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Web Oscura Parte 3: Venganza

 

Gracias queridos lectores, que siguen mi saga. Esto es para ustedes... Disfruten.

Joshua888/Takanashi Kaito

...

...

   Aunque no se habían topado con ninguno de los ellos todavía, no quisieron esperar a que apareciesen. Corrían los tres por la construcción sin terminar, un edificio incompleto, pero con los niveles básicos, llenos de pasillos grises y oscuros, y otros lugares amplios y despejados, un lugar muy similar al que habían dejado atrás

-Venga, debemos salir de aquí –dijo Dusty.

-¿Cuál será la salida? –preguntó Sasha todavía corriendo.

-No me digas que tendremos que crear una –dijo Jared –No hay tiempo paras eso. Hagamos lo más rápido –

   Avanzaron por un piso vacío, esquivando algunas columnas sin terminar y armazones de acero que serían parte de la estructura. Delante de Jared y Sasha, Dusty el escolta, vigilaba hacia arria (para ver enemigos en los niveles superiores y desnudos del edificio). Jared y Sasha se encargaban de mirar hacia los niveles inferiores y a los alrededores. Despejaban su camino con su mirada, y con esperanza, estaban creando su propia salida. En un momento, Dusty se quedó quieto, casi congelado; Jared y Sasha estaban alertas, pero muy confundidos por haberse detenido. Cuando Sasha iba  a preguntar por qué dejaron de moverse:

-¡Abajo! –dijo el escolta.

   Los tres se ocultaron. Jared y Sasha detrás de un muro cercano, y Dusty, tras una columna. Sasha, confundida, casi creó una pregunta la cual dijo con su mirada; la respuesta del escolta, fue señalar hacia arriba y a la derecha. Con sumo cuidado, Jared y Sasha se asomaron: Unos dos niveles hacia arriba, habían unos cinco o seis sujetos con máscaras de animales, buscando en los alrededores con linternas. Estaban armados, y sin duda, los buscando a los tres. Jared, anticipando un posible error al ocultarse, se agachó a ras de piso, y apuntó hacia la patrulla de cazadores con su Kalashnikov. Dusty hizo una señal, y preparó su escopeta; temiendo un enfrentamiento, no tuvo opción, y Sasha sacó su 9mm. Los tres guardaron sumo silencio, y esperaron a que el grupo pasara; cuando las luces de las linternas ya no eran visibles, y los pasos cesaron, pudieron respirar tranquilos. Prácticamente, se les había quedado la mente en blanco por el susto, pero debían seguir, inevitablemente.

-A partir de ahora, mantengan sus armas listas –recomendó Dusty.

   Bajaron tres pisos más, hasta el lugar se supondría, sería el futuro estacionamiento subterráneo. El aire se hacía un poco pesado y respirar algo de polvo era casi imposible de evitar; sin pensarlo, Sasha se tapó la boca y nariz con su mano, mientras con su vista estudiaba el lugar: Era bastante extenso, y la oscuridad dominaba casi todo el espacio. La luz de la noche, sólo podía verse gracias a un agujero de más o menos seis metros de diámetro, en una parte del techo: Extrañamente, daba hacia el exterior.

-¿Podemos usarlo para salir? –preguntó Sasha. Dusty dudó por un momento:

-No lo sé. Tal vez entraron por ahí –

-Debimos habernos encontrado con ellos más atrás ¿no? –dijo Jared extrañado.

-Por lo menos no hubo peligro en el camino – dijo Dusty

-Si no nos encontramos con ellos camino hacia acá ¿no se supone que entraron por aquí? –preguntó Sasha

-¿Otra entrada? –dijo Dusty reflexionando dentro de sí

-U otra salida para nosotros –recalcó Jared

-No creo que sea una buena idea regresar. Deberíamos tratar de ir por acá arriba –dijo Dusty –Yo puedo ir primero –

   Sasha miró a su compañero: -Jared, ¿qué dices? –

   Mirando hacia sus alrededores, y nerviosamente pensando, Jared decidió seguir adelante:

 -Seguiremos por acá. Dusty, ve primero –

   El escolta de ambos asintió, se colgó la escopeta en su espalda y pidió ayuda a Jared; éste se agachó  y le dio impulso y apoyo para subir al agujero y sujetarse al borde de éste. Subió, y Sasha y Jared se quedaron esperando noticias de arriba. Vigilaron en sus alrededores, pero no vieron nada extraño. Jared vio el miedo y nerviosismo de Sasha en su rostro, y a él, no le gustaba verla así. Él llamó su atención con su mano, y le guiñó el ojo sonriendo. Ella devolvió la sonrisa, y pareció que el truco de Jared funcionó, pues se veía más relajada. Haciendo guardia alrededor de su posible salida, notaron que el silencio había dominado totalmente el ambiente. De pronto un fuerte sonido metálico apareció tras de ellos, y algo largo bajó con rapidez del hueco. Se alejaron rápidamente de él, y apuntaron sus armas; el sonido, había sido por una cadena que llegó un poco más abajo del agujero, y acto seguido, Dusty saltó por el hueco. Recuperándose de nuevo, les dio la señal para seguir por la cadena, usándola para escalar.

-Bueno, ¿esperan una invitación? –

   Jared y Sasha sonrieron y se calmaron por el susto, ignorando que la razón para recuperar el miedo, cayó un momento después por el agujero detrás de Dusty. Éste se separó de lo que había caído, pero al retroceder, se resbaló y cayó de espaldas. La cosa que había llegado, se colocó de pie, y fugazmente sujetó a Dusty por la ropa, lo levantó al aire y lo arrojó hacia una columna lejana, dejándolo adolorido y fuera de combate por el momento.

   Jared y Sasha, notaron que la luz le revelaba quien era: De nuevo, el predestinado encuentro con el Mensajero se cumplía. Ambos, en pie, apuntaron sus armas hacia el monstruo, y Jared estaba decidido a empezar el ataque con su fusil, para vengarse de aquel monstruo por arruinar su vida. Detrás de ellos, un sonido ligero de pasos se hizo presente, y Sasha volteó, para encontrarse con la Cartera de nuevo. Preparando su pistola, cada uno tenía un enemigo para cada uno, pero estaban en clara desventaja.

-Jared, ¿ahora qué? –preguntó Sasha preparándose para lo peor.

   Preparando las rondas en la cámara del arma con el martillo retráctil del arma, colocándose firme y estando decidido a luchar, sólo sonrió para luego decir:

-Aquí vamos de nuevo –

 

Planeando desaparecer del Mapa Editar

'HORAS ANTES' 

   No le gustaba lo que estaba ocurriendo unas puertas más allá, pero escuchaba claramente. Jared reía, narraba frente  a la cámara, un rato de silencio y la mujer gritaba. Sabiendo que ayudó a secuestrarla, reconocía estar actuando mal. Ahora, se sentía sucia, como una verdadera criminal. Al final, era casi parecido, pues unos asesinos la estaban buscando para acabar con ella. Se levantó de su silla, y caminó hacia una botella de refresco. Lo destapó y bebió un poco, pero sabía que el azúcar la pondría más nerviosa.

   La chica volvió a gritar, y ella se agachó, y colocó la cabeza en sus piernas y se tapó los oídos, para no escuchar más del llanto que combinaba miedo, dolor y desesperación. Pensó dentro de sí, que no quería seguir de esa manera. Cuando los gritos cesaron, trató de recuperar la compostura. “Las personas como él deberían de estar muertas”. Sería justicia para ella. Le había, prácticamente destruido su vida al secuestrar a Lola y conllevar a su muerte. Miró al techo, esperando que la respuesta para sus problemas llegase. O bien, que algo le cayese encima, al matase y sus problemas terminasen por fin.

..

..

-Ahora, vamos con la otra pierna –dijo Jared a la cámara. Tomó un serrucho de la mesa metálica, y fue hacia la otra mesa, en la que tenía amarrada a su víctima, una mujer de 20 años, más o menos. Sujetó la pierna izquierda, la única en su cuerpo, y empezó a cortar en la unión del fémur con la pelvis: Para ser más exactos, le cortaba la pierna. Después de unos minutos, logró separar dicha extremidad del cuerpo desnudo de la chica, el cual estaba perdiendo cantidades masivas de sangre.

-Y de nuevo… -

   Sacó un frasco de alcohol y miró el rostro de la mujer durmiente; le acercó el frasco a la nariz y ésta poco a poco fue despertando. Riendo histéricamente, Jared le mostró su nuevo miembro cercenado, y los gritos de miedo por la sangre y por el dolor creciente no se hicieron esperar. Y casi de inmediato, empezó el payaso a mojar un trapo viejo con cloroformo; lo usó con la mujer, y se durmió, para repetir el proceso hasta que se desangrase por completo.

   Aunque generalmente disfrutaba de esos momentos tan sanguinarios, no se sentía bien consigo mismo. Casi tenía náuseas, pero de igual manera, debía terminar el episodio de El Show del Sr. Smile.

   Casi se estaba quedando dormida allí sentada, pero el sonido de la pesada puerta metálica abriéndose y Jared saliendo de dicho cuarto, le heló la sangre e hizo desaparecer el cansancio. Lo peor, Jared llevaba una bolsa de basura muy pesada. Dejó la bolsa justo en frente de Sasha, y ésta se levantó y apartó de aquella cosa que alguna vez fue una persona consiente.

-Debes… Ayúdame a deshacerme de esto –ordenó Jared.

   Sasha le miró con algo de rabia e indignación: -¿Qué quieres que haga? –

    Jared se quitó su máscara, y la arrojó al suelo. Su cara era un poco diferente: Mostraba cansancio, desgaste, preocupación y desesperación por la situación; no era usual verlo así, pero inevitablemente, estaban pasando por momentos duros: Los mejores asesinos del bajo mundo querían matarlos a ambos. La verdad, no es que tuvieran ideas para zafarse de todo eso, pero cualquier cosa los podría mantener con vida.

   Sasha miró la bolsa fijamente, y le dio asco siquiera pensar en sujetarla.

-¿Vas a quedarte allí parada o qué? –

-I… igual no me dices qué hacer –

   Jared se giró y buscó en los interiores de la fábrica una carretilla; la colocó al lado de la bolsa, y miró a Sasha: Ella captó el mensaje y entre los dos, subieron la bolsa y su contenido a la carretilla. Entonces, cerca de allí, Jared buscó una pala, un bidón de gasolina y se los entregó a ella.

-Sígueme –

   Se encontraban en un prado descampado, sin señales de que alguien estuviera cerca, por lo menos a varias millas de distancia. Estaban completamente solos.  Él estaba terminando de cavar un gran agujero, donde podría deshacerse de cualquier evidencia; mientras ella miraba el horizonte rodeado de naturaleza, la brisa fresca de la mañana la intentaba tranquilizar, despejar su mente de todo lo que le preocupaba. Suspiraba al recordar siquiera, su vida pasada, la cual le fue arrebatada con tan solo abrir una página del internet. Reflexionando, sabía que ella era una de las principales culpables para haber acabado así, pero lo que más le interesaba, era tratar de culpar a Jared. Buscando en su mente agotada, la razón de su culpabilidad, él le hizo una señal:

   Agotado por el trabajo de cavar un hoyo de 3 metros de hondo, le dijo a Sasha que tirase la bolsa allí adentro. Jared salió del hoyo (era la única manera de hacer tal profundidad) y ella cumplió con su trabajo; ya estando la bolsa en el fondo, no lo soportó más y Sasha se retiró de la escena: No podía evitar sentirse culpable por participar en un asesinato, y menos por ayudar a deshacerse del cuerpo. Él la vio alejarse un poco, y se llevó la mano al arma en su cinturón por si acaso llegase a intentar escapar:

-¡Oye, Sasha! –gritó él.

   Ella, aguantando las lágrimas en sus ojos, volteó y vio que Jared sujetaba su arma. No tuvo que decirle nada más, así que ella se quedó en ese lugar y se arrodilló. Dejó soltar sus lágrimas.

   Jared supo que ella no estaba preparada para eso, pero debía hacerlo: Aparte de que no al dejaría ir, debían ayudarse mutuamente para poder vivir. Sin más qué hacer, tomó la gasolina y la vertió en el agujero. Sacó unos fósforos de su bolsillo, encendió uno, y cuando lo arrojó, el cuerpo empezó a consumirse poco a poco.

    Había un poco de lo que Jared le había traído en su mochila: Algo de atún enlatado y agua. Nada más. Sentada al lado de una ventana mientras comía, veía a Jared hablando con alguien por teléfono. Parecía muy preocupado y ansioso al mismo tiempo; sin duda era algo muy importante. Ella se mantuvo en sus pensamientos de confusión: Escapar, dudar, sufrir en silencio… Todo era así para ella. Pero algo de lo que no pudo evitar pensar, fue en esa mujer que ahora sólo era cenizas en un agujero: Bueno, después de quemado, el cuerpo fue enterrado de nuevo bajo la tierra.

   Lo que la despertó de sus pensamientos, fue que Jared ya no estaba fuera de la ventana: Lo vio entrando por la puerta principal detrás de ella, muy presuroso:

-Recoge lo esencial. Debemos ir a ver a alguien ya mismo –dijo él.

    Por lo visto, él conocía bien el camino, pero nunca quiso decir nada respecto a dónde iban. Desde que salieron desde su escondite, no se cruzó ninguna palabra, y ya llevaban 20 minutos de camino. De repente, el teléfono de Jared repicó:

-Ya voy en camino –dijo él

   Por lo que parecía, ellos buscarían algo en algún sitio. Mientras recorrían la carretera despejada, rodeados de campos naturales y prados verdes, Jared disminuyó la velocidad, y giró hacia la izquierda en un camino de tierra sin asfaltar. Un cartel a un lado del camino, anunciaba una finca, pero ella no pudo ver el nombre.

