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Wire Wade (First Fan Art)
Capítulo I

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Era una fría noche en el estado Michigan (E.E.U.U.). La oscuridad cubría casi todas las poblaciones, apenas siendo retenida por las débiles farolas que se encontraban allí. Se podían escuchar las ramas de los árboles chocando unas a otras, mientras que el viento soplaba fuertemente. Este mismo elemento se llevaba consigo algunas hojas secas del suelo, las cuales terminaban atrapadas en el interior de los tejados de algunas casas y tiendas; la temperatura era algo insoportable, tanto, que cualquiera que saliese a caminar, tenía que llevarse consigo un suéter o abrigo para permanecer tibio.

Muchas personas salían a caminar, tal vez para pensar o incluso para tener un rato agradable con un ser querido. Pero la paz para algunos transeúntes se vio interrumpida por la aparición de un chico de aproximadamente 14 años de edad, con ropas desgastadas y remendadas, ojos negros, cabello negro y piel pálida. Este mismo vagaba con el único objetivo de obtener algo de dinero o comida. Pero lamentablemente no pudo conseguir nada. El muchacho al ver que las personas no querían colaborar con él, decidió que era mejor guardar esas energías para el día siguiente…

Su verdadero nombre era Wade, un chico serio pero a la vez agradable. Inteligente e introvertido. Pasó por un duro trance en su pasado, ya que fue abandonado por sus padres a la edad de nueve años, se podría decir que su nacimiento fue no deseado. Pero gracias a esto, Wade siguió luchando, siguió avanzando, nunca se rindió. Claro, quedó devastado tras saber esto, pero eso no era problema ya que él sabía cuidarse por sí solo y así continuó durante cinco largos años.

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El joven llegó a su “casa”, la cual era un lugar andrajoso y visiblemente descompuesto, tanto en su interior como en su exterior.  Tenía varios muebles viejos, con finas capas de polvo en sus telas apagadas. El piso de la casa estaba lleno de desperdicios, y en los rincones más alejados se podía observar excremento de algunos animales rastreros.

Wade se recostó en uno de esos sofás, cuya tela era roja. El objeto tenía en diferentes secciones manchas de comida y posiblemente de café. Pero para Wade esto no era nada importante, con tal de tener un lugar cómodo donde dormir y no recostarse en el suelo, era suficiente para él.

El joven estuvo obligado a dormir, ya que al no contar con electricidad, se aburría muy fácilmente. Además de que tenía que guardar fuerzas para mañana, ya que cada día era una lucha por sobrevivir. Sin tomar en cuenta su desagradable apetito, el muchacho se durmió.

Varias horas más tarde…

Las calles estaban desoladas, ya no había transeúntes, mucho menos vehículos o animales. El clima se volvió cada vez más frio conforme pasaban los minutos. Lo único que se escuchaba por los momentos era el aullante sonido que generaba el viento. La paz estaba sumamente presente, sin embargo, esta se iría desapareciendo ya que un transformador de energía se quemó, provocando que la luz en diferentes lugares se fuera. Wade no se dio cuenta de esto ya que estaba  profundamente dormido.

Pasaron los minutos y el joven no se dio cuenta que una de las ventanas principales de su casa se comenzó a abrir lentamente. Un pequeño chirrido venía acompañado cuando este objeto fue abierto. Sin embargo esto no fue suficientemente molesto para despertarlo. Justo cuando la ventana se terminó de abrir en su totalidad, una silueta enmascarada y tapada por la oscuridad, fue entrando al interior de la casa muy lenta y calmadamente. El viento agitaba las cortinas y silenciaban el ruido que producía aquella persona al entrar a la supuesta “residencia”.

Finalmente, la silueta emprendió pasos sigilosamente lentos hacia aquel sofá donde se encontraba el chico, el cual no se percataba del peligro que estaba corriendo. La silueta se posó muy cerca de su rostro, sacó un objeto punzante cuya forma se asemejaba al de una jeringa, esta tenía en su interior un líquido transparente y liviano. Elevó cuidadosamente una de las mangas de la camisa del chico, dejando desprotegido su brazo, y rápidamente insertó la jeringa en dicho lugar. Wade despertó agitado y preocupado, pensó que lo que le había picado era un insecto, pero no fue así. Rápidamente la figura le tapó la boca y lo detuvo.

Wade forcejeo todo lo que pudo, pero al final sus esfuerzos fueron inútiles. Su cuerpo se quedó inmóvil y sus ojos comenzaron a cerrarse, hasta tal punto que lo único que vio antes de “dormir” fue la tétrica mascara de aquella persona. La droga o el sedante que le introdujeron, le surtió efecto.

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Poco tiempo después…

La mente del joven se encontraba en un estado de sueño profundo, no reaccionaba con nada. Lo único que pudo hacer en esos momentos, era ver los sueños que generaba su sub-cociente pasar en frente de sus ojos. Pero, algo lo impulso a despertarse. Al hacerlo se pasó las manos con credulidad en sus ojos y observo a su alrededor. Al instante reconoció que no estaba en su desdichado hogar, sino que estaba en un enorme dormitorio muy colorido y decente en todo aspecto. Habían niños durmiendo en varias camas con sábanas blancas y suaves almohadas. Confundido, Wade vio que a los pies de su cama se encontraba ropa, parecía usada, pero eso era lo de menos. La tomó sin pensarlo dos veces y se cambió. Lo único que dijo antes de volver a la cama fue:

-“¿P- Pero dónde estoy?”.

Inmediatamente, Wade escucho un fuerte chirrido que provenía de la puerta principal de aquel dormitorio. La responsable de producirlo fue una joven adulta mayor que él, probablemente tenía una edad entre 27 a 29 años máximos, piel clara, cabello castaño y ojos verdes.

La chica al ver que el joven había despertado tan repentinamente, se acercó a él y con una encantadora sonrisa de mejilla a mejilla le dijo: “¡Hola chico!, me alegro de que hayas despertado, mi nombre es Laura Hillyns y estoy aquí para ayudarte. Dime. ¿Necesitas algo?”.

Wade miró a la chica muy confundido. Él casi nunca había entablado una conversación con alguna persona, era normal ya que al pasar cinco años alejados de la sociedad, fue difícil para él hacer amigos. Lo único que hizo fue decirle a la chica: “No gracias estoy…bien”. Se arropo nuevamente y esta vez se ocultó su cabeza con las sabanas. No quiso decir nada más, ya que al estar en un lugar diferente no confiaba en nadie.

Laura  se sentó en una esquina de la cama y al ver que el chico no pronunciaba palabra le dijo: “¡Sé que todo esto es nuevo para ti!, pero tranquilo, te aseguro que te vas acostumbrar”(luego una idea revoloteo por su mente). “¡Ya vuelvo, espérame aquí!”– dijo nuevamente, saliendo por la puerta y dejándola en su totalidad abierta.

Pasaron algunos minutos. Wade el cual estaba quieto, inmediatamente comenzó a sentir mucho calor, y además no respiraba como debía. Varias gotas de sudor comenzaron a aparecer y estas mismas se deslizaron por su piel, llegando a empapar la cama. El chico, se quitó las sabanas. Abrió una ventana la cual se encontraba localizada a la par suya y dejo al frio y relajante viento entrar. Se quedó en la ventana observando el exterior del orfanato, y se sorprendió con este, era muy bonito, colorido y cómodo. Se quedó tan sorprendido con el contenido que traía este lugar, que incluso no noto que sus gotas de sudor se fueron desvaneciendo.

-“Es muy bonito, ¿verdad?”– dijo una voz detrás de sus espaldas.

Wade se volteó y logro ver a un chico de aproximadamente 13 años, acercándose a él.

-“Si, lo es…” – respondió él.

-“Debes de ser el nuevo, ¿cierto?” – dijo nuevamente el chico.

-“Si...creo que si” – dijo Wade.

-“Pues…bienvenido. Soy Norman…Norman Grover” – dijo el joven dándole su mano para estrecharla.

-“Encantado soy Wade” – dijo mientras le daba la mano.

-“Oye, ¿qué piensas hacer más tarde?” – pregunto Norman,  mientras soltaba su mano.

-“No lose…, todo es nuevo para mí y me costara  acostumbrarme a este cambio…”.

-“Bueno. Si quieres pásate por la cancha de Básquet, para que juguemos un partido. No te preocupes, Laura te dará las indicaciones del lugar” – dijo Norman.

-“Ok, iré para allá, tenlo por seguro” – confirmo Wade.

-“Bien, nos vemos…” – Dijo Norman, saliendo del dormitorio.

Wade volteo porque sentía la necesidad de hacerlo, cuando lo hizo pudo observar que casi todo el dormitorio quedaba vacío. Solo quedaban como 3 jóvenes dormidos.

