El silencio reinaba por las calles, las nubes en el cielo comenzaban a precipitarse y formar nubarrones a causa del fuerte viento que las movía preparándose para soltar su llanto, llanto que acompañaría a una pequeña niña quien caminaba de regreso a su casa luego de un largo día en su escuela primaria.
April Wolf, ese era su nombre a pesar de su corta edad ella era muy madura y responsable, no tenia muchos amigos ni nadie con quien pasar jugando en los recreos pero eso no parecía importarle mucho.
-De nuevo pasé mi cumpleaños sin mis padres pero entiendo que ellos están lejos y muy ocupados con su trabajo lo hacen por mi bien debo ser comprensiva y no causarles molestias -se limpio las lagrimas con las mangas de su camisa escolar- no debo llorar por eso.
Siguió caminando unas cuadras mas hasta llegar a casa, justo antes de que la lluvia se soltará.
-¡He llegado mamá!-gritó la pequeña niña dentro de la casa.
Aunque no era su madre biológica su abuela Elena se había comportado siempre como una madre para ella, por lo cual llamarle abuela le era un poco raro.
-Hola mi niña que bueno que has vuelto porque te he preparado una sorpresa muy especial- sonrió su abuela mientras bajaba las escaleras en dirección a la cocina.
-¿enserio?-respondió la niña con un brillo en los ojos.
-Te hice este pastel de vainilla tu favorito, feliz cumpleaños numero 8 mi pequeña niña -le cortó una rebanada y se lo dio en un plato- lamento que tus padres no hallan podido venir, pero verás que pronto todos estarán juntos de nuevo, llamaron para avisar que no iban a poder asistir y también que te enviaran tu regalo por paquetería.
-Esta bien mamá ya me iré acostumbrando a estar sin ellos, como siempre todo lo quieren arreglar con dinero y regalos.
La pequeña subió a su habitación con el plato de pastel entre sus manos, se encerró dejando el plato en su mesita de noche y se acercó a la ventana mirando hacia fuera contemplando los grandes arboles de arces y pinos moviéndose en sintonía con el frio viento, dirigió su mirada mucho mas allá, algo le llamó la atención una figura grande entre los arboles parecía un hombre pero era imposible, "Ese hombre" no tenía rasgos; No tenía ojos, ni boca, ni nariz, sin embargo, April sentía la mirada de aquella cosa sobre ella, poco a poco se comenzó a sentir cansada y enferma al mismo tiempo, un zumbido comenzó a oírse dentro de su cabeza haciéndose mas fuerte a medida que veía como el ser sin rostro se aproximaba en cada pestañeo que ella daba, de repente todo se volvió negro.
Días después solo eso bastó, para desencadenar una serie de sucesos en ella que iban desde caminar dormida hasta despertar a mitad de la noche en el piso con la ropa sucia y algunas ramas en su cabello, sin saber como había llegado hasta ahí y en ese estado, nunca le preocupó pues solo lo asociaba al cansancio, y al tener una mente inocente y despreocupada, no le asustaba lo que le ocurría.
Una mañana de tantas la pequeña se despertó en su cama algo cansada, se sorprendió al encontrarse rasguños en sus brazos y pequeños moretones en las piernas, se levantó y fue a la planta baja donde vio a su abuela preparando su desayuno.
-Buenos días traviesa ¿dormiste bien?-le preguntó su abuela.
-Y-yo la escuela, ya es tarde-tartamudeó viendo el reloj en la sala.
Su abuela solo se limito a ponerle el almuerzo en la barra de la cocina.
-Pedí permiso en tu escuela porque me dijiste que no te sentías bien, me asusté cuando te encontré jugando en el jardín a media noche, te pregunté que hacías ahí me dijiste que el hombre alto quería que fueras con el y luego caíste dormida en el pasto.
-N-no recuerdo na-nada de eso mamá.- musitó la niña con los labios temblorosos.
-No te preocupes quizás y solo comienzas a ser sonámbula-añadió su abuela.
-¿Eso es malo?¿Que significa?-preguntó April mientras se sentaba frente a su abuela.
-Es cuando una persona camina y hace cosas dormida sin darse cuenta-la señora tomó un sorbo de su café.