-¿Vas a decirme con quien nos vamos a reunir? –preguntó ella

   Él se mantuvo callado por un momento, pero luego de suspirar respondió:

-Necesitamos recoger un dinero. Con eso, podremos desaparecer del mapa. O por lo menos intentarlo –

-¿A qué te refieres con intentarlo? –

-No garantizo nada. Pero, de igual forma, estoy cubriendo un plan B en caso de que algo suceda mal –

-¿Qué puede salir mal? Sólo por curiosidad –preguntó un poco nerviosa

-¿Qué qué puede salir mal? Eso es lo más probable que pase: Y será que, nos rastreen de alguna manera después de tratar de desaparecer. Si eso sucede, estamos acabados, y nuestra única opción sería huir cada vez más seguido y no quedarnos en un lugar mucho tiempo. Lo otro que puede pasar, es que nos maten –

-Um, entiendo –respondió Sasha bajando la cabeza.

-Quédate adentro. Ya vuelvo –dijo mientras se bajaba del auto.

   Se hallaban frente a una especie de finca rural bastante retirada de la carretera principal. En la entrada principal del lugar, había una anciana con tez de trabajadora del campo, con un bolso al lado de ella. Jared se aproximó a ella y la abrazó fuertemente; al parecer, se conocían desde hace mucho tiempo, y eso, intrigó a Sasha. No creyó que él conociera mucha gente a parte de mafiosos y otros asesinos…

   Asesinos… Asesinato… “Lola”.

   Trató de salir de sus recuerdos oscuros para concentrarse en lo que sucedía. Afuera, la mujer y Jared hablaron por unos minutos, mientras Sasha miraba los alrededores de la zona: Un auténtico campo, rodeado completamente de naturaleza.

   Al final, la mujer le entregó el bolso a Jared, éste se despidió con otro abrazo y se subió al auto. Le entregó el bolso a Sasha, y arrancaron de vuelta a la carretera principal.

-Aquí hay como 6.000$. No es mucho, pero nos servirá –empezó él a explicar –Desde ahora no podemos usar ni tarjetas de crédito, ni teléfonos, ni nada con lo que puedan rastrearnos. Usaremos solamente dinero en efectivo, y sólo para las cosas realmente importantes –

-Espera, ¿dijiste que sin teléfonos? –preguntó ella asombrada.

-¡Ah, sí! Lo olvidé –dijo él. De nuevo se detuvieron a un lado de la carretera, y Jared tomó su teléfono; entonces, le pidió el de Sasha.

-Alto, no. ¿Cómo podremos comunicarnos con alguien si… -

-Ese es el punto, no nos comunicaremos con nadie en absoluto. Y aunque no lo creas, pueden saber dónde estamos con esto –

-Pero… Si nos mantenemos alerta… Tal vez podríamos… -

-¡¡¡Cuidado!!! –gritó él señalando a la ventanilla del lado de Sasha.

   Ella gritó y se agachó temiendo disparos, pero Jared le quitó el teléfono a Sasha de su bolsillo del pantalón. Sólo fue un engaño. Cuando se dio cuenta, ella iba  a gritarle por lo ocurrido, pero él simplemente salió del auto, y detrás de éste, arrojó ambos celulares al suelo y los aplastó y rompió. Después, abrió la puerta trasera, sacó su laptop e hizo lo mismo con ella. Lanzó los restos vegetación adentro, solo por si acaso. Y volvió a subirse al auto. Cuando la vio con esa expresión de asombro en su rostro, él no pudo evitar dejar escapar una risa corta. Ahora, de vuelta en el camino, llegaba el momento de cobrar ese favor que le debían…

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"Me debes un favor"Editar

CINCO MESES ANTES

   Música… Música para sus oídos. El escuchar gritar a esa prostituta en el fondo de su sótano, era solo música para sus exigentes oídos.

-¿Qué? ¡¡¡No te oiiigooo!!! –gritó para que la mujer le escuchase, y sólo siguió riéndose.

   Subió hasta la sala principal y tomó una botella de champán y una copa; se sirvió y dijo:

-Brindemos… Por la buena vida –y bebió con mucho placer. De pronto, sonó su celular desde su bolsillo. Lo sacó y respondió:

-¿Sí? –

-Jared… Amigo –

-¿Quién? –preguntó extrañado y sin reconocer la voz.

-Maldita sea, soy yo. Malcolm –

-¡¡¡¡Malcolm!!!! ¿Cómo estás? ¿Cuánto tiempo sin oír tu voz? –dijo mientras alzaba la copa en alto y bebía más de ella.

-No estoy bien. Necesito un favor tuyo –

-¿Ah? ¿Por qué siempre es así? Las personas sólo te buscan cuando ten necesitan, o ¿me equivoco? –

-No es momento, por favor. Necesito que me des de tu ayuda, y me prestes tu casa –

-¿Mi… casa? ¿A quién te vas a follar? –dijo poniendo tono de seriedad en su voz.

-Escucha, en este momento me dirijo hacia allá; sólo necesito de tu casa, yo puedo hacer el resto –

-No te recibiré bien si no me dices de qué se trata –

-Está bien… um… ¿Recuerdas a Espinosa? –preguntó Malcolm

-Oh, sí, el mexicano ese… Nunca me cayó bien. ¿Qué sucede con él? –

-Ambos estuvimos en el negocio de drogas y las armas, pero ya sabes cómo es un narco mexicano. Todo agresivo, peligroso, etc. Bueno, quise llegar a un acuerdo porque, sabrás que Black Net no acepta más de un traficante en los temas de drogas ¿verdad? –

-Seee, ya apúrate –dijo mientras se quitaba el auricular para escuchar mejor si la mujer había dejado de gritar, lo cual había sucedido.

-Bueno, la única solución, es, que si los bandos no se ponen de acuerdo, uno de los dos debe rendirse, y si eso no pasa, mandarán a uno de sus asesinos por alguno de los líderes. Pues resulta, que yo soy el que está siendo perseguido –

-¿Y para qué me quieres a mi? –

-Descubrí que Espinosa también me está persiguiendo –

-¿Lo estás trayendo para acá? –preguntó Jared.

-No, claro que no. Pero lo que tienes que hacer, para que uno de los sicarios no me asesine, dejarme tu casa, sólo un momento –

-….. Llégate, a ver qué hacemos –dijo Jared, y colgó el teléfono.

   Se levantó del sillón, y se dirigió hacia las escaleras que daban al sótano. Bajó y cruzó una puerta oscura; la habitación oscura hacia poco contraste con la chica colgada boca abajo, ensangrentada y con alambres que le cruzaban todo el cuerpo; ella, no podía gritar: Agonizaba. Jared se quitó su máscara, tomó un machete y dio el golpe final hacia la cabeza de la mujer.

   Su sonrisa, había desaparecido.

   Esperando fuera, notó que tres camionetas con personas en la caja trasera llegaban en fila, y cruzaron el portón abierto de la entrada de la finca. Ambas se estacionaron, y de una de ellas bajó un hombre moreno, cabello largo y rizo, con bigote, alto y muy presuroso.

-Jared… Hermano… -dijo el hombre mientras iba hacia él. Detrás del hombre, de las otras camionetas salieron en total 10 hombres bien armados. Jared, al ver todo eso, con la mano, hizo que Malcolm se detuviera antes de llegar a él.

-No me gusta que lleguen casi sin avisar –dijo seriamente.

-Pero… Te dije que vendría… -

-No me interesa –replicó.

-Necesito tu ayuda. Te lo ruego –dijo mientras sacaba un número de celular desde el bolsillo trasero de su pantalón. Aproximándoselo, Jared se quedó viendo el papel, pero lo rechazó.

-¿Qué pinto yo? –preguntó Jared

-Mira… Llama a Espinosa, y dile que vine a visitarte, me… No sé… Yo te debía dinero y me capturaste. Lo llamas para que él me dé el golpe de gracia. Él obligatoriamente debe llevar mi cabeza hasta Black Net, para que se proclame como ganador. Como está sediento por matarme, tal vez no le preste atención a los detalles –

   Smile miró el papel por unos momentos, y luego la cara aterrada de Malcolm. Le sorprendió que no se mantuviese calmado a pesar de tener experiencia en los negocios sucios… Tomó el papel y lo rompió en pedazos frente a Malcolm. Éste se asombró e iba a reclamar, pero Jared buscó su celular y marcó un número.

-Sé cuál es su número. Ve alistando la emboscada –

   Una leve sonrisa apareció en Malcolm, y empezó a guiar a los hombres para que se colocasen en partes estratégicas del lugar. Incluso, le impresionó que Jared mencionase la emboscada, sin él haberla mencionado primero… Y eso que era su idea.

-Hola –dijo Jared.

-¿Quién habla? –preguntó la voz del otro lado de la línea. El hombre sonaba un poco gritón y con un característico acento mexicano.

-¿Me recuerdas? Mr. Smile… O Sr. Smile, como quieras llamarme –

-Ah, tú, payasito… ¡Sí, claro que te recuerdo! Cómo olvidar al hombre que mata chicas en cámara cada semana –

-Ósea ¿Ves mi programa? –preguntó extrañado.

-Nah, sólo que siempre me informan de lo que pasa en la web… Y dime, ¿qué se te ofrece? –preguntó el sujeto. A partir de aquí, Jared se puso cada vez más nervioso, pero sabía manejar bien los nervios… Pero no el sudor.

-Me avisaron, mis superiores, que si veía o sabía algo de Malcolm… -antes de poder terminar, el otro hombre, Espinosa, habló.

-¡¡¡Malcolm!!! ¿Qué tienes que decirme de esa rata? –preguntó Espinosa.

“Mierda… Maldito hijo de perra” pensó Jared.

-Si me dejas terminar… Te lo digo –

-Habla entonces, wey. Me haces perder mi tiempo. ¿Crees que estoy para no hacer nada? Pues te equivocas. Dime lo que tengas que deci….-

-Tengo a Malcolm aquí… -

-… ¿Disculpa? –Espinosa parecía interesarse en el anuncio.

-Mis superiores me dijeron… Bueno, a muchos nos dijeron –la mentira se ponía interesante –que si sabíamos algo de él, que lo capturásemos y te avisáramos a ti, o a ellos directamente. Al parecer, tienen un pequeño conflicto ustedes dos –

-Ah sí, sí, claro… Y ¿dónde lo tienes? –

   Jared volteó y los soldados estaban terminando de prepararse.

-En mi actual residencia… Si tienes GPS, te mando las coordenadas. Puedes confundirte… -

-Sí, sí, mándame esas cosas por mensaje –

-Muy bien, aquí te espero –dijo Jared.

-Oye… -iba Espinosa a preguntar algo -¿Y por qué me avisaste a mí sobre dónde estaba ese man y no le dijiste a tus superiores? –

“Cabrón de mierda” pensó.

-Esto… Pues, qué te digo. El maldito me debe dinero… ¡Sí, por eso! Y entonces como nunca me lo ha querido pagar, ni aún teniéndolo aquí capturado ha querido darme siquiera un centavo de lo que le presté. Y sé que tú le enseñarás una buena lección –

-Ah, bueno mano, entonces, mándame eso y voy –

-Okey –Jared empezaba a tranquilizarse.

-Una cosa más wey… ¿Está sólo? No hay ninguno de sus perros con él ¿verdad? –

“La madre que lo parió”.

-Está sólo… Supongo que, como lo estaban persiguiendo, no quería levantar sospechas –Se tocó la cabeza de la preocupación.

-Ah, listo… Nos vemos pues –Se despidió Espinosa.

   Jared colgó la llamada, y suspiró de alivio. Volteó de nuevo, y vio que la emboscada estaba lista… En puntos estratégicos, los hombres se ocultaron y otros se quedaron adentro. ¿Y cómo era la casa? Dos pisos, madera por fuera, pero casi de lujo por dentro, (casi una mini mansión) comprada con el dinero de su negocio pornográfico y sadomasoquista. El lugar era bastante amplio, rodeado por completo por la naturaleza del campo… Prácticamente, en medio de la nada. Vio, entonces, que Malcolm se acercaba:

-Ya estamos listos… -dijo el hombre

   Mirándolo serio, Jared asintió.

-Entonces –empezó a preguntar Malcolm – ¿Vas a decirle que…? –

-Yo me encargo. Pon a cinco de tus hombres escondidos en los cuartos que te diré, y el resto, que se oculten, en los alrededores de la casa, y por la maleza del campo. Los de enfrente serán carnada, y el resto, se encargarán de matarlos desde los matorrales –dijo señalando la vegetación alrededor.

-Pero… Los puse a todos rodeando la casa… ¿Los cambio? –

-¿Y así te consideras un buen narco así? ¡Cámbialos de una vez tal y como dije!  Espinosa vendrá en poco tiempo. Y por cierto, me debes un favor –

   Se sintió avergonzado. Quiso hacer un plan, pero el que Jared planeó era mejor que el suyo… Vergüenza, fue lo que sentía en ese preciso momento… Pero orgulloso de quien era Jared, ahora que era todo un adulto.

...

   Se aproximaban tres camionetas, también con hombres en las cajas traseras. Los autos de Jared se escondieron pastizales adentro, por lo cual, no había ningún motivo para sospechar de nada. Cuando se estacionaron, un hombre de mediana estatura, con tez quemada por el sol, y con facciones centroamericanas en su rostro, se bajó de la camioneta de en medio, y los hombres atrás, lo siguieron.

   El plan, iba a comenzar:

-Don Julio Espinosa Márquez… ¿Cómo está usted en esta linda noche? –preguntó Jared, que en ese momento, era Mr. Smile, ya que tenía la máscara puesta.

-Bien payasito… Pero vamos a dejar las formalidades para otro día. Quiero ver al pinche cabrón de Malcolm –

   Fingiendo sorpresa, Smile respondió:

-¡Oh! Bueno, perfecto, porque así se van más rápido. Sígame por favor –Le dijo, mientras se encaminaba hacia la casa. Espinosa se fue con cuatro guardaespaldas, y les ordenó al resto, que vigilasen fuera.

   Ya dentro, Espinosa no pudo evitar sorprenderse al ver una sala tan ordenada, formal y con decoraciones y muebles que se veían costosos, pero nunca le perdió de vista a Smile.

-¿Te gusta mi casa? Está bastante bien, pero estoy pensando en irme a otra ciudad. Igual, Black Net se encargará de todos los gastos –dijo el payaso.

-¿Y pa´donde wey? –preguntó Espinosa.

-Cuando lo sepa, te digo –respondió –Ahora, ven por aquí.