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Al cabo de pocos minutos el dormitorio quedo totalmente vacío, la única presencia que estaba presente era la de Wade. Sentado y esperando con la simple ilusión de que Laura, tarde o temprano entraría por esa puerta, y para su suerte, fue así. Esta misma traía en sus manos un plato de cerámica blanca, cuya parte superior tenía dos Sándwiches, cuyo relleno era atún. Wade al ver esto, sintió un molesto e insoportable apetito. Laura le acerco el plato a su cama, y Wade sin pensarlo dos veces, devoro los mismos. Al finalizar, dejo nada más que pequeñas migajas en el plato.

-“¿Satisfecho?” – pregunto Laura, mientras tomaba el plato para quitarlo de la cama.

- “Si. ¡Muchas gracias!”– respondió Wade con más seguridad.

- “Bien. Ahora chico necesito que me des tu nombre completo, por favor” – dijo Laura sacando una pequeña libreta junto con un lápiz de su bolcillo.

- “Me llamo Wade Ryan Nolan” – respondió.

- “Ok Wade, te hare una serie de preguntas, y esas preguntas me las vas a responder. Agradecería tu colaboración. Por cierto, lindo nombre”.

A medida que el tiempo pasaba,  Laura le preguntaba a Wade cosas típicas, tales como: “¿Cumpleaños?”, “¿Comida favorita?” Etc. Cuando termino ese pequeño “interrogatorio”, Wade le dijo: “¿Laura, podría preguntarte algunas cosas a ti también?”.

-“¡Por supuesto!” – confirmo ella.

-“¿Qué es este lugar?” – pregunto él.

-“¡Me alegra que lo preguntes! Te doy la bienvenida al orfanato “Little Memories” (pequeñas memorias), aquí se salvan niños y adolescentes por igual. No es tan grande pero contamos con lo necesario para mantenernos en pie. Aparte de eso ustedes no necesitan salir al exterior, ya que todo lo que necesitan está aquí, un parque, un dormitorio, un comedor, una enfermería y obviamente asignaciones de la escuela. Hasta el momento solo hemos salvado 21 de ustedes.” Anuncio gentilmente.

Wade se tomó un corto tiempo para pensar en su nueva pregunta.

- “¿Y- y como llegue hasta aquí?” – dijo nuevamente.

En ese momento, un largo silencio se apodero de la habitación.

-“E-eso no es algo importante. Lo único que importa, es que estas aquí con nosotros, sano y a salvo” – tartamudeo la joven.

Esta respuesta le pareció algo sospechosa a Wade.

-“¿Bueno, eso era todo lo que necesitabas saber?” –pregunto Laura.

-“Si eso era todo… gracias”.

- “Ok, me tengo que ir Wade. Te recomiendo que salgas para que conozcas bien el orfanato. ¡Ah! Por poco lo olvido, te daré las indicaciones de todos los lugares, por si quieres ir a visitarlos y puedas conocer a el resto de los jóvenes” - dijo Laura.

Al finalizar, Laura termino dándole al chico un beso en la frente. Luego salió del dormitorio cerrando la puerta principal en el proceso.

Siguiendo las instrucciones de Laura, Wade camino por casi todo los lugares del orfanato. Pensó en la respuesta de Laura y le pareció algo sospechoso ese tartamudeo, parecía que intentaba ocultar algo, además que le daba al joven nuevas preguntas: “¿Cómo un joven de 14 años puede ser adoptado?, ¿Por qué ella respondió con tartamudeos?, ¿Acaso hay algo que le faltaba por saber?”. Wade intentaba darse así mismo las respuestas. Sin embargo fue interrumpido al ver la cancha de Básquet, se acercó, y en una parte de la misma, estaba Norman esperándolo.

-“¡Finalmente llegas!” – dijo Norman, mientras se acercaba a Wade con el balón en las manos.

-“Si, es que me retrase por un pequeño contratiempo…pero en fin…aquí estoy” – afirmo Wade.

-“Sabes jugar ¿verdad?”- Dijo Norman lanzándole el balón. Wade la logró atrapar, antes de tocarle la cara.

-“Si” dijo nuevamente.

-“Bien, juguemos”.

-“Espera. ¿Solo nosotros, y los demás?” – Dijo confundido.

-“Aunque no lo creas, intente hablar con más personas, pero nadie quiso…”.

-“Hmmmm….Bueno, ¡Tu sacas!”Dijo Wade, dándole el balón nuevamente a Norman.

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Luego de aquel partido, Wade se hizo amigo de Norman,  tanto así que incluso cuando terminaban de hacer sus labores (tareas) o cuando llegaba el fin de semana. Wade iba a la cancha y jugaba básquet diariamente. Además se sentaba en las bancas y hablaba con él. Esa fue la primera vez que él tendría un amigo. Ambos pasaban minutos hablando de un sin fin de temas, la mayoría de las veces leían libros o dibujaban. Pero lo más raro de todo esto, es que al pasar mucho tiempo conversando, ninguno de los dos mostraba signos de agotamiento.

Un sábado y sin mucha emoción, los dos jóvenes no tuvieron ganas de jugar básquet, así que decidieron sentarse en las bancas para hablar. Wade hablaba, y Norman era el que escuchaba atentamente, mientras tomaba unas piedras y las lanzaba sin fuerza alguna al denso pasto que tocaba los pies de las bancas. Hasta que finalmente, Norman, quiso decirle algo a su amigo:

-“Oye Wade… ¿Somos amigos verdad?”.

Wade no esperaba esa pregunta. Además que le parecía raro que su amigo no lo nombrara por su apodo, pero aun así le respondió.

-“¡Claro que lo somos!, ¿porque dices eso?”.

-“¡Era una pequeña duda que tenía!”-(respondió Norman mientras dejaba de tirar las piedras) -“¿Te gustaría ir a almorzar, ya la comida esta lista?”.

Wade lo pensó por un momento.

-“Bien, vamos…”.

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En el comedor, los jóvenes se sirvieron el almuerzo y se sentaron cerca de una niña, la cual se encontraba ubicada al frente ellos. El almuerzo de aquel día era espagueti con albóndigas.

Justo cuando Wade, estaba a punto de dar el primer mordisco. Su amigo, le dio un leve golpe con el codo, Wade reacciono ante tal molestia, miró a su amigo algo molesto, y este al ver que Wade lo estaba viendo, le dijo:

-“Fíjate en aquella niña y quiero que me digas que es lo que ves raro en ella”.

Siguiendo sus instrucciones, Wade volteo para ver a la niña, lo que noto a primera vista, fue que esta tenía un pelo rubio, piel pálida y unos hermosos ojos color azul, su edad era como entre 8 a 9 años máximos. Sin embargo, esta tenía un pequeño defecto en su apariencia, lucía enferma, sudaba y respiraba descontroladamente. Al parecer tenía fiebre.

Justo cuando Wade iba a voltear, para responderle a su amigo respecto a lo que le dijo, un golpe sordo se escuchó en la mesa de la pequeña. Nuevamente el joven volteó rápidamente y lo que vio lo impacto. La niña se encontraba tendida en el suelo, no podía levantarse se veía muy grave. Al instante, Laura llegó con un amigo, el cual la ayudo a trasladar a la joven a su cama, ahí fue atendida por la doctora.

Muchos jóvenes estaban asomándose en la puerta del dormitorio, esperando la respuesta de Laura. Entre esos estaban Wade y Norman, ya que querían saber si esta se encontraba bien. Al finalizar, Laura dio la respuesta a todos los jóvenes presentes, diciéndoles que la chica estaba bien, que lo único que necesitaba era descansar. Sin embargo, Norman parecía no estar muy convencido, ya que vio que esta niña estaba en el parque esa misma mañana y se encontraba sana antes de ir a almorzar, pero decidió no contar nada.

-“Oye, me tengo que ir” – dijo dirigiéndose a Wade, mientras metía sus manos en los bolcillos de su suéter color gris.

-“Espera, ¿A dónde vas?”– Respondió Wade.

-“Perdí el apetito, y ahora tengo ganas de sentarme a leer un libro”.

-“Esta bien, ¿quieres que te acompañe?” –Preguntó Wade.

-“No, aprecio tu compañía pero mejor me quedo solo, ya que necesito concentrarme al momento de leer. Además que no voy a estar hablando mucho si tengo a alguien a mi lado”.

-“Bueno, nos veremos luego, amigo” – dijo Wade despidiéndose.

Norman se alejó del dormitorio a pasos lentos. Llegó a la biblioteca y tomó uno de sus libros favoritos, se sentó y comenzó a leer. Pero, detuvo su lectura al ver que el interior de la enfermería estaba totalmente vacío…

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Capítulo II

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     01:37 A.M.

Esa misma noche…

El chico de 14 años se encontraba hasta en esos momentos durmiendo. Su cuerpo, y mente estaban en calma, logrando así una comodidad mejor para él. Todos los demás presentes, se encontraban en las mismas condiciones, inmóviles, entrando al confuso y borroso mundo de los sueños, lo único que se escuchaba de todos ellos era su muy repetitiva respiración.