-¿Significa que estoy enferma?-respondió la niña con la boca llena de comida-
-No para nada, come rápido tu desayuno para ir a ver al doctor.-dijo su abuela con una sonrisa escondiendo su preocupación-
La niña comió su desayuno tranquilamente confiando en lo que su abuela le decía, lo que ella no sabia es que no era la primera vez que le sucedía, tampoco recordaba las otras veces en las que ella hacia cosas sin darse cuenta, una vez terminando de comer ambas caminaron hacia el hospital mas cercano.
-Buenos días tengo una cita para terapia con el doctor Patrick, es para mi nieta.
-Oh si claro pase, el doctor ya la esta esperando-respondió la recepcionista con una sonrisa
Ambas entraron al consultorio, April con asombro vio varias fotografías colgadas en la pared, una en especial llamó su atención, pues el hombre en la foto se le hacia conocido, pero ella no logró recordar de donde lo conocía o de donde lo había visto.
-Son algunos de mis viejos pacientes-dijo el doctor apareciendo de repente.
-Uno de ellos se me hace conocido-dijo la niña con voz baja.
-No lo creo, tal vez para ese tiempo tu aun no nacías, además todos los que están allí ya no están con nosotros-sonrió el doctor con melancolía-pero supongo que están aquí por otra cosa ¿no?.
Ambas mujeres se sentaron en el sillón de cuero.
-Cuéntale al doctor lo que te pasa y lo que ves-dijo su abuela.
-Emm pues veo cosas y personas en mi habitación, a veces despierto diferente a como recuerdo estar, es algo confuso no recuerdo mucho de los últimos días, y hoy me levanté así.
La pequeña extendió los brazos mostrándole al doctor las heridas superficiales en su piel.
-Hmm, es algo complicado, ¿Qué clase de cosas ves?-preguntó el doctor mientras anotaba todo en su portapapeles.
April jugueteaba nerviosamente con el borde de su vestido para luego comenzar a hablar.
-Pues personas que no conozco viéndome desde fuera de mi ventana, un hombre vestido elegante, o a veces unas extrañas figuras en mi habitación que aparecen y desaparecen.
-¿Crees que puedas dibujarlo?-el doctor le extendió una hoja y unos cuantos lápices de colores.
La niña asintió y comenzó a dibujar, muchos de los dibujos no lograban tener sentido, otros eran mas abstractos, el doctor miraba los dibujos terminados detenidamente para proceder a guardarlos en una caja.
-Muy bien, los guardaremos aquí un rato, te pediré que te recuestes en la camilla, te induciré a una pequeña sesión de hipnosis, así veremos lo que sucede en esos lapsos donde no estas consciente de tus actos.
Ella asintió y se subió a la cama de examinación recostándose y dejándose llevar por las indicaciones del doctor.
Luego de un rato despertó mareada y temblorosa, había perdido la conciencia, sintió que habían pasado horas, no recordaba como había llegado al hospital, se limitó a observar a su abuela quien tenia una cara de sorpresa, y al doctor con una mirada seria.
-Es todo por hoy-musitó el doctor con voz quebrada.
April se levantó de la camilla y salió de la clínica tomando la mano de su abuela.
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Luego de varias sesiones terapéuticas las cosas empeoraron, April comenzó a manifestar incluso perdidas de memoria muy largos, desde como había llegado a cierto lugar e incluso hasta llegar a olvidar como llegar a casa, al no ver mejoría el doctor las mandó a llamar, para dar un ultimo diagnostico.
-Podría tratarse solo de estrés por las presiones académicas y sociales-respondió Patrick sentándose en su silla detrás de su escritorio- el hecho de que le hagan falta sus padres y tratar de encajar con los otros niños le genere ese estrés, y lo que dibuja pueden ser solo amigos imaginarios que ella ha creado para refugiarse, muchos niños a esa edad lo hacen, es normal pero aun así debemos tratarla.
Patrick sacó una receta medica y comenzó a escribir en ella.
-Le prescribiré algunas vitaminas y soluciones naturales para los nervios, para que esté mas tranquila, y dejaremos las terapias intensivas para no generarle mas presión, también recomiendo tomar alguna clase extracurricular para mantener su mente ocupada o puede comenzar a practicar algún deporte.