   Smile guió al narcotraficante hacia unas escaleras que bajaban hacia lo que parecía un sótano. Al bajar, Smile abrió la puerta y le hizo una seña a Espinosa para que entrara. Cuando entró, tocó por la pared para encontrar el interruptor de la luz; lo encontró y cuando la luz se encendió, vio a una mujer colgada boca abajo desnuda, ensangrentada y herida en todo su cuerpo. Espinosa se sorprendió, e iba a retroceder, pero algo filoso y muy fino tocó su garganta y sus piernas no le respondieron, por lo que cayó de espaldas. Volteando la cabeza, vio que otros hombres aparecieron y atacaron a sus guardaespaldas con cuchillos y machetes, y Smile los ayudaba, sin las victimas poder defenderse de algún modo. Cuando estaban muertos, Smile se acercó a Espinosa, y empezó a reír frenéticamente: Con los hombres que habían aparecido, lo cargaron hasta la sala. Entonces, sonaron disparos y gritos fuera de la casa; obviamente una pelea había comenzado.

   Espinosa se sacudió y lo dejaron caer; trató de buscar un arma en sus bolsillos, pero entre varios hombres lo inmovilizaron, y Smile buscó un hacha/mazo de metal. Burlándose de él, Smile golpeó muchas veces las manos y piernas de Espinosa con la parte del mazo, hasta quebrarles todos los huesos, y lo hizo con cada una de sus extremidades… Mientras tanto Espinosa gritaba de dolor, Smile reía. Entonces, éste les dijo a sus secuaces que se fueran, y llamó a alguien fuera de la vista de Espinosa. Cuando dicha persona llegó, Espinosa dejó escapar un grito de rabia.

-Jajaja, no sabía que sería tan fácil Malcolm –dijo Smile.

-Gracias amigo. Ahora tú –dirigiéndose a Malcolm –Tal vez usé algo de ayuda, pero no quería tenerte a ti y a los asesinos de Black Net sobre mí al mismo tiempo. Es justo lo que hice. Y por cierto, mis hombres acabaron con los tuyos afuera. ¿Los oyes? Ya no, porque están muertos… Claro, menos uno… tú –

   Retorciéndose de dolor, Espinosa decía:

-Pi… ¡Pinche, cabrón! Te… Te voy a… -

-No sigas tratando de moverte –dijo Smile –Te inyecté un poderoso relajante muscular en tu nuca. Si no mueres por los golpes, lo harás por las altas dosis que tienes en el cuerpo de dicha droga. Ahora, te lo dejo todo a ti, Malcolm –dijo Smile entregándole el hacha/mazo. –Por cierto Espinosa, nunca me caíste bien –

   Y Smile se fue de allí.

-Ahora, es mi turno –dijo Malcolm –Personalmente, llevare tu cabeza hasta ellos, para que sepan que fui yo… quien acabó contigo –

   Y Malcolm, usando la parte del hacha del arma, asesinó cruelmente a Espinosa.

Nuevas Jugadas Editar

   Había tardado más tiempo de lo esperado, pero buscaba el momento indicado para hacerlo. La última posición de Jared, había sido en las afueras de Nueva York, a 12 km de Times Square. Después de eso, había perdido la señal del teléfono y la computadora. Pero no importaba, porque había predicho el siguiente lugar al que ese maldito payaso iría. Creyó que un asesino de la Deep Web sería más cuidadoso con respecto a los casos en que podría ser perseguido, pero para él, había sido lo más fácil del mundo.

   Terminó de ingresar el comando en su laptop, y comenzó y proceso de desencriptado. Se empujó con su silla hasta la otra computadora, el cual sería el golpe más fuerte que daría. Terminó de descargar los videos tan enfermizos y trató de entrar a la computadora central que transmitía la señal de televisión de Nueva York. Con tal presionar una tecla más, transmitiría la señal de su computadora, pero no era el momento. En primer lugar, la transmisión debía ser muy corta para dificultar el rastreo de su posición, pero con unos arreglos más en el apartamento, lo haría sin problemas. En segundo lugar, faltaba programar qué era lo que se transmitiría y la hora exacta, pues se haría de forma automática. Y en tercer lugar, el momento en que borraría la principal evidencia de que había sido él.

   No faltaban muchos pasos para terminar. Tecleó un par de comandos más y se levantó; buscó en una gaveta cercana una .38 Special y verificó que estuviera cargada. Se la puso en el cinturón y fue hasta la nevera. Sacó un refresco y tomó un sorbo; se sintió mejor al beberlo. Al cerrar la puerta del refrigerador, vio una foto de él 8 años más joven abrazando a una niña sonriente. Al pie, había una nota que decía:

“Para mi hermano Sett: Gracias por hacerme tan feliz. Con cariño: Liz”

   Cerró los ojos, y juró lograr su plan, en honor a ella. Regresó hasta la primera computadora, y vio que el dispositivo nuevo se había activado. Luego el otro. Lo que significaba, que era hora de actuar.

30 MINUTOS ANTES

-Bájate del auto –dijo él.

   Sasha obedeció, y siguió a Jared hasta una finca con hombres armados en los alrededores. Vio que un hombre de unos 40 años se acercaba a ellos desde la morada. Cuando se encontró con Jared, ambos se abrazaron y saludaron.

-Dios, tengo tiempo sin verte, payasito – dijo el hombre.

-Lo mismo digo. ¿Ha habido movimiento? –preguntó Jared.

-Por ahora todo en orden, y ya tengo tus cosas –El sujeto le hizo una señal a uno de los guardias, y éste se fue a buscar algo. –Y ¿Quién es la chica? –preguntó ahora el hombre, dirigiéndose a  ella.

-Malcolm, ella es Sasha, mi ayudante ahora mismo. Sasha –dirigiéndose a ella –él es Malcolm, la persona que nos va a ayudar en todo esto –

   Quiso protestar cuando la presentaron como ayudante de Jared, pero pensó que no sería una buena idea.

-Así es, señorita. Jared me habló de lo sucedido, y como le debo pequeño un favor, les ayudaré en esto –

-Bueno, yo no diría un “pequeño favor” –protestó Jared.

-Como sea, síganme. Deben estar cansados. Les servirás algo de comer en un rato y pueden descansar lo que quieran… -

   Malcolm los guió hasta el interior de la finca. Era la primera vez en varios días en que sentía un ambiente tan relajado: Aire acondicionado, espacio amplio y acogedor, casi perfecto. Les invitaron a sentarse, y lo hicieron en uno de los grandes muebles del lugar. Entonces llegó un hombre y se dirigió hacia Jared. Sin saber qué hacer, éste miró a Malcolm extrañado:

-Dale las llaves del auto. Ellos se encargarán –dijo Malcolm. Y Jared sacó las llaves del Corolla de su bolsillo y se las entregó al hombre, que se retiró cuando tuvo las llaves.

-¿Quieren algo de tomar? –preguntó Malcolm.

-¿Qué tienes? –respondió Jared.

-¡Jah! Todo lo que quieran –dijo el sujeto, al mismo tiempo que llamaba a una sirvienta con rasgos latinos. –Rosita, tráenos unas cervezas y una copa del mejor vino –

   Rosita asintió y fue a buscar el pedido.

-Entonces… Henos aquí ¿no? –dijo Malcolm.

-Sí… Lo sé –dijo Jared cabizbajo.

- ¿Dime qué fue lo que salió mal? Cuando te conocí, tu programa era un éxito. Incluso estabas en el número uno del ranking de audiencia de la Deep Web. ¿Cómo es que acabaste así? –

   Jared, atravesó su mirada con la de Sasha, y ella se dio cuenta de que no estaba de buen humor, por lo que prefirió no participar en la conversación, y trató de que no se notase su presencia… Pero…

-No me digas que es culpa de ella –atacó Malcolm -¿O sí? –

   Todavía mirando a Sasha (y ella apartando la mirada), Jared respondió:

-Unas… Cosas que pasaron… Mala suerte, diría yo –

-Ah, entiendo. ¿Y cómo la conociste a ella? –

-Entre esas cosas que pasaron –dijo de forma seca y cortante.

-Umm, no me sorprende que no quieras contármelo, pero de seguro que si se lo dirías a Liz –

-¡No, hables de ella! No, sin mi permiso –exclamó enfurecidamente.

-Okey, okey. Bueno –Malcolm miró su reloj –Son las 12:30 pm, ya es bastante tarde, no creí que tardasen tanto en llegar. Sus cosas están casi listas –

   En ese instante, llegó Rosita con una bandeja que traía lo pedido. Malcolm agradeció, y le dijo que se retirase. Destapó una de las cervezas y bebió. Les dijo a ambos que tomaran las suyas y lo hicieron; las destaparon y bebieron entonces. Sasha no era de beber mucho, pero para tal vez, no hacer molestar a Malcolm, siguió bebiendo.

-¿Y cómo va tu negocio? –preguntó Jared.

-Pues… estoy haciendo un par de negocios con un colombiano y tengo algo pendiente con un venezolano, pero a decir verdad, todo va bien.

   Después de beber las cervezas y una copa de vino cada uno, Malcolm les invitó a comer algo que las sirvientas habían estado preparando desde antes de que llegaran: La comida era cerdo a la parrilla, con vegetales al vapor, papas fritas, arroz de contorno y batidos de frutas. Como era de esperarse de un traficante de drogas y armas, todo en la residencia era muy lujoso. Luego de comer y ver cómo ambos hombres hablaban animadamente, Sasha se quedó descansando en la sala principal. Estando sola y tan tranquila y relajada, pensó que tal vez lo estaba demasiado. El Mensajero y esa tal Cartera seguían tras su pista para matarlos. Pensó en lo que Jared había dicho la vez pasada de que no podían estar en un lugar por mucho tiempo, y apoyó ese recuerdo.

   Perdida en sus recuerdos, no notó el momento en que Malcolm apareció:

-Me dijo Jared, que tu nombre es Sasha –dijo él.

   Ella se asustó al escucharlo, pero al ver que solo se sentó y quería hablar con ella, se tranquilizó:

-Umm… Sí, señor –respondió ella.

-¿Señor? ¿Por qué tanta formalidad? Llámame Malcolm, y relájate un poco, que se ve a leguas que estás tensa –

   Ella sonrió nerviosamente

-¿Y Jared dónde está? –preguntó.

-El pobre después de comer, se quedó dormido en uno de los cuartos de invitado. Pero aquí las preguntas quiero hacerlas yo –

   Sasha se puso más tensa de lo que estaba antes.

-¿Cuántos años tienes? –preguntó él. Nerviosamente, ella contestó:

-17 –

-¿17? ¡Maldita sea! –Exclamó él, y Sasha se sobresaltó –Deberías estar saliendo con tus amigos y… y yendo a fiestas. ¿Cómo acabaste estando con ese payaso psicótico? Dime –

   Ella aún nerviosa, se mentalizaba que Malcolm no era mal sujeto, pero sólo era para calmar sus miedos. Sin más que hacer, le contó todo de cómo se encontró con Mr. Smile.

   Otro maldito día. Esperaba que no le fuese tan mal como el resto de los días de la semana pasada, pero no tenía esperanzas de que le fuese bien. Aún medio dormida en su cama, buscó  con su mano en la mesa de noche su teléfono. Lo encendió y tenía un mensaje en su bandeja. Lo abrió y éste decía:

“Disculpa Krystal, probablemente sigues dormida, pero quería decirte que lamento que te despidieran otra vez. Aprovechando, tengo un amigo que trabaja en un restaurante de Times Square y busca una camarera, aquí está su número:

 555-1*57 Roman Stokes.

Espero te acepten. Kyle”.

   Casi ni recordaba que seguía desempleada. Ya tres empleos de los que fue despedida… Nada le salía bien desde… Ese maldito día… El día en que perdió a Jason, y… a esa basura de Luca. No los extrañaba tanto como extrañaba a sus padres. Deseó haber estado con ellos en el momento de sus muertes, pero desgraciadamente no fue así.

   Se levantó y se dio una ducha. Lo que debía hacer ahora, era intentar con ese trabajo de camarera, y si no resultaba, vendería lo único que tenía de valor, el auto que  sus padres le compraron cuando se suponía iría a la universidad. Pero no tuvo mente para universidad cuando se enteró de que su vida peligraba allá en Nueva Jersey, y por lo tanto, escapó a Nueva York. Probablemente, no se quedaría mucho tiempo en la gran ciudad tampoco. Probaría en el campo, pero valía la pena intentarlo. Lo que más la marcó, fue el hecho de que no pudiera ver una sola computadora antes de sentir nauseas… Sólo quería volver al pasado y evitar todo lo sucedido. Pero se limitaba a fantasear con que mataba cruelmente a todos esos actores de la Deep Web. En especial, a esos dos, El Mensajero, el que le quitó todo, y al maldito payaso que se burló de su tragedia y la había localizado por teléfono; ese payaso, otra marca de por vida. Ver tantas muertes, era demasiado para ella.

   Pero sólo le tocaba seguir viviendo. Ahora, a intentar con ese trabajo de camarera.

Miradas al Pasado Editar

-Ya veo… Entonces así fue –dijo Malcolm –Sabes, tal vez me ves a mí como alguien sanguinario, malvado, sin corazón y que solo le gusta el dinero, matar, al estilo de esas series de narcos de la Tv; pero no soy así. Sólo con mis pocos enemigos, pero la cosa es que me metí en esto, y ya no puedo salir y lo acepto. Además, ayudo a mis compañeros: Mira por ejemplo, les voy a hacer grandes favores a ustedes, devolviéndole a Jared, un favor, valga la redundancia. Pero si no fuera porque es por algo que le debo, igual lo haría. Y créeme, los ayudaré bastante. Le he agarrado aprecio a ese payasito –

-Disculpe que le pregunte, pero ¿cómo nos va a ayudar exactamente? –preguntó ella.

-Ya lo verás –dijo con un tono misterioso –Sabes algo, Jared ha cambiado mucho –

-¿Lo conoce desde hace cuanto? –

-Desde hace 7 años, más o menos. Todavía era un muchacho para ese entonces. Lo vi hace unos momentos, más… Apagado, triste, preocupado, aunque no lo culpo. Pero, muy diferente a como era antes. Pero todo tuvo que cambiar desde lo de Liz –

-Oí ese nombre de usted hace un rato. ¿Quién era? –preguntó ella.