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Pero, algo hizo que Wade se moviera inquietamente, buscaba la comodidad aunque algo le impedía hacerlo. Se despertó de su macro sueño y comenzó a observar los alrededores del dormitorio esperando a que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad. Finalmente tenía la visión clara y ya podía ver bien su entorno, miró constantemente buscando al responsable de haberlo despertado. Pero no había nada, ni nadie sospechoso. El joven, estresado y confundido recostó nuevamente su cabeza encima de la almohada de su cama, la cual se encontraba abollada…, probablemente era su imaginación.

Justo cuando estaba a punto de reconciliar el sueño, un llamativo sonido proveniente de la puerta, llamó su atención. El joven rápidamente se puso las sabanas encima de su cabeza y dejó una pequeña grieta en la misma, para poder ver quien había sido el responsable de abrir la puerta. Cuando logro ver con exactitud al responsable, se dio cuenta de que no era nadie conocido…

El individuo, llevaba ropa totalmente negra, la cual hacía que se mezclara perfectamente con la oscuridad que proyectaba el interior del dormitorio. Se acercó a pasos muy lentos hacia la cama de la niña, la cual reposaba de su enfermedad. Detrás del sujeto, apareció otra figura más, al parecer un acompañante. Este era más bajo y tenía la misma ropa que su supuesto compañero, lo más aterrador de estas personas eran las mascara que traían puestas, estas eran mascaras anti-gas. Algo que les hacía parecer más intimidantes.

Las siluetas se posaron en la cama de la niña.

Inútilmente la pequeña no se podía mover mucho ya que le dolían los músculos,  esto era debido a la enfermedad.

Una de las siluetas, sacó algo de los bolcillos de su traje. Este era un objeto punzante, cuyo contenedor llevaba almacenado un líquido trasparente. Este tipo, levanto una de las mangas de la camisa de la niña y rápidamente inserto el objeto en su suave piel. Al terminar, dejaron que el líquido hiciese su función. Esperaron pacientemente por un lapso de dos minutos, y luego salieron de la habitación llevándose a la niña en brazos…

Wade al ver esto, se congelo por un par de segundos. Parecía un mal sueño, una estúpida pesadilla o un simple juego que su propia imaginación le hacía. Su corazón latía muy aceleradamente,  se quitó las sabanas e intento darse respuestas así mismo.

-“Wade…, Wade” – susurro una voz detrás suyo.

Wade reconoció esa voz, volteo, y ahí en una esquina se veía una silueta. Gracias a un pequeño destello de la luna, el joven pudo ver que se trataba de su amigo, Norman.

-“¡Norman!” – se entusiasmó al verlo.

Norman se acercó, mientras que la adrenalina fue descendiendo poco a poco en el dormitorio.

-“¡¿Viste, lo que yo vi?!”.

-“Si, ¿quiénes eran esos sujetos?”.

Norman se tomó un pequeño momento antes de responder.

-“¡Sé que tienes muchas dudas, pero para que sean respondidas tienes que seguirme!” –Dijo Norman.

-“¡Espera!, no me digas que tenemos que seguir a…”.

-“Si..., Vamos, tenemos que salir del dormitorio” – confirmo Norman.

Wade se negó, ya que no quería arriesgarse a ser descubierto. Norman el cual lo miraba con enojo le dijo: “¿Acaso prefieres morir sin saber la verdad?”. Esta pregunta le dio vueltas por su cabeza. Al estar un poco desanimado y asustado, acepto, tomando en cuenta las graves consecuencias. Los jóvenes salieron decididos de la habitación, vieron aguardando distancia a las dos figuras las cuales se escondieron en el interior de la enfermería. Desde la distancia los jóvenes podían ver las luces encendidas en dicho interior, esto gracias a las grietas que tenía la puerta…

-“¡Wade ven, por aquí!” – dijo Norman mientras guiaba a su amigo a la parte trasera de aquel lugar, ahí tenía una ventana empañada por el frio de la noche. Norman intento pasar su mano por el frágil cristal para quitar ese molesto elemento, pero de nada sirvió. Sin embargo una de las siluetas se acercó a la ventana donde estaban los jóvenes. Norman le dijo a su amigo que se agachara y así fue. Aquella persona parecía que no le agradaba tener las ventanas empañadas, debido a que pasó un pañuelo blanco por la misma…

Esto fue de gran ayuda para los jóvenes. Nuevamente se levantaron y observaron…

Sin embargo Wade fue sorprendido, debido a que las dos figuras no traían puestas sus máscaras, y gracias a la luz que reflectaba el bombillo amarillo de la habitación, pudo ver visiblemente los rostros de aquellas personas. Una de estas era Rachel, la doctora que atendió a la niña anteriormente. La otra persona era del sexo opuesto, pero Wade nunca lo había visto por el orfanato…

Wade estaba confundido, pero aun así siguió viendo…

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En aquel lugar había varios objetos quirúrgicos colocados cuidadosamente en una pequeña mesa. El interior desprendía un fuerte olor a desinfectante, el cual llegaba a las narices de los dos jóvenes, haciendo que estos se marearan al percibirlo. También se encontraba una cama de metal. Esta no contaba con una colchoneta, tenía una pintura azul opacada y oxidada en algunas de sus secciones. En esta misma reposaba la niña muy incómodamente. No tenía nada extraño, estaba como el día anterior. Sin embargo la calma para los dos chicos se iría desvaneciendo. Rachel, tomó de la mesa una mini sierra, y se dirigió a donde la pequeña. Primero le comenzó a quitar la ropa, dejándole algunas partes íntimas al descubierto, en el estómago hizo un corte lento pero de lado vertical. Luego,  se puso un guante blanco en su mano derecha y metió la misma en el interior de la abertura. Sacando de su interior varios órganos, los cuales terminaron depositados en el interior de un contenedor con textura de vidrio resistente y dos correas de cuero o seda.

No tardaron en aparecer finas lagunas de sangre, las cuales se deslizaron rápidamente por la piel de aquel rostro angelical. Llegando finalmente al piso, formando en el proceso varios charcos color carmesí. La niña no sentía aquellos daños ya que el sedante que le introdujeron anteriormente le surtió efecto...

Rachel regresó nuevamente a donde el cuerpo y esta vez la sección faltante era el pecho. Agarro la mini sierra y corto las costillas junto con la caja torácica y el esternón. Lentamente, fue retirando aquellos restos para evitar futuras molestias. Finalmente se podía ver claramente los pulmones, aun hinchados por el oxígeno que tenían en su interior. Rachel tomó un bisturí y corto con calma aquellos órganos, retirándolos cuidadosamente. Lo único que le faltaba era el corazón. Como última tarea, la joven agarro nuevamente el bisturí y corto las venas que unían el corazón al cuerpo, el órgano palpitante detuvo su función cuando fue separado de su posición, siendo también guardado junto con los pulmones en el contenedor.

La niña murió en aquel interior, dejando su cuerpo totalmente tieso, pálido e inmóvil.

-“Bien Brad, hemos finalizado…” – dijo Rachel dirigiéndose a su compañero, el cual aguardaba en silencio, sentado, y esperando a que su compañera finalizara con el trabajo.

-“¿Qué es lo que toca hacer ahora...Rachel?” – respondió su compañero, a simple vista parecía un novato.

-“Bueno, tu papel ahora es tomar el contenedor y llevarlo al estacionamiento. Ahí será recogido para ser enviado. Yo me encargo del cuerpo” – alego Rachel, mientras se quitaba el guante para desinfectarse la mano.

-“¡De acuerdo!”– dijo Brad saliendo de ese interior, llevándose consigo el contenedor.

Rachel, la cual estaba esperando el momento para que su compañero saliese, tomó el cadáver de la niña y lo llevo a arrastras a otro cuarto de la enfermería. Luego, encendió una maquina oculta en su interior, y arrojo el cadáver en la misma. Lo único que se escucho fue un desagradable gorgoteo y un fuerte olor a quemado, el cual era disfrazado por el olor a desinfectante…

Los jóvenes, los cuales terminaron viendo ese macabro final, contuvieron absolutamente sus nauseas. Wade el cual se encontraba algo asqueado, le pidió a su amigo que se fueran de ahí lo más pronto posible. Norman accedió ya que también estaba un poco incómodo. Ellos no perdieron tiempo, se alejaron del lugar y entraron al dormitorio principal, cerraron la puerta y respiraron hondo.

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Norman fue a donde su cama y sacó debajo de la misma dos objetos extraños, se le acerco a Wade y le dijo: “¡Toma esto!”, entregándole en sus manos una jeringa, las cuales tomó de la enfermería.

Wade le pregunto: “¿Y Esto? ¿Q-Que se supone que tengo que hacer con esto?”.

- “¡Tienes que inyectarte el suero, eso te hará dormir rápidamente!, si no lo haces, te descubrirán…” – Confirmo Norman, mientras se arropaba en su cama para inyectarse el suero.

Hubo una pequeña pausa…

-“¡¡Espera!!” – dijo Wade mirando fijamente a su amigo.

-“¿Qué ocurre?”.

