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Vivo en Japón hace 1 año y suelo hablar más Español que Japonés(obvio), y es por eso que estoy aquí para redactarles un pequeño suceso interesante para mí y sé que para muchos de ustedes…

En la TV japonesa, hay un singular programa que describe y soluciona problemas muy comunes y habituales en nuestras vidas diarias y que por lo tanto, alcanza un nivel de idiotez y diversión muy alto pero no todo es así.

Llevaba ya, media hora aproximadamente, viendo lo graciosos que eran los presentadores y todas las soluciones que nos daban y llegó un tema interesante;

¿Te molesta el vapor que aparece en un espejo durante tu baño en agua caliente?

¡Vamos a buscar una solución, después de los comerciales!.

Previamente tuve un trauma con un creepypasta que trataba sobre el vapor en los espejos y tuve tanta excitación al ver que se podía solucionar, ignoré todo lo que pasaba a mi alrededor, abrí las cortinas por el estupor que me causaba este tema, agarré mi cobertor que aún se hallaba en mi cama desarreglada y esperé a que terminaran los comerciales.

¿Le desagrada el vapor que aparece en su espejo mientras toma un delicioso baño caliente?

¿Odia no poder verse al querer rasurarse o simplemente para verse así mismo?

¡Nosotros podemos ayudarlo!…

Al lavarse el cabello, usted tiene que retirar una cantidad generosa de espuma y colocarla en la parte superior del espejo y verá que esta caerá de tal forma que dejará a su paso un espejo sin vapor durante su baño… Esto se debe a que los champús tienen un químico, que no sabemos como se llama, y lo dejará disfrutar ahora de su baño.

Después esta información, a los pocos segundos, apareció un letrero pequeño que decía. “ご注意’: 30分間泡を聞かせたはいけません.(La espuma no debería de estar 30 minutos en el espejo)” Pasó tan rápido que no pude leerlo a la primera, pero gracias a Dios, tengo una opción muy eficaz… Agarré el control, le puse retroceso y “stop”, y lo pude leer. Los conductores no se inmutaron a la pasada advertencia y siguieron de largo el programa.

Intrigado y con desbordante curiosidad, tuve que recurrir a las profesoras de mi salón de Japonés que amablemente accedieron a contarme sobre un mito más que chino que japonés. Sabes muy bien que la cultura asiática apreciamos las cosas como si tuvieran una vida y valor inigualables, todo objecto que refleje, será denominado como un traductor de nuestras almas, según dicen nuestros antepasados.

Algunas veces son portales que no deben ser alterados por nada y que a veces nosotros metemos la pata haciendo tonterías… Nosotras no sabemos mucho, averígualo tu mismo… Y empezaron a chismorrear en una tonalidad de japonés que no entendía y me puse a estudiar aún intrigado, lleno de interrogantes, de temor…

Pasaron los días y decidí hablar con mi amigo que tenía una abuela ya muy longeva, pero no había de que preocuparse ya que en Japón, la longevidad puede llegar a los 90 años de edad, increíblemente; se lucía una buena ropa de costura barata, pero elegante, encorvada y llena de alegría manda a su nieto a traer té verde para el invitado(yo).

Después de 5 largos minutos, rompió el silencio. Tú muchachito, debes de ser ese joven intrigado, avanza, dime, ¿qué quieres de mí? Irrumpió en la pequeña sala cubierta de tatami y sin querer decirlo, vomité, por así decirlo, la historia que me llenaba la cabeza aún entonces. Ella tomó aire y respondió: Los espejos, para todo el mundo, no son solo para verse, subirse o bajarse la moral… Son más que eso, son portales que conecta mundos en diferentes dimensiones y que para acceder a ellos, hay que tener prevenciones y cautela al proceder.

Primero, debes de conseguir que el espejo, en medio del vapor, te deje verte a ti y a tu entorno, creo que con ese truco de champú y esas tonterías lo conseguirás. Antes de dar el segundo paso, asegúrate de que el espejo no se llene de vapor otra vez y que no se filtre ningún rayo de sol o de luz, pero, ¡apresúrate!, tienes menos de 30 minutos… Segundo, piensa a quién quieres contactar, no a una persona en específica, si no a un tipo de persona, ¿entiendes? Luego, concéntrate y si ves que el espejo se llena de vapor , sal inmediatamente de esa habitación, espera un día y destrozas el espejo, es por seguridad.

Sabrás que has logrado el mayor objetivo cuando el vapor de tu entorno haya desaparecido. La voz que te corresponda, retumbará en tu cabeza, no te asustes, o el espíritu lo notará y se enfadará… Ejerce preguntas, las que quieras, pero no seas tan amable o te seguirá… Cuando desees terminar, retírate de la habitación SIN ABRIR LOS OJOS, y cuida de que nadie entre allí después de una noche.

Y así, muchachito, podrás ser sabio y dejarás de ser común… ¡Ah! No pienses que soy una bruja… Mi cultura, se desarrolló muy sabiamente gracias a este ritual. Pero escúchame bien, no desobedezcas ninguno de los pasos, ¡ninguno!. Exclamó y justo en eso llegó mi amigo, su nieto, con las dos tazas de té verde hirviendo… Me quedé un rato más en la casa de ellos para jugar a la PS3 de mi amigo, para así después, concurrir a mi ritual…

Eran las 2 de la tarde ya y se prevenía una intensa nevada en la región donde vivía. Ordené un poco mi apartamento, hice unas pequeñas compras, le dí de comer a mi perro y para entonces ya eran las 3 y media, y también decido por lo que iba a hacer. Fui al baño, abrí el caño de agua caliente de la bañera y esperé… Unté champú en mi mano hasta que se hizo espuma y lo coloqué en la parte superior del espejo tal y como lo vi en la tele. Todo resultaba normal hasta ese momento, pero olvidé lo de la luz…

El vapor había desparecido y saqué mi conclusión de que ya estaba listo. Estaba tan extasiado a tal punto de que no me molesto la voz retumbando en mi cabeza pero esta se hizo mucho y mucho más fuerte. Quise detenerlo, pero por instinto, abrí los ojos y por medio del espejo, hallé a una criatura detrás de mí. Ojos relativamente grandes, pupilas rojas y una gran sonrisa era lo que lo caracterizaba… Se acercó a mí y me dio un beso húmedo en mi desnudo cuello y caí como una niñita en peligro…

Aparecí en un callejón, arañado terriblemente hasta un punto donde podía ver mi propia carne cortada y un gran río de sangre.

Nevaba y yo estaba morado del frío y las heridas se iban llenando de hielo derretido y gran cantidad de sangre… Curado y de vuelta a casa, tenía ya un gran trauma entre mis pensamientos y mis razones… Seguí viendo a esa criatura, a penas, a sombras, y aún así, todavía no perdía la razón… Después de meses, intente ubicar a la abuela, pero lamentablemente murió en causas aún no sabidas… Solo sé que dejé a un monstruo a cabo suelto, y merodea tu baño, cerca del espejo…