Patrick le tendió la receta a Elena quien la tomó entre sus manos para luego salir del consultorio junto con su nieta, ambas se despidieron agradeciendo, no tomó mucho tiempo para que los padres de April al enterarse de la situación de su hija mandaran suficiente dinero, para que ella y su abuela pudieran mudarse a un lugar mejor, tal vez cambiando de ambiente podría estar mas tranquila, y le ayudaría con su estado mental, o eso pensaban.
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Años después April tenia ahora 15 años de edad, todos los problemas parecieron haber desaparecido cuando comenzó a meterse mas en sus estudios y en las clases de alpinismo que sus padres le habían pagado 3 años antes, jamás se imaginó que las cosas empeorarían para este tiempo, todo iba excelente que nada podría ir a mal, o eso pensaba ella.
Mientras iba caminando por los jardines de la escuela una voz la sacó de sus pensamientos.
-JAJA pero mira quien está aquí, la pecho plano, mírate no tienes gracia ni belleza como nosotras.-soltó Samantha con una sonrisa burlona en la cara.
Ella reconocía perfectamente esas molestas voces, eran solo Samantha y su grupo de amigas, nunca se habían metido con ella, siempre molestaban a otras chicas nuevas o a los marginados de la escuela no tenia idea del porque quisieran molestarla ahora, pero a April no le parecía importar lo que dijeran de su físico, no dejaba hacerlo evidente, pero debieron tener mucho valor como para hacerlo, valiente pero estúpido.
-¡Acaso venden ropa para tu talla?-respondió Sonia esta vez
-Debe de visitar solamente el departamento de ropa para niños-respondió esta vez Laila
-Posiblemente Laila...pero...-
April miró por sobre su hombro y caminó hacia Laila tomándola de la parte posterior de la cabeza pegando su frente con la de ella y mirándola de forma intimidante.
-al menos yo si tengo cerebro e inteligencia para valerme por mi cuenta y no necesito tenderme boca arriba como una facilona para conseguir lo que quiero-susurró April con voz molesta.
-maldita zorra me las vas a pagar-gritó Laila enfurecida soltándose de su agarre.
April se dio la vuelta y comenzó a caminar en dirección a la ultima clase que le tocaba, mientras Laila y su grupo solo se limitaron a lanzarle maldiciones, ella las ignoró completamente, las clases continuaron con normalidad, al terminar se dirigió a casa con una sensación pesada sobre ella, pensó por un momento que Samantha y su grupo de chicas la seguían con la intención de querer cobrar venganza, aunque no lograrían mucho, pues ella era mucho mas ágil gracias a sus practicas de alpinismo, unos bultos de silicona no serian mucho problema para ella, al llegar a casa dejó su mochila en la mesa del comedor y se sentó en el sofá de la sala.
-Un día duro supongo, tienes una cara algo triste ¿pasó algo en la escuela?-Preguntó su abuela con interés desde la cocina.
April caminó hasta donde se encontraba su abuela y se recostó sobre la barra de la cocina- Estoy bien mamá, ya sabes solo Samantha y su grupo de estúpidas decidieron molestarme por mi físico, no se porque decidieron meterse conmigo ahora, no me dejé obviamente, tuvieron mucho valor como para decirme eso, aunque después de lo de hoy no creo que les queden ganas.
-Eso esta muy bien hija, sabes que no debes de escuchar a esas personas.
-Si mamá sabes que no me dejo intimidar ni dejo que me pisoteen, actúo como si no importara pero a veces pienso que tienen razón...
Hubo un pequeño silencio, hasta que April dirigió su mirada al cuenco que su abuela tenía entre manos, con un liquido negro en el interior
-¿Que haces?-preguntó con la mirada fija sobre el recipiente que su abuela sujetaba.
-la señora sonrió- Mi madre nos solía enseñar a hacer tinta casera, mis hermanos y yo nos divertíamos en nuestros ratos libres jugando, pintando las piedras, aunque es peligroso ingerirlo, puede causar incluso la muerte si se consume una gran cantidad, algunos de los ingredientes que uso son muy tóxicos mezclados, por eso trato de usarlos en menor cantidad.
-¿Que harás con eso?-April ladeó la cabeza.
-Pensé en pintar un cuadro, o hacer un poco de caligrafía china-contestó Elena.
-April vio con emoción el modo en que su abuela preparaba la tinta, y se imaginó el arte tan bonito que se podía hacer con ella.
-¿!me puedes enseñar?!-soltó de repente incorporándose.