(Pequeña pausa)…

-“¡Me debes una explicación!”.

Norman tomó un profundo respiro y con un movimiento rápido se insertó la aguja en uno de sus brazos, sintió un pequeño dolor agudo, pero este era soportable. Luego guardó el contenedor vacío y le respondió a su amigo, el cual estaba esperando una buena respuesta: “Esta bien, todo esto te lo explicare, mañana. Pero solo te tengo una sola petición,…no…le digas…nada a…nadie”. En cuestión de segundos, Norman terminó durmiéndose.

Wade se quedó mirando la jeringa por un par de segundos, mientras pensaba en lo que le dijo su amigo. Separó su visión del objeto por un momento, y se recostó en su cama, arropándose con las sabanas cálidas. Nuevamente concentró su mirada a la jeringa y sin pensarlo, repitió el mismo proceso que hizo su amigo.

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Ya terminada la dolorosa tarea, Wade guardo el punzante objeto debajo de su almohada. Luego se acomodó y fijó su mirada en la pared que estaba en frente suyo. Observó cómo su mente jugaba con él, ya que la pared se distorsionaba raramente.

El líquido fue tan potente que el chico no pudo resistir su función, así que termino cerrando…lentamente… sus ojos…

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Capítulo III

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Esa misma mañana…

Wade se despertó de golpe. Se frotó los ojos ya que su visión estaba completamente borrosa. Le dolía fuertemente la cabeza y sentía sus músculos demasiado débiles y decaídos. Se levantó de la cama y en ese momento pensó en lo que sucedió anoche. Agarro con fuerza la almohada de su cama y la levanto sin previo aviso, ya que quería confirmar si la jeringa aún se encontraba ahí, y para su suerte, si lo estaba. Levanto la mirada y observo a su alrededor. Rápidamente, pudo percatarse que todos los jóvenes, incluyendo su amigo, no estaban presentes en el dormitorio, seguramente todos se levantaron temprano para desayunar. Antes de salir por la puerta, Wade fue a la cama de Norman y levanto la almohada de la misma. Ahí estaba la otra jeringa expulsando las pequeñas gotas de suero que aún le quedaban. Wade la agarro y la desechó junto con la otra. Luego, sin perder tiempo, salió de la habitación decidido a buscarlo, ya que quería escuchar sus respuestas…

Buscó en todos los lugares posibles, pero no logró dar con él. Preocupado decidió preguntarle a Laura, la cual se encontraba sentada en una banca leyendo un libro. Llevaba puesto unos anteojos negros con cristales brillantes, y al parecer se veía muy concentrada en su lectura. Wade se acercó muy confiado ya que esperaba una buena respuesta de ella.

-“Hola Laura…”- saludó tranquilamente.

Laura quito la vista del libro, alzó la mirada y vio a Wade parado en frente suyo.

-“¡Hola, buenos días dormilón!”– respondió ella alegremente.

Wade se sorprende ante su respuesta.

-“¡E-espera un segundo!..., ¿dormilón?, Laura, disculpa, pero ¿qué hora es exactamente?”.

-“Déjame ver… - (dijo  mientras inclinaba su cabeza para ver su reloj)  – Son… las 01:23 P.M.” – dijo finalmente.

-“¡¿QUÉ?!..., ¡me quede dormido por más de… 12 horas!” – Pensó.

-“¡¿Por qué despertaste a esta hora?!” – preguntó la joven.

-“Bueno… es que - (paso por su mente los recuerdos de aquella noche, pero decidió ignorarlos) - … tenía mucho sueño. Ya sabes, cosas típicas de los adolescente – (dijo como excusa) – En fin, Laura…tú no has visto a Norman…, necesito hablar con él.

Laura asciende, quitándose de su rostro la sonrisa…

-“Si, lo vi esta mañana. Si te preguntas ¿Qué fue lo que paso con él?, déjame decirte que ese mocoso esta por estos momentos “castigado” – dijo ella algo furiosa, al parecer por haber recordado eso.

Wade se sorprendió al escuchar lo que dijo. Nunca había visto a Laura dirigirse así a alguien, fue algo nuevo para él ese cambio tan repentino en ella.

-“¿Qué fue lo que hizo?”– dijo calmadamente, para no levantar sospechas.        

-“¿Enserio quieres saber?”.

Wade asintió la cabeza muchas veces…

-“Esta bien, te lo contare… -(Laura se tomó un segundo para acomodar su garganta)-Regresaba de un pequeño encargo que tenía pendiente, eran como las 6 A.M. Me dirigí a mi oficina muy cansada, lo único que quería era recostarme y descansar. Cuando entre, encendí las luces y logre ver para mi sorpresa a tu amigo revisando los cajones de mi escritorio. Al verme, se alejó a pasos lentos, teniendo detrás de sus manos algo que seguramente me había hurtado, me acerque a él y le quite el objeto, para mi sorpresa, era mi celular. Inmediatamente lo lleve a un lugar el cual suelo llamar “The Black Room”. ¡Ese pequeño debe pagar por lo que hizo!”.

-“Bien, muchas gracias Laura…, mejor espero a que su castigo pase para poder hablar con él. Por cierto, ¿Cuándo se le será quitado?”– dijo el joven, mientras esperaba la respuesta final de Laura.

-“Bueno, el castigo se le quitara…, al final del día”– dijo ella. Wade, se despidió y se alejó del parque. Ahora, él tenía que saber dónde quedaba la ubicación de ese supuesto “Black Room”. Comenzó con algo simple, le pregunto a varios jóvenes del orfanato sobre ese escondite, y al final uno de ellos le termino dando las indicaciones del lugar. Básicamente era una zona o taller descartado y alejado del orfanato…

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Sin tomar contratiempos, Wade fue al lugar. Al llegar, lo primero que vio fue una puerta de madera podrida sin picaporte y con moho en algunas de sus esquinas. Lentamente, el joven comenzó a abrirla, aunque el único defecto que tenía este objeto, era que se debía tener mucho cuidado, ya que con un movimiento en falso la puerta podía ser destruida. Varias astillas se incrustaron en las manos del chico, pero esto no era tan doloroso, al menos no por ahora…

Cuando entró, lo primero que percibió fue un fuerte olor a humedad. La habitación estaba oscura, no había ni una sola grieta de luz en ese pesado ambiente. Era muy… “desolado”. Wade, dejo la puerta entre abierta para que al menos un destello de luz cálida entrara. Su vista automáticamente se acostumbró a la zona, y en una esquina no tan alejada de su posición pudo ver a su amigo sentado, dándole las espaldas, mirando fijamente y sin ninguna interacción una de las esquinas de la habitación.

Llevaba puesto unas esposas, una parte sujetaba su mano izquierda, y la otra sujetaba una tubería oxidada, pero a simple vista el material era resistente. Impidiéndole su escape.

- “¡¿Norman!?...” –dijo Wade en voz baja.

Norman volteo y al ver a su amigo se sintió más reconfortado, debido a su visita.

- “¡Wade!...” –dijo entusiasmado.

Wade se acercó a él, se arrodillo y lo tomó por los hombros diciéndole:

-“Por favor, ¡quiero que me expliques todo!… ¿Qué querías conseguir con ese celular?...”.

Norman bajo la cabeza por un momento y luego respondió: “Bien…, tu ganas…., veras, Lo único que quería era llamar a la policía, necesitaba decirles lo que nosotros habíamos visto. Ya que si no lo hacía…, muchos de nosotros iban a morir…, pero al parecer… ¡FRACASE!”.

- “¿Pero porque tenía que ser Laura…?” –pregunto nuevamente.

- “Aunque no lo creas Laura es la responsable de todo este embrollo. Ella se encarga de secuestrar a los niños. Los trae a este supuesto…”orfanato”, con la intención de ganarse nuestra confianza y cuando esta la tiene, nos mata. Primero nos extirpa los órganos y los guarda en esos contenedores, luego son transportados y vendidos. No quería contarte nada desde el principio, ya que tenía la cruel ilusión de que tú no ibas a creerme, pero ahora que lo sabes te iba a usar de testigo una vez llegara la policía. Por cierto, quería jugar contigo básquet, porque de ese modo podía ganarme más rápido tu confianza”– dijo Norman mientras forcejeaba con todas sus fuerzas para quitarse las esposas, pero fue inútil, a cambio de eso, consiguió que la esposa que sujetaba su brazo se apretase cada vez más y más fuerte.

En ese momento todo cobro sentido para Wade. Laura era la responsable de haberlo sedado. Y todo fue porque quería tener más órganos para vender. Inmediatamente el joven volvió a preguntarle a su muy fatigado amigo:

-“Norman… ¿Cómo supiste todo esto?”.

Norman suspiro y se expresó muy calmadamente…

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     “Norman Grover era un joven de 13 años de edad, muy sociable, colaborador, extrovertido e interesante. Su familia estaba compuesta por 4 integrantes (contando con él) su padre Jonathan Grover, su madre Jill Dancer y su hermano mayor Thomas Grover. Esta familia se mantenía unida en las buenas y en las malas situaciones. Sin embargo con el pasar del tiempo, la pareja se dio cuenta que ya no tenían dinero para mantenerse, debido a que Jonathan decidió retirarse de su trabajo, por no haberle pagado bien.