-¿No te lo ha dicho? –

   Sasha negó con la cabeza.

-Pues claro que no lo ha hecho… A nadie se lo dice. Será mejor que te lo diga antes de que se lo preguntes, porque será peor –

   Malcolm miró hacia los lados por si acaso Jared se aproximaba, pero al ver que no era así, prosiguió:

-Jared tenía 8 o 10 años cuando quedó completamente huérfano. No tenía a nadie y era sólo un niño. Para sobrevivir, tuvo que luchar muy duro, luchar contra la calle. Vivió en los barrios más bajos de mendigo por un corto período de tiempo, pero luego un proxeneta lo recogió y lo llevó a trabajar como publicista de un prostíbulo. Atrayendo clientes, y poco a poco teniendo experiencia con el dinero. Eso fue durante unos 2 años, tal vez menos, pero lo que sí sé, es que alguien… No sé quién exactamente, lo secuestró –

   El interés de Sasha crecía, pues se imaginaba toda la historia de alguna manera en su mente.

-Tal vez fue algún cliente del prostíbulo, o alguien de la calle por ahí mismo; no lo sé, pero lo secuestraron junto con otros niños. Eso fue un escándalo total en el estado donde vivió. El lugar y estado, los desconozco, pero sé que fue llevado a trabajar ante a alguien llamado Scarl, o así se hacía llamar. Era uno de los más altos rangos en Black Net, la organización secreta de la Deep Web. Los niños ahora trabajaban para los de la Deep Web, en el bajo mundo. Sus trabajos eran robar dinero, extorsionar o encontrar información valiosa para sus jefes; poco a poco, Jared, como así fue bautizado en la organización, se ganó la confianza de Scarl, y empezó a trabajar de asesino a partir de los 14 años, o así me dijo Jared. Ahora, entre los niños con los que él creció, había una niña, de unos 8 años, a la que llamaron Liz. No sé cómo, pero Jared y ella, crecieron juntos, y se hicieron una amistad muy fuerte. Eran casi inseparables; yo la conocí, era muy linda, cabello casi rubio, una mirada tímida pero agradable. Era una niña preciosa, y en su adolescencia, la quise a ella y a Jared como si fueran mis hijos. Entonces, Jared encontró su vocación, cuando Scarl lo obligó a violar y matar a una prostituta que era, en realidad, infiltrada de la policía; allí, fue cuando Mr. Smile nació. Sabiendo que había muchos fanáticos del voyerismo alrededor del mundo, y psicópatas como él, creó su programa de la Deep Web. Mientras él, hacía su show, Liz era la asesina profesional de Scarl, muy buena en su trabajo. Pero lo más fuerte, fue el amor que creció en ambos, Jared y Liz. Pero, algo pasó… No sé qué exactamente –Un ruido los alertó que venía del pasillo donde estaba la habitación de los invitados, pero pasados un momento, vieron que no venía nadie, y Malcolm siguió –Bueno, en fin, algo hizo que… Algo pasó que obligó a Jared a hacer lo que nunca pensó que haría –

-¿Te refieres a…? ¿Matar a Liz? –preguntó ella intrigada.

-No sé por qué, pero sí. Así es, él la mató –

-¿Habrán sido sus superiores? –

-Tal vez, no creo que haya sido por una pelea o algo así, él al quería demasiado... Creo que, él hasta–

   En ese momento, escucharon la puerta de la habitación de los invitados donde estaba Jared abrirse, y ambos, con la mirada, acordaron no decir nada de lo que habían hablado. Cuando un descansado Jared apareció todavía con algo de sueño en la cara, Malcolm le recibió:

-Espero te sientas mejor –

-La verdad… sí. Tenía tiempo que no dormía así de tranquilo –dijo Jared.

-¿Dónde durmieron antes de venir aquí? –

-A veces en la fábrica que encontré para mi programa… Pero no era nada cómodo… Y para no alertar mucho, a veces en unos campos despejados a unos kilómetros de distancia –

-Me sorprende que no los hayan encontrado aún –dijo Malcolm -¿Hace cuánto, por cierto, se deshicieron de los teléfonos y la computadora? –

-Hace un par de horas –respondió Jared –Antes de venir para acá –

-¡¿Eres estúpido?! Debieron hacerlo apenas empezaron a perseguirlos –exclamó Malcolm.

-Ya relájate… No había mucha señal de teléfono y dudo mucho que de GPS para que nos rastrearan para acá –dijo Jared para que hubiese más calma en el ambiente.

-No estaría tan seguro… y hablando de tu programa. ¿Cuándo debes sacar tu episodio? –

-¿Otra vez con eso? –Fue la primera vez que Sasha interrumpió en una conversación entre ellos dos –No me digas que van a seguir con ese programa tan… tan… -

-No es por decisión, querida –respondió Malcolm –También es parte de un contrato –

-¿Un… contrato? –preguntó ella.

-Sí, debes hacer lo que decides hacer como tu trabajo allí hasta que mueras, o que ellos lo decidan. Supongo que recuerdas eso ¿no? –refiriéndose a Jared.

-Ummm… Recuerdo algo de un contrato, pero no de eso… Igual, ni leí el bendito documento, pero sí sabía que debo hacer mi programa, pues le hice una promesa a mis superiores –respondió él.

-Igualmente, en el contrato también prometías eso… -avisó Malcolm.

-Esta noche debo publicar el otro capítulo. Lo tengo grabado en una cámara –

-Puedes hacerlo aquí. Pero procuraremos no ser detectados –

-Eso es otra cosa –intervino de nuevo Sasha -¿Cómo haremos para que no nos rastreen? –

-De eso me encargaré yo. Por favor, síganme –dijo Malcolm. Se levantó del sillón y los guió hasta una habitación más a dentro de la residencia. Al entrar, se encontraron con un cuarto con aproximadamente 5 computadoras que se veían altamente costosas, y 8 personas trabajando en ellas, y leyendo documentos y hablando por teléfono.

-Aquí están mis ingenieros en informática. Ellos se encargan de las publicaciones de mis productos y las negociaciones… Contraté especialmente a dos para casos como estos, en los que no deben ser rastreados los equipos como teléfonos –Y llamó a uno de los trabajadores, que parecía estar supervisando todo lo que allí se hacía.

-Jared, ¿Lo recuerdas? Él es Dusty. Uno de mis hackers personales, si así les puedo llamar. Se encargará de ayudarlos en su caso. Además, tiene mucha experiencia militar, así que se encargará de la parte de su armamento – Todas estas palabras alertaron a Sasha.

-¡Por Dios! Dusty, claro que te recuerdo  –Jared y el chico nuevo se abrazaron de alegría por encontrarse de nuevo. Se saludaron, y hablaron por un rato. Parecían conocerse desde hace mucho… Pero luego, Dusty se dirigió hacia Sasha.

-Hola, un placer –se presentó Dusty, estrechándole la mano a Sasha –Conozco a Malcolm desde hace un año más o menos, pero nunca habíamos trabajado juntos –

 

   Luego, Dusty trajo dos teléfonos Android nuevos y se los entregó a Jared y Sasha.

-A partir de ahora usarán estos teléfonos, pero tendrán otros en caso de emergencia. Y les daremos 3 computadoras laptop  especiales para esto. Las hemos configurado para que no se establezca este lugar como la verdadera posición, añadiéndoles unos proxys diferentes, uno ruso, otro de Rumania, y por si acaso, le podremos activar uno chino, pero eso es en esta computadora. Desde esta sala de control, evitaremos que rastreen la dirección IP de los equipos vía satélite, que es lo que más usa Black Net, pero también tenemos más trucos por si acaso –

-Wow, muy interesante lo que dice el chico nerd. Parece que nunca cambias, amigo –dijo Jared a Malcolm.

-Jajaja, este lugar es un paraíso para él –

-Otra cosa –añadió Dusty –No deben usar los equipos para algo que no sea por trabajo: Nada de redes sociales, descargas innecesarias o contactar con seres queridos. Es muy peligroso, aún con lo que les dije –

-Ella ya lo sabe –dijo Jared haciendo enfoque en Sasha

-Vamos Jared, no seas duro con ella. Apuesto que no está aquí por gusto –replicó Malcolm.

-La verdad, sí lo está –

-Bien, como sea. Ahora, te daremos tus nuevos juguetes –

   Estaban en un lugar abierto que era propiedad de la finca, y había una mesa con armas de fuego, y a la distancia, una mesa con latas posicionadas para practicar tiro.

-Mira ésta –Malcolm le arrojó un arma a Jared y este la tomó –Es una AK-103, con opciones de semiautomática y automática, muy compacta y menos ruidosa que las demás AK´s –

   Jared inspeccionó el arma, e inmediatamente le gustó. Tomó un cargador de la mesa y preparó el arma. Apuntó a las latas y disparó una bala, que no dio en ninguno de los blancos; luego otra, y otra hasta que al fin derribó una lata.

-Me gusta –dijo emocionado.

-Espera a probarla en modo automático. Ahora usted señorita –dijo a Sasha -¿Alguna vez ha disparado un arma? –

   Sasha negó con la cabeza.

-Bien, tome esta –le dio una Beretta 9mm estándar –Le enseñaré cómo se usa –

-No quiero… No voy a disparar esa cosa –

-Pero, señorita… Debe aprender para que sepa defenderse –

-¡Dije que no! –gritó ella.

-¡¡Sasha!! –exclamó Jared.

   Ella se sorprendió. Jared la tomó de la mano y la llevó unos metros más lejos de Malcolm, y le dijo:

-Mira, sé que no elegiste estar aquí; sé que te he hecho cosas malas, y ver cosas muy horribles para ti –Sasha empezaba a llorar, y bajó la cabeza –Pero no vamos a salir vivos de esto si no trabajamos juntos –Él le levantó la cabeza –Sé que no quieres usar esa pistola, pero ninguno de los dos tenemos elección. Si te dejo ir, el Mensajero, o la Cartera te matarán; mis jefes no pararán hasta vernos a los dos muertos… Debemos hacer esto. No lo digo por mi, sino también es por tu bienestar, así que piensa por una vez, qué es lo que más te conviene, si trabajar conmigo, o irte e ir preparando tu tumba. Decide –

   Aunque no quería estar con él, lo que decía era verdad. Era más probable sobrevivir estando junto a él, que sola. Asintió con la cabeza, y él le dio un abrazo. Era la primera vez en mucho tiempo que alguien le abrazaba; a partir de allí, debía hacer lo imposible por mantenerse viva ella, y a Jared con ella.

-Ven… Debes aprender a disparar. Sé que lo harás bien –

-¿Dusty? –Preguntó Malcolm -¿Qué sucede? –

-No sé cómo, pero llegó un mensaje a uno de los teléfonos –

   Los habían llamado a los tres para que volviesen a la sala de computadoras, porque algo había surgido.

-¿A qué te refieres que llegó un mensaje a uno de los teléfonos? –preguntó Sasha.

-Pues así pasó –respondió Dusty.

-Menudo hacker –dijo Jared con sarcasmo. -¿Y qué dice? –

   Y Dusty tomó el teléfono y leyó el mensaje:

-“Jared, no creas que te librarás de mi tan fácilmente. Tal vez te preguntes quién soy y cómo sé quién eres y cómo sé dónde estás. Te lo diré, por eso quiero que te reúnas conmigo en la principal calle de Times Square. Sólo puedes llevar a la chica contigo, a nadie más, o lo sabré y la cosa será mucho peor, te lo aseguro. Tus preguntas van a ser aclaradas. Te quiero donde dije a las 19:00pm. Ni un minuto más. Nos vemos allí” –

   El silencio reinó la sala durante un momento. Pero Malcolm quebró esa tranquilidad:

-Bueno, alistaré a unos hombres para que te acompañen y matar a ese tipo –

-No –respondió Jared.

-¿Cómo que no? –preguntó Malcolm.

-¿No escuchaste? Sólo debo llevar a Sasha, a nadie más –dijo Jared.

-Tú no sabes quién sea ese sujeto. Tal vez es de Black Net. ¿Y cómo es que el Buitre no te avisó de que alguien te seguía? –

-Porque el Buitre está muerto –replicó.

   De nuevo el silencio.

-Hacemos lo posible para detectar de dónde vino el mensaje, pero no sé si podremos hacerlo sin levantar sospechas en la compañía de telefonía –dijo Dusty –Colocamos más proxys en las otras computadoras por si acaso, y les recomiendo que lleven estos otros celulares, más el que recibió el mensaje, pues así se comunicarán con el sujeto a menos que conozca su rostro –

-No sé quién sea ese tipo… -dijo Jared.

-Lo sabemos –respondió el genio de informática –Por eso sospechamos que le han estado siguiendo desde hace tiempo. Tal vez si ust… -

-¡¡¡Están tratando de rastrear la localización del equipo1!!! –gritó uno de los ingenieros.

-¡¡Por acá están queriendo desencriptar…!! –gritó otro ingeniero, pero otra alerta lo interrumpió.

-¡¡¡Quieren entrar al disco duro de la computadora 3!!! –

   Todos se alertaron y Dusty empezó a verificar el estado de las tres laptops. Les dio instrucciones específicas a los ingenieros de las computadoras para que resistieran los ataques que sucedían. Menos la tercera computadora, resolvieron sus problemas.

-Lograron entrar en el disco duro –dijo el ingeniero.

-Que no se roben nada –ordenó Dusty.

-Los archivos tienen contraseña, y estoy tratando de rechazar el virus –respondió.

   Jared miraba la situación, pero pensó que Sasha estaría más asustada que él, y así era. Colocó su mano en el hombro de ella para tranquilizarla y le dijo: -Todo estará bien. No te preocupes –

   Sasha cada vez veía menos en Jared a ese espantoso payaso que masacraba mujeres.

-El ataque se detuvo –avisó el ingeniero.

-¿Qué se llevaron del disco? –preguntó Dusty.

-Nada… Por el tiempo del ataque, la mayoría debería estar intacto. Pero… sí dejaron algo –

-¿Qué es? Busca el archivo. Los de las demás computadoras, pongan firewalls como cebos y encárguense que nadie hackee nada más –ordenó Dusty.