-Por supuesto- sonrió su abuela
El sonido del timbre siendo tocado las interrumpió, ninguna esperaba visitas ni algún otro servicio por el estilo, por lo cual se les hizo raro.
Grande fue la sorpresa de ambas al ver que del otro lado de la puerta se encontraban los padres de April, no tardaron en entrar y abalanzarse sobre su hija formando un abrazo familiar.
-¿Que hacen aquí?-contestó la joven algo dubitativa y asombrada pero sin mostrar mucho interés.
-Vamos hija somos tus padres, ¿así nos recibes?-soltó el padre con un tono divertido en su voz
-No lo tomen a mal por favor, es solo que me sorprende que estén aquí- contestó la joven.
Ambos adultos pasaron a la cocina para sentarse en el comedor y comenzaran a platicar sobre los motivos de su visita.
-Se que no estas acostumbrada a nosotros hija y es por eso que para compensar el tiempo perdido tu padre y yo hicimos una reservación para ir viaje de senderismo y alpinismo por varios días, será excelente para pasar tiempo en familia-dijo su madre.
-Espero que las clases que te estuvimos pagando rindan frutos.-agregó su padre.
-Si claro, no sabia que ustedes escalaban-April se cruzó de brazos, mostrándose indiferente.
-Cuando tu padre y yo éramos muy jóvenes solíamos ir de viaje y tenemos mucha experiencia. le respondió su madre.
-ah que bien-contestó April sin mucho interés.
Ella ya había visto esta situación antes en muchas series de la televisión, e incluso en caricaturas japonesas que ella veía frecuentemente, padres que llegan de la nada queriendo reparar sus errores, pero nada podía justificar sus actos, aunque ella vivía bien y tenia una buena posición económica, no podía quejarse con respecto a eso, pero no siempre el dinero lo era todo, siempre le faltó lo mas importante, que era la presencia de sus figuras paternas, pero ya era tarde para eso solo necesitaba de su abuela ahora.
-Ha sido un viaje largo, nos acomodaremos en una de las recamaras y en la tarde iremos al supermercado, ¿Quieres acompañarnos hija?-preguntó su padre.
-No gracias, me quedaré con mi mamá- contestó la joven sin mucho interés.
-Se que quieres pasar tiempo conmigo hija, pero no puedo quedarme , iré con tu padre a comprar algunos artículos para la casa.-contestó su madre con una sonrisa.
-April negó con la cabeza- Me refería a mi mamá Elena.
La madre de April, Cassandra cambió la expresión de su rostro a una mas sombría, el comentario que la joven chica había dicho no le había agradado para nada, solo se limitó a subir las escaleras junto con las pesadas maletas, seguido por su esposo Richard.
-No debiste decirles eso hija, son tus padres y si vinieron fue para pasar y recuperar el tiempo que no estuvieron contigo.-susurró Elena.
-Lo siento mamá pero sabes bien que no puedo verlos como algo mas que solo conocidos, y no puedo obligar a mi cerebro que tenga sentimientos por personas que ni conozco.-susurró April.
Sus padres salieron minutos después de la casa sin despedirse, April subió a su habitación y encendió su ordenador para comenzar con sus deberes escolares, volteó a la ventana y vio a la misma figura alta y elegante que la acompañaba desde niña, nunca se lo dijo nadie, ya que si ella contaba todos sus problemas al psicólogo su siguiente visita seria con el psiquiatra, esa figura era lo único que había quedado de su niñez, al final terminó acostumbrándose a esa entidad.
-No los aceptaré tan rápido, tienen que esforzarse.-susurró ella para si misma.
La entidad solo se limitó a ladear la cabeza.
-No te me quedes mirando así, estoy en todo mi derecho, ya se que tal vez me vea egoísta y parezca una niña haciendo berrinche, pero de verdad quiero saber si estarán dispuestos a recuperar mi cariño.-respondió la joven chica con voz triste.
En un rápido parpadeo la figura había desaparecido, ella solo se limitó a dar un pesado suspiro para ponerse a trabajar en sus proyectos.
Llegada la noche April se dispuso a dormir, ya que mañana saldría con sus padres en un pequeño viaje de senderismo como lo tenían planeado, al tener excelentes calificaciones los maestros le autorizaron faltar una semana, no repercutiría en sus notas, y siempre podía presentar exámenes de nivelación.
