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Javier estaba totalmente cansado de su vida. En el trabajo ya no soportaba a los pesados compañeros que se la pasaban haciéndole todo tipo de bromas, las deudas le tenían hasta el cuello, y todos los días se levantaba mirándose al espejo para repetirse a sí mismo que se odiaba, una y otra vez.

Javier vivía una vida de mierda. Totalmente miserable. Además de tener la autoestima por el suelo. Estaba enamorado de una compañera de el trabajo Yaneth, que estaba totalmente fuera de su alcance. Tenía una esposa en casa y un hijo de 7 años los cuales veía como una carga.  Harto de todo decidió acabar con su vida y la de su familia. Una noche fue al cuarto del niño, abrió la puerta a medias, vio que se encontraba jugando en el suelo con sus juguetes. En la mano traía un cuchillo de carnicería que había tomado de la cocina. Sus pasos eran muy sigilosos estaba a punto de entrar pero algo le detuvo por el brazo...Volteó la cabeza para mirar.

Era su esposa. Que se había dado cuenta de las intenciones y que ahora se abalanzaba como una leona sobre él para proteger a su niño. Javier estaba decidido a acabar con todo de una vez. y se enfureció. No mostró clemencia al apuñalarla una y otra vez en el abdomen sin ninguna contemplación. Como lo haría solo un loco maniático. El niño que escucho el ruido salió de su habitación en pijamas para mirar la macabra escena… Y en su mente de niño no alcanzaba a entender nada. Pero al ver el rostro de su madre con esa mirada de desesperación entendió que algo malo estaba pasando. Ella le gritaba que saliera de ahí. El pobre niño obedeció. Salió corriendo gritando ¡auxilio! Javier trato de alcanzarlo por los cabellos pero el niño fue más ágil. Entonces decidió regresar donde su mujer. Pero ella ya estaba muerta.  Cobardemente Javier no tuvo el valor para acabar con su vida y salió corriendo. Decidió escapar antes de que alguien notara que su mujer había sido brutalmente asesinada. Miró por última vez el cuerpo de ella en el suelo bañado en sangre. Los órganos se desparramaban debido a lo cruel del ataque. Javier sintió pavor al ver que ella tenía a uno los ojos abiertos. La última expresión de su rostro reflejaba el inmensa preocupación que tenia por su niño.

El pequeño corrió a la casa de unos vecinos bañado en lágrimas pidiendo que alguien ayudara a su mamá. Los vecinos llamaron a la policía. Cuando llegaron a la casa se prepararon para ver la escena más terrible cuando vieron que en el sujetador de la puerta estaba con sangre. Entraron y vieron sangre por todos lados. Los policías entraron armados pensando que el asesino podía estar todavía adentro. Pero no encontraron nada. No podían explicarse de donde venía la sangre. El cuerpo de la mujer no se encontraba por ninguna parte de la casa. lo único que podía significar era que Javier se había llevado el cuerpo para ocultar la evidencia. pero ¿por qué no había limpiado la sangre?  El niño fue llevado a una casa hogar mientras que su padre fue nombrado por la policía como fugitivo de la ley.


Dos noches después encontraron el cuerpo de Javier en un alojamiento en otra ciudad. Los policías más experimentados quedaron asombrados cuando dijeron que el hombre debió haber visto algo que realmente le aterro: tenía la mandíbula desencajada de gritar. Le habían sacado los ojos, su cuerpo estaba totalmente desnudo. Traía cortes por todas partes. Cuando tomaron muestras de sangre de la habitación descubrieron algo que los aterrorizó a tal punto que no podían creerlo...  En la habitación no solo había sangre perteneciente a Javier sino también a su esposa.