     Con el pasar de los días, los jóvenes Thomas y Norman les faltaba comida, tanto así que comenzaron a tener náuseas y fuertes dolores de cabeza. Además que no asistían a la escuela debido a esto…

     Como última opción el padre de los jóvenes, llamó a un viejo amigo. Este supuesto amigo llamado Robert, era un traficante de drogas, y al ver que Jonathan estaba en situaciones fuertes, decidió tomar eso a su favor. Básicamente le dijo que si tanto necesitaba dinero, ¿porque no podía hacer un encargo?, Lo único que tenía que hacer era transportar droga a un sitio especifico, retirar el dinero e irse.

     Jonathan acepto, ya que solo lo hacía por sus hijos. Jill, dijo que también ayudaría para poder ganar el doble. Sin embargo ocurrió la tragedia, resultaba que la pareja tuvo un accidente automovilístico. Esto llegó a manos de la policía gracias a los testimonios que pudieron otorgar los jóvenes. Tras descubrir estos incidentes hicieron justicia, arrestando a Robert y llevándose a los niños al orfanato “Little Memories” donde fueron recibidos por la “cálida” sonrisa de Laura la dueña del lugar.

     Los primeros meses transcurrieron con normalidad. Sin embargo no tardaron en ocurrir varias desapariciones. Muchos niños del orfanato desaparecían sin dejar rastro, muchos de estos eran amigos de Thomas. El joven quería llegar hasta el fondo del asunto y descubrir la causa de estos extraños sucesos, pero no pudo hacerlo ya que no contaba con suficientes recursos.

     Una Noche…

     Norman se despertó de un micro sueño que tenía, ya que escuchaba susurros extraños e indescifrables, provenientes de la cama de su hermano. Cuando sus ojos lograron adaptarse al oscuro lugar, pudo presenciar a su lado derecho dos figuras (Rachel y Laura) las cuales estaban paradas, observando fijamente a su hermano. El miedo hizo que el joven se quedara inmóvil como una estatua de mármol, viendo cada detalle de aquella situación.

     Gracias a la luz de la luna. Norman logro ver que uno de los sujetos (Rachel) llevaba en su mano una jeringa, la cual tenía guardada en su interior un líquido transparente. Este objeto fue utilizado para sedar a Thomas. Luego, los sujetos salieron, llevándose en brazos al chico sedado. Norman tomó coraje y salió, llegándole a la mente que esta era la causa de todas las desapariciones. Siguió a las figuras hasta llegar a la enfermería. Fue por la parte trasera donde se encontraba la ventana y ahí lo vio…todo…

     Lo perdió todo…no tenía nada, ni padre, ni madre ni siquiera el apoyo físico de un hermano mayor…, mantuvo su mente ideando un plan de escape. Hasta que varias semanas después… llego Wade Ryan Nolan…”.

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Hubo una larga pausa en el interior de la habitación. Norman lloraba en silencio, mientras una tras otra lágrima salía, deslizándose rápidamente por sus mejillas y cayendo finalmente al piso. Pero, sus lamentos fueron retenidos por su amigo, el cual lo animo con unas cinco palabras: “Ya tienes a un hermano”. Norman al escuchar eso, se puso muy feliz, se pasó la mano por la cara y se secó las lágrimas, luego con un poco más de tranquilidad le dijo a su hermano:

-“¿Y ahora qué haremos?…, no tenemos el teléfono celular y ya no me quedan opciones...”.

- “¡Podríamos escapar!”.

-“¡No!..., lo siento Wade pero desecha esa idea…”.

-“¿Porque?”.

-“Aunque no lo creas, esa fue la primera idea que tuve, pero no quise aprovecharla ya que no quiero que nadie más muera en este lugar. Debemos salvarlos a todos…”.

-“Entiendo…” – dijo Wade, mientras pensaba en una nueva idea.

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Pasaron las horas, y los jóvenes intentaban pensar en algo nuevo, sin embargo el estrés y el miedo, les impedía hacerlo. Por desgracia, una voz femenina se comenzó a escuchar por los alrededores. Esta misma gritaba: “Wade”. Wade volteo y miró la puerta entre abierta, y con un tono de desánimo dijo: “Mierda es Laura”.

-“Creo que es mejor que vayas a ver, parece importante”.

Wade pensó por un par de segundos…

-“De todos modos no podrás ocultarte para siempre, tarde o temprano ella sabrá que estas aquí” – añadió Norman.

………

-“Espérame aquí, no tardo” – alego Wade, mientras se acercaba a la puerta.

-“¡Espera!” – dijo Norman.

Wade se volteó.

-“¡Prométeme una cosa!, si no logro terminar lo que inicie, ¿podrías terminarlo por mí?...” – dijo Norman mientras esperaba en silencio la respuesta de su hermano.

-“Lo prometo…”.

Esas palabras calmaron al chico…, lo único que hizo fue recostarse y descansar, sabiendo que Wade terminaría con el sufrimiento del orfanato.

Wade salió de la habitación con mucho cuidado. Al salir, vio que a lo lejos estaba Laura, al parecer lo estaba buscando ya que tenía como una expresión de enojo y “preocupación”. El chico se acercó a ella ya que no tenia de otra alternativa. Mientras lo hacía, sentía rabia y tristeza, pero logro controlar esas emociones a tiempo.

Laura lo vio y se acercó a él, diciéndole:

-“Wade, Te estaba buscando por todas partes, ¿dónde estabas?”.

Wade simplemente lanzo una mentira:

-“Estaba leyendo un libro, mientras estaba en el baño”.

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- “Bueno eso ya no importa, lo importante es que  ya estás aquí (Laura hizo una pequeña pausa antes de responder), bueno Wade, ¡Es tiempo de que conozcas a tu nueva familia!” – dijo la joven muy “entusiasmada”.

En ese instante Wade se quedó en Shock, ya que dejaría solo a su hermano; Él sabía claramente que Norman sería el siguiente en ser destripado por haber hecho tal acción.

-“¡No!..., esto no puede estar pasando… ¿Por qué ahora?, ¿Por qué a mí…?” – (se dijo así mismo en su mente).

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- “¡¿No podemos esperar…, es que estoy ocupado?!” – añadió Wade, intentando buscar cualquier excusa posible para no ir.

- “Lo siento Wade, pero “esperar” no es una opción. Por favor, ven conmigo” – respondió Laura.

- “Esto no logro entenderlo. Para un joven de 14 años como yo, es difícil ser adoptado, más bien, no se tienen muchas oportunidades…” – (dijo nuevamente en su mente, mientras seguía a Laura).

Llegando a la oficina Laura le presento la pareja.

-“Wade, quiero presentarte al Sr. William Criderr y a la Sra. Katey Wallwork” – Dijo Laura, Mientras sacaba de una gaveta una orden de retiro y un bolígrafo.

El joven se presentó, pero lo que le pareció extraño de la orden de retiro era que el papel estaba sucio y algo viejo, con tonos de amarillo en sus esquinas, parecía ya usado. Aun así, Laura siguió hablando respecto a la pareja.

Ella comento, que la pareja tenía un buen balance dineral, no eran ricos, pero tampoco pobres. Eran básicamente personas intermedias en vida. Pero podían darle al chico todo lo que quisiese, claro, siempre y cuando el objeto no sea tan caro.

Sin embargo la mente del chico no estaba muy apegada al tema. Más bien estaba mirando a los alrededores pensando básicamente en cómo sacar a los niños incluyendo a su hermano sin ser descubierto del orfanato. Justo firmada la orden, la pareja salió junto con Wade. Dirigiéndose al auto aparcado en el estacionamiento. Cuando se abrieron las puertas del coche, Wade se sentó en la parte trasera y observo a través del parabrisas trasero, el exterior del orfanato.

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Antes de que el auto arrancase, Wade dijo por última vez en su mente: “Es tiempo de cumplir mi promesa…, hermano” – refiriéndose a Norman.

Capítulo IV

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El camino cada vez se hacía más largo. Parecía que no contaba con ningún punto de llegada. El vehículo pasaba de largo la enorme arboleda detrás de él, dejando a la luna acariciar con sus destellos pálidos las copas de los árboles. Wade en esos momentos tenía la cabeza presionada en el asiento, mientras observaba desde la ventana aquel paraje que lentamente se iba volviendo cada vez más difícil de presenciar.