-Supongo que necesito unas buenas vacaciones-musitó algo adormilada.
El sonido de su puerta abriéndose la sacó de sus pensamientos, sus padres entraron a su habitación dejándole unas cuantas bolsas de supermercado en el piso, eran algunos artículos de papelería así como comida y golosinas, ella les dedicó una mirada confusa.
-¿Que sucede?-preguntó
-Solo venimos a darte un beso de buenas noches hija-respondió el padre.
-Mi mamá siempre me arropa-respondió April con seriedad.
-Ya estas grande para eso, y deja de decirle mamá te esta malcriando mucho, ella es tu abuela.-respondió su madre molesta.
-No me interesa, a mi me gusta y punto.-se cubrió hasta la cabeza con las mantas.
Sus padres salieron de la recamara sin decir mas, April se limitó a cerrar los ojos para poder dormir, escuchaba unas voces a lo lejos, a este punto no sabia si solo era un sueño o alguna otra de sus alucinaciones de la infancia que había vuelto, aun así, no podía decírselo a nadie, no quería preocupar a su Abuela, y tampoco quería que sus padres se metieran en sus asuntos.
Al día siguiente April se levantó temprano, se vistió con ropa deportiva y tomó todo su equipo para escalar, bajó a la cocina para prepara su desayuno, al cabo de un rato sus padres bajaron para comer algo antes de irse, ella solo se limitó a saludarlos, y salió por la puerta, se sentó en la acera de la calle esperando a que sus padres salieran, a lo lejos vio una persona observándola fijamente, le parecía familiar, se frotó los ojos pero al mirar de nuevo ya no estaba.
-Quizás sea el sueño o el cansancio-susurró para si misma.
Sus padres salieron momentos después y se subieron al coche, a lo cual la joven se paró, metió su equipo en la parte trasera del carro y se subió detrás del asiento del piloto, recargó su cabeza en la ventana y sin darse cuenta se había quedado dormida poco rato después.
Despertó siendo sacudida por su padre, quien le dijo que ya habían llegado a su destino, April bajó del coche, sacó su equipo del carro y caminó a donde se rentaban los equipos para escalada, aunque ella llevaba el suyo solo le faltaban los picos, por lo cual se acercó a un puesto para comprarlos.
-Disculpe un par de Piolets y un par de ganchos de agarre plegables.
-Oh no me quedan muchos, pero estos deben estar bien- el joven le pasó lo que April pidió, así como cuerda extra.
-Disculpe, yo no pedí la cuerda.-respondió la joven confundida tomando la cuerda.
-En la compra de 4 productos te llevas una cuerda de regalo.-añadió el chico.
-Muchas Gracias.-
April sacó el monto exacto y se lo dio al vendedor.
Sin esperar a sus padres, ella se armó con su equipo de escalada y seguridad, comenzó a escalar tratando de olvidar los sucesos que le habían estado pasando en los últimos días. La repentina llegada de sus padres a su vida, y el como trataban de corregir su ausencia, no podía tenerles rencor, al fin y al cabo eran sus padres, y estaban tratando de enmendar sus errores, clavó fuertemente los piolet en la roca y ajustó las cuerdas unidas a los ganchos continuo escalando para después tomar un descanso suspendida en lo alto, el aroma de la humedad del bosque mezclado con el olor de los grades arboles de pino le hacían sentir una profunda felicidad y melancolía como si el bosque fuese su verdadero hogar, dirigió su vista hacia arriba dispuesta a seguir escalando pero se encontró con aquel ser sin rostro parado en la cúspide de la montaña, esta vez algo la hipnotizaba a escalar, la curiosidad y el querer descubrir lo que esa cosa quería de ella de una vez por todas ¿Por qué solo ella lo veía?, Si eso no era un demonio, ¿Qué era? , sin darse cuenta uno de los ganchos se soltó haciendo que ella resbalará, en un intento de aferrarse a la roca comenzó a escarbar y picar la montaña en un intento por mantenerse aferrada y no caer al vacío pero ya era tarde como si todo pasara en cámara lenta comenzó a caer mientras una voz resonaba en su cabeza.
''No temas, aguardo tu llegada...aun no es tu momento''
Un sonido casi hueco se escucho en el acantilado resonando entre las montañas, la joven solo podía oír los gritos aterradores de su madre y el paso de muchas personas tratando de auxiliarla.