   Al final lograron encontrar lo que fue insertado en la computadora: Era una imagen .jpg, de una foto del rostro de Jared tomada desde la lejanía, y una nota al pie que decía: “Más te vale que vayas”.

Ataque/Desesperación Editar

   Ya estaban en la concurrida Time Square y eran las 18:55. Las personas pasaban e ignoraban el hecho de que unos criminales estaban esperando cerca de la multitud. Jared se recostó sobre una pared, y Sasha vigilaba los alrededores, mirando se había alguien sospechoso cerca; ella trataba de fingir que no estaba nerviosa, pero no era así.

-¿Estás nerviosa? –preguntó Jared.

-Ummm… Pues un poco –respondió mientras miraba unas pantallas televisivas muy grandes en los edificios; algunas anunciaban comercios o franquicias, otros, programas de noticieros.

Times Square

-Mentiría si dijera que no lo estoy –respondió –Descuida, haremos lo posible para que todo salga bien –

   Jared acortó la distancia entre los dos para estar más seguros.

-Deberíamos haber comprado algo… Estoy sediento. ¿Y tú? –preguntó él.

-Estoy bien. Sólo quiero que esto termine. Pero, ¿era necesario estacionar el auto tan lejos? –

-¿Te refieres al Aveo que nos prestó Malcolm? Debíamos hacerlo unas calles más abajo, sólo por precaución –

-¿Y las… armas? –

-Sólo por si acaso –dijo él –Como este lugar está lleno de personas, era mejor dejarlo todo en un lugar menos concurrido –

   Dicho esto, permanecieron unos segundos más en silencio, hasta que el teléfono de Jared sonó. Lo sacó de su pantalón y vio que era un número desconocido, y era la hora prevista. Contestó, pero no dijo nada, esperó a que el sujeto hablase.

   Los veía a unos pocos metros de él, tal vez 8. Simplemente, estaba a punto de divertirse, y más aún con el temporizador que había programado en su residencia, justamente en dos minutos. Llamó al payaso que estaba junto con esa chica de antes:

-Vaya, parece que sí viniste –dijo Sett.

-¿Vas a decirme quién eres de una vez? –preguntó Jared.

-Pues claro, aunque hubiese sido mejor hacerlo frente a frente, pero no importa. Desde aquí te veo bien –

   Observó que Jared empezaba a buscarlo con la mirada, pero iba a ser en vano, pues habían varias personas con el celular en la mano, y no sabía que él llevaba una sudadera blanca. Y comenzó con el plan:

-¿Recuerdas a Liz? –preguntó.

   Del otro lado, nadie dijo nada, pero vio que el maldito asesino se había quedado perplejo, y su acompañante empezaba a desesperarse y a buscarlo con la mirada.

-¿Qué hay con ella? –preguntó Jared.

-Cuando ella desapareció, yo era muy joven. Y ella, sólo una niña. Siempre nos preguntamos, mi familia y yo, qué había pasado con ella. Mi madre nunca quiso mudarse, por si algún día ella regresaba… Ella, era su tesoro. Durante ese tiempo, pensé que mi mamá era una estúpida, pero no estaba del todo equivocada. Cuando tenía 17 años, una chica llegó y tocó la puerta… Fue la primera vez en mucho tiempo que me llamaban hermano; pero para eso, mi madre había muerto, y mi padre se había ido de casa. Sólo la vi, y supe que era ella… Nunca olvidaré ese abrazo que nos dimos, ni esa sonrisa en su rostro… No sé cómo nunca olvidó donde vivíamos… Pero quiero ir al grano. No sé cómo, pero me quedé dormido luego de beber un par de copas. A veces pienso que ella me dio un somnífero. Para cuando desperté, ella ya no estaba; pero luego de ir por algunas calles, la encontré… Sólo la seguí, hasta una cabaña, en un bosque muy alejado del pueblo donde viví. La seguí, sólo para ver… -(La sangre de Jared empezaba a hervir, y su ira crecía poco a poco) –Sólo para ver… cómo la mataste… -

-Desgraciado… -respondió él.

-Te seguí, Jared. Descubrí quién eras exactamente, que tu nombre es Mr. Smile, y que de seguro mantuviste a Liz secuestrada durante todos esos años, y le hiciste hacer todo lo que querías –Se dio cuenta de que ya era hora de que el show comenzara

-No… No… -

-Por lo cual, supe a quién acudirías después de tu encuentro con la Cartera… Seguí a esos tipos y rastreé y averigüé cuál era el celular  apenas lo encendieron para probarlo, y así supe a dónde irías después… Por eso sé dónde estarías parado… Y por eso, por este mismo momento en que hablo contigo, es que sé que vengaré a Liz, porque haré que todo el mundo descubra quién eres… Incluso avisé a las autoridades… Si no, míralo tu mismo… Mira arriba –

Mira arriba…

Mira arriba…

Mira arriba…

Mira arriba…

Mira arriba…

Mira arriba…

   Jared y Sasha notaron que las personas dejaron de caminar, y se asombraban al ver hacia arriba de ellos… Y lo que veían, era para sorprenderse y asustarse.

   Las pantallas gigantes mostraban a Mr. Smile haciendo sus brutales espectáculos con mujeres… Pasaban las escenas más brutales de todos sus programas. Primero, Smile usaba un complejo sistema de poleas para hacer que el cuerpo de una mujer desnuda que gritaba de miedo, cayera con fuerza sobre una estaca afilada de madera, hiriendo fuertemente la entrepierna de ésta y propinándole un intenso sufrimiento. En la siguiente parte, una chica de cómo 18 años, estaba desmayada sobre una placa de metal, y su cabeza estaba en el borde de esta. Se veía a Smile en una plataforma con un panel de control moviendo unas palancas y presionando botones. Entonces, otra placa gigante poco a poco descendía sobre la de la chica hasta aplastarla completamente, y haciendo que la cabeza cayera luego de que el cuerpo no pudiera seguir unido a ella; la toma se cortó abruptamente y mostraba la cabeza sobre la primera placa, y luego siendo aplastada por la otra, salpicando sangre y sesos con fuerza por la presión.

   La última escena, mostraba a Jared haciendo el espectáculo de las tres chicas y el cilindro gigante de ácido, y todos los transeúntes pudieron ver la desintegración de las chicas dentro del cilindro. Pero lo que más impactó a Jared, fue que la toma pasó a mostrarlo a él usando la máscara, pero al lado, había una foto del rostro Jared, tomada en algún momento del seguimiento por parte del hacker.

   Después de permanecer unos 30 segundos dicha foto, la escena cambió a una cámara de tránsito, que apuntaba justamente a donde estaban Jared y Sasha, y unas letras con las que se leía “ASESINO Y CÓMPLICE”.

   Las personas alrededor se daban cuenta de lo que pasaba y simplemente se horrorizaban, alejaban y gritaban por las imágenes. E incluso, algunos policías cercanos se alertaban por lo que veían… Sasha jalaba a Jared por una mano y le decía que se largaran de ese lugar, pero él sólo se quedaba atónito… Cuando separó su mirada, ésta cayó en un sujeto con una sudadera blanca y jeans azules, con un celular en la mano:

-Yo gané, Jared –rezó Sett.

   Jared se dio cuenta, de que estaba perdiendo… Su desesperación se vio evidenciada cuando sacó una 9 mm de su cinturón y disparó contra aquel hombre de la sudadera: Algo le decía que era ese maldito el que lo delató. Sólo alguien así seguiría al celular después de ver las pantallas. El hombre esquivó los disparos y las personas empezaron a gritar y correr en estampida. Los policías cercanos recibieron otras balas de Jared, mientras este jaló a Sasha por una mano y empezaron a correr.

   No lo podía creer. Era él… Uno de ellos, de los malditos que la marcaron al entrar en la Deep Web. Ese payaso diabólico, que se hacía llamar Mr. Smile estaba allí cerca de ella; lo peor, había visto a ese tipo y a su acompañante estacionarse y bajarse de un auto mientras ella se dirigía a su posible nuevo empleo. Pero aún estando en la entrada de ese restaurante, Krystal alteró el orden de sus prioridades muy rápidamente… Ahora, sabiendo dónde posiblemente iba ese asesino, corrió hacia un callejón y tomó un atajo por allí. Quería que sobre la faz de la tierra, hubiese un asesino menos.

   En las centrales cibernéticas de la policía nacional, se estaba recibiendo una información sobre unas pantallas en Nueva York cuyas imágenes fueron alteradas mediante un minucioso hackeo, aunque sólo duró unos minutos. Sin embargo, ya era un delito, pero eso sólo podía relacionarse con algo más: 20 minutos antes de lo ocurrido, y gracias a un conocido que tenía en la central, Sett logró colar un correo que daba toda la información acerca de Jared, o más conocido como Mr. Smile. Con lo que ocurría en Time Square, más que la información que debía ser un poco más reservada ya era conocida por una parte del público general de Nueva York, no hubo más elección que alertar a las autoridades de la zona para que detuvieran a Smile preventivamente, antes de que se dieran declaraciones oficiales de lo que sucedía, y antes de aprobar una orden de arresto formal por los crímenes evidenciados en los videos.

   Mientras seguían escapando, Jared disparaba a cualquier policía que tratara de detenerlos, matando a tres de ellos en el proceso de huida e hiriendo a varios más. Cuando ya parecían haber perdido a los oficiales, y aún corriendo, doblaron a la izquierda por un callejón algo oscuro y se agacharon para evitar ser vistos.

-¿Qué crees que estás haciendo? –preguntó ella. Jared no respondió mientras, mostrando los dientes por la rabia, observaba que nadie los siguiera. Sasha seguía tratando de captar su atención, pero él no le hacía caso.

-¿Por qué disparaste así? ¿Sabes que nos están persiguiendo porque disparas… -

-¡¡Cállate!! –gritó él mientras apuntó su arma al cuello de Sasha. Temiendo por su vida, trató de calmar a Jared al no hacer ni decir nada más; pero un ruido a lo largo del callejón los alertó, y al voltear, una oscura sombra salió de unos contenedores de basura. Jared se levantó, corrió hacia la sombra y se abalanzó sobre el sujeto. Sólo forcejeó un poco, y cuando Jared lo tuvo dominado, vio que era un simple vagabundo. Sasha fue hasta el lugar, y le empezó a gritar a Jared para que se largaran; pero él no le hizo caso. El pobre desafortunado, con terror en su rostro, pedía que lo dejaran ir, y Sasha trataba de ayudarlo, intentando convencer a Jared de dejarlo en paz.

   Todavía con respiración acelerada por la rabia y desesperación, buscó con su mano el arma y le apuntó al indigente, y con la otra, sacó su máscara de payaso.

-“Sabía que tarde o temprano, recurrirías a mi”.

   Se colocó la máscara, y se transformó en Smile de nuevo.

-¡¡¡Jared, deja de jugar, tenemos que irnos!!! ¡Déjalo en paz! –decía Sasha histérica en susurros forzados, pero Smile le apuntó con el arma para que se alejara de él, y así lo hizo.

   Smile buscó con la mirada algo en los alrededores, y cuando consiguió lo que quería, llevó al vagabundo hasta un rincón del callejón, y con una botella rota, lo apuñaló repetidas veces en la cara y cuello, matándolo y rematándolo muchas veces, y Sasha veía sin poder hacer nada.

   Cuando la matanza acabó, Smile puso su atención en Sasha; se acercó lentamente hasta ella, y la tomó por el cuello… En su locura, estaba dispuesto a  acabar con su compañera y cómplice… Pero de pronto, un negro total lo invadió. Sólo escuchó el sonido de algo quebrándose.

   Jared abrió los ojos, pero una potente luz impedía hacerlo por completo. Tratando de acostumbrarse a ella, intentaba explorar sus alrededores, para darse cuenta, de que estaba amordazado, y a marrado de pies y manos a una silla. De pronto, la luz blanca que tenía de frente se alejó hacia un lado, permitiéndole descansar sus ojos. Y una voz para nada familiar le habló:

-Vaya, vaya… La verdad es que nunca creí que te vería cara a cara… Sería un privilegio para muchos, seguramente –decía la voz, que era de una mujer.

   Un fuerte dolor en la parte de atrás de su cabeza empezó a presentarse, y Jared empezó a ver más claramente: Estaba en un departamento algo pequeño, con una cocina cerca de la puerta que debía ser de la salida, y él estaba a la derecha de un pasillo hacia unas dos habitaciones. Se percató de que Sasha no estaba cerca, y que su máscara estaba en el suelo, a unos pasos de él. Éste demonio le decía:

-“Nunca creí que fueras tan estúpido. Ni tan fácil de atrapar… Qué patético” –

   La mujer salió de la cocina. Era de estatura promedio, cabello castaño claro, se veía de unos veintitantos… tenía una expresión de satisfacción en el rostro, y se colocó frente a Jared, pisando la máscara de payaso.

-En serio, fue muy fácil atraparte… A ti y a esa chica, a la que ibas a matar. Fue suerte que encontrara unas botellas vacías en ese lugar, y que quedara muy cerca de mi casa –dijo ella mientras le quitaba la mordaza de tela.

-¿Eh? ¿Sasha? ¿Dónde…? –balbuceó él, un poco mareado.

-¿Así que la conoces? Lo sabía. Los vi escapar de Times Square juntos, disparando a diestra y siniestra… Deberías de preocuparte por ella, si yo no hubiera llegado –

-¿Dónde… está? –preguntó.

-A salvo… Por ahora –respondió con sarcasmo –Pero el que no estará a salvo, serás tú –

-¿Dónde estoy? –

-En mi apartamento… En un tercer y último piso… Te sorprendería saber que yo sola los traje hasta aquí, aún teniendo que amenazar al vigilante con la pistola que tenías… ¡Oh, Dios! Mis modales, claro… Permíteme presentarme –La mujer se acercó al rostro de Jared –Me llamo Krystal –

-¿Krystal? –preguntó él extrañado.

-¿Te suena familiar? –

   Él pensó por un momento… Y recordó.

-Ese nombre… Eres esa chica… De hace varios meses atrás, a la que el Mensajero no pudo cazar, ¿cierto? –

-Veo que no tienes mala memoria –dijo yendo hacia la cocina. En ese momento, Jared pensó cómo actuar con Krystal, tomando en cuenta de la situación en que estaba.