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Justo cuando el chico estaba a punto de cerrar sus ojos para dormir. Algo lo impulso a revisar debajo de los asientos delanteros. Parecía algo extraño para él, pero aun así siguió ese pequeño “deseo”. Lentamente, el joven se recostó de manera vertical en los asientos, diciendo que esa posición era más cómoda para su gusto. Al cabo de unos minutos, cuando Wade sintió que ya no tenía la atención de la pareja, lenta y progresivamente fue adentrando su mano a la parte baja del asiento derecho, lugar donde Katey se encontraba sentada. No tardo en descubrir que en ese escondite se encontraba un objeto de acero frio, delgado y pesado. Rápidamente, el joven tuvo una pequeña imagen mental respecto a las descripciones que pudo obtener a mediados del tacto, era una palanca.

Sin darse cuenta, su mano llegó finalmente a la punta curveada del instrumento, pero lo más llamativo a lo cual le llamo su atención, fue un líquido espeso el cual se quedó adherido a sus dedos. Wade sacó su mano y la dirigió a su rostro. En ese momento el vehículo pasó de largo un poste de luz, y gracias a las pocas milésimas de segundo que pudo otorgar dicha luz, el joven comprobó que aquel líquido era sangre. Esto le sorprendió, pero aun así siguió investigando. Además de la palanca, también encontró dos jeringas las cuales tenían el mismo suero durmiente; Wade lo supo debido al  peso que tenían las mismas. Esta ya era la última prueba que necesitaba para movilizarse en su pequeño plan de escape. El cual ya estaba planeado desde hace minutos atrás…

Primero agarró y sacó la palanca ocultándola detrás de su espalda. Se sentó nuevamente diciendo que había perdido el sueño. Dirigió con mucha cautela su mano hacia la puerta izquierda. Tomó el mango y la fue abriendo. Por desgracia el vehículo dio una pequeña señal de alerta respecto a la puerta que se estaba abriendo. Katey volteo y observo a Wade con mirada confusa:

-“¡¿Qué te sucede?!....¡¡¡CIERRA LA MALDITA PUERTA!!!” – grito.

Wade no le hizo caso, simplemente la ignoro. Justo cuando estaba a punto de saltar, Katey tomó uno de sus brazos para intentar impedírselo. William al contrario, aumento la velocidad para dificultarle aún más la salida. Wade aun así forcejeo con todas sus fuerzas, desesperado por huir. No le importaba si el vehículo sobrepasaba los límites de  velocidad.

-“¡¡¡SE TERMINARON LOS JUEGOS… MOCOSO!!!”– Katey sacó una jeringa de la parte de abajo de su asiento, la cual ya estaba preparada para sedar. La dirigió apresuradamente al cuello del chico. Pero instintivamente Wade sujetó el brazo y aprovecho este momento para meterle una fuerte patada en su rostro, haciendo que la mujer soltara la jeringa en la parte trasera del auto. Wade la recogió de la alfombra y como acto seguido se acercó a William. El hombre al no poder despegarse del volante fue un blanco  fácil. El chico aprovecho este momento para insertarle la aguja en su cuello. Al haberlo hecho, sintió una sensación indescriptible de adrenalina en cada parte de su cuerpo. Tanto así, que esta misma lo  ayudo a impulsarse para abrir completamente la puerta y saltar del vehículo sin problema alguno, llevándose consigo la palanca.

Su cuerpo cayó al denso y verde suelo, siendo su piel cortada levemente por diversas  piedras y ramas secas. Cuando aquellos agitados y bruscos movimientos cesaron, el magullado chico entornó su atención al vehículo. Este perdió drásticamente el control, saliendo de la carretera y rodando colina abajo. Instantes después, fue cruelmente detenido por un enorme árbol, provocando en el proceso un fuerte sonido estridente. Wade consiguió levantarse del suelo. Decidido, se tambaleo a muy duras penas a donde el accidente. Abrió el maletero del coche con la única esperanza de encontrar algo más que una simple palanca, pero para su mala suerte solo había cristales de diversos tamaños pertenecientes a lo que quedaba de un contenedor de órganos. Esto lo que hizo fue enfurecerlo aún más. Dejó el maletero y se acercó a la abollada puerta del conductor. Se asomó por donde debería estar la ventana y vio el cuerpo de William. Su cabeza estaba siendo amortiguada por el volante del coche, mientras que del interior de sus fosas nasales y auditivas varios chorros de sangre descendían para manchar algunas secciones del vehículo. Sus ojos estaban totalmente pálidos, y la única decoración la cual acompañaba dichos órganos sensibles eran las venas rojizas. Además contaba con múltiples cortes y moretones en sus extremidades, provocados por los trozos del parabrisas destruido.

Katey aún seguía con vida, solo que no podía salir ya que la puerta del pasajero estaba trabada.

Ella se detuvo cuando escuchó pasos dirigiéndose a su puerta. Cerró sus ojos por un momento, y cuando los volvió abrir sobresalto al ver que en su ventana estaba Wade, mirándola fijamente sin hacer movimiento alguno, parecía muy enojado. Katey tocia y escupía sangre. Tenía este mismo líquido carmesí en su frente, acompañado de algunas cortadas profundas, y su brazo derecho le costaba moverlo ya que se encontraba severamente fracturado. Sin embargo esto no le impidió hablar con el chico:

-“¡Mi-mira lo que has hecho… niño estúpido!.. – (Murmuro la agonizante mujer, lanzando su última pregunta) -¿Q-qué era lo que querías conseguir con todo… esto?”.

-“Eso es algo simple… - (dijo Wade agarrando un fragmento afilado de parabrisas del suelo) – lo único que quería hacer era… - Se quedó contemplando el pequeño desecho por un corto lapso de tiempo. Al terminar, dirigió su atención ala adolorida mujer respondiéndole finalmente su verdadero propósito - ¡¡CUMPLIR UNA PROMESA!!” - Instantáneamente, el chico corto de manera limpia el cuello de Katey, la cual empezó a ahogarse con su propia sangre turbia. El interior de su boca gorgoteaba, dando diversos movimientos de desesperación. Suplicando dolorosamente por oxígeno. Varios ríos fueron expulsados por la abertura formada en su tráquea y en tan solo unos segundos, el cuerpo termino decayendo, quedándose prácticamente quieto.

Wade observo detalladamente su mano manchada con sangre. Sintiendo al mismo tiempo una pesada carga que en instantes se iba aligerando. Luego, sin previo aviso, se alejó de la desdichada carretera, para sumergirse en las oscuras entrañas del bosque.

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Tras concluir un par de horas. El chico regreso al orfanato. Se acercó y abrió la entrada principal, preparo su arma y caminó por los alrededores del lugar. Conforme avanzaba, sentía con descontento que la atmosfera del lugar había cambiado; era más atrapante y  sofocante. Esto lo preocupo, tanto así que antes de ir a la enfermería, el chico fue a una pequeña habitación. En este misma había una sucia caja de fusibles. Uno a uno, los fue desactivando temporalmente, causando un leve apagón en el orfanato…

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-“¿Qué ha sido eso?” – dijo Brad,  mirando a la profunda oscuridad de los alrededores.

-“Maldita sea, se fue la luz” – añadió Rachel, encendiendo dos linternas.

-“¿Qué supones que hagamos…?” – preguntó su compañero.

-“Bueno, esto es lo que haremos. Yo iré al dormitorio para verificar si todos los niños están bien, tu iras a ver el Breaker e intentaras restablecer la energía… dijo estresada, dándole a Brad una de las linternas en sus manos.

-“¡De acuerdo!” – añadió él.

Siguiendo aquellas instrucciones, Brad se movilizo a donde el Breaker. Mientras que Rachel fue a comprobar el dormitorio. Sin embargo, conforme más se acercaba la chica, más se daba cuenta de que algo salía mal. Apresuro bruscamente sus pasos, los cuales resonaban con poca intensidad en el pasillo. Abrió la puerta, iluminó las camas y para su alivio, los jóvenes aún estaban durmiendo.

-“¡Gracias a Dios!…, Laura me mataría si algo les llegara a pasar…” – cerró la puerta y se alejó de la recamara.

De pronto sintió una presencia detrás de su espalda. Algo le dijo a la chica que tenía que voltearse y confirmar. Un sudor frio se apodero de su cuerpo, estaba prácticamente inmóvil. Decidida, volteo sin prisa alguna. Al hacerlo algo la apuñalo. Bajó la mirada confusa y vio la parte trasera de una palanca enterrada en su estómago. Al mismo tiempo, esta fue retirada del blando lugar. La chica contuvo el dolor y cayó de rodillas al piso, enrollando sus manos alrededor de su estómago para cubrir la perforación. Soltó al mismo tiempo su linterna la cual dio pequeñas vueltas por el piso, hasta meterse debajo de una mesita de noche. Rachel deseaba gritar para responder al dolor, pero no lo hizo ya que no quería despertar a los niños. Los ruidos no eran tan fuertes. Debido a que se encontraba como a nueve metros alejados del dormitorio, además que las ventanas de algunos lugares estaban abiertas, dejando al viento encubrir los sonidos que ocasionaba la mujer.