''no te levantes por favor'' ''llamen a una ambulancia''
Pero ella no sentía ya su cuerpo, una mancha negra mezclada con rojo se lograba ver en la parte izquierda de su rostro.
-No veo- musito la joven con un tono débil en su voz, para luego desmayarse.
Despertó en un cuarto iluminado sobre una cama blanca con una intravenosa en su brazo, se incorporo viendo a una enfermera en la esquina acomodando unos pequeños frascos, comenzó a darse cuenta de mas cosas, una de ellas es que tenia la parte izquierda de la cara vendada,
-Disculpe ¿Qué me sucedió?, mi cara.. la joven tocó su cara por sobre la venda, se sentía adolorida con un dolor punzante y agudo en la mejilla.
-Parece que has despertado, voy a llamar al doctor- dijo con una sonrisa en su rostro.
Al poco rato entro un doctor a su mediados de los años 40 vestido con una bata blanca y un estetoscopio alrededor del cuello, el cual tomó para comenzar a auscultar a la joven.
-Tuviste mucha suerte, a pesar de la fuerte caída y la altura saliste muy bien librada con 2 costillas rotas y unos cuantos raspones, temíamos que por la caída tu columna se hubiese lastimado en el proceso y hubieses quedado invalida.
-Y mi cara ¿Por qué tengo una venda?, ¿le paso algo a mi ojo?
El doctor y la enfermera se dieron unas miradas fugaces antes de que el hombre de bata blanca comenzará a hablar.
-Por el momento no te podemos quitar las vendas, tu ojo esta bien pero tienes una herida algo grande en la cara es algo delicada pues rompió algunos tendones y arrancó parte de la piel dejando expuesto mucho musculo del rostro un poco mas y casi pierdes el ojo, te tendremos en observación estos días por la herida.
Luego de que el doctor salió los padres de la joven entraron apresurados al cuarto.
-¿Estas bien?, ¿Cómo te sientes? el doctor dice que estas fuera de peligro y que lo único que les preocupa es que la herida de tu cara se infecte-habló la señora preocupada con voz quebrada
-Todo es mi culpa hija jamás debimos hacer ese viaje, por mi culpa estas así -renegó el ya señor molesto.
-Esta bien papá lo importante es que estoy bien, fuera de peligro pero -la joven toca su rostro- ¿Cuándo nos podemos ir?
-El doctor aun no nos ha dicho hija, pero esperemos que sea pronto-susurró la madre acariciándole la frente.
La enfermera interrumpió explicándoles la situación medica en la que se encontraba la joven, luego ellos se retiraron del cuarto no sin antes despedirse de su hija dándole palabras de aliento.
April Volteo a la ventana mirando el exterior, ahí estaba ''el'' a pesar de que no tenia rasgos faciales sentía esa fría mirada, escuchó un pitido tenue seguido del sonido de una regadera abierta, pronto todo comenzó a sonar mas fuerte oía grillos que no se encontraban ahí, sus ojos se sentían pesados antes de cerrarlos y ceder a su merced pudo verlo a escasos metros, sentía ganas de vomitar, antes de caer rendida escuchó una voz en su cabeza.
''Ellos mienten''
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Años después April había cumplido 18 años de edad, la relación con sus padres había mejorado mucho con el pasar de los años, pareciera que la vida le sería mas fácil ahora, con ellos a su lado. Una mañana de domingo la joven se levantó antes del amanecer, pues sus padres la llevarían de excursión a las montañas, a ella siempre le llamó la atención el bosque, se sentía como en casa cada vez que estaba lo mas cerca posible de uno.
-Pareciera que hubiese sido ayer cuando llegaron...-ella sonrió para sus adentros mientras se incorporaba de su cama para vestirse adecuadamente, pues no se perdería la excursión con sus padres, de entre su armario eligió su conjunto favorito que consistía en una sudadera gris con cuello de tortuga, unos shorts negros y medias del mismo color, así como también unas botas negras pesadas para el frio, al terminar de vestirse se percató de la hora, se había levantado 1 hora antes de lo esperado, por lo cual decidió dormir un poco mas.
Al despertar se encontró papeles esparcidos por todas lados en su habitación, lo cual le pareció extraño, al agarra algunas se dio cuenta que eran algunas cartas, documentos legales y archivos médicos, tomó todos y cada uno de ellos y comenzó a ordenarlos apilándolos sobre su escritorio.