-¡Ah! Menos mal, creí que era alguien más importante –dijo él.

   Krystal se devolvió hacia él, y lo golpeó en el rostro dos veces.

-Muestra más respeto, maldito –refunfuñó ella. –Siquiera ¿recuerdas cómo me localizaste? –

-¿A qué te refieres? ¿A la foto que te envié para que recordaras mi hermoso rostro? –El sarcasmo de Jared iba en aumento, sólo para provocar más a Krystal.

-Esa foto… Me dio pesadillas tanto tiempo… Y peor, con tu maldito programa que vi en la Deep Web –

-¿Y no eras mi admiradora? ¡Cielos!, creí que tenía más audiencia –

-Puedes seguir con tu sarcasmo cuanto quieras… Es más, disfruta todo lo que puedas –dijo ella.

-Y… Tu novio… ¿No había peleado con el Mensajero? –preguntó él.

   Ella fue a la cocina, y trajo un martillo de madera para carne, con el que golpeó a Jared en el rostro.

-No… vuelvas… a mencionar… a Jason –dijo iracunda.

-¡¡¡Jason!!! Menos mal ya tengo su nombre –

   Gritando, Krystal volvió a golpear con el martillo a Jared.

-¡Pasé tanto tiempo escapando de personas como tú! Escapando del Mensajero… De todo esos sicarios… Para toparme contigo… Pero ¿sabes algo? Yo me di cuenta, luego de que mataron a mis padres en Nueva Jersey, esos mismos de la Deep  Web… De qué es lo que quería… Y lo confirmé cuando te vi en esa pantalla gigante en . Y comenzaré desde allí… Voy a acabar con todos los de la Deep Web, con los que me encuentre, claro… Y comenzaré contigo, luego de que mataras a esas mujeres en cámara… -

-¿Vas a matarme por mi trabajo? ¡Vaya, debería sentirme emocionado por ser elegido! ¿no? –dijo Jared con un tono más irónico.

-¿Qué no entiendes la situación? Bueno… Eso se puede arreglar –Dijo volviéndole a poner la mordaza a Jared. Entonces, Krystal fue hasta la cocina, e hizo sonar algo metálico. Moviendo algunas cosas más, volvió con unos guantes de cocina puestos, y sosteniendo con unas tenazas un clavo muy largo y al rojo vivo; parecía que acababa de salir del fuego directo.

-Prepárate… Smile –dijo Krystal. Y enterró poco a poco el clavo en su pecho, mientras Jared gritaba con gritos ahogados por la mordaza…

      Las torturas fueron desde el clavo ardiente, hasta rociarle las piernas con aceite hirviendo, y golpearle las manos con el mazo de cocina. Cuando ya parecía bastante cansado, Krystal buscó y arrastró a Sasha fuera del cuarto donde estaba, también estando ella amordazada y amarrada. No le gustó ver a Jared, en su forma cuerda, tan lastimado, y sin ella saber por qué. Mientras lo golpeaba poco a poco, Krystal le explicaba los motivos a Sasha, mientras ella, dándose cuenta de que la locura de esa mujer crecía, hábilmente se desamarraba las manos desde atrás de su espalda.

-Entonces… Tú eres su cómplice. ¿Ya trabajabas con él para cuando pasó lo de mi novio? Lo que te acabo de decir, claro está –preguntó Krystal.

-Yo… No trabajo con él –afirmó Sasha.

-¿Ah? ¿Entonces por qué estabas con él cuando lo de esta tarde? –

   Sasha miró a Jared en la silla y éste le devolvió una mirada de tranquilidad a pesar de la situación en la que se encontraba.

-Cosas que pasaron –respondió ella.

-Como sea… Le daré un respiro. Pero tú, chica. Debes ser su amiga, o novia, o cómplice. De igual forma no te vas a librar de mí. –advirtió Krystal mientras se dirigía a una terraza del mismo apartamento; abrió la puerta corrediza de cristal y fumó un cigarro que sacó de su bolsillo. Sin darse cuenta, Krystal ignoraba que Sasha ya se había desatado las manos, y se lo hizo saber a Jared; éste le hizo señas para que no hiciera nada precipitado, pero en ese momento, Krystal volvía y Sasha simuló seguir atada.

-Smile… ¿Alguna vez te han quitado a algún amigo tuyo frente a tus ojos?

   Estando justo en el borde de la azotea del pequeño edificio, mientras localizaba y analizaba con el poco raciocinio que le quedaba, dónde iba a caer. La voz en su oído le ordenaba:

-Localiza a Smile y a su cómplice, Sasha Banks. Ya viste sus fotos, por lo que debes saber exactamente quienes son, y así evitar errores; completa tu trabajo cueste lo que cueste, y no quiero equivocaciones esta vez. Cambio y fuera –

   Miró la terraza del piso a donde estaban sus objetivos previamente rastreados, y saltó.

-¿Te gustaría que le hiciera algo a tu chica? –preguntó Krystal con malicia. Jared, con la mordaza puesta, empezó a tratar de hablar en vano. Y Krystal dijo:

-Ya veremos lo que tienes que decir cuando su sangre esté en tu rostro –

   Pero un estruendo resonó en el apartamento, justamente detrás de Krystal. Cuando ella puso su atención en lo que había pasado, Sasha sacó sus manos y en silencio pero rápidamente desató sus pies. Mientras tanto, una de las viejas pesadillas de Krystal volvía a nacer: Nunca creyó, que se encontraría con El Mensajero de nuevo.

-No es… No es posible –murmuró ella.

   Cuando Sasha estuvo completamente libre, fue hasta Jared y empezó a desatarlo. Entonces, la puerta de vidrio que daba a la terraza explotó con la fuerza del golpe del Mensajero; ahora estaba adentro del apartamento y frente a la aterrada Krystal. El Mensajero puso su atención en ella, la tomó del cuello, y la arrojó hacia el pasillo. Sus objetivos estaban frente suyo: Sasha había desatado las manos de Jared, pero faltaban los pies.

-¡Sasha, apresúrate! –rogó Jared.

-Eso intento –dijo ella. Pero el monstruo la sujetó por el cabello, y mientras ella gritaba, la empujó con fuerza hacia la cocina, haciendo que varios utensilios se cayeran al suelo. Nervioso, Jared trató de desatarse los pies, pero una patada del sicario hizo que diera de golpe contra la pared tras de sí, y la silla a la que estaba atado se quebró por el golpe. Adolorido en el suelo, Jared estaba indefenso: El Mensajero lo tomo por el cuello y lo levantó muy alto; empezó a estrangularlo con su descomunal fuerza, cada vez más y más fuerte.

   Sin saber qué hacer, Sasha buscaba algo qué usar contra el monstruo, y su mirada cayó en la pistola que Krystal había robado. Rápidamente fue hasta ella, y recordando las dos latas que apenas pudo derribar en su entrenamiento, apuntó hacia la cabeza del Mensajero y disparó tres veces. Dos balas dieron en el blanco, pero fueron suficientes para captar la atención del monstruo; la vio y soltó a Jared que empezó a toser por la falta de aire que había tenido. Sasha seguía disparando, pero las balas no hacían que el monstruo con máscara de payaso triste se inmutara.

-C… Corre –dijo Jared afónico.

   Sasha no hizo caso y continuó disparando mientras retrocedía… Pero el cargador se vació y estaba completamente indefensa. A punto de golpear a Sasha en el rostro, el Mensajero fue detenido porque Jared se sujetó tras de sí (era Mr. Smile otra vez, pues tenía la máscara puesta), pero sin problemas, lo arrojó hasta donde estaba Sasha.  Ahora, podría acabar con ambos.

-Te… dije que… corrieras –dijo Jared con dolor.

   Sasha trató de hacer que Jared se levantara pero el Mensajero le golpeó nuevamente, y ambos cayeron. Cuando estaban a punto de matarlos, una figura se abalanzó sobre la espalda del monstruo y empezó a apuñalar al asesino bruto, y este intentaba defenderse. En medio de esa pelea entre Krystal y el Mensajero, Sasha vio que en la cocina había una ventana que daba hasta una escalera de incendios, y ayudó a Jared a escapar por allí. Saliendo por la ventana, escucharon que Krystal gritó fuertemente, por lo que ambos aceleraron el paso y escaparon.

¡¡CLANCK!! CRINK

   Eran los sonidos que resultaron de que el Mensajero arrojara a Krystal hacia la cocina. Ensangrentada y lastimada, encontró con la mirada una solución, pero antes, se quería asegurar de que el monstruo le recordaba.

-Oye… ¿No me recuerdas?... Maldito… Tú… Me atacaste… A mí y… a Jason… Mi novio… -decía mientras sujetaba un cuchillo en su mano, y de espaldas a la conexión de la cocina y la bomba de propano, poco a poco cortaba el cable conector. El sicario se acercaba poco a poco, y tomando un trozo de madera de la silla rota donde estaba Jared, estaba dispuesto a acabar con ella.

-¿Sabes algo? De mi… No te vas  a librar tan fácilmente –dijo ella. Con fuerza, cortó la conexión de gas, con el cuchillo se levantó y apuñaló al Mensajero en el ojo, retrocedió de dolor, pero con los brazos agitándolos, golpeó a Krystal y al derribó al suelo. Aún retorciéndose del dolor, Krystal aprovechó para buscar las llaves en su bolsillo y se dirigió hacia la puerta de la entrada. La abrió, y sacó el encendedor de su pantalón; el Mensajero ya se había preparado e iba a ir hacia ella, pero Krystal prendió el encendedor y lo lanzó hacia la bomba de gas. Y cerró la puerta, y apenas lo hizo fue hasta las escaleras descendentes y se arrojó a ellas; y justo empezó a caer, la habitación explotó.

Persecución Editar

   Ya se dirigían con dificultad hacia el Aveo estacionado; la noche había dominado lo que antes, era el día. Jared cojeaba, pero se esforzaba por llegar. Al llegar, él se tumbó a descansar, y ella empezó a preparar el auto para irse de allí.

-¿Por qué no corriste? –preguntó él.

   Dudó por un momento, sólo para contestar: -No lo sé –y encendió el auto –Ya vámonos de aquí –

   Haciendo esfuerzo para entrar, pudo divisar a lo lejos, unas figuras que, en la oscuridad de la noche, se aproximaban muy rápidamente hacia ellos. Jared sólo pensó en que ese grupo de 15 o 20 personas, no habían intenciones de otras que no fueran cumplir órdenes de Black Net.

-Sasha… Súbete al auto rápido –dijo mientras se levantaba e iba hacia la cajuela. La abrió y de adentro sacó el AK-103, la preparó y disparó varias rondas hacia las sombras. Algunas fueron cayendo, pero una, que iba delante de ellas, disparó con un arma automática hacia él. Tratando de esquivar los disparos, seguía mientras le ordenó a Sasha que condujera; fue hasta la puerta del pasajero, disparó más y entró. Ordenó a Sasha que acelerase, y así lo hizo. Mientras ganaban velocidad, las balas impactaban en el auto, pero no era todo: las sombras golpearon el auto y trataron de aferrarse a este: Eran personas con máscaras de animales en sus cabezas, y aún tratando de entrar, a lo lejos, esa sombra seguía disparando. Uno de los sujetos enmascarados rompió la ventana del lado del conductor y sujetó a Sasha por el cuello; Jared la salvó golpeando al atacante con la culata de su fusil y se deshicieron del asesino. Aceleraron, y los perdieron a todos.

   Tal vez podía correr, pero no esconderse. Con su laptop, tecleó el último comando que necesitaba, y se apoderó del control de las cámaras de tráfico de la ciudad. Habiendo sabido dónde había estacionado su auto, buscó en las cámaras de la avenida principal donde se suponía ellos irían si fueran escapando; le pareció extraño que se hubiesen quedado en un apartamento de un edificio por más de una hora, pero por lo menos, pudo rastrearlo por el celular. Luego, logró ver que había empezado a moverse hacia el auto que usarían para escapar…

   Buscó por las cámaras y encontró el auto que pasó fugazmente. Logró una captura de pantalla, y tomó la placa del vehículo. Envió la imagen hacia el último movimiento de hackeo a las pantallas televisoras de la gran ciudad, y las publicó. El proceso tomó algo más de 3 minutos; él simplemente era muy bueno en lo que hacía. Ya hecho, se decidió salir del callejón en el que se encontraba, sacar el módem de internet portátil que usaba, tomar su bolso con la otra computadora y colgársela. Dejó la que usó para la captura a las cámaras de tráfico, y con varias pisadas, la destruyó. Escapó del lugar corriendo varias cuadras que poco a poco se hacían menos transitadas. Los policías habían aconsejado hacer toque de queda preventivamente mientras se solucionaban los problemas causados por los ataques de Sett y Smile.

   Siguió corriendo y una calle más abajo, unos camiones de bomberos se dirigían en sentido contrario al suyo. Se giró y se dio cuenta de que no había notado lo que parecía un incendio a lo lejos; las luces de las llamas se veían, aunque algunos edificios quitaban una imagen clara de lo ocurrido. Todavía mirando lo que pasaba, una mujer caminaba hacia el sentido a donde inicialmente él iba. Mientras más se acercaba, más notaba que se encontraba lastimada, y manchada de sangre y con la ropa cubierta de negro de cenizas; sin duda, venía desde allá. Cuando pasó al lado suyo, no pudo evitar poner atención que esa mujer, cabizbaja refunfuñó:

-Maldito payaso Smile… Maldito payaso Smile… -

   Esas palabras retumbaron en su cabeza…

   Ese payaso… Se le había escapado de las manos. Tuvo que matarlo cuando tuvo la oportunidad, a él y a su cómplice… Pero, ese monstruo… Justamente tenía que aparecer y arruinarlo todo… De nuevo.