Levanto tontamente la mirada con lágrimas en sus ojos y ahí estaba un chico, parado, observándola fríamente con su palanca teñida de rojo. El joven al ver aquella mujer sollozando, decidió terminar con su vida, levantando el arma cuya punta casi llegaba a tocar el techo del pasillo. Luego, la abalanzo rápidamente hacia la cabeza de la mujer. La punta logró engancharse al cráneo, emitiendo un fuerte crujido. Formando además una profunda abertura en la cabeza en donde no tardó en aparecer, masa cefálica y sangre excesivamente espesa, la cual termino inundando el corredor.

El chico aló fuertemente hacia atrás intentando quitar la palanca. Exitosamente, le arranco el hemisferio izquierdo de su rostro, llevándose consigo partes de algunos músculos y trozos del cráneo. Con un recolector menos, el joven se concentró en agarrar del piso la linterna perdida.

Alzo la vista y fue al dormitorio. Vio a los niños, pero para su sorpresa solo quedaban  la mitad.

-“No se preocupen, pronto regresare por ustedes…” – dijo en voz baja.

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Mientras tanto, Brad se encontraba reactivando todos los fusibles que fueron desconectados. Una vez finalizado su pequeño encargo, él salió del lugar. Retomó su camino a la enfermería pensando en decirle todo a su compañera, pero se detuvo en pleno camino ya que observo no tan lejos de su posición, el cuerpo sin vida de una persona. Brad no tardo en reconocer que se trataba de Rachel. Había varios charcos de su líquido interno esparciéndose por los alrededores, y el cadáver, a pesar de que carecía de la mayor parte de su rostro, parecía observarlo.

Brad quedo estupefacto al ver el grave estado del cuerpo. Tanto así, que salió despavorido con el único propósito de salir del orfanato y no volver nunca más. Su mente enseguida se tranquilizó, cuando vio la entrada principal a solo unos cuantos pasos. Lo único que le faltaba por cruzar de lado, era un cuarto pequeño de limpieza con la puerta abierta. Justo cuando ya estaba a punto de pasar de largo dicho lugar, vio con el rabillo del ojo una silueta emergiendo desde la oscuridad del cuarto, la cual tomó una postura defensiva para golpear con una palanca que traía en sus manos, parecía esperarlo. Todo fue tan rápido, que el arma choco duramente en el rostro de aquel hombre. Haciendo que los vasos sanguíneos de su nariz se rompieran muy fácilmente. Brad cayó de espaldas al piso. Sorpresivamente, pudo recuperar el aliento, solo que no tenía muchas fuerzas para levantarse. La sangre de sus rupturas dejo un pequeño charco rodeando la parte trasera de su cabeza, humedeciendo al mismo tiempo su cabello negro.

Aturdido, observo a ciegas el techo. Aunque su atención se dirigió a la puerta del cuarto de limpieza, ya que  diversos ruidos chillones provenían desde dentro, siendo provocados por un objeto metálico. Desde la habitación, Wade salió a pasos calmados,  llegando a posarse justo al lado del hombre. Debido a la gravedad del impacto Brad no podía hacer nada para protegerse. Aquel chico se concentró en tomar la palanca, para apuñalar los ojos de su víctima. La parte trasera del arma blanca fue engullida en las cuencas, provocando retorcidas convulsiones aleatorias en el cuerpo del hombre. Brad trato de quitarse el objeto con sus dos manos, pero Wade, antes de ver que este hiciese algo para escapar de su brutal destino, termino perforándole la cabeza con una última afincada. La parte trasera de la palanca salió por la nuca, creando una severa e incurable hemorragia interna…

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Wade, ignoro la sangrienta escena que causo. Concentrándose únicamente en  ir a la oficina de Laura.

Ingreso al lugar, pero para su sorpresa Laura no estaba. Esto lo desanimo, pero aun así, el joven fue a la enfermería para confirmar el número de fallecidos. Lo primero que vio al encender las luces una vez dentro, fue el cuerpo moribundo de su hermano. El cual se encontraba en aquella mesa fría de metal, con su estómago y pecho totalmente abiertos. Faltándole todos y cada uno de sus órganos. Había alrededor de la mesa varios contenedores, cuyo interior traían almacenados órganos relativamente frescos. En total eran seis, pero lo más extraño era que los otros cuerpos no estaban.

Wade al ver todo esto, soltó su arma y la linterna. Cayó de rodillas al piso y comenzó a golpearlo, descargando cada sentimiento de culpa y rabia hacia el mismo. Varias lágrimas se mezclaban con el sudor de su cara y caían sin control. Los incontrolables gemidos silenciosos inundaron la habitación durante un largo periodo de tiempo…

Pocos minutos después…

Wade se levantó del suelo, se acercó al cadáver de su hermano, lo tomó por el hombro y con una voz calmada  dijo:

-“L-Lamento mucho no haberte ayudado. Pero… te prometo que este lugar ya está cerca de alcanzar su punto muerto…”. Así como dijo, el chico comenzó a buscar en el interior de varios gabinetes y armarios. Con la única esperanza de encontrar algún objeto útil, para poderle sacar un buen provecho. En su pequeña búsqueda, logró encontrar otra palanca, una máscara antigás de color negro y unos mini frascos de vidrio vacíos.

El joven miro con notoria confusión aquellos frascos.

-“¡Tendré que darle un buen uso a esto!...” – dijo él. Pero para su sorpresa, le faltaba observar una última ubicación. Observo la puerta donde el cadáver de la niña estuvo, luego de haber sido asesinada. Se acercó, giró el pomo y dentro de aquel interior se encontraba una enorme máquina, la cual le atrajo su atención. Inspecciono los mecanismos de la misma y pudo comprobar que el enorme artefacto almacenaba un líquido burbujeante amarillento. Se trataba de ácido sulfúrico. Agarro unos cuantos mini frascos y los sumergió dentro de la máquina, llenándolos completamente de líquido. Cerró las botellitas y se colocó tres de las mismas en las presillas de su pantalón.

Antes de salir por la puerta principal, Wade fijo su atención a los contenedores. Reviso con detalle cada uno y pudo encontrar el de Norman, debido a que tenía un trozo de papel con su nombre, pegado en la parte superior. Abrió la tapa y metió sin pensar su mano derecha. Escarbo entre los restos mientras se llenaba de sangre coagulada. Al poco tiempo, sintió un órgano del tamaño de su puño, lo agarro y lo sacó. Este era el corazón…

-“¡Norman. No podré llevarte conmigo…, pero si una pequeña fracción de ti!” – dijo guardando el corazón en un contenedor vacío. Se colocó en sus hombros las dos coreas del objeto y salió de la habitación sin mirar atrás.

El joven se encontraba en la entrada del orfanato una vez finalizó su tarea. Pero, se detuvo en pleno camino al presenciar un coche rojizo aparcado. Cuyo conductor salió, siendo este una mujer…

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W.W.
Capítulo V

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Laura acababa de llegar, con la única tarea de transportar los seis contenedores que Brad y Rachel “llenaron”. Sacó su celular y comenzó a llamar a Katey y William. Raramente ellos no contestaron.

-“Maldita sea…., solo espero que esos dos logren traer el dinero a tiempo…”– pensó, mientras seguía llamando innumerables veces. Sin embargo no obtuvo respuesta. La joven sacó un mechero y un cigarrillo de su auto, recostó su espalda y comenzó a fumar para calmar sus sentimientos de estrés.

6 minutos de después.

-“¿Pero qué está pasando?...” – Dijo, mientras que una pequeña sensación de alerta trepaba rápidamente por su cuerpo. Quiso ir a dentro del orfanato para comprobar si todo estaba bien, pero algo le impedía hacerlo. Asiéndole caso a su instintito, la joven prefirió quedarse en el interior de su coche. Cerró las ventanas, encendió el aire acondicionado y la radio. Se recostó y se relajó…

Como la radio estaba encendida, Laura escuchaba absolutamente todo, a pesar de que tenía sus ojos cerrados esto no era señal de que se estaba quedando  dormida.

-“Se les informa a los transeúntes, que se acaba de encontrar a varios kilómetros alejados del orfanato Little Memories los dos cuerpos sin vida del Sr. William Criderr y Katey Wallwork…, hasta los momento no se tienen testigos y no se sabe con mucha exactitud si las muertes fueron accidentales…” – El hombre de la radio continuo con descripciones insignificantes…

Tras escuchar esto la joven se despertó sorprendida y atónita, no solo porque se trataba de sus compañeros, sino que además el detalle faltante era que el cadáver de Wade nunca fue nombrado. Alterada, Laura sacó nuevamente su móvil e intento contactar con Brad; no obtuvo respuesta. El teléfono hacía sonar su musiquita característica de tono, pero no era atendido por su propietario.