Uno de los papeles tenia cosas ralladas pero era claro de lo que se trataba.
-Alucinaciones-
-Carácter irritable-
-Sonambulismo-
Eran los papeles médicos de cuando era niña, ella no recordaba parte de su infancia, es como si ella nunca hubiese vivido esos momentos, o simplemente hubiesen sido borrados de su memoria, dejó de leer las recetas y se encontró una carta con destinatario para su abuela, el remitente estaba rallado con plumón permanente.
-''lamento tener que dejarla muy pequeña pero será por su bien, sabes que nuestra economía no es muy buena así que en cuanto pague mis deudas y tenga un buen sueldo regresaré-
Otra carta mas llamó su atención, ya que esta tenia ese molesto símbolo que siempre solía ver cuando era adolescente, un circulo con una x en el centro, al tocar el símbolo notó un liquidó era tinta.
''Como pudiste regalarla no tienes corazón como madre, te exijo la devuelvas de alguna u otra forma o me veré en la necesidad de llamar a las autoridades''
Ella no podía creer lo que leía, debía ser mentira, mas sin embargo no lo era, era la letra de su abuela y su madre, además si fuera mentira ¿Por qué jugarían con algo como esto?, obviamente no era mentira, era la cruda verdad.
-¿Regalarla?, Así que era por eso...maldita perra-susurró April entre dientes, tomó rumbo a la habitación de sus padres, encontrándolos hablando sobre el viaje.
April lanzó todos los papeles en dirección a ellos.
-¿Como pudiste?, ni siquiera una perra abandona a sus crías, y tu eres peor que la basura-gritó April logrando hacer un eco en la habitación.
-¡De que estas hablando maldita estúpida? Cuida tus palabras mocosa, o si no-fue interrumpida por los sonoros gritos de la joven.
-¿o que harás? ¿Regalarme? Pues lo hubieses hecho, prefiero estar en otro lado antes que cerca tuyo.-
-Hija por favor basta, todo tiene una explicación-habló el padre con nerviosismo
-Tu ... lo sabias, ¿y nunca dijiste nada?, pensé que eras diferente, ambos no valen nada.-la chica los señalaba con molestia.
-Temíamos de que no tendrías una buena reacción, temíamos que algo de esto pasara.
Son unos malditos cobardes, hubiese preferido oír la verdad desde un principio por mas dura que fuera, y no enterarme de otra manera, que les costaba solo decirlo, ''no te queremos'' era mejor cuando no sentía nada por ustedes.-gritoneo la joven
April fue por los piolets que tenia guardados en su habitación con la intención de lastimar a sus padres algo dentro de su cabeza la obligaba a actuar, volvió a la recamara de sus padres y se acercó a ellos de manera amenazante con las armas sobre la cabeza.
-pero lo quisieron así- susurró la chica.
De repente sintió un pinchazo en la espalda, le habían disparado un sedante, ella cayó de rodillas viendo como su madre sacaba un celular detrás de ella en llamada con un numero desconocido, al final cedió al somnífero y calló al suelo desmayada.
Despertó en una habitación blanca conectada a un monitor cardiaco y con varias intravenosas en todo el cuerpo, se incorporo lentamente dándose cuenta que sus brazos y piernas estaban atados con cinturones a la cama, comenzó a luchar para intentar liberarse de las ataduras pero se detuvo cuando vio la puerta abriéndose mostrando la silueta de su madre con otros dos hombres vestidos como científicos.
-Llegaron muy tarde, un poco mas y esta perra nos hubiese lastimado, ¿Han tenido buenos resultados?-preguntó su madre.
-Comenzamos con algunas dosis experimentales, una de ellas le provocó una absorción rápida de calcio, sus huesos mostraron un 40% mas resistencia, así como también sus uñas crecieron en una forma curva hacia abajo mostrando un 50% mas de resistencia que uñas normales, tomando la apariencia similar a las garras, ese es un pequeño defecto en los experimentos-contestó uno de los hombres de blanco.