-Maldito payaso Smile… -

   Nunca hubiese notado que pasó al lado de ese hombre, si no fuese porque sintió algo metálico en la parte de atrás de su cabeza. Se detuvo en seco, sabiendo de lo que se trataba. El hombre, que sostenía el revólver preguntó con voz furiosa y pausada:

-¿Cómo que Smile? –

   Ella se giró lentamente, y el sujeto tenía una sudadera blanca con la capucha puesta. Todavía apuntándole, le volvió a preguntar:

-¿Cómo que Smile? –

   Ella sólo supo responder:

-S… Sm… Smile… ¿Smile? ¿Ese payaso? Smile… El payaso… -

   Con furia preguntó:

-¿Lo conoces? –

   Ella se le quedó mirando asombrada… Sett martilló el arma preparando la bala para disparar, y preguntó, esperando una respuesta:

-¿Dónde… está… Smile? –

   En el tablero, se marcaba 195 km/hrs y sólo para no perder el control, no llegaba a 200 km/hrs. Ella mantenía el pie en el acelerador sin despegarlo… En su mente sólo tenía la idea de salir inmediatamente de la ciudad, rogando por qué no hubiese mucho tráfico.

-¿Hacia dónde vamos? –preguntó Jared.

-¿No es obvio? Hay que irnos de la ciudad –respondió ella.

-¿Estás loca? Después de lo que pasó tendrán las salidas custodiadas por policías… Nos atraparán si seguimos –

-¡¿Entonces dime qué hacer?! –gritó ella.

   Jared se quedó en silencio.

-No sé… Ocultémonos mientras tanto –dijo él

-Cómo si no nos pudieran atrapar igualmente –

-¿Qué quieres que te diga? ¿Qué tengo un plan? Pues no, no lo tengo –

-Dios… Sería mejor que nos arrestaran y ya –dijo ella.

   Jared la miró con algo de enojo, pero para apaciguar el momento, dijo:

-Escucha… Mantengamos esto en calma… Pensemos con la mente fría –aconsejó él. Pero no le serviría pues notaron luces rojas y azules en el retrovisor.

Persecución

-¡Mierda! –Exclamó él –Sigue conduciendo –

   Sasha aceleró más, y se dio cuenta de que había conductores frente a ella, despidiéndose de la carretera solitaria que habían recorrido hasta ese momento. Jared miró hacia atrás, y calculó que eran demasiados coches patrullas los que los

seguían. Sujetó de nuevo su fusil, lo recargó y bajó la ventanilla de su puerta; sacó medio cuerpo y empezó a disparar en semiautomático contra los policías. Mientras, Sasha se aproximaba a los autos, y sabía que para escapar, debía esquivarlos. Ahora es que vería si valió la pena robarle tantas veces el auto a su padre en las noches. Y así lo hizo, esquivando con habilidad varios autos y camionetas. Al pasar más o menos 5 o 6, Jared le ordenó que mantuviera velocidad constante, disparó contra una furgoneta de civiles e hizo que se frenaran de golpe, y así uno de las patrullas impactó contra el auto, y las otras dos, tuvieron que frenar de golpe, dándoles tiempo a ellos de huir.

“Interesante lo de mantener la mente fría y calmada” pensó ella.

   Jared le señaló un desvío a Sasha, y se fueron por allí. Vieron un letrero que anunciaba “Zona de construcción”.

   Ya los habían perdido, pero no por mucho. Probablemente más patrullas llegarían hasta allá en poco tiempo, por lo que aprovecharon todo lo que pudieron. Se bajaron rápidamente y fueron al maletero. Jared sacó tres cargadores más para su AK-103, le dio un cuchillo a Sasha y una linterna, él se colgó al hombro un sable kukri que Malcolm le había obsequiado y agarró otra linterna. Y preparó la trampa que les daría aún más tiempo.

   La preparó, y tardó como unos tres minutos, pero igual era tiempo valioso. A lo lejos, por dónde habían venido, vieron las luces de las patrullas y escucharon las sirenas; ambos salieron corriendo hacia un edificio en forma de U que estaba a medio construir. Corrieron sin descanso y procuraron ocultarse lo más lejos posible; pero estaban tan distraídos mirando que los oficiales no los siguieran, que se perdieron de vista. Sasha había subido por unas escaleras, esperando que Jared la siguiera, pero él se escondió en el primer piso, detrás de unas columnas rodeadas por oscuridad completa y aguardando con su fusil.

Masacre Nocturna Editar

   Ella estaba sola y con miedo. Simplemente no sabía qué hacer. Sacó su linterna pero temía encenderla y alertar a los policías. Miró hacia atrás esperando ver a Jared ir hasta ella, pero no fue así. Se adentró más en la construcción, guiándose con la poca luz que le brindaba la noche. Simplemente aguardó en silencio.

   Habían pasado unos minutos, y no había escuchado nada más que las sirenas hace un rato. Se mantuvo tranquila, y pensando en la forma de reunirse con Jared y huir… Le impresionó enterarse de que, ella misma, se preocupaba por él, por un asesino que mató a su amiga y prácticamente, participó en la ruina de su vida… Pero, también era el que le salvó la vida más de una vez… Y ella…

    Sus pensamientos se disiparon cuando escuchó unos pasos aproximarse. Pensó con seguridad de que se trataba de Jared y le levantó de su escondite; cuando fue corriendo hacia donde venían los pasos, vio una silueta delgada surgir de unas sombras de un rincón… Y era una mujer: Definitivamente, Sasha tenía que salir de allí. Salió corriendo desesperadamente y buscaba refugio en donde fuera, pero pensó que mientras más lejos corriese, más difícil la Cartera la atraparía. Continuó con la carrera y miraba hacia atrás… La asesina la seguía con lentos pasos, pero cuando apartaba la mirada de ella, se encontraba cada vez más cerca. Sasha con terror, llegó hasta un muro a medio construir, y pensó en subirlo e ir al otro extremo. Con algo de dificultad lo hizo y se fue rápidamente hacia otro muro pequeño más lejos entre unas columnas y se escondió allí. Guardó sumo silencio, con la esperanza de que no la encontrara esa mujer. Pero surgió una voz:

-Supongo que escuchaste esta canción de pequeña. Cuando alguien la cantaba, se iniciaba un juego, pero como yo no pude jugar nunca en mi niñez, quiero jugarlo contigo ahora –dijo la mujer. Y esta cantó:

Juguemos en el bosque

Mientras el lobo no está.

Juguemos en el bosque

Mientras el lobo no está

¿El lobo está?...”

   La desesperación de Sasha aumentaba cada vez que la Cartera descartaba los posibles escondites, y llegaba hasta el suyo poco a poco. Maldijo la situación en la que estaba y las lágrimas de miedo empezaron a brotar; recordó, y tomó con fuerza el cuchillo de cocina que Jared le entregó. Lo usaría si tuviera que hacerlo, sabiendo que moriría con plena seguridad. Los pasos se hacían cada vez más fuertes, hasta que se detuvieron frente al muro donde ella se escondía, y el canto terminaba otra vez:

“¿El lobo está?...”

-Te encontré –dijo la mujer susurrando. Y cuando iba a ponerle fin a la vida de Sasha…

BOOOOMM

   Una explosión causó un fuerte temblor y empezaron sonidos de disparos en ráfagas en la parte de abajo del edificio. La Cartera se distrajo con la explosión, y Sasha aprovechó y salió corriendo lo más rápido que pudo, pero la Cartera la seguía de cerca, pero tuvo que frenarse: Varios disparos fueron dirigidos hacia la asesina, y ésta se ocultó detrás de una columna.

   Jared dejó de disparar y fue hasta donde Sasha… Se impresionó cuando esta se abrazó a él con fuerza y con algunas lágrimas en el rostro. Pero no estaba solo, iba acompañado de un grupo de 5 hombres. Éstos pusieron su atención en la sicaria, y esperaron a que saliera de su escondite para abrir fuego. Jared gritó:

-¡No dejen que esa perra salga viva de aquí! –Y se fue con Sasha. Pero cuando la Cartera salió de su escondite, corrió tan rápido que nadie pudo acertar en sus disparos, y al mujer saltó hacia unos pisos más abajo, aterrizando en lo que era el primer piso, aprovechando la estructura del edificio: Era similar a una U.

   Jared le preguntó si estaba bien, pero ella sólo se abrazaba  a él. Cuando se calmó, le dijo que estaba bien, pero no sabía quiénes eran los hombres que los ayudaron. Jared respondió:

-Digamos que alguien todavía me debía el favor completo –

   Malcolm había seguido los pasos de Jared sin que éste lo supiera; ambos escaparon justo antes de que los fueran a rescatar del apartamento de Krystal, por lo que se encontraron en la construcción. Malcolm había estado abajo acabando con los policías aprovechando la trampa que Jared había hecho con el auto, una fina cuerda de nylon y unas granadas que tenía.

-¿Se encuentran bien? –preguntó Dusty, que venía corriendo desde donde el grupo que había peleado con la Cartera. Tenía una escopeta Benelli M9 colgada en su hombro.

-Estamos bien –respondió Jared.

-Escuchen, hay malas noticias –explicó –Vimos tropas de Black Net venir hasta acá; ya deben estar dentro del edificio. Queremos aprovechar para acabar con todos de un solo golpe. Pondremos explosivos en la parte más baja del edificio. En la primera planta, porque perderemos tiempo si vamos al estacionamiento –

-¿Y qué están esperando? –preguntó Sasha.

-Pues eso, que debemos escapar –dijo Dusty.

   La conversación se interrumpió por sonidos de disparos cerca de ellos. Dusty le dio una pistola 9mm con tres cargadores adicionales a Sasha, y se ocultaron tras una pared. Las tropas de Black Net estaban peleando contra los hombres de Malcolm y Dusty. Éste se descolgó la escopeta y disparó dos veces; Jared cargó su arma y también disparó varias veces, matando a uno de los sicarios. Dusty gritó:

-¡Encárguense de ellos! Los demás iremos a poner las cargas en el edificio. Cuando les dé la orden, evacuen el lugar –gritó a los soldados.

-A la orden –respondió alguien. Y se fueron corriendo.

   Los tres bajaron unos niveles hasta el estacionamiento, pues el resto de los lugares estaban siendo patrullados…

   Aunque no se habían topado con ninguno de los ellos todavía, no quisieron esperar a que apareciesen. Corrían los tres por la construcción sin terminar, un edificio incompleto, pero con los niveles básicos, llenos de pasillos grises y oscuros, y otros lugares amplios y despejados, un lugar muy similar al que habían dejado atrás.

-Venga, debemos salir de aquí –dijo Dusty.

-¿Cuál será la salida? –preguntó Sasha todavía corriendo.

-No me digas que tendremos que crear una –dijo Jared –No hay tiempo paras eso. Hagamos lo más rápido –

   Avanzaron por un piso vacío, esquivando algunas columnas sin terminar y armazones de acero que serían parte de la estructura. Delante de Jared y Sasha, Dusty el escolta, vigilaba hacia arriba (para ver enemigos en los niveles superiores y desnudos del edificio). Jared y Sasha se encargaban de mirar hacia los niveles inferiores y a los alrededores. Despejaban su camino con su mirada, y con esperanza, estaban creando su propia salida. En un momento, Dusty se quedó quieto, casi congelado; Jared y Sasha estaban alertas, pero muy confundidos por haberse detenido. Cuando Sasha iba  a preguntar por qué dejaron de moverse:

-¡Abajo! –dijo el escolta.

   Los tres se ocultaron. Jared y Sasha detrás de un muro cercano, y Dusty, tras una columna. Sasha, confundida, casi creó una pregunta la cual dijo con su mirada; la respuesta del escolta, fue señalar hacia arriba y a la derecha. Con sumo cuidado, Jared y Sasha se asomaron: Unos dos niveles hacia arriba, habían unos cinco o seis sujetos con máscaras de animales, buscando en los alrededores con linternas. Estaban armados, y sin duda, los buscandolos. Jared, anticipando un posible error al ocultarse, se agachó a ras de piso, y apuntó hacia la patrulla de cazadores con su Kalashnikov. Dusty hizo una señal, y preparó su escopeta; temiendo un enfrentamiento, no tuvo opción, y Sasha sacó su 9mm. Los tres guardaron sumo silencio, y esperaron a que el grupo pasara; cuando las luces de las linternas ya no eran visibles, y los pasos cesaron, pudieron respirar tranquilos. Prácticamente, se les había quedado la mente en blanco por el susto, pero debían seguir, inevitablemente.

-A partir de ahora, mantengan sus armas listas –recomendó Dusty.

   Bajaron tres pisos más, hasta el lugar se supondría, sería el futuro estacionamiento subterráneo. El aire se hacía un poco pesado y respirar algo de polvo era casi imposible de evitar; sin pensarlo, Sasha se tapó la boca y nariz con su mano, mientras con su vista estudiaba el lugar: Era bastante extenso, y la oscuridad dominaba casi todo el espacio. La luz de la noche, sólo podía verse gracias a un agujero de más o menos seis metros de diámetro, en una parte del techo: Extrañamente, daba hacia el exterior.

-¿Podemos usarlo para salir? –preguntó Sasha. Dusty dudó por un momento:

-No lo sé. Tal vez entraron por ahí –

-Debimos habernos encontrado con ellos más atrás ¿no? –dijo Jared extrañado.

-Por lo menos no hubo peligro en el camino – dijo Dusty

-Si no nos encontramos con ellos camino hacia acá ¿no se supone que entraron por aquí? –preguntó Sasha

-¿Otra entrada? –dijo Dusty reflexionando dentro de sí

-U otra salida para nosotros –recalcó Jared

-No creo que sea una buena idea regresar. Deberíamos tratar de ir por acá arriba –dijo Dusty –Yo puedo ir primero –

   Sasha miró a su compañero: -Jared, ¿qué dices? –

   Mirando hacia sus alrededores, y nerviosamente pensando, Jared decidió seguir adelante:

 -Seguiremos por acá. Dusty, ve primero –

   El guía de ambos asintió, se colgó la escopeta en su espalda y pidió ayuda a Jared; éste se agachó  y le dio impulso y apoyo para subir al agujero y sujetarse al borde de éste. Subió, y Sasha y Jared se quedaron esperando noticias de arriba. Vigilaron en sus alrededores, pero no vieron nada extraño. Jared vio el miedo y nerviosismo de Sasha en su rostro, y a él, no le gustaba verla así. Él llamó su atención con su mano, y le guiñó el ojo sonriendo. Ella devolvió la sonrisa, y pareció que el truco de Jared funcionó, pues se veía más relajada. Haciendo guardia alrededor de su posible salida, notaron que el silencio había dominado totalmente el ambiente. De pronto un fuerte sonido metálico apareció tras de ellos, y algo largo bajó con rapidez del hueco. Se alejaron rápidamente de él, y apuntaron sus armas; el sonido, había sido por una cadena que llegó un poco más abajo del agujero, y acto seguido, Dusty saltó por el hueco. Recuperándose de nuevo, les dio la señal para seguir por la cadena, usándola para escalar.