La chica sentía que su cuerpo estaba siendo consumido por varios sentimientos de pánico y de extraños escalofríos. Pensó que ya era suficiente la espera. Agarro la llave, encendió su auto y retrocedió. Sin embargo, antes de salir por completo del estacionamiento, escuchó un fuerte “Crack”, era como el llamativo sonido que hacia una botella al romperse en mil pedazos. Inmediatamente, el coche le costaba avanzar. Laura salió para responder a la duda de que si dicha botella hizo contacto con alguna parte de su auto. Cuando observo detalladamente los neumáticos, pudo comprobar que uno de los mismos estaba en muy malas condiciones, más de lo que ella se imaginaba. El neumático trasero derecho, había sido derretido severamente con ácido, lo único que quedaba eran pocas partes de goma, pegadas al ring y una pequeña neblina que se propagaba por los alrededores.

Todos los pelos de su cuerpo  se erizaron drásticamente. No estaba sola…

-“¡¿QUIEN ESTA AHÍ?!... ¡SAL DE UNA MALDITA VEZ!...” – grito en todas las direcciones posibles.

La persona encargada de provocar todos estos contratiempos salió de su escondite. Llevaba puesto una máscara antigás, la cual impendía ver su cara. Las sospechas de Laura fueron en aumento…

La figura simplemente se quedó observando el congelado cuerpo de la chica. Hasta que finalmente una de sus manos se dirigió a su rostro, quitándose en si la máscara que traía. Laura sobresalto de asombro al ver que era Wade. Sus ropas estaban manchadas de sangre y cargaba dos palancas de metal. Ella ya lo sabía todo con solo verlo…

-“¡N-no puedo creerlo!, ¿Cómo puedes seguir estando vivo? …, t-te envié como simple paquete para que hicieran el donante…” tartamudeo, mientras adoptaba unos pasos lento hacia atrás.

Wade emprendió camino  hacia la joven, preparando  sus armas poco a poco para atacar…

-“Aléjate… ¡N-NO…TE ME ACERQUES!”. Wade rechazo sus estúpidas advertencias.

Laura le dio las espadas y soltó su carrera para intentar desaparecer en el bosque.

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El chico, para evitar aquella humillante huida por parte de su víctima, se vio a la dura, pero inteligente tarea de quitarse un mini frasco. Para que acto seguido, fuese arrogado con la única tarea de quemarle la espalda a Laura. Esta no sabía nada ya que se mantenía firme a su huida y no quería tomarse el tiempo para voltear y confirmar la posición de su perseguidor. Esto fue un grave error de su parte, ya que la botella  logró  estrellarse en el punto acordado, dejando que un líquido absolutamente insoportable comenzara a propagarse por toda la zona, llegando incluso a quemarle su ropa. Laura grito de dolor,  y cayó de rodillas al frío asfalto de la carretera. Wade, tomó este momento a su favor para acercarse en su totalidad; Laura no sabía ya que sus cabellos al estar completamente sueltos, llegaron a taparle la cabeza dejándola temporalmente ciega a su entorno.

Laura, aguardaba adolorida, no quería moverse ya que la quemadura era muy dolorosa. Ella sabía que tenía que escapar, pero el dolor no la dejaba avanzar, “WADE…ERES UN MALDITO HIJO DE PU…” – Laura no logro terminar su insulto, ya que recibió una fuerte patada en la cara por parte de Wade. Estaba tumbada de espaldas y le costó concentrar su mirada hacia el chico. Wade, teniendo a la mano su palanca la dirigió rápidamente hacia la pierna izquierda y tras una oleada indetenible de dolorosos golpes, fue capaz de romperle la rotula a dicha pierna. Laura reacciono abruptamente al dolor, siendo incapaz de defenderse ante su atacante. Ahora contando con una pierna destrozada, el escape de la joven fallo, encontrándose prácticamente estancada como una ballena en la orilla de la playa.

-“¡¡¡ NO!!!…, Por favor…” – le pidió clemencia a Wade. Pero este solamente se quedo callado en todo el acto. Wade tomó su palanca y señalo el estomago con las misma. Luego, sin previo aviso, apuñalo el lugar con la parte trasera del artefacto para formar un agujero en el cual comenzaría a extirpar los órganos. En aquel proceso, consiguió que diversos lagos de sangre saliesen. Lágrimas de dolor recorrieron el rostro de Laura, dejando atrás esa insana locura que posteriormente había tenido. Viendo a través de sus ojos, todos los daños que había causado. Pero ya era muy tarde para arrepentirse; ahora, estaba pagando por todos sus malos actos. Finalmente, Wade dejo su palanca a un lado y metió su mano en la herida. Al instante fue sacando uno tras otro órgano, dejando ver a aquella apuñalada agrandarse cada vez más. Estos mismos fueron guardados dentro del contenedor, el cual, el joven se había quitado de su espalda anteriormente.

Laura, presa ante los actos sádicos de su asesino, pudo observar con las pocas fuerzas que aún conservaba en sus ojos rojizos e hinchados por las lágrimas, sus restos siendo almacenados uno a uno en el contenedor, cuyo cristal se enrojecía con la sangre y líquidos que liberaban. Lentamente, ella comenzó a sucumbir. Cerrando sin prisa alguna sus ojos. Wade al ver que esta se encontraba a merced de la muerte, la tomo rápidamente por su cara y la despertó…

-“¡Vamos!, aun no he terminado contigo…” – Wade adentro su mano aún más por la herida, llegando incluso a sentir las costillas. Los pulmones era lo que quería. Los sintió y como si nada, los arranco, llegándolos a guardar en el contenedor. Laura vomito sangre y dio unas leves convulsiones nerviosas, le costaba respirar y ya no podía moverse. Al cabo de pocos segundos su cuerpo no resistió ante tan doloroso ataque. Muriendo definitivamente en el acto…

Wade la vio mientras que su mano procedió a extirpar sin fuerza alguna el corazón (el ultimo órgano faltante). El cual fue almacenado junto con los demás órganos.

Luego, cerro la tapa y se levantó. Sujetó el cuerpo por las piernas y lo arrastro hasta el maletero del vehículo. Abrió el mismo, y justo cuando estaba a punto de meter el cadáver en el apretado lugar, el chico vio algo que le llamó la atención. Eran varios alambres de púas enrollados circularmente. Wade soltó el cadáver y tomó dichos objetos. Enseguida se le ocurrió una pequeña idea. Agarro nuevamente el cuerpo y lo puso de pie,  en contra de un poste de luz. Desenrollo el alambre y con mucha precisión fue amarrando: el estómago, el cuello y las piernas. Hasta que finalmente, el cadáver quedó bien sujetado al enorme cilindro de metal, incapaz de caer al suelo. Wade, comprobó que en la última presilla, quedó un mini-frasco de acido, lo arranco de la misma sin pensar, y lo lanco hacia la cara de la mujer. El acido, al hacer contacto con el rostro, lo termino consumiendo en cuestión de minutos, hasta que llego un cierto  punto que quedo irreconocible.

Por primera vez, Wade hizo algo de lo cual su hermano estaría asombrado pero a la vez agradecido. Logró que los recolectores responsables de todos los actos sádicos realizados en el orfanato, pagaran con sus propias vidas.  Sin embargo, a pesar de salvar a 13 jóvenes de las garras enfermizas de Laura y sus secuaces, Wade ya sería considerado un asesino, uno que la policía intentaría atrapar cueste lo que cueste. Esto era algo que desde el interior de su  misma cabeza se venía diciendo desde hace tiempo, pero lo que se podría describir como “instintos” fueron los encargados de que el joven hiciese lo que ya estaba hecho. Ya no hay vuelta atrás.

=Editar

-“¡¿Qué es esto?!” – dijo, mientras recogía un objeto cuadrado perdido en el suelo. El chico, comprobó inmediatamente que era el teléfono celular de Laura. El cual, a pesar de tener la pantalla rota y tener algunos destrozos, aún funcionaba correctamente…

Wade suspiro por un momento, pensando que al traer a la policía, empezaría una carrera para atraparlo, pero aun así él acepto el riesgo. “¡Solo un paso más!…” – añadió, con el numero de la policía ya marcado…

Una vez finalizada la llamada, el joven recolector desapareció dentro del bosque, viendo a lo lejos las luces rojas y azules que destellaban de los coches patrullas.

-“Norman… lo hice, finalmente cumplí con mi parte. Ahora, me temo que tendré que desaparecer por un largo tiempo”.

     03:57 a.m.                                                                                                                   

     En las noticias de la madrugada:

-“Se recibió en la estación de policía una llamada anónima, informando que los trabajadores del orfanato “Little Memories” fueron brutalmente asesinados. Los cuerpos se encontraron ubicados en diferentes lugares del orfanato, entre ellos el de la encargada Laura Hillyns, cuyo cuerpo fue encontrado, amarrado en un poste de luz con alambres de púas a su alrededor. Además contó con brutales quemaduras causadas por ácido sulfúrico. Muchos investigadores sospechan que este casó tiene relación con el accidente automovilístico de Katey Wallwork y William Criderr, pero no se sabe con exactitud si esto es cierto. En otras noticias hablaremos acerca del rescate de 13 niños que habitaban en el orfanato y de las posibles pruebas encontradas en la enfermería, las cuales señalan  de que ese lugar no era  simplemente un “hogar” para niños…”.

FIN.

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