Pero tomando de referencia eso modificaremos esas dosis para encontrar algo que pueda curar la osteoporosis u otras enfermedades de los huesos realmente es un gran avance científico-añadió el segundo-
Cassandra se acercó a April con paso lento y elegante- !¿oíste?¡ Creo que al final no era mala idea regalarte, de haber sabido que tendría a una desquiciada como hija te hubiese usado para generar mucho dinero.
-Púdrete en el infierno-susurró April con odio.
-La mujer se apartó y camino a la puerta donde había entrado antes- hagan lo que quieran con ella, experimenten diséquenla- volteó a donde cristal se encontraba atada- tal vez sirvas de algo y encuentren en ti la cura del cáncer.
Al salir la mujer del cuarto los hombres de bata sacaron múltiples frascos con líquidos que ella no supo distinguir, así como también preparaban múltiples herramientas quirúrgicas.
Sin previo aviso uno de los doctores, si se les podía llamar así le inyectó una jeringa con un espeso liquido rojo en el brazo.
Al sentir el liquido dentro de ella comenzó a gritar y moverse tratando de librarse, sin mucho éxito, pasado los minutos sentía como sus entrañas se quemaban, y los músculos de su cuerpo picaban como si de acido se tratase.
Para sorpresa de la multitud de doctores que estaban en el cuarto la herida cicatrizada de April se comenzaba a abrir de nuevo, aunque ahora ya no sangraba.
-Se administró la primera dosis de furia, se obtuvo una reacción contraria a la esperada, las cicatrices del individuo ahora se encuentran rasgadas, creemos que fue mucho para el cuerpo.
Una voz conocida hablaba desde un altoparlante, Ella reconoció esa voz, era la de su padre, de repente todo comenzaba a cobrar sentido, ahora sabia de donde sacaban tanto dinero, sus ausencias, y el porque su madre había intentado regalarla, todo con el fin de poder mantener su posición, desde un principio intentaban experimentar con ella.
-Se procederá a aplicar la segunda dosis, el sujeto puede perder la vida en el proceso.
Antes de darle la dosis final las ventanas del edifico estallaron como si un explosivo de gran magnitud hubiese detonado cerca, una lata en forma de aerosol rodó entre los cristales rotos que yacían en el piso esparciendo gas que progresivamente hizo que todos dentro a excepción de April perdieran el conocimiento.
De entre el humo la chica pudo divisar una figura masculina familiar para ella, seguido de otras personas logrando solo contar 6 aunque se notaba que habían mas, entre estas habían incluso mujeres, ella lo pudo notar por el cabello y el tipo de cuerpo, comenzaban a quitarle las correas de los pies y manos logrando liberarla.
-Tu...-susurró April sorprendida de ver a una de las personas que ella veía en su infancia, esta vez sabia muy bien que no eran alucinaciones, las personas que la vigilaban eran reales y no una jugarreta por parte de su mente.
El joven solo se puso el dedo índice sobre los labios indicándole que guardara silencio.
Una vez liberada la joven chica se quito las intravenosas y fue hasta donde habían algunos casilleros abiertos encontrando en uno de ellos la ropa con la que la habían internado, así como una mascara simulando la mitad de la cara de un ave, con el molesto símbolo en la frente, se despojó de las vestiduras blancas y se vistió, buscó en el edificio los baños y vio su rostro en el espejo, acarició la herida de su cara suavemente, tomó la mascara y regreso a casa evitando a toda costa que alguien la viese, no le seria difícil, ya que la noche la cubría cual aliada en su camino a casa, al entrar tomó su equipo de escalada y los piolets que ahora estaban en su cuarto, antes de perder lo ultimo que le quedaba de cordura le dio un beso en la mejilla a su abuela quien yacía dormida, en su recamara.
-Siempre serás mi madre-
Salió por la puerta principal, los truenos no dejaban de resonar a los lejos, una intensa lluvia se avecinaba, pudo ver una figura muy conocida a la distancia, la joven la siguió perdiéndose en la inmensidad y negrura del bosque.
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Estas son las noticias del día, la policía acudió al llamado de varias personas quienes reportaron una fuerte explosión en un hospital aparentemente abandonado en una colina alejada de un vecindario, el hecho ocurrió alrededor de las 10 de la noche el día de ayer, Aun no se sabe para que se usaba este hospital ni el porque de su escondida ubicación, las autoridades encontraron los cuerpos calcinados de varias personas quienes se sospechan trabajaban en el lugar, el origen de la explosión aun no ha sido hallado.