-Bueno, ¿esperan una invitación? –

   Jared y Sasha sonrieron y se calmaron por el susto, ignorando que la razón para recuperar el miedo, cayó un momento después por el agujero detrás de Dusty. Éste se separó de lo que había caído, pero al retroceder, se resbaló y cayó de espaldas. La cosa que había llegado, se colocó de pie, y fugazmente sujetó a Dusty por la ropa, lo levantó al aire y lo arrojó hacia una columna lejana, dejándolo adolorido y fuera de combate por el momento.

   Jared y Sasha, notaron que la luz le revelaba quien era: De nuevo, el predestinado encuentro con el Mensajero se cumplía. Ambos, en pie, apuntaron sus armas hacia el monstruo, y Jared estaba decidido a empezar el ataque con su fusil, para vengarse de aquel monstruo por arruinar su vida. Detrás de ellos, un sonido ligero de pasos se hizo presente, y Sasha volteó, para encontrarse con la Cartera de nuevo. Preparando su pistola, cada uno tenía un enemigo para cada uno, pero estaban en clara desventaja.

-Jared, ¿ahora qué? –preguntó Sasha preparándose para lo peor.

   Preparando las rondas en la cámara del arma con el martillo retráctil del arma, colocándose firme y estando decidido a luchar, sólo sonrió para luego decir:

-Aquí vamos de nuevo –

   Jared abrió fuego con rápidas ráfagas hacia el Mensajero y este corría esperando golpear a su objetivo. Las balas hacían daño, pero no lo suficiente. Mientras, Sasha esquivaba algunos disparos de la Cartera; no sabía de dónde había sacado esa subametralladora, pero lo importante ahora, era vivir. Sasha devolvía los disparos, pero se mantenía en movimiento para no ser lastimada; se escondió tras una columna y disparó dos veces más, pero sin dar en el blanco… Vio también, a Jared moviéndose rápidamente esquivando al monstruo con máscara de payaso tristón, y disparando siempre que podía. Sasha se había distraído tanto que no le prestó atención que dejó un brazo al descubierto, y una bala dio en su brazo, haciéndola gritar de dolor.

   Jared dejó en paz al Mensajero por un instante, y disparó a la Cartera para proteger a Sasha. La atacante había dejado atrás su ofensiva, lo que significaba que había funcionado disparar contra ella, pero Jared descuidó a su enemigo y éste lo golpeó fuertemente en la espalda, lanzándolo unos metros más lejos. Con dolor, trató de recuperarse y evitar el ataque del Mensajero preparando su fusil, pero al apretar el gatillo, ninguna bala salió del cañón… Sin balas.

   Temiendo ya por su destino, sacó a duras penas su kukri, como último recurso, pero cuando el payaso iba  a darle un poderoso pisotón, varias ráfagas de balas dieron en el pecho y rostro del monstruo, haciéndolo retroceder fuertemente. Al girarse, Jared vio a las tropas de Dusty llegando para ayudarlos, y al mismo tiempo, Dusty apareció y disparó varios cartuchos de escopeta a la cabeza del Mensajero, haciendo que éste gritara fuertemente de dolor, y empezara  a cubrirse la cabeza por desesperación.

-¡Jared quiero que lo distraigas! –gritó Dusty -¡¡Ustedes acaben con esa mujer y terminen de poner las cargas!! –gritó a sus hombres.

   Él aceptó y se levantó; aprovechando que se cubría la cabeza con ambas manos, Jared dio varias tajadas con su sable al cuerpo del Mensajero, y al darse cuenta de esto, quitó sus manos de la cabeza; Jared se alejó corriendo, y Dusty llegó por las espaldas del asesino gigante y le disparó a su cabeza. Mucha sangre brotó de las heridas del payaso… Y así siguieron varias veces más, hasta que cayó al suelo…

   Cambiando de objetivo, y respirando de alivio, pusieron su atención hacia la Cartera, que se movía ágilmente por las columnas y muros, aprovechando el entorno para disparar contra tres soldados de Malcolm y matarlos. Los otros, ya habían puestos unas cargas explosivas en algunas columnas y partes débiles.

   Jared corrió hacia ella con su kukri, y trató de asestarle un corte, pero la Cartera lo esquivó y le apuntó a Jared con su arma; y ésta tuvo que soltarla porque Sasha le disparó en un brazo también. Con gran velocidad, la asesina golpeó a Jared y lo usó como escudo para que no disparasen contra ella, y escapó tras subir por unas escaleras. Dusty ordenó no ir tras ella, y por el contrario, activar las bombas, con un minuto en cuenta regresiva. Cuando todos se reagruparon, las cargas se activaron, y se dirigieron a la cadena para escalar por ella y huir. Los primeros en la fila fueron Sasha y Jared. En la superficie del agujero, Malcolm recibió a Sasha y ayudó a que Jared empezara a subir. Sin embargo, Dusty escuchó un ruido tras de sus hombres, y fue a investigar; los soldados, permanecieron alerta.

   Dusty se acercó a las escaleras por donde había huido la Cartera, y lentamente se acercaba apuntando con su arma, pero antes de dar el quinto paso, el monstruoso Mensajero se levantó con una velocidad fugaz y atrapó a Dusty en una especie de abrazo mortal.

-¡¡¡Noooo, Dustyyyy!!! –gritó Jared cuando estaba terminando de subir la cadena.

   El asesino rompió los huesos del amigo de Jared, dejando su cuerpo prácticamente roto, y de las escaleras, aparecieron más de una docena de asesinos de Black Net y abrieron fuego con armas automáticas contra los hombres de Malcolm. Por más que trataron de luchar y escapar, Jared fue el último en salir vivo por esa cadena. Malcolm llevó a la pareja a un Jeep que tenía estacionado cerca y junto con un par de guardaespaldas (los que sobrevivieron a la pelea contra 5 patrullas de policías que habían llegado anteriormente) escaparon del lugar antes de que las cargas detonaran y provocaran el derrumbe total de la construcción, y fueron hasta la finca de Malcolm, usando un atajo improvisado para escapar de la ciudad.

   Todos ignoraron el hecho de que la Cartera había escapado hace mucho rato, y vio la demolición desde lejos, y por supuesto, el Mensajero, había pasado por cosas peores que ser sepultado en escombros.

Cambiar el rumbo de las Cosas Editar

   Jared, desanimado por no poder ayudar a Dusty y por no matar al Mensajero; Malcolm, triste por la muerte de varios de sus soldados personales; Sasha, por el dolor que aún tenía en su brazo, y porque sabía que su pesadilla no terminaría aún.

-¿Qué harán ahora? –preguntó Malcolm.

   Sasha suspiró…

-Creo… Que seguiremos huyendo –respondió con tono de depresión.

   Se mantuvo un minuto de silencio en la sala de estar.

-¡¡No!! –exclamó Jared.

   Los otros dos se asombraron por su respuesta.

-¿Cómo que no? –preguntó Sasha.

-Estoy harto… Harto de ellos… Harto de ese maldito Black Net –dijo Jared.

-Hermano –empezó Malcolm –Piensa las cosas con calma… Todavía tienes aliados en la Deep Web que pueden ayudarte… Entiendo que estés molesto con Black Net, pero tienes que pensar claramente las cosas… Es más, hay que subir ese capítulo tuyo que dijiste que te…-

-Dejaré ese maldito programa mío, y cambiaré el rumbo de las cosas –dijo con tono furioso.

-Jared, no digas tonterías… No puedes… Digo, no pueden hacer nada –corrigió Malcolm.

-No… Esta vez, sí… -

-¿Qué quieres decir? –Preguntó Sasha intrigada.

   Jared miró a Malcolm: -¿Tienes la otra cosa que te pedí? –Malcolm abrió los ojos con expresión de sorpresa, pero luego de unos segundos, se calmó y asintió. Se levantó y fue a buscar algo en una habitación de un pasillo. Entonces, Sasha se acercó a Jared y le dijo:

-Jared, entiende algo. Estamos acabados… No podremos hacer nada más. Ya viste lo que pasó hoy –dijo ella.

-No… Todo eso va  a cambiar –le tomó la mano a Sasha –Y te necesito para esto –

-¿Qué? ¿A qué te refieres? –preguntó ella otra vez. Entonces, Malcolm apareció con algo en una mano: Una máscara de goma rosado claro de una payasita sonriente. Se la tendió a Sasha. Y Jared intervino:

-Cuando te conocí, te dije que me seguirías y obedecerías a cambio de prometerte la vida. Ahora, te prometo la vida, si me ayudas, a vengarme; y a la vez, te ayudaré a vengarte –

   Sasha miró la máscara por un momento, y preguntó de nuevo:

-¿Qué? ¿Qué planeas hacer, Jared? –

   Él suspiró por un momento, bajó la mirada y respiró profundamente. Se dio media vuelta y miró a través de una ventana. Entonces, se giró hacia Sasha, y le respondió con un tono de voz que ella nunca había oído:

-Lucharé contra la Deep Web. Y ahora, es que quiero que me respondas: ¿Irás conmigo o no? –

   El silencio gobernó de nuevo. Pero Sasha dejó caer una lágrima; miró a Jared, y éste se veía que hablaba en serio. Dudó por un momento, pero al final, tomó la máscara, la miró detalladamente, y se la colocó. Jared se sintió complacido, la abrazó con fuerza, y le agradeció con un beso en la mejilla.

   Había nacido, una nueva Sasha…

   Ahora había un nuevo video en YouTube y en la Deep Web. Mostraba un lugar un poco oscuro con una silla, y en ella, estaba sentado un hombre con una máscara de goma de un payaso macabro. Y a su lado, una mujer con una máscara, también de payaso femenino de color rosado. El hombre sentado, habló:

-Hola… Acabo de subir esto, sólo para que vean que hablo en serio. Mi nombre es Mr. Smile, un asesino serial que mataba mujeres de formas muy violentas en la Deep Web. Los que no conozcan la Deep Web, es la verdadera internet, y allí, gobierna el bajo e ilegal mundo: Pornografía infantil, drogas, armas, y lo que yo hacía. Tengo muchos fans, a los que les gusta el voyerismo y las muertes en vivo. Pero de seguro me conocen en Nueva York. Así es, fui el que apareció en esas imágenes, haciendo todo eso, y disparando a los que veía. Probablemente me esté buscando la policía, y lo entiendo. A todas mis victimas, y sus familiares, les pido un sincero perdón, pero como sé que esto no será suficiente, iré al grano.

Mis jefes de la Deep Web, una organización llamada Black Net, me está persiguiendo para matarme, por el simple hecho, de que cometí un error en mi trabajo; son dos hasta ahora, los que me persiguen: Dos asesinos impresionantes, a los que he logrado burlar, pero sólo por ahora: Un monstruo o lo que sea, que tiene una máscara de payaso triste, increíblemente fuerte y resistente. A la policía, por si se lo consiguen: No sean tontos, eso no es un hombre normal… Es una criatura muy extraña… Un verdadero monstruo. No sé si hasta inmortal. Se llama el Mensajero.

   Y el otro sicario, una mujer muy hábil, peligrosa y que siempre tiene una máscara de payaso sonrojado de mujer; no es a la que tengo tras de mí, claro está, sino otra, mucho peor que muchos asesinos profesionales juntos… La Cartera, es como se hace llamar. Además, hay un hacker impresionante que trata de matarme por venganza, y sumemos también a la policía. ¡¡Jajajaja!! Tengo muchos amigos… Pero ahora en serio.

   Ya no trabajo para la Deep Web. Al contrario, busco su miseria; hundimiento; que su reinado caiga… Y yo me encargaré de eso –Mr. Smile se levanta y se acerca a la cámara –Ahora, haré mis jugadas, para que Black Net vaya en descenso. Porque claro, esto, es un juego… Un juego en donde podemos ganar lo que más queremos: La vida, y la perdición de nuestros enemigos… No quiero ayuda de la policía, pero tampoco la quiero de enemiga. Por una vez en mi vida, haré lo que es correcto. Buscaré, la justicia de todas las víctimas de la Deep Web, y mi justicia personal.

   Así que somos, el hacker, las autoridades, Black Net y yo. ¡Venga, que el juego comience! La pregunta del millón es: ¿Quién hará el primer movimiento? Smile, fuera – Y la cámara se apagó.

 Fin de la transmisión. N# de visitas: 250 visitas y en ascenso…

   Una lágrima cayó encima de su otra yo… Terminaba de ver el video subido por Smile, sabiendo que algo peligroso estaba a punto de comenzar: Una guerra. Volvió a reproducir el video y lo pausó en la toma donde Smile estaba más cerca de la cámara. Recordaba perfectamente su rostro sin la máscara. Pero más que nada, recordó esa fatídica noche en esa cabaña...

   “A veces me pregunto, si había otro camino que no fuera a llegar hasta este punto” pensó ella mientras miraba la imagen de él, congelado en la pantalla… “El destino ¿Es inevitable? ¿Todo está siempre predestinado?”. Se limitó a suspirar y miró sus oscuros alrededores, sólo levemente iluminados por la luz de la computadora. Otra lágrima cayó sobre la máscara… Y se soltó en un tranquilo y pacífico llanto. Con su rostro poco a poco sonrojándose, se levantó, y declaró en frente de él, sin que realmente pudiera escucharle:

-Si las cosas van a ser así… Que así sean, Jared –entonces, ella comenzó a planear sus jugadas…Y apagó la computadora.

EL JUEGO, HA COMENZADO.

Continuará

...

Primera parte: Web Oscura

Segunda parte: Web Oscura Parte 2: Redes de Sangre

Joshua888/Takanashi Kaito (discusión) 23:31 22 abr 2017

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