente del bolsillo del taxista.

Martín levantó la vista y el taxista se dio vuelta para mirarle de vuelta, ambos no se dijeron nada por un par de segundos, nada hasta que el hombre le apuntó con la pistola que momentos antes había sacado de la guantera. La policía no reveló los detalles a la prensa de lo que le pasó a Martín aquella noche en el taxi, pero no hace falta, ya me lo puedo imaginar. Su cuerpo desnudo fue encontrado en una zanja a unos 300 metros de la carretera y del lugar donde el taxi estuvo aparcado según los testigos. El celular con los mensajes también fue encontrado y pertenecía a la chica desaparecida de la escuela, quien un año antes también fue víctima del mismo depredador sexual. Me pregunto por qué justo esa noche del año 2011 cuando Martín se quedó en mi casa me dio por hablarle a mi amigo sobre lo ingenuo que me parecía el terror de fantasía… y creo que ya lo sé.

Martín fue víctima de un depredador de Internet que consiguió su número ese año, nada de fantasmas, nada de espectros, nada de leyendas de escuelas malditas, sino del terror más angustiante de todos: un terror real.



Autor: Marcelo Carter
Fuente: HistoriasTenebrosas.com | Un terror real