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Que dulces eran las tardes de verano junto a la piscina, que amor se respiraba al sentir el contacto con la madre naturaleza, que atardeceres tan nostálgicos llenaban mi alma de aquella luz.

Sí, ocurrió con la aurora, sentí como todos los músculos de mi cuerpo quedaban atrofiados al ver aquella imagen presuntuosa que mis ojos divisaron no muy lejos de allí. Vi una extraña luz que se adentro en la oscuridad del bosque y quedé cegado mientras veía que allí seguía posada y su resplandor se colaba entre las hojas de los árboles.

Jamás me lo pensé, me arme de valor busqué mi viejo rifle de entre los trastos del desván y llamé a mi viejo amigo, un pastor alemán que me regalaron cuando niño. Los dos nos adentramos en el bosque, la fría humedad hacía que de nuestra boca saliera bao producido por aquel frío indefinible que hacia rasgar nuestras gargantas.

Y allí, en un claro de aquel bosque oscuro escondidos tras la maleza vimos la luz. Era incandescente, hermosa, brillante, jamás observe cosa igual. No se decir con certeza que era aquello pero dos extrañas figuras bajaron de aquella cosa, parecían mirarnos y hablar entre ellos pero no lográbamos identificar sus palabras ni lo que decían entre ellos.

De pronto mi perro se puso a ladrar y las extrañas criaturas lo miraron e hicieron un gesto como para que el animal se acercara. Yo extasiado por el momento quedé completamente paralizado pero el perro corrió hacia ellos. Cuando el animal llegó donde estaban las criaturas estas juntaron sus manos e hicieron como un extraño símbolo entre ellos y el perro desapareció.

Corrí como un loco hacia mi casa a contárselo a mi familia pero allí no había nadie, extrañamente todos habían desaparecido, mi mujer, mis dos hijos y unos amigos que habíamos invitado a pasar el fin de semana. Jamás volví a ver a mi familia ni a mis amigos, es como si se los fuera tragado la tierra, yo creo que tuvo que ver todo  con la extraña luz.

Una mañana temprano a los dos años de que pasaran estos hechos vi una silueta corriendo desde la lejanía hacia mi casa. Era mi viejo pastor alemán.